Miércoles, 08 Junio 2016 22:34 Publicado en Prevención

 

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El cuidado de la salud no solamente lleva la atención de las enfermedades presentes, sino que implica prevenirlas y detectarlas lo más temprano posible.

¿Cada cuánto se recomienda realizarse chequeos?

Regularmente, en los chequeos médicos se pregunta sobre los medicamentos que usas o que usaste, si padeces alergias, el tipo de alimentación que llevas, el uso del alcohol y de tabaco, así como sobre tu actividad sexual y tus costumbres en cuanto a seguridad. También se considera tu historia médica familiar, enfocándose en la salud de tus padres, hermanos e hijos. Además de las rutinas básicas como revisar tu peso, tamaño, índice de masa corporal y presión arterial, al médico le interesará conocer otros factores sociales como posible violencia doméstica y depresión.


De los 15 a 24 años
En este grupo etario, el médico preguntará si tienes la vacunación contra el tétanos, la difteria y la hepatitis B, y evaluará también la posibilidad de violencia doméstica, depresión, ideación suicida u homicida.


Es útil en nuestro medio ambiente evitar la luz ultravioleta y usar protector solar, así como hacer la prueba de papanicolau y adquirir información médica sobre las enfermedades de transmisión sexual. Igualmente, ésta es la edad indicada para iniciar con los autoexámenes de piel, escroto y mamas. Rutinariamente, estos pacientes deberán registrar la presión arterial, la talla, el peso y el índice de masa corporal. Lo más importante para esta muestra de personas es enfatizar los riesgos del tabaquismo, de las enfermedades de transmisión sexual, HIV y, sobre todo, embarazo.

 

Entre los 25 y 44 años
Entre los 25 y 44 años, el médico hará especial hincapié para que el paciente deje de fumar. Interrogará exhaustivamente sobre los antecedentes de tumores malignos en la familia y valorará el riesgo de un paciente para diseñar estrategias tendientes a su búsqueda. A esta edad, el médico valorará todos los factores de riesgo cardiaco y descartará mediante laboratorio la presencia de diabetes o colesterol y triglicéridos elevados. Asimismo, prescribirá aspirina como método de prevención de evento vascular cerebral. A esta edad conviene no abusar del alcohol, cuidarse de la hepatitis viral y de otros factores de riesgo para enfermedad hepática crónica. A los 40 años, la mujer debe iniciar la prevención del cáncer de mama mediante mamografía.

Entre los 45 y 64 años
Entre los 45 y los 64 años de edad, el hombre deberá realizarse una medición del antígeno prostático específico y tacto rectal anual. A los 50 años inicia el momento para investigar el cáncer colorectal con sangre oculta en heces o endoscopía, si es posible. Aquí cabe que tu médico te recomiende la vacuna para la neumonía y la de influenza. Por último, los médicos investigan si hay enfermedad coronaria en pacientes que con alto riesgo.

 

Después de los 65 años
Después de los 65 años conviene insistir en dejar de fumar y practicar ultrasonido abdominal, a propósito de descartar una aneurisma aórtica en varones de 65 a 75 años que hayan sido fumadores. Se recomienda también hacer una espirometría en los fumadores crónicos para descartar enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Todos los fumadores mayores de 50 años deben vacunarse contra la neumonía.
En este grupo de mayores de 65 años se deberá considerar la densitometría ósea en mujeres postmenopáusicas y en hombres con factores de riesgo. Además, hay que intentar detectar depresión y demencia, así como problemas de audición.

Como puede verse, a todas las edades conviene acudir al médico –aun estando sanos–. Él nos recomendará los estudios convenientes para detectar enfermedades a tiempo o cambiar el estilo de vida para gozar de buena salud.

 

Dr. Jorge Isaac Cardoza Amador
Medicina Interna
Cédula Profesional 0820451/ Cédula Especialidad 0012840

Miércoles, 25 Marzo 2015 23:59 Publicado en Prevención

 

 

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Rigoberto Flores Juvera
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Muchas veces nos preguntamos cuál es el mejor método para acabar con los kilos que nos sobran. Uno de los métodos que existen para optimizar nuestro entrenamiento con este fin es mantenernos en la zona de quema de grasa al realizar ejercicio. Pero, ¿cómo nos mantenemos allí y qué pasa exactamente en esta zona?

La zona de quema de grasa (también llamada de oxidación o de control de peso) nos ayuda a obtener energía de la grasa almacenada durante y después del ejercicio: esto es importante, ya que una vez que paremos de correr o nos bajemos de nuestra bicicleta, el cuerpo continuará degradando la grasa para convertirla en energía mucho tiempo después de haber salido del gimnasio.

La mayor parte de la gente, por desinformación, cree que: “Cuanto más sudo o más me canso, más grasa voy a quemar”. Esto es una verdad a medias, está claro que cuanto más sudes, más líquido se pierde, y esto se refleja en una pérdida de peso; pero esos gramos que perdemos a través de la sudoración los recuperaremos rápidamente al hidratar de nuevo nuestro cuerpo. Por tanto, no se trata de una pérdida de grasa, sino de peso relativo.

Según Cedric Bryant X., Ph.D., Director Fisiólogo de Ejercicios del American Council on Exercise en San Diego: "Los ejercicios de baja intensidad sí promueven la pérdida de grasa. Sólo tienes que hacerlos por un período más largo de tiempo”. Para la salud del cuerpo, alternar ejercicios entre baja y alta intensidad permitirá una recuperación y una salud óptima, así como promover la pérdida de peso distribuido de una manera agradable a la mayoría de la gente. Durante periodos de ejercicios más largos pero de baja intensidad, el 60% de las calorías que quemas provienen de la grasa en lugar de carbohidratos. Durante los entrenamientos de alta intensidad, sólo cerca del 35% de las calorías consumidas provienen de grasa.

La zona de quema de grasa

La zona de quema de grasa se encuentra entre el 60% y el 70% de nuestra frecuencia cardíaca máxima. Se trata de la franja en la cual el cuerpo utiliza la grasa como combustible, sin entrar en el temido catabolismo muscular.

Para mantenernos dentro de esta zona quema grasa, lo mejor es que utilicemos un pulsómetro durante nuestro entrenamiento. Las personas que quieren adelgazar corren muy rápidamente o dan mucha intensidad a su spinning, esto lo hacen estando en la zona roja, con el pulso casi al máximo, lo cual no es recomendable. En este caso, es más lo que ellos perjudican su salud y aumentan el riesgo de sufrir un infarto.

Medir el pulso durante el entrenamiento es necesario para no abusar del organismo o, por el contrario, para no relajarse mucho. Recuerde que es importante contar las calorías: 300 Kcal se queman trotando o entrenando 30 minutos, este valor equivale a una barra de chocolate.

Otros factores

Existen otros factores que vale la pena mencionar. Para comenzar a utilizar las grasas como combustible debemos primero agotar las reservas de glucógeno, por lo que debemos entrenar por aproximadamente 20 a 30 minutos para después comenzar a utilizar grasa. En el caso de no realizar ejercicio de pesas o máquinas de hipertrofia en el gimnasio, lo ideal para la quema de grasa es realizar el cardio en ayunas, justo al levantarse, ya que ayuda a regular el ritmo circadiano o biológico, mejorando la calidad del sueño y bajando nuestro nivel de estrés.

Espero esta explicación te ayude a comprender la manera correcta de entrenar y lograr mejores resultados. Recuerda, que lo más importante a la hora de bajar de peso es seguir una dieta saludable, acompañándola siempre de ejercicio físico. Entrenar en la zona de quema de grasa durante 30 a 50 minutos, de 3 a 5 días por semana nos ayudará a optimizar los resultados de nuestro entrenamiento.

Rigoberto Flores Juvera, Istructor Certificado de Spinning. Entrenamiento Deportivo y Nutrición.

Lunes, 23 Marzo 2015 19:57 Publicado en Prevención

 

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Master Coach Jacobo Ceniceros
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No es un trastorno en sí mismo, sino más bien una conducta de riesgo. El término se refiere a las personas que están permanentemente a dieta, o que siguen dietas cada temporada. El riesgo añadido es que la persona piensa que todo lo que come engorda y eso le lleva a probar dietas peligrosas, las conocidas “dietas milagro”.

La conducta de una persona con permarexia no es motivada por la búsqueda de una vida feliz y saludable, sino por pensamientos obsesivos y falta de autoaceptación. Pensar constantemente en qué platillo está “permitido” y cuál “prohibido”, cómo hacer para quemar las calorías consumidas en una comida familiar, cuál es la dieta de moda o qué tan lejos se está de lucir como modelo o artista favorito, hacen que el carácter de la persona se vuelva muy irritable y que se aísle de los demás. En este sentido, es importante mencionar que existen ciertos problemas a nivel psíquico o emocional que se relacionan con la obsesión por evitar el consumo de calorías y permiten crear un perfil de la persona que típicamente sufre permarexia u otros trastornos alimenticios como:

Tener una Autoestima baja. La falta se seguridad en las virtudes propias hace que la persona dé mayor importancia a su cuerpo y apariencia física. Le tranquiliza apegarse a un modelo o estereotipo socialmente aceptado, ya que esto, piensa, le garantizará aprecio. Teme no gustar o no caer bien por no dar la imagen supuestamente esperada.

Ser Autoexigente. Es común que se fije metas difíciles de conseguir, y por ello experimenta frustración continuamente. Suele comparar su aspecto con el de amistades, actrices, actores, modelos o cantantes profesionales y al no igualarlo experimenta confusión y mal humor. También es común que se imponga normas estrictas respecto a lo que “se puede” comer.

Pasividad e indefensión. Evita hacer frente a los problemas cotidianos y guarda para sí lo que piensa o siente. Cree que al discutir con alguien o tomar iniciativas puede ocasionar el surgimiento de alguna riña o malentendido que tenga como consecuencia no ser querido o valorado.

Relaciones sociales inestables. Rehúye comidas o fiestas donde pueda haber platillos “con muchas calorías”. Culpa al anfitrión por no seleccionar un menú menos energético, o tiene actitudes y respuestas agresivas debido a su mal humor.

No reconoce su condición. Piensa que lo que le ocurre es por motivos exclusivamente alimenticios, y no debido a características de su personalidad que podría mejorar o cambiar.

Problemas emocionales. Como consecuencia de lo anterior, es habitual que manifieste ansiedad, depresión o inestabilidad de carácter.

La persona con permarexia ignora, como casi todo el mundo, que los estereotipos de gente exitosa que se difunden a través de los medios informativos son difíciles de igualar.

Además, la delgadez no es sinónimo de triunfo ni de felicidad, vale el esfuerzo aclarar que las celebridades suelen ser casos excepcionales ya que deben tener determinadas características físicas, realizan ejercicio diariamente durante horas, se someten a muchos sacrificios e, incluso, su apariencia es manipulada con trucos fotográficos y programas de computadora para borrar “imperfecciones”.

La persona que sufre de permarexia no reconoce su conducta como un problema y, por ello, tampoco adquiere conciencia de que sus hábitos pueden desestabilizar su organismo.

Someterse a dietas estrictas ocasiona frecuente variación del peso corporal, sin control alguno, y en cada ocasión los kilos que se pierden vuelven a recuperarse, incluso en mayor cantidad.

También pueden presentar disminución de la concentración de la glucosa en sangre (hipoglicemia), padecimientos digestivos como úlcera gástrica, estreñimiento y alteraciones nutricionales por falta de vitaminas, minerales, proteínas e hidratos de carbono.

Se puede considerar que la persona que padece permarexia es susceptible a desarrollar otros trastornos alimenticios, concretamente bulimia o anorexia.

Recomendaciones

Si piensas que pudieras padecer permarexia debido a que lo publicado con anterioridad tiene similitud con tu conducta, lo ideal es acudir con un experto en Trastornos Alimenticios, Psicólogo, Nutriólogo o Coach especializado, a fin de recibir asesoría, aclarar dudas e iniciar tratamiento. También si lo que deseas es controlar o reducir tu peso corporal, acude a un especialista, a fin de crear un plan alimenticio acorde a tus necesidades, mismo que deberás combinar con práctica regular de alguna actividad física y meditación.

Jacobo Francisco Ceniceros Ríos. Master Coach, Lic. en Nutrición Clínica. Clínica de Cirugía, Obesidad y Diabetes en el segundo piso del Hospital Cima. Tel. (662) 259-0977

 
 

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