Martes, 19 Agosto 2014 21:03 Publicado en Prevención

 

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 LFT. Ana Leslie Romero Valdez
Licenciada en Fisioterapia
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Primero debe tener muy claro cuál es su objetivo y también considerar su condición física.
Caminar y correr son ejercicios cardiovasculares, esto quiere decir que los dos se enfocan en favorecer el funcionamiento del corazón, la circulación, aumentar la capacidad pulmonar, quemar calorías, reducir el estrés y se obtienen beneficios importantes en huesos, músculo y articulaciones. Pero cada una tiene sus diferentes beneficios y recomendaciones.

Paso a paso

El caminar reduce las posibilidades de paros cardiacos, previene la aparición de osteoporosis, colesterol alto, diabetes, mejora la concentración y ayuda a dormir mejor.

 

Una de las ventajas de caminar es que no requiere de entrenamiento previo, pero sí debe tener en cuenta algunas recomendaciones como alimentarse bien principalmente en el desayuno, hacer el braceo de los brazos, utilizar ropa ligera e hidratarse constante.

 

Caminar es más accesible durante toda la vida, no importa la edad y es una actividad física segura sin complicaciones, además de que se puede practicar en cualquier lugar al aire libre.

No disminuye el apetito tanto como correr por lo que se debe tener en cuanta llevar una dieta balanceada para seguir mejorando la salud. Se puede llegar a quemar más calorías por que se involucran más músculos pero deberá ser a una velocidad rápida.

Un trote más fuerte

Por otro lado, al correr se mejora la resistencia física y se fortalecen los músculos y huesos ayudando a prevenir la aparición de la osteoporosis. Otros de los beneficios de realizar este deporte es que mejora la circulación sanguínea, reduce el riesgo de sufrir alta presión, enfermedades cardiovasculares, derrames cerebrales, colesterol alto y reduce el riesgo de obesidad porque disminuye el apetito.

Al correr se liberan endorfinas, los analgésicos cerebrales naturales. A alta intensidad se produce además una liberación de glóbulos blancos en la sangre, éstos ayudan a combatir las enfermedades. Es también útil a la hora de reducir el estreñimiento.

El correr tampoco requiere una preparación especial pero es bueno tomar precauciones como utilizar ropa y calzado adecuados para este tipo de ejercicio.

En sus marcas, listos, fuera

Investigaciones demuestran que correr descalzo produce menos lesiones que hacerlo con calzado deportivo. Sin embargo, no se puede practicar una actividad física corriendo descalzo por cualquier lado. Para escoger un calzado deportivo adecuado es importante conocer su propio peso y pisada, así podrá prevenir lesiones y lo disfrutará más.

El peso de su propio cuerpo le ayudará a buscar un calzado con más o con menos amortiguación (principalmente en el talón) para que el impacto del cuerpo contra el suelo sea absorbido en la mayor parte posible.

Para conocer su pisada debe tomar en cuenta el desgaste de la suela de su calzado. Si el desgate se localiza en la zona exterior, la pisada es supinadora, si es en la parte interna es pronadora y si está en la parte delantera es pisada neutra. Al saber esto tendrá que medirse cuidadosamente las opciones que tenga y ver con cuál se sientes más cómodo al dar el paso, pruebe también poniéndose de puntillas. Por esta simple razón no a todos nos conviene el mismo tipo de calzado deportivo.

¿Qué tanto tiempo correr o caminar?

Caminar 30 minutos al día es suficiente para mantener una buena salud, preferentemente al aire libre, para que haya una mejor oxigenación, y a una velocidad moderada. No se considera propiamente ejercicio si solo se camina dentro de la casa o oficina, si no cuando es por largas distancias, aumenta o disminuye la velocidad, y que no existan descansos prolongados.

Para correr y mantenerse saludable se requiere del mismo tiempo que caminar, 30 minutos y se puede practicar de dos a cinco veces a la semana. Por otro lado si su objetivo es bajar de peso deberá de realizar de 30 a 60 minutos.

Cinco minutos antes de empezar la actividad física tómelos para calentar, así se evitarán los calambres, desgarre de tendón y otras lesiones. Caliente sus músculos haciendo brincos, patadas y cualquier ejercicio que haga trabajar los músculos de las piernas y brazos.
Al finalizar la actividad debe disminuir poco a poco la velocidad para que la circulación y la respiración se normalicen y luego estirar la pantorrilla, el muslo y los brazos.

La respiración constante y profunda durante el ejercicio es importante para que haya una oxigenación adecuada y que sus músculos y corazón se agoten menos.
Mantenga siempre el movimiento de brazos y de los codos verticalmente, no en diagonal y sin tensar los puños.

Correr y caminar son saludables por igual. Una implica mayor esfuerzo que el otro, pero se requiere dedicación y constancia para ambos ejercicios, todo depende de cuáles son nuestras posibilidades, tiempo, gustos y objetivos.


LFT. Ana Leslie Romero Valdez
Celular (662)359-57-23
Cédula Profesional 7952319
Licenciada en Fisioterapia

Martes, 29 Julio 2014 19:52 Publicado en Prevención

 

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Dr. Jhocely Reyes Ruiz 
Endocrinólogo
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El tratamiento dietético es parte de un cambio completo en el estilo de vida que debe ser permanente. No solamente se trata de hacer una dieta para perder peso, sino aprender a comer saludable logrando el peso ideal y controlando la enfermedad.

Para lograr mejores resultados a largo plazo, se requiere hacer cambios pequeños en la vida diaria que vayan progresando y que sean supervisados por un experto.
Así, con los años, una persona con diabetes puede llevar una vida saludable y de calidad sin que se considere un sacrificio.

Algunas recomendaciones

No empiece una dieta sin consultar a su médico. No tome medicamentos o remedios para bajar de peso si su médico no los indica. Lo ideal es perder peso con una alimentación balanceada y controlada. Sólo en algunos casos se recomienda agregar medicamentos para lograr los objetivos. Además, los medicamentos para bajar de peso pueden tener interacciones inesperadas con los medicamentos para controlar la glucosa.

No intente perder demasiado peso rápidamente, lo recomendable es tener una pérdida de peso constante y lenta, que puede durar años hasta lograr el peso saludable sin descompensar la diabetes. Si pierde peso rápidamente, la glucosa se puede descontrolar y también existe el riesgo de recuperar pronto el peso.

Dejar de comer o saltarse comidas no son opciones adecuadas para bajar de peso para nadie, especialmente para las personas con diabetes, ya que pueden tener descontrol de la glucosa con estas modificaciones. De esta manera, es importante seguir un horario para comer.

Realice un automonitoreo de los niveles de glucosa. 

Muchas personas con diabetes, al estar descontroladas, tienen malestar y comen de más pensando que tienen baja la glucosa. Es mejor si mide sus niveles de glucosa antes de tomar un dulce o refresco. El monitoreo ayuda también a regular la cantidad de medicamentos y ejercicio que se requieren para un buen control.

¿Cuánto peso debo perder para obtener beneficios en el control de la diabetes?

Lo más recomendable es llegar al peso ideal para su estatura y mantenerse así; sin embargo, esto puede tomar tiempo. Los beneficios se empiezan a notar cuando ha perdido entre un cinco y diez por ciento del peso. Por ejemplo, si pesa 70 kg, la glucosa empieza a mejorar si pierde entre 3.5 y 7 kilos.

¿Por qué las personas con diabetes no pierden peso fácilmente?

Existen varias causas de no perder peso a pesar de los intentos repetidos para hacerlo, entre ellas se encuentran que algunos de los medicamentos para controlar la diabetes aumentan el peso, incluyendo la insulina, por eso deben llevar control médico. También, la grasa que se acumula en el cuerpo en las personas con diabetes es más difícil de metabolizar que la grasa en personas con glucosa normal, otro factor en contra puede ser que la dieta no fue indicada para personas con diabetes o no tiene un seguimiento médico, además, ser inconsistentes con el tratamiento o bien, que se suspenda la dieta cuando se ha llegado a la meta.

Hay que tener en cuenta que el tratamiento dietético debe ser permanente y, que, actualmente, existe poca información respecto al funcionamiento de las dietas, nutrición y metabolismo en personas con diabetes por lo que no se asocia la dieta a un programa de ejercicio ni un tratamiento médico adecuado. Es así como, pueden existir también trastornos de la alimentación y problemas psicológicos asociados a la obesidad o diabetes que hagan más difícil el tratamiento; entre estos problemas se encuentran ansiedad, depresión y trastornos alimenticios.


Mitos sobre el peso y la diabetes

Las personas con diabetes siempre son obesas y no pueden bajar de peso aunque lleven dieta
Falso. La obesidad y la diabetes se relacionan entre sí, ambas deben recibir tratamiento con una dieta adecuada y el bajar de peso, aunque sea lentamente, mejora su salud.

Todas las personas con obesidad deben tomar pastillas para bajar de peso
Falso. Lo ideal es perder peso con dieta y ejercicio de manera gradual.

La única solución definitiva para la obesidad es la cirugía bariátrica
Falso. La cirugía es el último recurso para control de peso en personas con obesidad severa que han sido sometidas a estudios y dietas estrictas sin respuesta. No todos son candidatos a la cirugía porque también tiene consecuencias importantes para la salud.

Está bien bajar de peso si tengo diabetes aunque no esté haciendo dieta
Falso. Si está perdiendo peso de manera descontrolada, sin hacer una dieta o ejercicio, debe ser valorado por un médico ya que puede estar descontrolado.

Si hago ejercicio tendré más hambre y no podré llevar nunca la dieta
Falso. Al iniciar una rutina de ejercicio puede tener más hambre de lo normal pero cuando se lleva una rutina de manera prolongada, el apetito se regula.

Las personas mayores no pueden hacer ejercicio para controlar su diabetes
Falso. Todas las personas deben hacer ejercicio. Las personas mayores pueden tener restricciones en cuanto a la cantidad o tipo de ejercicio que pueden hacer, pero también deben ejercitarse.

Dr. Jhocely Reyes Ruiz.
Endocrinólogo.
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DGP 4072156 Cédula Profesional 6745958.

Martes, 15 Julio 2014 20:34 Publicado en Prevención

 

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Existe una gran cantidad de trastornos del sueño o que están relacionados con el ciclo sueño-vigilia. Desafortunadamente, la mayoría de los médicos no prestan la atención que merecen dichas afecciones, y por otra parte, mucha gente cree que son problemas pasajeros y que no afectarán su salud.

Si bien es cierto que algunos trastornos del sueño pueden ser pasajeros o sólo presentarse en ciertos grupos de edad, los más comunes son crónicos y pueden causar alteraciones en la funcionalidad del individuo, con un impacto negativo en la actividad académica y/o laboral.

Insomnio crónico

Sin duda, el insomnio crónico es el trastorno de sueño más común y prevalente en las sociedades actuales. Tanto en los países en vías de desarrollo como en los más avanzados, el insomnio es una causa importante de problemas laborales, que desembocan en grandes pérdidas económicas.

Se relaciona a enfermedades de tipo neuro-psiquiátrico como son la ansiedad generalizada y el trastorno depresivo mayor, o bien puede ser consecuencia del uso de diversos fármacos estimulantes del sistema nervioso central. La mayoría de los pacientes con insomnio crónico han tomado gran cantidad de medicamentos sedantes, ansiolíticos y hasta naturistas, sin obtener resultados favorables y en el peor de los casos hacen hábito a dichas sustancias, quedando encadenados a su uso.

Apneas

Otra afección que afecta al sueño y que obedece a alteraciones anatómicas de vías respiratorias y/o a obesidad, es la apnea obstructiva del sueño, un trastorno caracterizado por períodos de ausencia de flujo aéreo mayores de 10 segundos y que se repiten continuamente durante los diferentes estadios del sueño. Los pacientes que padecen apnea obstructiva, comúnmente son fuertes roncadores y presentan durante el día cansancio, debilidad y dolor de cabeza.
Cuando no hay un diagnóstico y un tratamiento oportunos, los síntomas empeoran comprometiendo seriamente la salud del individuo. Por otro lado, la apnea central del sueño suele ser causada por daño estructural del centro respiratorio, localizado en el tallo cerebral y aunque es menos común, no deja de ser un problema relevante. En el peor de los casos, existen pacientes con ambos trastornos, y en este caso se considera que se trata de apnea mixta del sueño.

Otros trastornos

La narcolepsia es una enfermedad heredada que está compuesta por los siguientes signos y síntomas: Hipersomnia diurna (sueño durante el día), ataques de cataplexia (desvanecimientos de forma súbita), parálisis del sueño (sensación de inmovilidad en los primeros estadios de sueño) y alucinaciones hipnagógicas (visiones al inicio del sueño).

Estos pacientes requieren un diagnóstico pronto por medio de un estudio conocido como latencias múltiples de sueño, que sirve para detectar el tiempo que tarda en presentarse el sueño de movimientos oculares rápidos (Sueño MOR) que en condiciones normales aparece a los 90 a 120 minutos de iniciado el sueño. En los pacientes con narcolepsia, la latencia del sueño MOR pueden ser tan corta como de 10 a 20 minutos.

Todas estas enfermedades pueden ser estudiadas por medio de polisomnografía, un estudio neurofisiológico que tiene como objetivo el análisis cualitativo y cuantitativo de los diferentes estadios de sueño, así como el monitoreo de distintas variables biológicas durante una sesión de sueño de 8 hrs. en promedio. Dichas variables biológicas son: actividad cerebral, ritmo cardíaco, ritmo respiratorio, ronquidos, posición corporal, electromiografía de mentón, movimientos de extremidades, movimientos oculares y saturación de oxígeno.

La polisomnografía es el método más apropiado para el estudio de los trastornos del sueño y es muy flexible, ya que se pueden hacer distintas variaciones dependiendo de la patología que se sospecha.

El correcto análisis de los trastornos del sueño es indispensable para concretar el diagnóstico y eventualmente tratarlos, mejorando así la calidad de vida de los pacientes.


Dr. Luis Javier Flores Río de la Loza.
Neurólogo y Neurofisiólogo Clínico.
Centro Médico del Río. Reforma No. 273 sur,
Tel. (662) 217-31-08
Cel. 044 6621 24 45 74
www.clinica-neuron.com
Twitter: @luisjav27

 
 

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