Martes, 02 Septiembre 2014 19:17 Publicado en Prevención

 

prevencion02septiembre

Dra. Migdelina Gutiérrez Urquídez
Neumóloga
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Existe un grupo especial de pacientes en los que las crisis de asma son más frecuentes, o en los que es muy difícil controlar los síntomas. Es necesario reconocer aquellos síntomas para saber cómo manejar una crisis.

Los síntomas se pueden presentar súbitamente o bien en el transcurso de horas o días. La persona puede experimentar accesos de tos, que van aumentando su intensidad, así como presión en el pecho, sensación de falta de aire, o que ya no tolera el ejercicio como en los días anteriores.

Como síntomas francos de una crisis ya establecida se percibe por parte del paciente un “chiflido” en el tórax (sibilancias), si las sibilancias las escuchan las demás personas a distancia, entonces se trata de una crisis asmática severa.

Otros síntomas que acompañan a la crisis son, por ejemplo, escurrimiento nasal, estornudos frecuentes (5-10 seguidos) y comezón nasal.

Hay que seguir correctamente el tratamiento ya que, de no hacerlo, es posible que se desencadene una crisis de asma. Otros factores también pueden afectar como el tener asma sin diagnóstico o con uno incorrecto, padecer de infecciones de vías respiratorias severas, infecciones dentales o del oído.
Otra causa común es exponerse a elementos a los que el paciente es altamente alérgico tales como el polvo, el pasto, polen, químicos como las sustancias de limpieza en el hogar o algunos fármacos como los antiinflamatorios no esteroides.
Las crisis emocionales también son causantes así como el reflujo gastroesofágico severo.

Ante cualquier crisis de asma lo primero que hay que hacer es identificar si se trata de una crisis severa, en este caso hay que acudir inmediatamente a urgencias y conservar la calma.

Plan de acción

Si tiene la sensación de que se está avecinando una crisis asmática, pida ayuda. Informe a las personas que lo rodean de lo que le está ocurriendo y después aplique su plan de acción contra el asma. Este es un programa escrito que habrá elaborado su médico donde se indica qué medicamento debe tomar y qué debe hacer a continuación.

Es tentador intentar ignorar una crisis asmática o esperar a que se pase sola; sin embargo, esto puede ocasionar que la persona termine en urgencias.

Cuando exista una crisis, es importante que mantenga la calma y nos centremos en lo que indica el plan de acción contra el asma. Probablemente, su médico le habrá enseñado a utilizar la medicación de rescate contra el asma (o de alivio rápido) y, si se identifica qué es lo que ha desencadenado los síntomas, alejarse del mismo. A veces, eso será lo único que necesitará hacer para volver a tener el asma bajo control.
Es necesario consultar a su médico aunque se haya resuelto la crisis, para identificar y tratar la causa así como para verificar si es necesario ajustar el tratamiento.

En otras ocasiones, si la crisis es más grave, es posible que necesite más ayuda. Lo más importante es que tenga preparado con antelación un plan de acción que habrá elaborado con su médico para saber qué hacer cuando tenga un ataque, independientemente de que sea leve o fuerte.

Prevención

Las crisis asmáticas se pueden controlar, pero todavía es mejor evitar que ocurran en primer lugar. Una forma de conseguirlo es manteniéndose alejado de los elementos que te desencadenan los síntomas asmáticos siempre que sea posible.

Muchas personas que padecen asma también tienen alergias, de modo que los desencadenantes habituales de las crisis asmáticas incluyen elementos que también provocan reacciones alérgicas. Algunos de ellos son los animales domésticos, polen, los ácaros del polvo, polvo de áreas cerradas por mucho tiempo, polvo en ductos de sistema de refrigeración, alfombras, peluches, el moho y las cucarachas.
Hay otros desencadenantes que no provocan reacciones alérgicas, pero sencillamente irritan las vías respiratorias.

Entre ellos se incluyen el humo del tabaco y sustancias para limpieza del hogar como cloro, ácido muriático y aromatizante.

El pasto, algunos colorantes artificiales, gises o tizas para pintar, el aire frío, el ejercicio físico e infecciones como los catarros también pueden afectar. Si logra mantenerse alejado de los desencadenantes, podrás evitar muchas crisis asmáticas.

Si el médico le ha recetado un medicamento de control del asma (o de tipo preventivo), el hecho de tomárselo tal y como él le ha indicado es otra forma de evitar las crisis asmáticas. Los medicamentos preventivos se deben tomar regularmente, incluso los días en que se encuentre bien.

La mayoría de los pacientes asmáticos requieren supervisión periódica de la enfermedad ya que no se cura, pero es fácilmente tratable y controlable. Si abandona la medicación muy probablemente tendrá otra crisis de asma.

Dra. Migdelina Gutiérrez Urquídez.
Neumóloga.
Blvd. Morelos, No. 340 Colonia Bachoco.
Hospital San José.
Tel. (662) 109 0500.

Cédula Profesiona. 2826710.Cédula Especialidad Medicina Interna 4452318. Esp. 4452319. Registros SSA 79/05 y 5/0.

Martes, 19 Agosto 2014 21:03 Publicado en Prevención

 

prevencion19agosto

 LFT. Ana Leslie Romero Valdez
Licenciada en Fisioterapia
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Primero debe tener muy claro cuál es su objetivo y también considerar su condición física.
Caminar y correr son ejercicios cardiovasculares, esto quiere decir que los dos se enfocan en favorecer el funcionamiento del corazón, la circulación, aumentar la capacidad pulmonar, quemar calorías, reducir el estrés y se obtienen beneficios importantes en huesos, músculo y articulaciones. Pero cada una tiene sus diferentes beneficios y recomendaciones.

Paso a paso

El caminar reduce las posibilidades de paros cardiacos, previene la aparición de osteoporosis, colesterol alto, diabetes, mejora la concentración y ayuda a dormir mejor.

 

Una de las ventajas de caminar es que no requiere de entrenamiento previo, pero sí debe tener en cuenta algunas recomendaciones como alimentarse bien principalmente en el desayuno, hacer el braceo de los brazos, utilizar ropa ligera e hidratarse constante.

 

Caminar es más accesible durante toda la vida, no importa la edad y es una actividad física segura sin complicaciones, además de que se puede practicar en cualquier lugar al aire libre.

No disminuye el apetito tanto como correr por lo que se debe tener en cuanta llevar una dieta balanceada para seguir mejorando la salud. Se puede llegar a quemar más calorías por que se involucran más músculos pero deberá ser a una velocidad rápida.

Un trote más fuerte

Por otro lado, al correr se mejora la resistencia física y se fortalecen los músculos y huesos ayudando a prevenir la aparición de la osteoporosis. Otros de los beneficios de realizar este deporte es que mejora la circulación sanguínea, reduce el riesgo de sufrir alta presión, enfermedades cardiovasculares, derrames cerebrales, colesterol alto y reduce el riesgo de obesidad porque disminuye el apetito.

Al correr se liberan endorfinas, los analgésicos cerebrales naturales. A alta intensidad se produce además una liberación de glóbulos blancos en la sangre, éstos ayudan a combatir las enfermedades. Es también útil a la hora de reducir el estreñimiento.

El correr tampoco requiere una preparación especial pero es bueno tomar precauciones como utilizar ropa y calzado adecuados para este tipo de ejercicio.

En sus marcas, listos, fuera

Investigaciones demuestran que correr descalzo produce menos lesiones que hacerlo con calzado deportivo. Sin embargo, no se puede practicar una actividad física corriendo descalzo por cualquier lado. Para escoger un calzado deportivo adecuado es importante conocer su propio peso y pisada, así podrá prevenir lesiones y lo disfrutará más.

El peso de su propio cuerpo le ayudará a buscar un calzado con más o con menos amortiguación (principalmente en el talón) para que el impacto del cuerpo contra el suelo sea absorbido en la mayor parte posible.

Para conocer su pisada debe tomar en cuenta el desgaste de la suela de su calzado. Si el desgate se localiza en la zona exterior, la pisada es supinadora, si es en la parte interna es pronadora y si está en la parte delantera es pisada neutra. Al saber esto tendrá que medirse cuidadosamente las opciones que tenga y ver con cuál se sientes más cómodo al dar el paso, pruebe también poniéndose de puntillas. Por esta simple razón no a todos nos conviene el mismo tipo de calzado deportivo.

¿Qué tanto tiempo correr o caminar?

Caminar 30 minutos al día es suficiente para mantener una buena salud, preferentemente al aire libre, para que haya una mejor oxigenación, y a una velocidad moderada. No se considera propiamente ejercicio si solo se camina dentro de la casa o oficina, si no cuando es por largas distancias, aumenta o disminuye la velocidad, y que no existan descansos prolongados.

Para correr y mantenerse saludable se requiere del mismo tiempo que caminar, 30 minutos y se puede practicar de dos a cinco veces a la semana. Por otro lado si su objetivo es bajar de peso deberá de realizar de 30 a 60 minutos.

Cinco minutos antes de empezar la actividad física tómelos para calentar, así se evitarán los calambres, desgarre de tendón y otras lesiones. Caliente sus músculos haciendo brincos, patadas y cualquier ejercicio que haga trabajar los músculos de las piernas y brazos.
Al finalizar la actividad debe disminuir poco a poco la velocidad para que la circulación y la respiración se normalicen y luego estirar la pantorrilla, el muslo y los brazos.

La respiración constante y profunda durante el ejercicio es importante para que haya una oxigenación adecuada y que sus músculos y corazón se agoten menos.
Mantenga siempre el movimiento de brazos y de los codos verticalmente, no en diagonal y sin tensar los puños.

Correr y caminar son saludables por igual. Una implica mayor esfuerzo que el otro, pero se requiere dedicación y constancia para ambos ejercicios, todo depende de cuáles son nuestras posibilidades, tiempo, gustos y objetivos.


LFT. Ana Leslie Romero Valdez
Celular (662)359-57-23
Cédula Profesional 7952319
Licenciada en Fisioterapia

Martes, 29 Julio 2014 19:52 Publicado en Prevención

 

prevencion29julio

Dr. Jhocely Reyes Ruiz 
Endocrinólogo
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El tratamiento dietético es parte de un cambio completo en el estilo de vida que debe ser permanente. No solamente se trata de hacer una dieta para perder peso, sino aprender a comer saludable logrando el peso ideal y controlando la enfermedad.

Para lograr mejores resultados a largo plazo, se requiere hacer cambios pequeños en la vida diaria que vayan progresando y que sean supervisados por un experto.
Así, con los años, una persona con diabetes puede llevar una vida saludable y de calidad sin que se considere un sacrificio.

Algunas recomendaciones

No empiece una dieta sin consultar a su médico. No tome medicamentos o remedios para bajar de peso si su médico no los indica. Lo ideal es perder peso con una alimentación balanceada y controlada. Sólo en algunos casos se recomienda agregar medicamentos para lograr los objetivos. Además, los medicamentos para bajar de peso pueden tener interacciones inesperadas con los medicamentos para controlar la glucosa.

No intente perder demasiado peso rápidamente, lo recomendable es tener una pérdida de peso constante y lenta, que puede durar años hasta lograr el peso saludable sin descompensar la diabetes. Si pierde peso rápidamente, la glucosa se puede descontrolar y también existe el riesgo de recuperar pronto el peso.

Dejar de comer o saltarse comidas no son opciones adecuadas para bajar de peso para nadie, especialmente para las personas con diabetes, ya que pueden tener descontrol de la glucosa con estas modificaciones. De esta manera, es importante seguir un horario para comer.

Realice un automonitoreo de los niveles de glucosa. 

Muchas personas con diabetes, al estar descontroladas, tienen malestar y comen de más pensando que tienen baja la glucosa. Es mejor si mide sus niveles de glucosa antes de tomar un dulce o refresco. El monitoreo ayuda también a regular la cantidad de medicamentos y ejercicio que se requieren para un buen control.

¿Cuánto peso debo perder para obtener beneficios en el control de la diabetes?

Lo más recomendable es llegar al peso ideal para su estatura y mantenerse así; sin embargo, esto puede tomar tiempo. Los beneficios se empiezan a notar cuando ha perdido entre un cinco y diez por ciento del peso. Por ejemplo, si pesa 70 kg, la glucosa empieza a mejorar si pierde entre 3.5 y 7 kilos.

¿Por qué las personas con diabetes no pierden peso fácilmente?

Existen varias causas de no perder peso a pesar de los intentos repetidos para hacerlo, entre ellas se encuentran que algunos de los medicamentos para controlar la diabetes aumentan el peso, incluyendo la insulina, por eso deben llevar control médico. También, la grasa que se acumula en el cuerpo en las personas con diabetes es más difícil de metabolizar que la grasa en personas con glucosa normal, otro factor en contra puede ser que la dieta no fue indicada para personas con diabetes o no tiene un seguimiento médico, además, ser inconsistentes con el tratamiento o bien, que se suspenda la dieta cuando se ha llegado a la meta.

Hay que tener en cuenta que el tratamiento dietético debe ser permanente y, que, actualmente, existe poca información respecto al funcionamiento de las dietas, nutrición y metabolismo en personas con diabetes por lo que no se asocia la dieta a un programa de ejercicio ni un tratamiento médico adecuado. Es así como, pueden existir también trastornos de la alimentación y problemas psicológicos asociados a la obesidad o diabetes que hagan más difícil el tratamiento; entre estos problemas se encuentran ansiedad, depresión y trastornos alimenticios.


Mitos sobre el peso y la diabetes

Las personas con diabetes siempre son obesas y no pueden bajar de peso aunque lleven dieta
Falso. La obesidad y la diabetes se relacionan entre sí, ambas deben recibir tratamiento con una dieta adecuada y el bajar de peso, aunque sea lentamente, mejora su salud.

Todas las personas con obesidad deben tomar pastillas para bajar de peso
Falso. Lo ideal es perder peso con dieta y ejercicio de manera gradual.

La única solución definitiva para la obesidad es la cirugía bariátrica
Falso. La cirugía es el último recurso para control de peso en personas con obesidad severa que han sido sometidas a estudios y dietas estrictas sin respuesta. No todos son candidatos a la cirugía porque también tiene consecuencias importantes para la salud.

Está bien bajar de peso si tengo diabetes aunque no esté haciendo dieta
Falso. Si está perdiendo peso de manera descontrolada, sin hacer una dieta o ejercicio, debe ser valorado por un médico ya que puede estar descontrolado.

Si hago ejercicio tendré más hambre y no podré llevar nunca la dieta
Falso. Al iniciar una rutina de ejercicio puede tener más hambre de lo normal pero cuando se lleva una rutina de manera prolongada, el apetito se regula.

Las personas mayores no pueden hacer ejercicio para controlar su diabetes
Falso. Todas las personas deben hacer ejercicio. Las personas mayores pueden tener restricciones en cuanto a la cantidad o tipo de ejercicio que pueden hacer, pero también deben ejercitarse.

Dr. Jhocely Reyes Ruiz.
Endocrinólogo.
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DGP 4072156 Cédula Profesional 6745958.

 
 

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