Lunes, 23 Enero 2017 17:49

Cáncer de tiroides

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La tasa de mortalidad del cáncer de tiroides ha estado bastante estable por muchos años, y continúa a la baja en comparación con otros, ya que contamos cada vez con mayor metodología científica para detectarlo de manera temprana. Sin embargo, pese a su fama de no ser el peor de los cánceres, este es un mal que debe tratarse y considerarse de la misma manera que se trata a los demás.

El cáncer de tiroides se diagnostica comúnmente a una edad más temprana en comparación con la mayoría de otros que afectan a los adultos. Casi tres de cada cuatro casos se detectan en mujeres y cerca del 2% de los cánceres tiroideos ocurren en niños y adolescentes.

Para detectar el problema
Aproximadamente ocho de cada 10 carcinomas medulares de tiroides resulta como consecuencia de heredar un gen anormal. Se sospecha que los genes que se encuentran en el cromosoma 19 y en el cromosoma 1 causan estos cánceres familiares.

Se pueden realizar pruebas de sangre para saber si existen las mutaciones genéticas encontradas en cáncer como el medular de tiroides familiar. La mayoría de los casos pueden prevenirse o tratarse a tiempo mediante la extirpación de la glándula tiroides. Una vez que se detecte la enfermedad en una familia, se pueden realizar las pruebas para el gen mutado en el resto de sus integrantes.

Análisis que ayudan
Muchos casos de cáncer de tiroides se pueden detectar tempranamente; de hecho, la mayoría se detectan actualmente mucho más temprano que en el pasado y se tratan con éxito. En etapa inicial, se detecta cuando los pacientes acuden a sus médicos porque han notado nódulos o protuberancias en sus cuellos.

No hay ninguna prueba de detección recomendada para encontrar temprano el cáncer de tiroides. Algunos médicos también recomiendan que las personas se examinen el cuello dos veces al año para buscar cualquier crecimiento o protuberancia.

Los análisis de sangre o la ecografía de la tiroides a menudo pueden encontrar alteraciones, pero estos exámenes no son recomendados como pruebas de detección para el cáncer de tiroides a menos que una persona tenga un mayor riesgo, como antecedentes familiares.

Se recomiendan pruebas genéticas para ver si los jóvenes tienen los cambios genéticos asociados con el MTC. Para las personas que podrían estar en riesgo, pero que no se hacen las pruebas genéticas, las pruebas de sangre pueden ayudar a encontrar el MTC en una etapa temprana, cuando aún puede ser curable.

Sus síntomas
•La aparición de un agrandamiento de toda la glándula o en un solo sector con la aparición de un nódulo.
•Un bulto o masa en el cuello que algunas veces crece rápidamente.
•Ronquera u otros cambios en la voz persistentes.
•Problemas para tragar alimentos.
•Inflamación en el cuello.
•Dificultad para respirar.
•Tos constante que no se debe a un resfriado.
•Dolor en la parte frontal del cuello que algunas veces llega hasta los oídos.

Dr. Roberto Holguín Almada
Endocrinología y Nutrición
Tel. (662) 300 0067

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