Lunes, 04 Septiembre 2017 20:53 Publicado en Nutrición

 

nutricion4septiembre

Los adultos mayores son esas personas que llevan alegría y experiencia a través de sus relatos; siempre están allí para apoyarnos y enseñarnos el camino en los momentos más difíciles. Es por esto que su calidad de vida debería estar llena de regocijo y bienestar.

La etapa del adulto mayor suele estar llena de dificultades, comenzando por la presencia de enfermedades, padecimientos o discapacidades, y esto crea un impacto muy importante en su salud, lo cual puede ser contrarrestado en gran medida con una alimentación adecuada.

Plan de alimentación
Una alimentación adecuada dependerá completamente de si la persona presenta o no una enfermedad o padecimiento, ya que debe adecuarse a esta. Si por el contrario, la persona no sufre ningún problema de salud, las consideraciones para una alimentación sana en un adulto mayor son las siguientes:

•Disminuir las azúcares al mínimo: no jugos envasados, refrescos, dulces, pan dulce o galletas en exceso.

•Cuidar el consumo adecuado de calcio: espinaca, pescado, almendras, leche (sin grasa), quesos (bajos en grasa) y yogurt (sin azúcar).

•Modificar la textura de los alimentos: no utilizar alimentos muy duros o correosos, ya que las dentaduras suelen ser frágiles en esta etapa.

•Aumentar el consumo de vegetales frescos: estos contienen más nutrientes que los cocidos y en esta etapa es normal que haya mala absorción de nutrientes, por lo tanto más es mejor.

•No utilizar alimentos muy grasosos: no empanizar, capear o freír los alimentos. Cuidar el consumo de mantequilla, crema y quesos grasos.

•Disminuir el consumo de carne roja para mantener buenos niveles de colesterol y mejorar la digestión.

•Incluir al menos dos frutas al día y no más de cuatro. Utilizar aquellas frutas que contienen menor cantidad de azúcar, como las fresas, frutos rojos, durazno, manzana, pera, ciruela, melón, papaya y toronja.

•Utilizar cereales integrales: la fibra es muy importante para mejorar la digestión, la cual suele sufrir un poco por la falta de movimiento; así mismo, la fibra ayuda a mantener baja la glucosa.

•Fraccionar los tiempos de comida en cinco o seis. Generalmente, el apetito se pierde un poco con la edad, y para evitar una disminución de peso excesiva o un aumento excesivo, que también se puede presentar por hacer pocas comidas copiosas, es importante mantener el metabolismo activo y satisfecho.

•Tomar suficiente agua. Esto es probablemente lo más importante, ya que va a regular la temperatura corporal, mantener más hidratada la piel, más activa la mente y el metabolismo, y la digestión en buena forma.

Si un adulto mayor presenta un padecimiento, es sumamente importante visitar a su nutriólogo para un plan de alimentación personalizado que ayude a combatir la enfermedad, mejorar y mantener su calidad de vida.

Nutrióloga Glenda Morales Becerra, MNC. Nutrición clínica

Miércoles, 02 Agosto 2017 20:35 Publicado en Nutrición

 

nutricion2agosto

“Todos los carbohidratos te engordan”, “si quieres adelgazar, no los comas” y “si tienes diabetes, no debes comerlos” son frases que en los últimos años escuchamos sin parar. En realidad, ¿sabemos qué son los carbohidratos y qué hacen en nuestro cuerpo?

Estos nutrientes deben ser unos de los principales componentes de nuestra alimentación, ya que son un pilar de una dieta equilibrada. Algunos alimentos ricos en este nutriente son: cereales (pan, tortilla, arroz, papa, pasta, avena), leguminosas (frijol, garbanzo, lentejas), frutas y verduras. Su función principal es aportar energía a nuestro cuerpo. Una vez que el cuerpo los digiere, el hígado los descompone y los convierte en glucosa (azúcar en sangre), que es de donde obtienen energía nuestras células.

Tipos y función
Existen dos grupos de carbohidratos: simples y complejos. Los simples son aquellos que se absorben de forma rápida, de los cuales se obtiene energía de manera casi inmediata. Naturalmente se encuentran en frutas y verduras, así como en el azúcar de mesa, jugos, refrescos y postres, entre otros. Los carbohidratos complejos son aquellos de absorción lenta, que necesitan mayor tiempo para su digestión, por lo que actúan como energía de reserva.

Cuando se habla de carbohidratos, existen dos términos que se deben conocer: índice glucémico y carga glucémica, que, aunque suenan parecidos, expresan conceptos diferentes. El índice glucémico indica la velocidad con la que un alimento que contiene carbohidratos eleva el nivel de glucosa en sangre después de comerlo. Un alimento con índice glucémico bajo eleva la glucosa menos que uno con un índice alto.

La carga glucémica es un concepto que, más que la velocidad a la que un alimento se convierte en azúcar en la sangre, considera la cantidad de carbohidratos que tiene una porción de un alimento en específico. Entre los alimentos con carga glucémica baja se incluyen las lentejas, frijoles, cacahuates, cereales de grano entero, vegetales y frutas con alto contenido de fibra. Aquellos con una alta carga glucémica incluyen bebidas azucaradas, arroz blanco, papas fritas y cereales bajos en fibra y con alto contenido de azúcar.

Elige correctamente
Si bien existen planes de alimentación para ciertas enfermedades o para perder peso, en los cuales se recomienda un bajo consumo de carbohidratos, estos no deben ser eliminados en su totalidad de la dieta. Algunos de nuestros órganos dependen primordialmente de este nutriente para un correcto funcionamiento, como lo es el cerebro.

Cuando se eliminan los carbohidratos de la dieta y el cuerpo no los encuentra, este busca combustible proveniente de otros nutrientes. El organismo utiliza grasas para obtener energía y se pueden producir cetonas, desencadenando un estado de cetoacidosis. Incluso, el cuerpo puede utilizar las proteínas de nuestros músculos como fuente de energía.

Algunas recomendaciones para obtener lo mejor de los carbohidratos son: • Evitar bebidas azucaradas, refrescos, jugos de fruta con azúcar.
• Preferir el consumo de frutas enteras en lugar de su jugo.
• Consumir pan con granos enteros, pasta y arroz integral.
• Preferir el consumo de hojuelas de avena enteras.

MNC. Lilian Elizabeth Figueroa Baldenegro
Especialista en nutrición y cuidados de la alimentación del paciente oncológico. Maestra en Nutrición Clínica por la Universidad del Valle de México. Ced. Prof. 8945015 UVM. Ced. Prof. 36557 UVM-Instituto Nacional de Cancerología

Martes, 30 Mayo 2017 21:04 Publicado en Nutrición

 

nutricion30mayo

¿Sabes cuál es el órgano más grande del cuerpo humano? Es la piel. En las personas adultas, la piel ocupa aproximadamente dos metros cuadrados, pesa cinco kilogramos y contiene más de 17.7 metros de vasos sanguíneos. La piel está formada por tres capas y tiene otros cuatro anexos (entre ellos las glándulas sudoríparas y las uñas). Por otra parte, cada etapa de la vida (niñez, adolescencia y adultez) requiere cuidados diferentes. Pero en todas las etapas hay algo en común, ¿te lo puedes imaginar? Sí, la alimentación.

De la boca a la piel
Lo que nos llevamos a la boca representa un gran desafío para nuestra salud, bienestar, imagen, genes y hasta para nuestro intestino. Sí, nuestro intestino, ese que parece estar solo para digerir lo que comemos. ¡El trabajo que hacen los intestinos es crucial para nuestra salud! Lo que comemos le da forma a nuestro ser físico, pero también al emocional y al mental.

Incluye más de estos alimentos en tu dieta:
• Verduras crudas, cocidas o asadas
Ejemplos: acelga, ajo, alcachofa, apio, berenjena, berro, berza, brócoli, calabaza, cebolla, champiñones, col (repollo), coliflor, ejotes, espárrago, espinacas, jícama, lechuga, pepino, pimiento, poro, rábano y tomate verde.

• Frutas bajas en azúcar
Ejemplos: limón amarillo y verde, kiwi, toronja y pepinillos fermentados de forma natural. También puedes consumir con moderación, por su alto contenido de azúcar, las siguientes frutas: ciruela, durazno, mandarina y pera.

• Proteínas
Ejemplos: huevo entero, pescado (si es pescado silvestre, mejor), mariscos, moluscos, aves y carnes rojas, como res, búfalo, cerdo, cordero, ternera (mejor si son de libre pastoreo).

• Nueces y semillas naturales (excepto cacahuates)
Ejemplos: almendras, nueces, ajonjolí, pepitas de calabaza y girasol, linaza y chía.

• Aceites y grasas saludables
Aceites de aguacate, coco y oliva extra virgen (para aderezar platillos y ensaladas, no para cocinar); mantequilla clarificada o ghee, mantequilla de almendras, nuez de la india y ajonjolí (tahini). Otras grasas de origen frutal que debemos incluir son los aguacates y los cocos.

• Hierbas frescas o deshidratadas
Albahaca, cilantro, perejil y romero, entre otras; especies, sazonadores y condimentos naturales.

• Lácteos
Todos los lácteos son buenos, excepto los quesos azules o aquellos muy procesados, como las rebanadas de queso americano.

Come los siguientes alimentos con moderación:
• Cereales sin gluten: amaranto, arroz (integral, blanco o salvaje), avena, mijo, quínoa, trigo sarraceno y harinas en pequeñas cantidades para espolvorear o espesar salsas.

• Leguminosas, como frijoles, lentejas y chicharos secos.
• Lácteos con alto contenido de grasa crema, leche, kéfir, queso cottage y yogurt.
• Frutas dulces, como moras, manzana, plátano, cereza, granada y uva; puedes consumir con moderación chabacano, mango, melón, papaya y piña.
• Endulzantes stevia natural.
• Vino tinto, pero no más de una copa al día.

Mónica Benítez Alonso. GUT alimentos artesanales. HC por IIN. Estudios de nutrición por la Universidad Iberoamericana. LAE por ITESM CSN.

 
 

Edición Impresa

Nuestras Ediciones