Martes, 16 Julio 2013 19:23 Publicado en Prevención

 

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Si por las noches dices “ sólo un episodio más” de aquella serie que te gusta, o “sólo un capítulo más” de tu libro electrónico, ¡ cuidado! Estudios demuestran que usar aparatos electrónicos antes de ir a dormir afecta de manera negativa la calidad de tu sueño y el estado de alerta del siguiente día.

La luz artificial que emiten los Smartphones y las tabletas manda señales a nuestro cerebro para que permanezca despierto; engañándolo, ya que nuestro cerebro procesa la luz como tiempo de día.
De tal manera, nuestro ritmo natural se distorsiona y como resultado, nuestro cerebro produce menos melotonina , la cual se genera en la ausencia de luz y nos ayuda a regular el sueño.

Es importante que observes qué tan cercas mira la pantalla y qué tipo de luz emite tu aparato electrónico. Disminuir el brillo de tus aparatos ayuda a mantener la secreción de melatonina en uno nivel más razonable.
Muchas personas asociamos el tiempo de dormir con el uso de algún aparato electrónico ya sea nuestro teléfono como despertador, la laptop como televisión o una tableta como si fuera libro; de esta manera la gente priva a su cerebro del tiempo de inactividad que es necesario para dormir adecuadamente.

Evite despertar cansado y tenga un día activo dándole un merecido descanso a su cerebro.

Fuente: Yahoo healt

 

Martes, 02 Julio 2013 18:07 Publicado en Prevención

 

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Un placer eterno

Para algunos, la compulsión de la lectura es eso que lleva a pensar en lo próximo que leerá cuando apenas va por la segunda página de un libro, es eso que le dice: -"le faltan aún como un millón de libros por leer" y uno en el fondo cree (o más bien desea) que el tiempo, la vida, los ojos (luego los anteojos) y las editoriales, tengan la paciencia de esperar a que tú termines "la última página, del último libro del mundo."

Si me exijo incorporar el hábito de la lectura como una adicción, sería algo así como “aquella persona que ha encontrado en la lectura de libros o de cualquier texto, la fuente de placer, que le permita abstraerse de la realidad temporalmente, y obtener tranquilidad y anclaje ante las presiones que vive en su alrededor.”

Entonces los adictos a los libros, serían aquellos que leen porque es a través de ellos como adquieren paz y control emocional, es lo único que quieren hacer, los ve uno en los transportes públicos, en los supermercados, en los restaurantes, en el parque (obviamente en las bibliotecas) siempre con un libro en la mano, los reconocerá quizás porque siempre se pasean por las librerías, ferias y cafés de nuestra ciudad.

Algo interesante que no se me podría pasar es lo referente a la relación de la persona con los libros, ya que éstos no penden necesariamente en dos extremos de: o los ama o los odia. Hay un arcoíris intermedio relacionado al cómo los tolera, los disfrutas, los necesita, los utiliza, etc. Para los adictos (si es la palabra correcta) a los libros esos puntos neutrales son una ofensa, es mejor que odien los libros a que los amen a medias.
Para finalizar, me parece necesario añadir una breve visión sociológica de los “adictos” a la lectura, ya que como cualquier segmento poblacional goza de cierta reputación, buena o mala según la visión mayoritaria, por ejemplo cuando consume droga, gana cierta reputación y respeto, tanto dentro del grupo social que lo admite como parte de ellos, como de aquellos fanáticos que admiran los drogadictos y del resto que les teme.

Cuando consume alcohol, y más en un país como el nuestro, ganas no solo reputación, sino, el cómo lo haces y si lo haces bien. Pero ¿qué pasa con aquellos que somos “adictos a la lectura”? creo en base a mi experiencia que el “adicto a la lectura” pertenece a una estirpe social diferente, aquella que es señalada como intelectuales, incomprendidos, fantasiosos, cerebritos, raros etc.
Amigo lector si tiene duda de lo que aquí he expresado, tienes que hacer una prueba, deja un libro en tu carro con las ventanas abiertas.

Mtro. Psicólogo Sergio Oliver Burruel. Psicoterapeuta y Especialista en adicciones. Recibe comentarios al Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. .

 


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Martes, 25 Junio 2013 20:08 Publicado en Prevención

 

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Dr. Francisco Javier Muro Dávila
Médico Cirujano
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La insolación es mucho más grave que el golpe de calor. La gente que está insolada puede parecer confundida. Pueden tener convulsiones o entrar en coma. La mayoría de la gente que está insolada también tiene fiebre.
Los síntomas de la insolación son:

Mucho sudor.
Palidez.
Calambres musculares.
Cansancio, debilidad.
Mareo.
Dolor de cabeza.
Náusea y/o vómito.
Desmayo.
Piel que puede estar fría y húmeda.
Pulso rápido o débil.
Respiración que puede ser rápida y profunda.

Si alguien presenta signos de insolación, debe llevarlo rápidamente a la sombra, en un lugar lo más fresco posible y llamar a un médico. Quitarle la ropa innecesaria puede ayudarle a enfriarse. Trate de abanicar a la persona con aire fresco mientras le moja la piel con agua tibia. Esto ayudará a que la persona pierda calor y se enfríe.

Para prevenir

Toma baños de agua fría en tina o regadera.
Toma más líquidos aunque no estés haciendo ejercicio, no esperes a tener sed para ingerirlos.
Evita los líquidos que contienen cafeína, alcohol o grandes cantidades de azúcar, pues éstos hacen que tu cuerpo pierda más líquido.
Evita tomar líquidos muy fríos porque pueden causar calambres. 

Permanece adentro de tu casa y, si es posible, en un lugar con aire acondicionado. 
Limita tus actividades al aire libre a la mañana y el atardecer.
Reduce tu ejercicio. Si tienes que hacer ejercicio, toma dos a cuatro vasos de líquidos fríos sin alcohol cada hora.
Trata de descansar frecuentemente en zonas con sombra.
Protégete del sol usando gorras, sombreros y lentes.
Cúbrete con protector solar con un SPF (Factor de Protección Solar) igual o mayor a 15.
Usa ropa ligera, holgada y de color claro.
Nunca dejes a nadie en un vehículo estacionado y cerrado.

¿Qué debo hacer después de haber tenido un golpe de calor?
Tener un golpe de calor o estar insolado te hace más sensible a las condiciones calurosas durante una semana después. Ten especial cuidado de no ejercitarte demasiado y evita el clima caluroso.



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