Martes, 01 Julio 2014 20:16 Publicado en Prevención

 

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Dra Christian Luviano Carrillo 
Gineco-obstetra
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Las infecciones vaginales son una enfermedad frecuente en las mujeres desde pequeñas hasta la mujer en etapa de adulto mayor, algunas son producidas por bacterias propias de la vagina cuando se rompe el equilibrio en el ecosistema que por lo general son curadas de forma espontánea o sin complicaciones y otras que atacan a la mujer en edad reproductiva bien conocidas como de transmisión sexual a las que nos enfocaremos en este artículo.

La organización mundial de la salud estima que cada año se producen 448 millones de nuevos casos de infecciones de transmisión sexual sin incluir en esta cifra las enfermedades por HIV y Sífilis. 

La vagina es un ambiente con un delicado equilibrio que se conserva gracias a la interacción compleja entre la flora vaginal, los productos microbianos y los estrógenos.

Generalmente la vagina suele ser resistente a la infección por dos motivos: su PH ácido y su gruesa capa protectora.

También interviene el sistema inmunológico vaginal. En ella pueden habitar normalmente de 5 a 15 diferentes especies de bacterias, la bacteria más predominante es el Lactobacillus acidophilus en el ecosistema vaginal sano.

Los factores que alteran el ambiente vaginal son los antibióticos, las hormonas, duchas vaginales, medicamentos intravaginales, coito y las enfermedades de transmisión sexual. 

Los síntomas más frecuentes son ardor, comezón, secreción vaginal anormal; en ella tenemos que observar la consistencia, el color y el olor. Las enfermedades de transmisión sexual son producidas por diferentes tipos de bacterias, virus y parásitos. Algunas de ellas son asintomáticas, por ejemplo hasta un 70% de las mujeres y una importante proporción de hombres con infecciones gonocócicas o clamidiales no presentan ningún síntoma.

 

Dra. Christian Luviano Carrillo
Ginecología y obstetricia.
Teléfonos: 210-20-90/259-93-21 y 259-93-22
Torre Médica Cima
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Martes, 17 Junio 2014 19:15 Publicado en Prevención

 

prevencion17junio

Dr. Francisco Javier Muro Dávila
Maestro en Salud Pública
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El uso de la medicina alternativa hoy en día está muy extendido. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Salud (NHIS, por sus siglas en inglés), que incluyó preguntas detalladas sobre el uso de la medicina complementaria y alternativa por parte del público estadounidense, alrededor del 38 por ciento de los adultos utiliza medicina complementaria y alternativa.

Asimismo, se ha calculado que el número de visitas a establecimientos de medicina alternativa en los Estados Unidos asciende a 425 millones, cifra que supera al número de visitas a los consultorios médicos convencionales (388 millones).

El Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa define la medicina complementaria y alternativa como un conjunto de sistemas, prácticas y productos que, en general, no se consideran parte de la medicina convencional.

La medicina convencional, también denominada medicina occidental o alopática, es la medicina según la practican quienes poseen títulos de M.D. (doctor en medicina) o D.O. (doctor en osteopatía) y los profesionales sanitarios asociados, como fisioterapeutas, psicólogos y enfermeras tituladas. Los límites que separan la medicina complementaria y alternativa de la medicina convencional no son absolutos y, con el tiempo, ciertas prácticas de medicina complementaria y alternativa pueden pasar a ser de aceptación general.


Panorama en México

En México, a pesar de no existir estadísticas como las existentes en Norteamérica y Europa, se supone que, debido a situaciones culturales y al rezago educativo, la frecuencia y prevalencia es mayor que la de los países más desarrollados.

Las técnicas de relajación, imaginería e hipnosis constituyen hasta un 23 por ciento de los métodos empleados por los pacientes adultos con dolor en Estados Unidos. En nuestro medio, son aún más favorecidos la herbolaria y los métodos físicos.

Se entiende por medicina complementaria a todas aquellas prácticas y recursos de curación acompañada de sus respectivas teorías y creencias, que no son intrínsecas al sistema de salud políticamente dominante de una sociedad o cultura en un periodo histórico determinado.

Según autores independientes, la medicina complementaria se le define como el grupo de disciplinas terapéuticas y diagnósticas que existen fuera de las instituciones donde el sistema de salud convencional es brindado o enseñado.

La OMS prefiere hablar en términos de medicina tradicional. En el curso de las últimas décadas, han reaparecido en el sistema de salud ‘nuevas’ terapias. En aras de la apertura mental y la tolerancia, la mal llamada ‘medicina occidental’ está tratando de ser ‘integrada’ con disciplinas antes llamadas alternativas y hoy complementarias de las cuales revisaremos algunas de ellas:

Ejemplos de medicina alternativa y complementaria:

-Acupuntura. Estimulación de puntos acupunturales, insertando agujas.

-Técnica de Alexander. Reeducación psicológica para cambio de postura y coordinación.

-Aromaterapia. Aplicación de esencias de aceites y plantas, adicionado de masaje.

Martes, 20 Mayo 2014 17:50 Publicado en Prevención

 

 

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Dr. Jhocely Reyes Ruiz

Endocrinólogo

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Todas las personas pueden encontrarse ante situaciones en las que no pueden tener un control absoluto sobre la dieta: comidas de trabajo, reuniones, vacaciones, etc.

Comer fuera es parte de la vida cotidiana y una persona con diabetes no necesariamente debe evitar estas situaciones, sino aprender a comer saludablemente en estos entornos. Seleccionar los alimentos que mantengan un control de los niveles de glucosa, bajos en grasa o sal puede ayudarle a disfrutar su salida sin transgredir la dieta. He aquí algunas recomendaciones para lograrlo.


¿Qué debo tener en cuenta antes de salir a comer?

Conoce tu propia dieta: si tu sabe qué cantidad de calorías, carbohidratos y grasas le está permitido consumir, será más fácil sustituir alimentos y comer sin pasar el límite.

Aprende a seleccionar alimentos que son equivalentes a los que debe tomar en su dieta.

Aprende sobre tamaño de porciones, calorías, contenido de grasa y todo lo necesario para la dieta apropiada.

Prefiere comer en lugares en donde hay una gran variedad de alimentos, así podrá hacer mejores elecciones. Haz reservaciones y solicitudes por adelantado. En algunos sitios pueden preparar mejor el menú especial si lo solicita con antelación.


Programa la hora de la comida y sus medicamentos. Es importante que no alteres tus horarios para obtener un máximo beneficio del tratamiento y evite cambios en el nivel de glucosa. El cálculo de tiempo debe incluir la espera en el restaurant, la toma de medicamentos y la preparación de los platillos especiales. Esto es especialmente importante cuando utilizas insulina.

Recuerda que…


Una comida rápida promedio puede contener tantas calorías, grasa y sal como para cubrir los requerimientos de todo el día.

Aún en los restaurantes de comida rápida puede haber selecciones saludables.

Las barras de ensaladas te ayudarán a mejorar tu control de alimentos.

No tienes que comer TODO lo que te sirven, solo lo que te corresponde en porciones.

No asumas que por ser “light, bajo en grasa o de dieta” puede consumirlo sin medida, solo puede consumir estos alimentos con un poco de mayor libertad. Por ejemplo los panecillos “bajos en grasa” tienen mucha azúcar. Aprende a seleccionar alimentos apropiados.

Cuidar la dieta es fácil si planeas tu salida y aprendes a tomar lo mejor de cada sitio.

 
 

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