Martes, 17 Febrero 2015 19:47 Publicado en Prevención

 

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Dra. Christian Luviano
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La menopausia representa un evento significativo en nuestra vida, conlleva implicaciones médicas, psicosociales, sexuales y culturales. Actualmente, con el incremento en la expectativa de vida podemos pasar incluso más de un tercio de nuestra vida en la etapa posmenopáusica. Aunque este periodo es otra etapa normal en nuestra vida, nos vemos afectadas por la disminución de estrógenos  en varias partes de nuestro organismo; con la presencia de bochornos, alteraciones en el aparato urogenital, enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y alteraciones de la memoria.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la menopausia como el cese permanente de la menstruación que resulta de la disminución o depleción de la actividad ovárica folicular. Y se puede definir como menopausia hasta que han transcurrido doce meses posteriores al último sangrado menstrual, por lo tanto, este diagnóstico se realiza de forma retrospectiva.

La edad promedio de presentación a nivel mundial es aproximadamente de 51.4 años y en nuestro país es de 49 años, aproximadamente el 90% de nosotras, habremos presentado la menopausia a los 54 años.

Algunas mujeres la pueden presentarla de forma prematura (antes de los 40 años de edad) pero esto solo se presenta en el 1% de la población. En las mujeres que fuman se experimenta entre uno a dos años antes de las no fumadoras.

La perimenopausia es un periodo que incluye el tiempo de los síntomas iniciales previo a la menopausia y que se extiende hasta un año después del último sangrado menstrual.

Los síntomas principales son los vasomotores entre los cuales se incluyen los bochornos y sudoraciones nocturnas que en promedio duran  de 6 meses hasta 2 años las cuales van mejorando y disminuyendo con el paso del tiempo. Las afecciones en el área urogenital por la falta de estrógenos  nos dan síntomas vaginales y urinarios como resequedad vaginal que al no haber una lubricación adecuada en la relación sexual se produce dolor, sangrado e insatisfacción provocando evitarla, favoreciendo problemas psicosexuales en la relación de pareja. Las infecciones genitales al igual que la sintomatología urinaria como la urgencia, incontinencia y las infecciones urinarias de repetición también son favorecidas por la deficiencia de estrógenos el cual se vuelve un círculo vicioso.

El tratamiento hormonal de reemplazo es una alternativa para las pacientes que presentan sintomatología de moderada a severa en donde la calidad de vida de la paciente se ve afectada así como para la prevención de osteoporosis. Los tratamientos hormonales deberán de ser indicados por su ginecólogo de acuerdo a la evaluación obtenida en la consulta y a sus resultados.  Todas tenemos necesidades terapéuticas diferentes en donde el tipo de anticonceptivo, las dosis, la vía de administración y el tiempo del tratamiento varían. Utilizar la terapia hormonal de reemplazo sin la evaluación de su médico puede traer consecuencias desagradables como un cáncer endometrial. Por favor no se arriesgue y acuda a su médico para manejo.

 

Dra. Christian Luviano, Médico Especialista en Ginecología y Obstetricia  cedula especialidad 7730423, Miembro Activo del consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia, certificado 6630, Miembro del Colegio de Ginecólogos del Estado de Sonora, Torre Médica Cima, Cuarto piso modulo A consultorio 404.Teléfonos: 259-9321 y 2 59 93 22.

 

Martes, 27 Enero 2015 20:05 Publicado en Prevención

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Christian Luviano
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Todas las etapas de la vida son maravillosas desde que nacemos tenemos un rasgo distintivo que nos hace únicas y especiales, a pesar de que todas transitamos por las mismas etapas no todas reaccionamos de la misma manera, además de enfrentarnos a una diversidad de emociones, cambios físicos, anatómicos y sociales, lo que provoca un mundo de preguntas que incluso es difícil de compartir con amigas, ni se diga con mamá. Esto no sólo te pasa a ti, nos pasa a todas.

Por el grupo de edad que tenemos somos el punto perfecto para tener infecciones vaginales, enfermedades propias de transmisión sexual, embarazo inesperado no deseado, el dilema del uso de anticonceptivos, el dolor menstrual. Y sí, el desarrollo de la glándula mamaria y el vello genital es normal, así como los cambios sociales.

Es por eso que he elaborado estos pequeños tips que te ayudarán a conocer y cuidar de ti de forma personal:
Es muy importante que te bañes y asees tu cuerpo diariamente. Todas las mujeres tenemos secreción vaginal es decir un flujo de color blanco casi transparente que tiene como característica el olor ácido parecido al yogur el cual permite mantener el área genital libre de infecciones.
Encontrarás muchos jabones de uso íntimo, los cuales son maravillosos cuando están indicados. El uso y el abuso de los mismos pueden ayudar a que se reseque el área genital y cambie el pH vaginal. Recuerda los jabones sólo son de uso en los genitales externos, los genitales internos deberán de lavarse con agua únicamente.

No sólo las infecciones vaginales producen comezón, también tenemos alergias y resequedad que nos dan el mismo síntoma la tan temida y molesta comezón, así que recuerda no medicarte sola, ya que puedes aumentar los síntomas y producir una reacción aguda y más intensa.

Los anticonceptivos no sólo se usan para no quedar embarazada, también como parte de un tratamiento integral para alteraciones menstruales, que pueden ser porque va iniciando la menstruación y los ciclos son muy irregulares, o como parte del tratamiento del ovario poliquístico, entre otros. También debes saber que no causan esterilidad, su finalidad es la de no tener bebés por un tiempo determinado por ti misma.

Las toallas sanitarias deberás de cambiarlas con regularidad, en vez de dejar una toalla por todo un día, ya que la humedad que se guarda puede producirte irritabilidad y malestar en el área genital.

Los tampones son seguros, no te quitan la virginidad, son una alternativa perfecta cuando vas a la playa o a la alberca; deberás conseguir pequeños para adolescentes y de acuerdo al flujo de sangre de tengas.

La decisión de ser responsable y mantener tu cuerpo saludable sólo es tuya ¡Decídete!

Christian Luviano, Ginecóloga Obstetra, Torre Médica CIMA consultorio 404. Tel. (662) 210-2091, 259-9321 y 22. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Martes, 20 Enero 2015 19:38 Publicado en Prevención

 

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Lic. Carla Elisa Echavarri
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Crecer con un cerebro saludable y bien desarrollado debería ser considerado un derecho primordial del ser humano. Según el Dr. Carlos Logatt, especialista en neurociencias de la Universidad de Buenos Aires, el carecer de su pleno potencial trae como consecuencia un sinnúmero de limitaciones que afectan nuestra calidad de vida perdiendo capacidades como: la aptitud de conducirnos libremente y por nuestros propios medios, la capacidad de controlar nuestra propia vida, y la posibilidad de interactuar éticamente con nuestros semejantes.

Sufrir algún daño cerebral en especial en sus áreas más evolucionadas y sensibles como lo son los lóbulos prefrontales conduce a la pérdida parcial o total de las funciones ejecutivas. Éstas son todas aquellas habilidades vinculadas a la capacidad y habilidad de organizar y planificar una tarea, seleccionar apropiadamente los objetivos, iniciar un plan y sostenerlo en la mente mientras se ejecuta, inhibir las distracciones, cambiar las estrategias de un modo flexible si el caso lo requiere, autorregular y controlar el curso de la acción para asegurarse que la meta propuesta esté en vías de lograrse (Soprano, 2003). Son estas capacidades las que realmente definen la condición del ser humano permitiéndonos pensar y tomar decisiones de manera creativa además de comprender y controlar nuestro propio mundo emocional al mismo tiempo de comprender y sentir el mundo emocional de los demás (predicción de estados de ánimo y empatía) (Logatt).

Las palabras de Hipócrates “que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina” continúan siendo certeras, ya que los lóbulos prefrontales por ser las estructuras más evolucionadas del cerebro son los que más sufren las deficiencias de las proteínas, de ácidos grasos insaturados, de vitaminas y minerales. La alimentación es pues por desgracia el primer factor de incidencia en la salud cerebral y el menos controlado de todos.

Lo sorprendente es que esta falla en la alimentación no es privativa de las clases económicamente desfavorecidas. Según datos de la ONU si bien aproximadamente un séptimo de la población mundial, unos mil millones de seres humanos, se alimentan mal al sobrevivir con menos de un dólar al día, las clases más acomodadas también tienen una forma de alimentación inadecuada para la salud cerebral, siendo su máximo exponente la denominada comida chatarra saturada de substancias químicas nocivas y desprovista casi por completo de los nutrientes necesarios para mantener un cerebro saludable (Logatt).

Aunque el cerebro pesa solamente 1.4 kg, el 2% del peso corporal, consume casi el 20% de la energía que aportamos al cuerpo por ende una alimentación saludable debe cuidar al cerebro de distintas maneras fortaleciendo los vasos sanguíneos de manera que el oxígeno y los nutrientes que viajan por la sangre lleguen correctamente a cada célula y aportando aquellos nutrientes que promuevan y participen en el crecimiento de nuevas células cerebrales y nuevas conexiones neuronales (Roman).

Los alimentos básicos para el cerebro son el oxígeno, la glucosa, y la grasa insaturada en particular omega 3 y 6. Se recomienda pues la ingesta del aceite de oliva, de frutas y nueces secas por su importante aporte de vitamina E y de pescado azul o rosado además de alimentos ricos en vitamina B como el pavo, la leche magra y huevos. Cereales como la avena rica en tiamina o vitaminas B1 y proteínas ayudan al sistema nervioso y mejoran la memoria de largo plazo. Así mismo el consumo de hierbas como el perejil, espinacas, espárragos y frutos rojos aportan antioxidantes que ayudan a proteger al cerebro de substancias que puedan dañar sus células. Otras substancias claves son los polifenoles, diterpenos, taninos y flavonoides que se encuentran el té verde, el tomate y plantas como el ginkobiloba y el romero que facilitan la concentración y la memoria.

Además de alimentar bien el cerebro es fundamental mantenerlo activo aprendiendo cosas nuevas como otro idioma o un instrumento, y ejercitarlo con lecturas, aritmética, crucigramas, juegos de memoria y sudokus sin olvidar el ejercicio físico regular, ya que se ha descubierto que este promueve la creación de nuevas conexiones neuronales que ayudan a conservar los lóbulos frontales y retardan el envejecimiento cerebral y la pérdida de memoria.

 

Escribió: Lic. Carla Elisa Echavarri, maestra en ciencias de la salud UNISON con especialidad en psicología Guestalt. E mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. cel. 662 174 1080

 
 

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