Viernes, 09 Febrero 2018 18:53 Publicado en Prevención

 

prevencion9febrero

Es común observar chicas maquilladas mientras realizan su rutina de ejercicios en el gym. Es una práctica usual, quizá por vanidad, tal vez por falta de tiempo para desmaquillarnos o bien porque buscamos lucir bien para las fotos que subimos a nuestras redes. Sin embargo, este hábito tiene un efecto perjudicial sobre la piel.

Deja que tu piel respire
El maquillaje, los polvos y correctores pueden tener como resultado la obstrucción del poro. Durante el ejercicio, el cuerpo suda, y el maquillaje impide la sana ejecución de este proceso, favoreciendo a la irritación en la piel. Aquí radica la importancia de dejar tu piel limpia antes de iniciar cualquier tipo de ejercicio.

Protección al aire libre
Si te estás ejercitando en exteriores, es esencial que uses una pantalla solar con SPF 30 o mayor. Busca alguna que sea resistente al sudor, de tal manera que no se escurra dentro de tus ojos y te produzca ardor.

Suda sin temor
La principal función del sudor es enfriar el cuerpo. El sudor de las glándulas sudoríparas ecrinas es básicamente agua y es bastante limpio. Por lo tanto, si haces tu parte y te aseas antes de ejercitarte, no contribuirás a la aparición de acné, ya que sudar no acelera la producción de sebo en tu rostro.

Tu toallita para el gym
Las toallas de gimnasio pueden parecer limpias, pero a menudo se utilizan detergentes y suavizantes perfumados. Si bien estos pueden proporcionar un olor agradable o dar brillo a la toalla, las bacterias pueden vivir en las fibras de la tela. Si no lavas tu toalla con cuidado o no la sustituyes con frecuencia, su uso puede afectar tu piel.

Después de ejercitarte
Es crucial limpiar bien el rostro luego del ejercicio, ya sea tenis de mesa o en una cancha. Cualquier cosmético que estés usando puede mezclarse con el sudor y contribuir a la formación de un terreno fértil para las bacterias. Las bacterias pueden producir puntos negros, congestión, irritación y acné grave. Te recomiendo limpiar el rostro inmediatamente después del ejercicio; coloca un limpiador o exfoliante en tu bolso para el gimnasio y hazlo antes de irte.

Dra. Mireille Bonnafoux Alcaraz
Dermatóloga. Campodónico #31 esq. Emilia Beraud, Col. Centenario. Facebook: Dra. Mireille Bonnafoux / Dermatóloga. www.medicinadermatologica.com. Tel: (662) 212 43434.

Viernes, 24 Noviembre 2017 17:31 Publicado en Prevención

 

prevencion24noviembre

Las enfermedades respiratorias son más frecuentes durante el invierno y resultan la principal causa de internación y consulta médica. Estas afectan a toda la población, pero fundamentalmente a los menores de cinco años y a las personas de más de 65.

¿Por qué las contraemos?
Mientras más baja sea la temperatura, pasamos más tiempo bajo techo y menos bajo el sol. Expertos comentan que esto causa que nuestros niveles de vitamina D comiencen a bajar y, por lo tanto, estamos más expuestos al contagio de virus de persona a persona.

Para prevenir las enfermedades respiratorias es importante que tomes en cuenta estos consejos:


•Come sano y a tus horas.
•Bebe abundantes líquidos sin azúcar agregada, en especial agua simple purificada.
•Duerme lo suficiente.
•Controla los factores de estrés emocional.
•Haz ejercicio de manera regular.
•Las vitaminas A y C también nos ayudan a reforzar el sistema inmunológico y a prevenir enfermedades respiratorias, ya que contienen propiedades antioxidantes.
•Alimentos ricos en vitamina A y C: pimientos, calabaza, zanahoria, naranja, guayaba, kiwi y limón.
•Lávate las manos con agua y jabón después de volver de la calle, antes de cocinar o comer y después de ir al baño o cambiar pañales.
•Sostén la lactancia materna al menos hasta que el bebé cumpla los 6 meses y ofrécele el pecho con más frecuencia en caso de que se enferme.
•Ventila todos los ambientes a diario.
•No fumes y mantente los ambientes libres de humo.
•No te automediques. El consumo de remedios sin receta puede producir intoxicación y ocultar los síntomas de la enfermedad, dificultando un diagnóstico correcto y empeorando el cuadro clínico.
•Mantén reposo en casa mientras continúe los síntomas.
•Cúbrete la boca al toser o estornudar con un pañuelo descartable o con el pliegue del codo para evitar contagiar a otros.

Para prevenir enfermedades más graves como neumonía e influenza debemos:


•Tener las vacunas incluidas en la cartilla de vacunación al día:


•Influenza: se tienen que aplicar una vez al año dos dosis a niños entre seis y 24 meses, y una dosis a adultos mayores de 65 años, embarazadas, mujeres puérperas hasta egreso de la maternidad (si no se vacunaron durante el embarazo) y personas con factores de riesgo (como enfermedades pulmonares, cardiacas y diabetes), así como personal de salud.


•Neumococo: deben recibir la vacuna los bebés a los dos, cuatro y doce meses de vida. Los que no completen ese esquema de tres vacunaciones deben hacerlo antes de los cinco años. También deben recibirla los niños y adultos con factores de riesgo y adultos mayores de 65 años.

Dra. Migdelina Gutiérrez Urquídez
Neumóloga. Blvd. Morelos, No. 340 Colonia Bachoco. Hospital San José. Tel. (662) 109 0500. Céd. Prof. 2826710. Céd. Esp. Medicina Interna 4452318. Esp. 4452319. Registros SSA 79/05 y 5/0.

Jueves, 28 Septiembre 2017 17:10 Publicado en Prevención

 

prevencion28septiembre

En la actualidad, vivimos en un mundo en crisis, donde nos bombardean con un exceso de información. Entre Facebook, WhatsApp, los noticieros, ¡y hasta con carros de sonido!, vivimos en una montaña rusa de estrés cotidiano; siempre preocupados y con miedo. Asimismo, gracias al trabajo y nuestras necesidades actuales, por las cuales buscamos tener cada vez más cosas, lo que resulta en más y más pagos, las parejas terminan con altos niveles de ansiedad y preocupación.

Está demostrado que el corazón no está preparado para soportar niveles de adrenalina altos, prolongados e intensos, ya que estos episodios disminuyen las defensas naturales del cuerpo y lo exponen a tener una infección grave, cáncer o diabetes. Por esa razón, debemos encontrar un balance para mantener nuestra mente libre de preocupaciones y así conservar un corazón sano en todo momento.

Hablemos del corazón
Su trabajo es bombear sangre a todo el cuerpo y su actividad es moderada de forma automática e inconsciente por el corazón mismo en un sistema autónomo y por los sistemas simpático y parasimpático. Ante las necesidades del cuerpo, aumenta el número de latidos por minuto y el diámetro de las arterias coronarias para tener más flujo de sangre hacia todo el cuerpo y al corazón mismo. Este sistema automático responde ante la solicitud del cuerpo: el estrés. Este estrés puede ser por aumento de la actividad física, emociones, miedo, angustia o alegría, en fin: todos podemos sentir ese efecto en el cuerpo de forma automática. Si el efecto de las emociones es ya conocido y siempre sucede, ¿cómo afecta al corazón?

Sanas emociones
Hay estímulos moderados y positivos que hacen que el corazón se acondicione de forma ordenada. Tal es el caso del ejercicio, mediante el cual se producen hormonas y neurotransmisores que aumentan la vida, mejoran la inmunidad y reducen la probabilidad de enfermedades cardiovasculares. La alegría, el amor, disfrutar el momento presente, admirar una obra de arte y la sana convivencia con la familia y amigos son factores que benefician al corazón y al cuerpo en general.

Pero con las emociones negativas es completamente diferente. El enojo, la ansiedad, la culpa y los celos hacen que se liberen hormonas y neurotransmisores diferentes, manteniendo el corazón acelerado, la presión elevada y un gran número de sustancias que a largo plazo producen daño directo al corazón y las arterias.

Elimina lo negativo
El mayor problema que tenemos es que las emociones se viven de forma prolongada y repetida, sin dejar descansar al corazón. Quien vive enojado, ansioso o preocupado, lo hace la mayor parte del día y sin razón alguna; vive buscando de qué preocuparse o de qué quejarse, sin saber que está dañando su corazón. De igual manera, hay otras emociones (como la depresión, la tristeza y la anhedonia) que tienen un efecto similar. Estas emociones provocan que el corazón produzca sustancias que causan ateroesclerosis y bajan las defensas del cuerpo.

El cuerpo no está hecho para permanecer en estado negativo, porque aunque no sea una amenaza real (la mayor parte del tiempo sucede en nuestra cabeza), responde como si realmente estuviera en peligro, y esta respuesta negativa lo daña a largo plazo.

Toma el control
Todos tenemos momentos difíciles, eventos fuera de nuestro control, pérdidas familiares y dificultades económicas, pero la respuesta mental a estos sucesos depende completamente de nosotros. Hay que disfrutar más la vida, pasar más tiempo haciendo y viendo cosas que nos hagan felices, en vez de estar sufriendo por mensajes de WhatsApp, publicaciones de Facebook, noticias alarmistas y chismes. Necesitamos rodearnos de gente positiva, informarnos de las buenas acciones que se realizan día con día y asistir a los eventos que nos inspiran para ser felices.

Dr. Iván Serna Santamaría

Cardiología/Rehabilitación Cardiaca.

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