Jueves, 09 Junio 2016 22:09 Publicado en Prevención

 

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Las altas temperaturas del verano afectan a chicos y grandes. Toma tus precauciones y disfruta con tu familia esta temporada.

Cuide su comida, cuide su estómago
Las enfermedades se transmiten ya sea por vía fecal-oral o por el consumo de agua y alimentos consumidos contaminados. Muchos microbios diferentes causantes de enfermedades, o patógenos pueden contaminar los alimentos y ocurre con más frecuencia en el verano.
Los síntomas producidos dependen en gran medida del tipo de microbios que ocasionan, especialmente, diarrea, calambres abdominales, náuseas o vómito, provocando deshidratación por la pérdida de fluidos corporales y sales.

Las infecciones respiratorias agudas son frecuentes en verano por los cambios bruscos de temperaturas naturales y artificiales, ocasionando faringitis, resfríos, bronquitis y otitis. En efecto: es común que salgas a la calle, y el calor sea asfixiante y, de regreso al hogar o a la oficina, el lugar esté refrigerado. Pues bien, este cambio de temperatura puede hacer que tus vías respiratorias se congestionen.

Exposición moderada del sol
El verano es atractivo para ir a la playa y tomar un poco de sol. Con todo, el exceso de sol puede ser peligroso y causar efectos inmediatos; por ejemplo, quemaduras, inflamación y pérdida de líquidos, así como problemas a largo plazo tales como: cáncer de piel y cataratas. La exposición excesiva al sol también causa arrugas y envejecimiento de la piel.

Golpe de calor
Uno de los padecimientos veraniegos más comunes es el golpe de calor, el cual es un cuadro médico grave que pone en peligro la vida y se produce cuando la temperatura corporal se eleva por encima de 39.4 a 41 °C. El golpe de calor se debe a las altas temperaturas ambientales o a la actividad física vigorosa. El problema con el golpe de calor es que el organismo es incapaz de regular su propia temperatura y produce un desajuste térmico que necesitará de atención médica inmediata para prevenir daño a órgano blando o muerte.

Medidas prácticas para prevenir las enfermedades causadas por el calor
1. Para evitar enfermedades gastrointestinales, en especial los menores de cinco años y adultos mayores, es importante consumir los alimentos inmediatamente después de su preparación para evitar su descomposición.
2. Lavar con agua y jabón las frutas y verduras que se comen crudas; posteriormente, desinfectarlas.
3. Evita exponerte al sol cuando sus rayos son más fuertes.
4. Usa ropa ligera, protector solar y sombrero.
5. Toma muchos líquidos todos los días, y más antes, durante y después de la actividad.
6. Cuida el calentamiento dentro de los automóviles y permite que el auto se enfríe antes de subirte.

Dra. Alba Priscila Sauceda López
Medicina Integrada
Cédula Profesional 5177317 SSP: 7605/09
Cédula Especialidad 6843592 SSP: 8/12
Celular: (662)196-07-69

Miércoles, 08 Junio 2016 22:34 Publicado en Prevención

 

salud8junio

El cuidado de la salud no solamente lleva la atención de las enfermedades presentes, sino que implica prevenirlas y detectarlas lo más temprano posible.

¿Cada cuánto se recomienda realizarse chequeos?

Regularmente, en los chequeos médicos se pregunta sobre los medicamentos que usas o que usaste, si padeces alergias, el tipo de alimentación que llevas, el uso del alcohol y de tabaco, así como sobre tu actividad sexual y tus costumbres en cuanto a seguridad. También se considera tu historia médica familiar, enfocándose en la salud de tus padres, hermanos e hijos. Además de las rutinas básicas como revisar tu peso, tamaño, índice de masa corporal y presión arterial, al médico le interesará conocer otros factores sociales como posible violencia doméstica y depresión.


De los 15 a 24 años
En este grupo etario, el médico preguntará si tienes la vacunación contra el tétanos, la difteria y la hepatitis B, y evaluará también la posibilidad de violencia doméstica, depresión, ideación suicida u homicida.


Es útil en nuestro medio ambiente evitar la luz ultravioleta y usar protector solar, así como hacer la prueba de papanicolau y adquirir información médica sobre las enfermedades de transmisión sexual. Igualmente, ésta es la edad indicada para iniciar con los autoexámenes de piel, escroto y mamas. Rutinariamente, estos pacientes deberán registrar la presión arterial, la talla, el peso y el índice de masa corporal. Lo más importante para esta muestra de personas es enfatizar los riesgos del tabaquismo, de las enfermedades de transmisión sexual, HIV y, sobre todo, embarazo.

 

Entre los 25 y 44 años
Entre los 25 y 44 años, el médico hará especial hincapié para que el paciente deje de fumar. Interrogará exhaustivamente sobre los antecedentes de tumores malignos en la familia y valorará el riesgo de un paciente para diseñar estrategias tendientes a su búsqueda. A esta edad, el médico valorará todos los factores de riesgo cardiaco y descartará mediante laboratorio la presencia de diabetes o colesterol y triglicéridos elevados. Asimismo, prescribirá aspirina como método de prevención de evento vascular cerebral. A esta edad conviene no abusar del alcohol, cuidarse de la hepatitis viral y de otros factores de riesgo para enfermedad hepática crónica. A los 40 años, la mujer debe iniciar la prevención del cáncer de mama mediante mamografía.

Entre los 45 y 64 años
Entre los 45 y los 64 años de edad, el hombre deberá realizarse una medición del antígeno prostático específico y tacto rectal anual. A los 50 años inicia el momento para investigar el cáncer colorectal con sangre oculta en heces o endoscopía, si es posible. Aquí cabe que tu médico te recomiende la vacuna para la neumonía y la de influenza. Por último, los médicos investigan si hay enfermedad coronaria en pacientes que con alto riesgo.

 

Después de los 65 años
Después de los 65 años conviene insistir en dejar de fumar y practicar ultrasonido abdominal, a propósito de descartar una aneurisma aórtica en varones de 65 a 75 años que hayan sido fumadores. Se recomienda también hacer una espirometría en los fumadores crónicos para descartar enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Todos los fumadores mayores de 50 años deben vacunarse contra la neumonía.
En este grupo de mayores de 65 años se deberá considerar la densitometría ósea en mujeres postmenopáusicas y en hombres con factores de riesgo. Además, hay que intentar detectar depresión y demencia, así como problemas de audición.

Como puede verse, a todas las edades conviene acudir al médico –aun estando sanos–. Él nos recomendará los estudios convenientes para detectar enfermedades a tiempo o cambiar el estilo de vida para gozar de buena salud.

 

Dr. Jorge Isaac Cardoza Amador
Medicina Interna
Cédula Profesional 0820451/ Cédula Especialidad 0012840

Miércoles, 25 Marzo 2015 23:59 Publicado en Prevención

 

 

prevencion25marzo

Rigoberto Flores Juvera
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Muchas veces nos preguntamos cuál es el mejor método para acabar con los kilos que nos sobran. Uno de los métodos que existen para optimizar nuestro entrenamiento con este fin es mantenernos en la zona de quema de grasa al realizar ejercicio. Pero, ¿cómo nos mantenemos allí y qué pasa exactamente en esta zona?

La zona de quema de grasa (también llamada de oxidación o de control de peso) nos ayuda a obtener energía de la grasa almacenada durante y después del ejercicio: esto es importante, ya que una vez que paremos de correr o nos bajemos de nuestra bicicleta, el cuerpo continuará degradando la grasa para convertirla en energía mucho tiempo después de haber salido del gimnasio.

La mayor parte de la gente, por desinformación, cree que: “Cuanto más sudo o más me canso, más grasa voy a quemar”. Esto es una verdad a medias, está claro que cuanto más sudes, más líquido se pierde, y esto se refleja en una pérdida de peso; pero esos gramos que perdemos a través de la sudoración los recuperaremos rápidamente al hidratar de nuevo nuestro cuerpo. Por tanto, no se trata de una pérdida de grasa, sino de peso relativo.

Según Cedric Bryant X., Ph.D., Director Fisiólogo de Ejercicios del American Council on Exercise en San Diego: "Los ejercicios de baja intensidad sí promueven la pérdida de grasa. Sólo tienes que hacerlos por un período más largo de tiempo”. Para la salud del cuerpo, alternar ejercicios entre baja y alta intensidad permitirá una recuperación y una salud óptima, así como promover la pérdida de peso distribuido de una manera agradable a la mayoría de la gente. Durante periodos de ejercicios más largos pero de baja intensidad, el 60% de las calorías que quemas provienen de la grasa en lugar de carbohidratos. Durante los entrenamientos de alta intensidad, sólo cerca del 35% de las calorías consumidas provienen de grasa.

La zona de quema de grasa

La zona de quema de grasa se encuentra entre el 60% y el 70% de nuestra frecuencia cardíaca máxima. Se trata de la franja en la cual el cuerpo utiliza la grasa como combustible, sin entrar en el temido catabolismo muscular.

Para mantenernos dentro de esta zona quema grasa, lo mejor es que utilicemos un pulsómetro durante nuestro entrenamiento. Las personas que quieren adelgazar corren muy rápidamente o dan mucha intensidad a su spinning, esto lo hacen estando en la zona roja, con el pulso casi al máximo, lo cual no es recomendable. En este caso, es más lo que ellos perjudican su salud y aumentan el riesgo de sufrir un infarto.

Medir el pulso durante el entrenamiento es necesario para no abusar del organismo o, por el contrario, para no relajarse mucho. Recuerde que es importante contar las calorías: 300 Kcal se queman trotando o entrenando 30 minutos, este valor equivale a una barra de chocolate.

Otros factores

Existen otros factores que vale la pena mencionar. Para comenzar a utilizar las grasas como combustible debemos primero agotar las reservas de glucógeno, por lo que debemos entrenar por aproximadamente 20 a 30 minutos para después comenzar a utilizar grasa. En el caso de no realizar ejercicio de pesas o máquinas de hipertrofia en el gimnasio, lo ideal para la quema de grasa es realizar el cardio en ayunas, justo al levantarse, ya que ayuda a regular el ritmo circadiano o biológico, mejorando la calidad del sueño y bajando nuestro nivel de estrés.

Espero esta explicación te ayude a comprender la manera correcta de entrenar y lograr mejores resultados. Recuerda, que lo más importante a la hora de bajar de peso es seguir una dieta saludable, acompañándola siempre de ejercicio físico. Entrenar en la zona de quema de grasa durante 30 a 50 minutos, de 3 a 5 días por semana nos ayudará a optimizar los resultados de nuestro entrenamiento.

Rigoberto Flores Juvera, Istructor Certificado de Spinning. Entrenamiento Deportivo y Nutrición.

 
 

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