Jueves, 28 Septiembre 2017 17:10 Publicado en Prevención

 

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En la actualidad, vivimos en un mundo en crisis, donde nos bombardean con un exceso de información. Entre Facebook, WhatsApp, los noticieros, ¡y hasta con carros de sonido!, vivimos en una montaña rusa de estrés cotidiano; siempre preocupados y con miedo. Asimismo, gracias al trabajo y nuestras necesidades actuales, por las cuales buscamos tener cada vez más cosas, lo que resulta en más y más pagos, las parejas terminan con altos niveles de ansiedad y preocupación.

Está demostrado que el corazón no está preparado para soportar niveles de adrenalina altos, prolongados e intensos, ya que estos episodios disminuyen las defensas naturales del cuerpo y lo exponen a tener una infección grave, cáncer o diabetes. Por esa razón, debemos encontrar un balance para mantener nuestra mente libre de preocupaciones y así conservar un corazón sano en todo momento.

Hablemos del corazón
Su trabajo es bombear sangre a todo el cuerpo y su actividad es moderada de forma automática e inconsciente por el corazón mismo en un sistema autónomo y por los sistemas simpático y parasimpático. Ante las necesidades del cuerpo, aumenta el número de latidos por minuto y el diámetro de las arterias coronarias para tener más flujo de sangre hacia todo el cuerpo y al corazón mismo. Este sistema automático responde ante la solicitud del cuerpo: el estrés. Este estrés puede ser por aumento de la actividad física, emociones, miedo, angustia o alegría, en fin: todos podemos sentir ese efecto en el cuerpo de forma automática. Si el efecto de las emociones es ya conocido y siempre sucede, ¿cómo afecta al corazón?

Sanas emociones
Hay estímulos moderados y positivos que hacen que el corazón se acondicione de forma ordenada. Tal es el caso del ejercicio, mediante el cual se producen hormonas y neurotransmisores que aumentan la vida, mejoran la inmunidad y reducen la probabilidad de enfermedades cardiovasculares. La alegría, el amor, disfrutar el momento presente, admirar una obra de arte y la sana convivencia con la familia y amigos son factores que benefician al corazón y al cuerpo en general.

Pero con las emociones negativas es completamente diferente. El enojo, la ansiedad, la culpa y los celos hacen que se liberen hormonas y neurotransmisores diferentes, manteniendo el corazón acelerado, la presión elevada y un gran número de sustancias que a largo plazo producen daño directo al corazón y las arterias.

Elimina lo negativo
El mayor problema que tenemos es que las emociones se viven de forma prolongada y repetida, sin dejar descansar al corazón. Quien vive enojado, ansioso o preocupado, lo hace la mayor parte del día y sin razón alguna; vive buscando de qué preocuparse o de qué quejarse, sin saber que está dañando su corazón. De igual manera, hay otras emociones (como la depresión, la tristeza y la anhedonia) que tienen un efecto similar. Estas emociones provocan que el corazón produzca sustancias que causan ateroesclerosis y bajan las defensas del cuerpo.

El cuerpo no está hecho para permanecer en estado negativo, porque aunque no sea una amenaza real (la mayor parte del tiempo sucede en nuestra cabeza), responde como si realmente estuviera en peligro, y esta respuesta negativa lo daña a largo plazo.

Toma el control
Todos tenemos momentos difíciles, eventos fuera de nuestro control, pérdidas familiares y dificultades económicas, pero la respuesta mental a estos sucesos depende completamente de nosotros. Hay que disfrutar más la vida, pasar más tiempo haciendo y viendo cosas que nos hagan felices, en vez de estar sufriendo por mensajes de WhatsApp, publicaciones de Facebook, noticias alarmistas y chismes. Necesitamos rodearnos de gente positiva, informarnos de las buenas acciones que se realizan día con día y asistir a los eventos que nos inspiran para ser felices.

Dr. Iván Serna Santamaría

Cardiología/Rehabilitación Cardiaca.

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Céd. Esp. 5212185.

Lunes, 04 Septiembre 2017 19:43 Publicado en Prevención

 

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El dolor en el pie y en el tobillo es un motivo frecuente de consulta en menores de 14 años. Como bien sabemos, es difícil interpretar una lesión en los niños, ya que en ocasiones no saben explicar, diferenciar o señalar dónde, cómo y cuándo les duele. Los niños están siempre en constante movimiento: juegan, saltan, corren y realizan actividades extraescolares (la mayoría son deportivas), por lo tanto, tienen sus riesgos, así que es normal que de vez en cuando nos den uno que otro susto, como los esguinces de tobillo, que son de las lesiones más frecuentes en los niños.

Casi todos saben lo doloroso que puede llegar a ser un esguince de tobillo, y es frecuente pensar que se trata de una lesión sin importancia. El esguince es la distención o ruptura del ligamento, y se suele producir a causa de un estiramiento excesivo, una elongación o una torsión del ligamento afectado. Son más frecuentes en deportistas o en niños pequeños, aunque se pueden dar en cualquier persona tras una caída. Son las lesiones más frecuentes sufridas por deportistas escolares, suponen hasta un 30% de las lesiones producidas en la práctica de diferentes deportes.

Clasificación y principales síntomas de los esguinces de tobillo:

Grado 1:
•Distención ligamentosa leve
•Inflamación e incomodidad mínima al pisar siendo capaz de soportar todo el peso
•Sin presencia de hematoma (moretón)
•No existe limitación de movimiento

Grado 2:
•Desgarro o ruptura parcial de fibras ligamentosas
•Inflamación por debajo de la zona del tobillo
•Hematoma
•Se debe inmovilizar la articulación

Grado 3:
•Ruptura total del ligamento
•Dolor e inflamación
•Hematoma considerable

Medidas preventivas en el hogar
Grado 1: Vendaje circular en sentido abajo hacia arriba.
Grado 2: Hielo (no directo sobre la zona) las primeras 12 horas después de la lesión y vendaje circular, siempre y cuando no exista dolor considerable.
Grado 3: Inmovilización con férula.

Es importante asistir con el especialista para su diagnóstico y tratamiento en grado 2 y 3, para tratar a tiempo y de forma completa un esguince de tobillo. De no hacerlo, el niño se recuperará de esta lesión, pero la articulación quedará debilitada y sufrirá esguinces recurrentes a lo largo de su vida.

Objetivos generales en la rehabilitación de esguince de tobillo:
•Prevenir la lesión repetitiva.
•Minimizar el dolor y la inflamación.
•Restablecer arcos de movimiento completos.
•Restablecer el control motor de la articulación.
•Restaurar la fuerza y resistencia muscular.
•Restablecer la función propioceptiva, agilidad y coordinación.

El tratamiento del esguince de tobillo debe ser determinado por un especialista, en ningún caso debemos actuar por nuestra cuenta basándonos en nuestra experiencia. Por lo tanto, se recomienda asistir a sesiones de terapia física, sobre todo para fortalecer la zona y prevenir lesiones futuras en el mismo lugar.

M.G.S. Lizeth Meléndrez Romero. ​Lic. en Fisioterapia y Maestra en Gestión de la Salud. Especialista en estimulación e intervención temprana. Fisioterapeuta en Curare Terapia Física y Rehabilitación. Coordinadora Lic. Fisioterapia UDS, Campus Hermosillo. Cel. (662) 1491205


Martes, 29 Agosto 2017 18:41 Publicado en Prevención

 

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Hoy en día, los niños nacen en un mundo diferente, un mundo rodeado de tecnología. El tiempo ha cambiado y contamos con grandes avances que nos facilitan una rápida comunicación; sin embargo, esto se puede convertir en una problemática cuando existe ausencia en la interacción de los niños con el núcleo familiar debido a la intervención de las pantallas digitales.

Detecta los síntomas
Debemos detenernos a ver qué avances tecnológicos pueden afectar a nuestros pequeños, específicamente en materia de salud. Los niños que pasan largas horas frente a las pantallas suelen tener repercusiones, como la formación de un vicio y trastorno del sueño. Si se suma una mala alimentación y pasar mucho tiempo en la misma posición, implica que el retorno venoso no sea adecuado, lo que puede provocar mareos, visión borrosa, cefalea y, si no hace ejercicio o si no toma agua, se podría contribuir al desarrollo del síncope vasovagal, es decir: una disminución repentina de la frecuencia cardíaca y la presión arterial que suele terminar en desmayos. Estos síntomas se presentaban comúnmente en adolescentes, pero actualmente hay niños menores de cinco años que sufren estos padecimientos: desmayos, baja energía o deficiente capacidad intelectual escolar.

Al día de hoy, es necesario estar al tanto de cuántas horas pasan frente a la pantalla nuestros hijos para que el médico realice un diagnóstico correcto. Para evitar padecimientos cardiovasculares a temprana edad, se recomienda comer cinco frutas, pasar solo dos horas al día frente a un aparato electrónico, tener una hora de juego y consumir cero azúcares (especialmente si hablamos de bebidas) para poder llevar una vida saludable.

Recomendaciones para tu salud
Por esta razón, la Academia Americana de Pediatría (AAP) ha publicado recientemente nuevas recomendaciones para padres y madres en lo que al uso de pantallas y medios se refiere:

Antes de los dieciocho meses
•Se recomienda no brindarles pantallas o aparatos electrónicos.

Entre los dieciocho y veinticuatro meses
•Si los padres quieren brindarles contenido digital a niños mayores de 18 meses, deben considerar que el contenido sea de alta calidad y que sea siempre en su compañía para poder atender lo que están viendo.

Entre los dos y cinco años
•Pasada la barrera de los dos años y hasta los cinco, se debe limitar el uso de los medios a una hora al día, e igualmente tiene que ser contenido de alta calidad. De nuevo, los padres tienen que acompañar a sus hijos para ayudarlos a entender lo que están viendo y aplicarlo con sensatez al mundo que les rodea.

A partir de los seis años
•A partir de los 6 años, se considera que lo que hay que buscar es el equilibrio del juego, con medios digitales, y el consumo de programas dentro de la vida diaria de los niños. Debe haber límites coherentes tanto en el tiempo que pasan delante de las pantallas como en el tipo de contenido que miran, para no afectar el sueño, la actividad física y el modo de comunicarse con otros niños y adultos.

•Se sugiere que se asignen horarios totalmente libres de contenido mediático a la hora de comer, un rato antes de ir a dormir (ya que puede afectar su capacidad de conseguir un sueño tranquilo) o mientras estén haciendo otras actividades (si están pintando, dibujando o jugando es necesario apagar la televisión), así como tener zonas libres de pantallas en la casa, como las habitaciones.

 

Dra. Erika Flor Sosa
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Cardiología Pediátrica
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