Martes, 15 Julio 2014 20:34 Publicado en Prevención

 

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Existe una gran cantidad de trastornos del sueño o que están relacionados con el ciclo sueño-vigilia. Desafortunadamente, la mayoría de los médicos no prestan la atención que merecen dichas afecciones, y por otra parte, mucha gente cree que son problemas pasajeros y que no afectarán su salud.

Si bien es cierto que algunos trastornos del sueño pueden ser pasajeros o sólo presentarse en ciertos grupos de edad, los más comunes son crónicos y pueden causar alteraciones en la funcionalidad del individuo, con un impacto negativo en la actividad académica y/o laboral.

Insomnio crónico

Sin duda, el insomnio crónico es el trastorno de sueño más común y prevalente en las sociedades actuales. Tanto en los países en vías de desarrollo como en los más avanzados, el insomnio es una causa importante de problemas laborales, que desembocan en grandes pérdidas económicas.

Se relaciona a enfermedades de tipo neuro-psiquiátrico como son la ansiedad generalizada y el trastorno depresivo mayor, o bien puede ser consecuencia del uso de diversos fármacos estimulantes del sistema nervioso central. La mayoría de los pacientes con insomnio crónico han tomado gran cantidad de medicamentos sedantes, ansiolíticos y hasta naturistas, sin obtener resultados favorables y en el peor de los casos hacen hábito a dichas sustancias, quedando encadenados a su uso.

Apneas

Otra afección que afecta al sueño y que obedece a alteraciones anatómicas de vías respiratorias y/o a obesidad, es la apnea obstructiva del sueño, un trastorno caracterizado por períodos de ausencia de flujo aéreo mayores de 10 segundos y que se repiten continuamente durante los diferentes estadios del sueño. Los pacientes que padecen apnea obstructiva, comúnmente son fuertes roncadores y presentan durante el día cansancio, debilidad y dolor de cabeza.
Cuando no hay un diagnóstico y un tratamiento oportunos, los síntomas empeoran comprometiendo seriamente la salud del individuo. Por otro lado, la apnea central del sueño suele ser causada por daño estructural del centro respiratorio, localizado en el tallo cerebral y aunque es menos común, no deja de ser un problema relevante. En el peor de los casos, existen pacientes con ambos trastornos, y en este caso se considera que se trata de apnea mixta del sueño.

Otros trastornos

La narcolepsia es una enfermedad heredada que está compuesta por los siguientes signos y síntomas: Hipersomnia diurna (sueño durante el día), ataques de cataplexia (desvanecimientos de forma súbita), parálisis del sueño (sensación de inmovilidad en los primeros estadios de sueño) y alucinaciones hipnagógicas (visiones al inicio del sueño).

Estos pacientes requieren un diagnóstico pronto por medio de un estudio conocido como latencias múltiples de sueño, que sirve para detectar el tiempo que tarda en presentarse el sueño de movimientos oculares rápidos (Sueño MOR) que en condiciones normales aparece a los 90 a 120 minutos de iniciado el sueño. En los pacientes con narcolepsia, la latencia del sueño MOR pueden ser tan corta como de 10 a 20 minutos.

Todas estas enfermedades pueden ser estudiadas por medio de polisomnografía, un estudio neurofisiológico que tiene como objetivo el análisis cualitativo y cuantitativo de los diferentes estadios de sueño, así como el monitoreo de distintas variables biológicas durante una sesión de sueño de 8 hrs. en promedio. Dichas variables biológicas son: actividad cerebral, ritmo cardíaco, ritmo respiratorio, ronquidos, posición corporal, electromiografía de mentón, movimientos de extremidades, movimientos oculares y saturación de oxígeno.

La polisomnografía es el método más apropiado para el estudio de los trastornos del sueño y es muy flexible, ya que se pueden hacer distintas variaciones dependiendo de la patología que se sospecha.

El correcto análisis de los trastornos del sueño es indispensable para concretar el diagnóstico y eventualmente tratarlos, mejorando así la calidad de vida de los pacientes.


Dr. Luis Javier Flores Río de la Loza.
Neurólogo y Neurofisiólogo Clínico.
Centro Médico del Río. Reforma No. 273 sur,
Tel. (662) 217-31-08
Cel. 044 6621 24 45 74
www.clinica-neuron.com
Twitter: @luisjav27

Martes, 01 Julio 2014 20:16 Publicado en Prevención

 

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Dra Christian Luviano Carrillo 
Gineco-obstetra
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Las infecciones vaginales son una enfermedad frecuente en las mujeres desde pequeñas hasta la mujer en etapa de adulto mayor, algunas son producidas por bacterias propias de la vagina cuando se rompe el equilibrio en el ecosistema que por lo general son curadas de forma espontánea o sin complicaciones y otras que atacan a la mujer en edad reproductiva bien conocidas como de transmisión sexual a las que nos enfocaremos en este artículo.

La organización mundial de la salud estima que cada año se producen 448 millones de nuevos casos de infecciones de transmisión sexual sin incluir en esta cifra las enfermedades por HIV y Sífilis. 

La vagina es un ambiente con un delicado equilibrio que se conserva gracias a la interacción compleja entre la flora vaginal, los productos microbianos y los estrógenos.

Generalmente la vagina suele ser resistente a la infección por dos motivos: su PH ácido y su gruesa capa protectora.

También interviene el sistema inmunológico vaginal. En ella pueden habitar normalmente de 5 a 15 diferentes especies de bacterias, la bacteria más predominante es el Lactobacillus acidophilus en el ecosistema vaginal sano.

Los factores que alteran el ambiente vaginal son los antibióticos, las hormonas, duchas vaginales, medicamentos intravaginales, coito y las enfermedades de transmisión sexual. 

Los síntomas más frecuentes son ardor, comezón, secreción vaginal anormal; en ella tenemos que observar la consistencia, el color y el olor. Las enfermedades de transmisión sexual son producidas por diferentes tipos de bacterias, virus y parásitos. Algunas de ellas son asintomáticas, por ejemplo hasta un 70% de las mujeres y una importante proporción de hombres con infecciones gonocócicas o clamidiales no presentan ningún síntoma.

 

Dra. Christian Luviano Carrillo
Ginecología y obstetricia.
Teléfonos: 210-20-90/259-93-21 y 259-93-22
Torre Médica Cima
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Martes, 17 Junio 2014 19:15 Publicado en Prevención

 

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Dr. Francisco Javier Muro Dávila
Maestro en Salud Pública
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El uso de la medicina alternativa hoy en día está muy extendido. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Salud (NHIS, por sus siglas en inglés), que incluyó preguntas detalladas sobre el uso de la medicina complementaria y alternativa por parte del público estadounidense, alrededor del 38 por ciento de los adultos utiliza medicina complementaria y alternativa.

Asimismo, se ha calculado que el número de visitas a establecimientos de medicina alternativa en los Estados Unidos asciende a 425 millones, cifra que supera al número de visitas a los consultorios médicos convencionales (388 millones).

El Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa define la medicina complementaria y alternativa como un conjunto de sistemas, prácticas y productos que, en general, no se consideran parte de la medicina convencional.

La medicina convencional, también denominada medicina occidental o alopática, es la medicina según la practican quienes poseen títulos de M.D. (doctor en medicina) o D.O. (doctor en osteopatía) y los profesionales sanitarios asociados, como fisioterapeutas, psicólogos y enfermeras tituladas. Los límites que separan la medicina complementaria y alternativa de la medicina convencional no son absolutos y, con el tiempo, ciertas prácticas de medicina complementaria y alternativa pueden pasar a ser de aceptación general.


Panorama en México

En México, a pesar de no existir estadísticas como las existentes en Norteamérica y Europa, se supone que, debido a situaciones culturales y al rezago educativo, la frecuencia y prevalencia es mayor que la de los países más desarrollados.

Las técnicas de relajación, imaginería e hipnosis constituyen hasta un 23 por ciento de los métodos empleados por los pacientes adultos con dolor en Estados Unidos. En nuestro medio, son aún más favorecidos la herbolaria y los métodos físicos.

Se entiende por medicina complementaria a todas aquellas prácticas y recursos de curación acompañada de sus respectivas teorías y creencias, que no son intrínsecas al sistema de salud políticamente dominante de una sociedad o cultura en un periodo histórico determinado.

Según autores independientes, la medicina complementaria se le define como el grupo de disciplinas terapéuticas y diagnósticas que existen fuera de las instituciones donde el sistema de salud convencional es brindado o enseñado.

La OMS prefiere hablar en términos de medicina tradicional. En el curso de las últimas décadas, han reaparecido en el sistema de salud ‘nuevas’ terapias. En aras de la apertura mental y la tolerancia, la mal llamada ‘medicina occidental’ está tratando de ser ‘integrada’ con disciplinas antes llamadas alternativas y hoy complementarias de las cuales revisaremos algunas de ellas:

Ejemplos de medicina alternativa y complementaria:

-Acupuntura. Estimulación de puntos acupunturales, insertando agujas.

-Técnica de Alexander. Reeducación psicológica para cambio de postura y coordinación.

-Aromaterapia. Aplicación de esencias de aceites y plantas, adicionado de masaje.

 
 

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