Lunes, 29 Mayo 2017 20:03

¿Qué hacer si mi hijo no quiere comer?

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nutricion29mayo

“Tienes que comer”, “pruébalo nomás”, “te va a gustar”, “come y podrás ir a jugar”, ¿quién no se ha sometido a estos diálogos para convencer a sus hijos que coman? Se estima que entre el 20 y 60% de los menores de seis años comen mal, un dato que indica que la alimentación de los hijos se convierte en una preocupación para los padres.

Una alimentación adecuada en la primera etapa de la vida es crucial para el desarrollo físico y mental del menor, y los problemas derivados de una mala calidad de alimentación afectan no solo al desarrollo físico o nutricional, sino al sistema inmunitario y al desarrollo intelectual y emocional.

La cantidad de alimento que deben comer los menores es muy variada en relación a su edad, tamaño y costumbres; sin embargo, llegan a comer mucho más que los adultos para cubrir sus requerimientos calóricos para un óptimo crecimiento; por tal motivo, tarde o temprano empiezan a comer menos conforme disminuye su velocidad de crecimiento.

Alimentación requerida
Desde el nacimiento, un bebé cuenta con la capacidad de autorregular su alimentación de acuerdo al apetito que tenga, con la habilidad de reconocer si tiene hambre o si se siente satisfecho. Es importante que como padres conozcamos y respetemos el apetito del menor, lo que nos guiará en su alimentación y detectaremos si se encuentran satisfechos en forma espontánea y no caprichosa.

Consejos de motivación
Para evitar estos malos hábitos alimenticios, se sugiere establecer un código de conducta a la hora de la comida, y evitar que esta se convierta en un enfrentamiento entre padres e hijos, tales como: • Comer con la familia en el comedor.
• Establece los tiempos de la comida.
• Crea un ambiente agradable.
• Motívalo a poner la mesa o servirse.
• Evita que coma a deshoras con complacencias y exquisiteces.
• Sirve los alimentos de una manera agradable y apetitosa.
• Ofrécele una cantidad adecuada.
• Permítele que se alimente por sí solo, sin que nadie lo fuerce.
• No hagas un menú diferente o especial al que hay en casa.
• Evita distractores en la cocina como juguetes o televisión.
• Recuérdale que come por necesidad y no por obligación.
• Enseña con el ejemplo.

Los padres deben mantenerse firmes y pacientes, pues pueden hacer mucho por educar correctamente a sus hijos en sus hábitos alimenticios. Es importante reconocer que existen variaciones del apetito que pueden ser fisiológicas y que tendremos que respetar y poder darnos cuenta cuando son productos de caprichos o deseos irrazonables a reprimir.

Para evitar el temor o angustia al no acertar en la alimentación del menor, hay que aprender a diferenciar un mal hábito alimenticio o la presencia de otras enfermedades que impidan que el menor coma con normalidad, por lo que se recomienda llevar un seguimiento periódico por un especialista para supervisar su alimentación según las necesidades de la etapa de vida del menor.

 

Dra. Diana Carolina Muro Zepeda
Médico pediatra

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