Miércoles, 05 Julio 2017 18:49 Publicado en Prevención

 

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La adolescencia es la etapa del desarrollo humano que se caracteriza por cambios físicos, psicológicos, sociales. Como padres de familia debemos estar informados sobre estos cambios ya que, de esta forma, nos es más fácil detectar las anomalías que pueden presentarse.

En ocasiones, no conocemos la magnitud del impacto que estos cambios pueden generar en nuestros hijos, y por lo mismo no percibimos la difusa línea entre lo patológico y lo que puede ser perfectamente normal. Para esto podemos apoyarnos de nuestros profesionales de salud.

La Academia de Pediatría Americana (AAP por sus siglas en inglés) recomienda que los adolescentes de entre 11 y 21 años acudan anualmente a un chequeo con su médico. Pero, ¿qué podemos esperar de estos chequeos anuales? A continuación, te describimos algunos de ellos:

Examen físico
•Brinda información vital para el médico como altura, peso, presión arterial y frecuencia cardiaca.
•Exámenes de la vista y audición
•Se busca la detección de nódulos linfáticos inflamados, sonidos anormales en el corazón y revisión de postura corporal, entre otros.
Si es encontrada una alteración en cualquiera de estas mediciones, el médico puede realizar estudios más específicos de gabinete y laboratorio. Estos brindarán información complementaria para tener un panorama más claro y analizar su abordaje posterior.

Entrevista
Por medio de preguntas, el médico aborda temas de relevancia para la salud del adolescente. En las mujeres, un tema clave es, sin duda, el relacionado con su sistema reproductor. Conocer la edad de su primera menstruación, regularidad de sus periodos, duración y síntomas, brindan información muy valiosa al médico. Al igual que en el examen físico, a la menor sospecha de alguna anormalidad, se pedirán otros estudios para garantizar un estado de salud óptimo.

Es importante que el adolescente tenga información sobre prácticas sexuales saludables, incluyendo métodos de protección contra enfermedades de transmisión sexual (ETS) y anticonceptivos. Por lo tanto, es buena idea que el adolescente tenga un médico de confianza con quien pueda discutir su vida sexual, para que el profesional tenga una idea de posibles riesgos a los que puede estar expuesto el paciente. Brindar información de los distintos métodos anticonceptivos, prevención de ETS, al igual que consecuencias de las prácticas sexuales de alto riesgo, contribuye a crear conciencia en los adolescentes para una sexualidad más sana.

Prevenir para vivir mejor
Debe fomentarse la autoexploración periódica de senos y de testículos, y el médico debe enseñar cómo distinguir lo que es normal y lo que no. Es aquí que, como padres, debemos de incentivar a nuestros hijos a preguntar cualquier duda que puedan tener, por insignificante o vergonzosa que les parezca. Brindarles esa confianza de poder expresarse sin miedo a ser juzgados generará un ambiente de apertura y comunicación más seguro para ellos.

Todo este proceso, aunque parezca en un inicio complicado o tedioso, nos permite involucrar de forma activa a nuestros hijos en temas de su propia salud, empoderándolos hacia una cultura de prevención, de toma de hábitos y estilos de vida más sanos.

María Fernanda Dávila Ortiz

Licenciada en psicología con estudios en medicina
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Jueves, 29 Junio 2017 21:35 Publicado en Prevención

 

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Ante el fenómeno del cambio climático, el Estado de Sonora tiene mayores probabilidades de verse afectado con el incremento de las temperaturas. Los problemas de salud más frecuentes, debido a las altas temperaturas que se registran principalmente en verano, son: el golpe de calor, la insolación y deshidratación, de acuerdo al Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades de la Secretaria de Salud (CENAVECE).


Es importante que en el verano todos reconozcan los indicadores de riesgo como consecuencia de la exposición directa a los rayos del sol y las altas temperaturas, propias de la estación. El golpe de calor e insolación es un cuadro médico grave que pone en peligro la vida; se produce cuando la temperatura corporal se eleva por encima de 39.4°C a 41°C o más. Puede ser resultado de exponerse a las altas temperaturas ambientales, actividad física vigorosa o por otras condiciones que elevan la temperatura corporal y provocan que el organismo sea incapaz de regular su propia temperatura, lo que produce un desajuste térmico que requiere atención médica inmediata para prevenir daño a órgano blanco (corazón, cerebro y riñón, entre otros) o la muerte.

El calor induce daño en los tejidos corporales, la severidad es dependiente del llamado máximo térmico crítico (nivel y duración del calentamiento central del organismo). El máximo térmico crítico en el humano es de 41.6°C a 42°C entre 45 minutos y ocho horas. En temperaturas corporales extremas 49°C o 50°C, todas las estructuras se destruyen en menos de 5 minutos.


Los síntomas del golpe de calor varían, pueden presentarse: temperatura muy elevada, piel roja, caliente y seca (sin sudor), pulso acelerado, dolor palpitante de cabeza, mareo, nausea, confusión y perdida de la conciencia.
Cualquier persona puede sufrir golpes de calor, sin embargo, los grupos más vulnerables son los menores de cinco años de edad, los adultos mayores de 60 años y las personas con enfermedades crónicas, como hipertensión o diabetes, por lo que hay que proporcionarles más atención; asimismo, las personas que trabajan o hacen ejercicio en un ambiente con altas temperaturas.

El autocuidado de la salud es la mejor medida de prevención para evitar estas enfermedades, por lo que se invita a la población a seguir las siguientes recomendaciones:

• Evita permanecer por tiempo prolongado bajo los rayos del sol.
• Usa sombreros o sombrillas y mantente en lugares frescos.
• Usar ropa ligera y de colores claros.
• Aumenta el consumo de líquidos durante la exposición a los rayos solares y evita la ingesta de bebidas alcohólicas.
• Evita permanecer dentro de un vehículo caliente. Cuando tu automóvil está estacionado en el sol, puede alcanzar una temperatura de hasta 71°C.
• Limita tus actividades al aire libre en lo posible entre las 11 y 16 horas del día, realízalas por la mañana o al atardecer.
• Nunca dejes a nadie en un vehículo estacionado y cerrado.

Dra. Alba Priscila Sauceda López. Medicina Integrada. Encargada del Departamento de Epidemiología del H.G. “Dr. Fernando Ocaranza” ISSSTE, Hermosillo. Cédula Profesional: 5177317 SSP. 760509. Cédula Especialidad: 6843592 SSP. ESP. 8/12

Jueves, 02 Marzo 2017 17:12 Publicado en Prevención

 

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Con el inicio del año vienen aquellos propósitos que la mayoría nos venimos planteando desde algunos años atrás, entre los cuales destaca el famoso "ahora sí me voy a poner a dieta".

¿Por qué es tan difícil llevar a cabo este propósito?, ¿por qué es tan complicado para tantas personas bajar de peso o mejorar sus hábitos alimenticios? El principal problema es la falta de constancia, por lo que abandonan su plan de alimentación saludable. Esta inconsistencia puede tener una infinidad de motivos: demasiados eventos sociales, problemas emocionales, situaciones familiares ajenas a nosotros, situaciones económicas o falta de tiempo.

Pero lo que realmente queremos saber es cómo evitar abandonar nuestro plan de alimentación. Estos son algunos tips:

•Motivación
Ten fija una fecha, ya sea por algún evento o por gusto, o simplemente ponte una meta de preferencia a corto plazo, es decir que puedes lograrlo en poco tiempo (uno o dos meses).

•Ten un día libre
Permítete tener un día o al menos una comida "libre" en la que puedas comer algo que tengas ganas, pero sin excederte, esto permite soltar un poco de presión que puedes llegar a sentir en la semana al prohibirte azucares o grasas. Por ejemplo: una bolsa pequeña de papitas, una paleta helada, una taza de nieve o 2 trozos de pizza.

•Utiliza alimentos que te gusten
Siempre procura verificar tu menú para estar segura de que todo sea de tu agrado y no lo vas a comer de mala gana; si es así, haz cambios en tus alimentos, aun cuando llevar un plan de alimentación requiere algunos sacrificios, no significa que tengas que comer alimentos que no te agraden, esto ocasiona que te enfades de llevar un plan más rápidamente.

•Invita a alguien
Trata de invitar a tu pareja, mejor amiga, hermana o a alguien con quien convivas mucho a iniciar contigo el plan de alimentación o ejercicio, de esta manera es mucho más fácil motivarse el uno al otro y mantenerse dentro del camino.

•Adáptate a tu entorno
Muchas veces los eventos sociales no nos dejan opciones saludables, pero es importante no dejar de asistir a estos solo porque se está llevando un plan de alimentación; abandonar tus actividades sociales le deja un mensaje negativo a tu subconsciente, ya que la idea de una dieta adopta la sensación de encierro. Hoy en día, la mayoría de los restaurantes tienen opciones saludables para ti, adapta tu plan a alguna de esas opciones.

Claro que todo esto se dice mucho más fácil de lo que es llevarlo a cabo, pero si uno es constante y realmente quiere lograr un objetivo, cada paso hacia la meta valdrá la pena.

 

Nutrióloga Glenda Morales B.

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