Sábado, 04 Mayo 2013 18:17 Publicado en Nutrición
 
Agua 

La sensación de sed nos conduce a ingerir líquidos que nos permiten recuperar el equilibrio hídrico. Pero también hay quienes no atienden el reflejo de la sed, someten su cuerpo a un estado de deshidratación permanente que puede provocar numerosos trastornos.

Cuando se bebe suficiente líquido se obtienen muchos beneficios para la salud como:


-Mejorar la función de los riñones, produciendo más cantidad de orina y más clara así los riñones limpian mejor la sangre de sustancias de desecho y las eliminan con mayor facilidad.

-Existe menor riesgo de que se produzcan cálculos renales y las heces se eliminan con menor esfuerzo, al estar menos secas.

Para determinar si tomamos líquidos en cantidad suficiente, basta con observar el aspecto de la orina. Un color amarillo pálido indica hidratación adecuada, mientras que orinar con mucha frecuencia, en pequeña cantidad y con un color amarillo dorado o intenso y olor fuerte advierte de que no estamos cubriendo los requerimientos de líquidos.

El agua es la única bebida imprescindible y que mejor calma la sed. Sin embargo, cuando se suda mucho o se pierden muchos líquidos en gran cantidad no es suficiente con beber agua, ya que las sustancias que contiene el agua son menos que las que contiene el sudor y otros fluidos corporales.

Beber agua antes, durante o después de las comidas no influye en el ingreso calórico. No engorda ni adelgaza. Lo que ocurre es que con la bebida se diluyen los jugos gástricos y se retrasa la digestión. Esta es la razón por la que a quienes sufren digestiones difíciles o pesadas les puede convenir evitar el consumo de bebidas durante o inmediatamente después de las comidas.

 

 

 
 

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