Martes, 06 Mayo 2014 18:50 Publicado en Prevención

 

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Dra. Christian Luviano Carrillo
Ginecología & Obstetricia
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Busca asesoría adecuada y profesional

Me complace compartir contigo este momento tan especial e importante, en el que te encuentras viviendo. Llena de alegría, planes, inquietudes y emocionada por la preparación del proyecto más importante de tu vida: Tu familia. Así mismo un choque de emociones por el estrés de los preparativos, la noche de bodas, la menstruación y las dudas respecto a la salud reproductiva, los temores si podrás tener hijos o no, etc. Por otro lado la presión de la familia expresada por “ya queremos, pronto nietos” y las amigas o primas que te comentan “que no han podido embarazarse” o bien “las que milagrosamente ya están embarazadas”.

Actualmente y cada vez más frecuentemente las mujeres contraemos nupcias después o alrededor de los 30 años, los tiempos han cambiado y con ello nos enfrentamos a estilos de vida diferentes básicamente por los planes personales y metas laborales. La vida reproductiva de una pareja que tiene una vida sexual activa alrededor de 3 veces por semana en promedio sin método anticonceptivo. No podemos hablar de infertilidad si al menos no hemos tenido por lo menos un año de esta práctica sexual regular viviendo juntos.

Y sólo del 15% al 20% de las parejas tienen problemas de infecundidad. Pero el ser infértil no quiere decir que no vayas a poder tener hijos o que solo los vayas poder concebir con un método de reproducción asistida.
En la pareja infértil podemos encontrar 50% de causas femeninas o 50% masculinas. Dentro de las causas frecuentes podemos encontrar infecciones, alteraciones en la conformación y calidad del semen. Debido a prácticas de tabaquismo y alcohol, menstruaciones irregulares y/o alteraciones hormonales, infecciones, quistes ováricos, malformaciones en el aparato reproductor.

Dentro de los parámetros para estudiar a una pareja infértil tenemos:

Una historia de infecundidad por lo menos de un año con relaciones sexuales regulares sin protección.

Mujeres mayores de 35 años de edad con menstruaciones irregulares o ausentes.

- Antecedentes de enfermedades pélvicas inflamatorias

- Enfermedades de transmisión sexual

- Cirugías abdominales pélvicas

- Compañero sexual de riesgo

Así que podremos relajarnos. Y enfocarnos básicamente a la prevención

1. Relájate y disfruta tu vida en pareja: Se recomienda realizar coito regular cada tercer día y evitar periodos prolongados de abstinencia. Es la mejor forma de asegurar que el periodo de fecundidad quede cubierto.

2. Retirar las prácticas nocivas de consumo de tabaquismo y exposición mínima de alcohol.

3. Inicia complementando tu dieta con acido fólico para disminuir el riesgo de defectos del tubo neural de nuestro bebé.

4. Iniciar consumo de hierro para evitar anemia

5. Cuidar nuestro peso y alimentación balanceada.

6. Realizar actividad física regularmente nos ayuda a sentirnos bien y bajarle al estrés

7. Si tenemos una edad mayor a 35 años deberemos de acudir además a una asesoría genética.

8. Planificar la paternidad y realizar estudios guiados si fuera necesario por nuestro médico ginecólogo quien nos referirá al urólogo si nuestra pareja necesita atención médica.

Dra. Christian Luviano Carrillo, Torre Médica Cima, Cuarto piso Módulo A consultorio 404

 

Martes, 22 Abril 2014 17:47 Publicado en Prevención

 

 

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Mtro. Sergio Oliver Burruel
Adictólogo
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Los límites entre simples hábitos reiterativos y adicciones se encuentran en una línea invisible, difícil de detectar.

Todos, en algún momento de nuestra vida nos hemos sorprendido picoteando esas pequeñas galletas de botana, así como cacahuates, panecillos, trocitos de jamón o de paté. Platicamos entre amigos alrededor de una mesa dispuesta de placeres culinarios, que le da efervescencia a nuestra plática.

De repente, una sensación extraña, no exactamente de desagrado, más bien de impresión de estar lleno ronda nuestro pensamiento; sin embargo, continuamos picoteando sin resistir, a pesar nuestro, por placer.

Así, todo comienza por y para el placer. Después, cuesta detenerse. Cada vez más se trata frecuentemente de un encuentro emocional y físicamente fuerte con un producto, una conducta, o una persona, un encuentro que atrapa en función de las expectativas profundas del sujeto. De una búsqueda implícita. No a todo mundo le agrada el alcohol, el tabaco o las drogas, no a todo mundo le gusta jugar. Sin embargo, para algunos el encuentro es esplendoroso, a semejanza de un flechazo amoroso o de un jugador que logra su primera ganancia. Y es en ese punto donde todo lo demás se vuelve secundario.

Los límites entre simples hábitos reiterativos y adicciones me parecen en realidad vacilantes, móviles, es una línea invisible, dificilísima de detectar; pero es precisamente porque la adicción se define por un lazo particular entre un sujeto y un objeto, un vínculo secreto y de complicidad juguetonamente inconsciente.

Aún a riesgo de sorprender un tanto, algunos especialistas no aceptamos a priori que toda adicción deba ser considerada una enfermedad. Algunos como yo estamos convencidos que es legítimo hablar de adicción y tratarla eventualmente, sólo si el sujeto sufre su dependencia y quiere terminar con ella, pero es incapaz de lograrlo sin ayuda. Es precisamente este argumento el que da pie a un diagnóstico certero de que en el sujeto está instalado el mecanismo de adicción, a un grado suficiente de disfuncionalidad que vuelve necesaria la intervención profesional; cuyo objetivo sin lugar a dudas lo constituye romper el vínculo con el objeto, situación o persona que lo tiene atrapado, además de someterlo a un proceso de reeducación y obtención de habilidades nuevas o rehabilitar aquellas que tenía para que pueda enfrentar una vida libre de adicciones.

Tipos de adicciones de conducta

Si bien sabemos que cualquier conducta placentera puede ser susceptible de convertirse en adictiva, si se hace un uso abusivo y problemático de la misma y en función de variables individuales y situacionales; hoy suelen categorizarse como adicciones sociales o psicológicas una serie de conductas que se han clasificado de diversas formas en función del criterio que se tome como base.

Entre las adicciones de conducta más generalmente reconocidas tenemos:

• Adicción al juego, ludopatía o juego patológico, que incluiría, además de los juegos de azar clásicos, los videojuegos y los juegos a través de la red.

• Adicción a las relaciones, como la adicción a los romances, adicción a relaciones de pareja disfuncionales, codependencia (preocupación excesiva y a menudo inapropiada por las dificultades de otra persona), adicción a líderes, videntes, sanadores, terapeutas, etc. En este apartado se incluirían también las adiciones a las relaciones de grupo, como la adicción a sectas e, incluso, a otros grupos de corte terapéutico, filosófico, político, religioso, etc. que fomenten la dependencia.

• Adicción al sexo, que incluiría las relaciones sexuales compulsivas, la adicción a la prostitución, a la pornografía, etc.

• Adicción al trabajo.

• Adicción a las compras.

• Adicción a la comida.

• Adicción a las nuevas tecnologías como Internet, teléfono móvil, videojuegos, entre otras.

Como se puede observar, no son sólo las adicciones químicas las que seguirán siendo amenaza para los jóvenes, también se encuentran las adicciones no químicas, una verdadera consigna no nada más para los jóvenes sino para los adultos e inclusive la gente mayor están en serio riesgo.

Mtro. Sergio Oliver Burruel
Psicoterapeuta
Cédula profesional UNAM 1104356
Cédula maestría UNO 3425172
Citas: 6622564064
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Miércoles, 09 Abril 2014 00:13 Publicado en Prevención

 

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Dr. Rafael Iñigo Pavlovich
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El ejercicio deberá ser de tal manera que nos produzca placer el sólo pensar en ir a efectuarlo; muchas rutinas son a veces mortalmente aburridas y eso provoca una deserción y una decepción también.

La mujer practica deporte por varios motivos, sea el de competencia, o bien el placer de verse y sentirse mejor. Los gimnasios se abren por docenas y siempre existe una clientela ávida de ejercicio esperando nuevas propuestas.

La práctica del deporte en la mujer conlleva al conocimiento de la mecánica, que es el resultado de los esfuerzos vertidos por los brazos de palanca como los huesos largos accionados por los músculos. Por ejemplo, la mujer tiene más probabilidades de lesionarse el ligamento cruzado anterior de la rodilla que el hombre por tener las rodillas en una forma muy especial, es decir un poco hacia adentro, esto cambia la incidencia de las fuerzas y es más fácil generar fuerza de torque o de rotación que lleguen a romper este importante ligamento.

Existen consideraciones de la moda por las cuales una mujer deberá de tener en cuenta si no quiere lastimarse o bien sufrir de desgarros musculares frecuentes.

El uso de tacones hace que el talón esté oblicuo comparado con el piso. Este tipo de zapato popularmente usado por quien requiere de más altura de la concebida, logra con el paso del tiempo un acortamiento de las estructuras músculo tendinosas posteriores que al momento de usar los tenis o sandalia, y estirar dolorosamente el talón, puede tener consecuencias muy incómodas para la rodilla y para los músculos de ésta.

Es entonces que hay que usar tenis con un poco de elevación si tal es el caso, pues de pronto, el deporte se convertirá en un calvario en vez de una fuente de placer y de salud. Es importante pues, que la elevación provenga del talón con alguna ayuda que lo eleve y que al mismo tiempo no pierda estabilidad. Esta sencilla, pero efectiva medida, nos podría ahorrar dolores y alejamientos de la práctica del deporte.

El calentamiento es adecuado y debe de ser una rutina, aunque no complicada y más bien como una pequeña iniciación que le recuerde al cerebro cómo mover o coordinar a los músculos y huesos, todos en una sinfónica armonía “kinética”.

Es también importante comprender que si estamos haciendo ejercicio para bajar de peso, esto no ocurrirá masivamente así nos pasemos todo el domingo metidos en el gimnasio; esto es un proceso que si no se respeta, nos meterá en un berenjenal de catastróficas consecuencias. Por ejemplo entrenar bicicleta spinning a razón de cuarenta minutos diarios sin haber tenido experiencia, nos conlleva a una lesión de la rodilla que puede requerir de operación.
Siempre tendremos en cuenta que el inicio de la práctica deportiva es mucho más lento que nuestro ánimo y deseos de que esto ocurra.

Es bueno combinar, el ejercicio aeróbico con el anaeróbico. El ejemplo del aeróbico es la bicicleta, el trote, la natación; y el del anaeróbico, es el del ejercicio progresivo con persistencia, tal como las pesas y aparatos, que nos permiten ejercitarnos con una resistencia en contra para que podamos efectuar un esfuerzo, mismo que si lo repetimos sabiamente, le daremos tiempo al cuerpo de adaptarse y, con ello, evitaremos los desgarros musculares y tendinosos.

Si, por otra parte, nuestro entrenamiento se encuentra en franca progresión, llegaremos muy pronto a la lesión, así que mejor controlar los ánimos y hacer una rutina más modesta pero más efectiva vista a un largo plazo.
El ejercicio deberá ser de tal manera que nos produzca placer el sólo pensar en ir a efectuarlo; muchas rutinas son a veces mortalmente aburridas y eso provoca una deserción y una decepción también.

La vida de una mujer en estos tiempos es verdaderamente de mucha demanda pues no sólo hay un hogar que vigilar y darle mantenimiento sino que, además, hay que estar física y mentalmente al cuidado de los hijos, sean las tareas, los deberes, los compromisos de la escuela, y todo esto drena energía. Por esto es particularmente importante el dedicar un tiempo a darse mantenimiento y, con ello, aumentar la autoestima y el placer de ser en el día a día.

Dr. Rafael Inigo Pavlovich, PhD, FACS. Ortopedista y Médico del Deporte. Especialista en Rodilla (Ced. Profesiones Estado de Sonora 002). Doctorado en Medicina y Cirugía (Cum Laude) por la Univ. Complutense de Madrid. Asociado al Instituto Bio5 Universidad de Arizona. Ced. Esp. AE004984. Subespecialidad SEC Profesiones 002.

 

 
 

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