Jueves, 28 Abril 2016 21:44 Publicado en Nutrición

 

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La frase “mente sana en cuerpo sano” tiene mucho de cierto. Quien adquiere el hábito de realizar alguna actividad física recibe muchos más beneficios de los que físicamente se puedan apreciar.

El sedentarismo es un mal que afecta a más del 60% de la población mundial y que está provocado en gran medida por la falta de movilidad ligada a los trabajos modernos, falta de actividad física escolar y a las nuevas formas de entretenimiento con tendencia a estar sentados y un alto consumo de comida chatarra. Esta situación genera grandes desequilibrios psicológicos relacionados con el estrés, la ansiedad o la falta de concentración. La solución a estos problemas puede mejorar con una práctica deportiva regular y controlada que proporcione un equilibrio mental que influye en la percepción de un bienestar generalizado.
El cuerpo habla lo que la boca calla

Cuando el cuerpo acumula emociones que no son liberadas se enferma buscando atención. El movimiento es una forma de expresión corporal que si se practica con constancia, puede ser el método por el cual liberemos aquellas emociones negativas que se van acumulando con el día a día, llevando poco a poco a un equilibrio energético, mental y emocional, y trayendo con ello un cúmulo de sensaciones positivas.

A continuación algunos beneficios de la actividad física relacionados con tu mente y tus emociones:

El ejercicio como tratamiento antidepresivo: Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2020, la depresión será la segunda causa de incapacidad en todo el mundo. Sus síntomas más característicos son: sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o vacío; desesperanza; sentimientos de culpa; irritabilidad; pérdida de interés en las actividades de las que antes se disfrutaba; fatiga; problemas para concentrarse; pérdida o aumento del apetito; problemas para dormir o dolores de cabeza. Según un estudio de la Universidad de Texas (EE.UU.) publicado en el año 2011 en el "Journal of ClinicalPsychiatry", la práctica de actividad física, constante, puede ser tan eficaz como un psicofármaco. Los efectos positivos se deben a que realizar ejercicio de manera regular incrementa los niveles de sustancias químicas cerebrales como la serotonina, principal nerotransmisor implicado en el estado de ánimo.

El ejercicio contra el insomnio: El ejercicio físico, al descargar energía, relaja el sistema muscular, contribuyendo a que el cuerpo esté más relajado, y que la tensión nerviosa disminuya, lo que se traduce en un sueño más profundo y saludable.

El ejercicio para mejorar autoestima y autoconfianza: A nivel psíquico ayuda a incrementar la fuerza de voluntad, y de autocontrol, disminuye el stress, la ansiedad, la agresividad y la depresión, estimula la creatividad, la capacidad afectiva y mejora la autoestima. El ejercicio ayuda a una autoestima más saludable, dado que uno se siente mejor, y se adquiere una imagen más saludable de nuestro cuerpo.

El ejercicio para mejorar las capacidades mentales: La actividad física tiene una influencia directa sobre la concentración, y por tanto, sobre el rendimiento académico y profesional. Esto debido a que la actividad física influye sobre la fuerza muscular, la capacidad cardiorespiratoria y la habilidad motora, lo que interviene en “la transmisión cognitiva, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva”, mejorando el rendimiento académico y profesional.

El ejercicio para reducir estrés, ansiedad y prevenir la fatiga crónica: hacer deporte reduce el estrés y disminuye el nivel de cortisol en el organismo, una de las hormonas que causa la ansiedad. También mejora el nivel inmunológico pues estimula la producción de endorfinas, encargadas de la defensa del organismo que, al actuar incluso sobre el sistema nervioso, contribuyen a que experimentemos una estupenda sensación de bienestar. La práctica habitual del ejercicio físico es la herramienta más utilizada, hoy en día, para combatir estados de cansancio (temporal o crónico) y decaimiento.

Hacer ejercicio no tiene que ser algo agotador y complicado. Lo importante es poner en marcha nuestro cuerpo, y disfrutar de los resultados en poco tiempo. Y es que, el ejercicio también tiene beneficios que no se ven ni se tocan, haciéndolo la mejor herramienta para mejorar nuestra vida. Si aún no eres parte de este estilo, comienza practicando amor propio y añade este hábito a tu rutina.

Alba Porras

Health Coach y Kinesióloga.
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Martes, 19 Abril 2016 16:58 Publicado en Nutrición

 

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Si lo que necesitas es empezar o cerrar tu día con broche de oro ¡Hazlo al ritmo de la música! Rompe con el tedio y obtén los beneficios cardiovasculares de practicar el baile como ejercicio, al tiempo que la música estimula tu cerebro para que te sientas optimista, contenta y llena de energía.

Los expertos en entrenamiento lo saben y ahora es común encontrar en muchos establecimientos deportivos clases de rutinas de baile. Entre ellas la zumba y la salsa estas te ayudan a bajar de peso y quemar alrededor de 800 calorías en una sola sesión, a la vez que mejoras tu condición física, fortaleciendo tu corazón y pulmones. Otro beneficio es la liberación de tensión y lo mejor es que es para todas las edades.

Si no te gusta la monotonía de una elíptica o caminadora ¡Baila! Lo recomendable es que sea después de una sesión de ejercicio con peso, para de esta forma tener una rutina completa.
Baila en todas partes.

No hay pretextos, ni el dinero ni el tiempo, si llueve o hace frío, siempre en donde estés puedes realizar una rutina de baile. Lo único que necesitas es calzado deportivo cómodo y tu música favorita.

Busca un tiempo al final del día, crea un playlist de música que te motive a moverte, no olvides incluir algo de música para calentamiento y enfriamiento. Busca ir aumentando el tiempo y el ritmo poco a poco.
En la era del internet seguro encuentras rutinas en línea que te acompañe a todas partes y en el horario que más se ajuste a tu día a día.

Claro que si tienes la posibilidad y la opción de asistir a una clase dirigida por un entrenador experto esta siempre será la mejor idea. Ya que los expertos conocen a perfección la estructura de tu cuerpo, los movimientos ideales para la quema de grasa, el tiempo que debes dedicarle a cada paso y también evitarán que te fractures o te excedas.

Nunca desaproveches la oportunidad de mover tu cuerpo ¡Baila! en una fiesta, en tu salida del viernes, con tu pareja, con tus amigos, en familia o tu solo. Baila en el auto, baila mientras limpias, muévete si estás aburrido. Estaciónate lejos, usa escaleras, lleva los mensajes en persona, transpórtate en bici…

¡Mantente en movimiento…siempre!

Cynthia Carrillo
Entrenadora Profesional
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Lunes, 11 Abril 2016 17:01 Publicado en Nutrición

 

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Nathaly Marcus
Nutrición y Ciencia de los alimentos
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Aquí te presento 5 TIPS para lograrlo:

· Vuélvete amiga Del entrenamiento de resistencia: Se ha demostrado que este tipo de ejercicio retarda el proceso de envejecimiento al mantener la habilidad de los músculos de generar oxigeno. Ayuda a preservar el tono y forma de los músculos y aumenta la liberación de las enzimas antioxidantes, la cuales protegen al organismo de los radicales libres encargados de deteriorar a las células del cuerpo.

·Estírate: Esto te va ayudar a aliviar la tensión, mantener la flexibilidad y evitar la rigidez.

·Termina tu día antes: El dormir bien es uno de los fundamentos para tener una buena salud física, mental y emocional. Es una de las maneras que asegura el verte y sentirte más joven. Promueve la felicidad, mejora tu energía y tu rendimiento a lo largo del día. Además se genera un sentimiento de frescura que te va a mantener alerta para lidiar con el estrés y tensiones de tu día.

·Vitamina C: La vitamina C trabaja de diversas maneras que ayudan a preservar la juventud por dentro y por fuera. Ayuda a producir colágeno, esencial para tener una buena salud de la piel y a fortalecer el tejido conectivo, reparar heridas, mejorar la actividad de los glóbulos rojos y fortalecer el sistema inmunológico. No olvides consumir alimentos ricos y frescos altos en vitamina C como naranjas, frutos rojos, piña, pimientos, brócoli y col rizada.

·Consume más pescado: Los pescados como el salmón y atún son ricos en vitaminas y minerales, son fuente principal de omega 3 (Ácidos grasos) y protegen al cuerpo de desarrollar enfermedades como cáncer, artritis y enfermedades del corazón.

 
 

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