Martes, 22 Julio 2014 20:13 Publicado en Nutrición

 

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Dra. María Elena Astorga

Médico especialista en nutrición

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La educación alimenticia a nivel familiar, es básico para cuidar que nuestros niños estén sanos. Se debe enseñar sobre el tamaño de las porciones de los alimentos y la preparación y combinación de los mismos.

Hay que recordar que la obesidad es un trastorno de la alimentación, asociado a problemas emocionales, así como al consumo de golosinas y alimentos con alto contenido en carbohidratos los cuales contribuyen al ingreso adicional de grasas, azucares y sodio.

Si un niño llega con obesidad a la pubertad, el riesgo aumenta ya que es en esta etapa de desarrollo en la cual se multiplican las células adiposas o grasas con las cuales el adulto luchará toda su vida; agregando las ya conocidas consecuencias de acné, acantosis (manchas rojas o negruzcas en cuello y axilas] o enfermedades metabólicas como presión alta y diabetes.

Modificando hábitos

El tratamiento para un niño con obesidad es un tratamiento de tipo familiar. Es correcto y necesario que busquemos realizar en familia un ejercicio tan básico como caminar, además de preparar alimentos a base de vegetales verdes, aguas de frutas y hasta botanas hechas en casa.

Hablar de obesidad infantil es preocupante, ya que en esta etapa de la vida se establece una relación entre obesidad y enfermedades crónicas degenerativas, las cuales son causa de discapacidad y mortalidad. La probabilidad de que un niño obeso llegue a ser un adulto obeso aumenta mientras más temprano aparezca la obesidad.

La obesidad siempre es dañina y por la tanto debe de tratarse. Es recomendable modificar las conductas alimentarias, no siempre debe reducirse el peso en un niño obeso, en ocasiones sólo se debe de parar el ritmo de ganancia y únicamente se va disminuyendo el porcentaje de grasa.

Dra. María Elena Astorga Dávila

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Teléfono: 260-96-33 Celular: (662)276-01-91

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Martes, 08 Julio 2014 20:15 Publicado en Nutrición

 

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Comer es uno de nuestros placeres, sin embargo el hecho de que una comida nos resulte atractiva depende de cuánta hambre tengamos, experiencias previas con ese alimento y de las circunstancias sociales en las que lo consumimos. Pero ¿qué hay detrás de esto?

Por ejemplo los hombres relacionan la comida (antojos) con juntas, reunión y festejo. Por el otro lado, las mujeres la relacionamos con aburrimiento, tristeza, preocupación, fatiga y enojo. Desafortunadamente, este tipo de placer no sólo nos aporta nutrientes esenciales para el organismo, también nos puede desencadenar enfermedades como hiperuricemias (gota), migrañas, colitis o también, es posible sufrir reacciones cerebrales que se desencadenan por consumir determinados alimentos.

Científicos afirman que al consumir mucha carne las personas se tornan crueles y feroces; comer helados, batidos, galletas nos aumenta los niveles de serotonina h
Por lo tanto nuestros cambios de humor tienen que ver con la serotonina, una hormona que también se involucra con el sueño. Es decir la cantidad de esta hormona en el cerebro va a determinar si estamos contento, tristes, cansado, activos, si tenemos sueno, si tenemos ganas de comer dulces, chocolates, pasteles. Cuando esto sucede es porque el cerebro está buscando subir los niveles de esta hormona.

Otro alimento que se nos antoja es cuando estamos nerviosos, ansiosos. Es la leche. El problema es que la queremos con cereales, azucares y frutas y fuera de lograr el objetivo. Lo alteramos más al consumir carbohidratos.

A continuación algunos Tips de acuerdo a las necesidades.
En situaciones de estrés podemos consumir semillas de sésamo.

En situaciones de ansiedad podemos consumir palomitas de maíz antes de acostarnos

En situaciones de apatía podemos consumir pescado, sushi.

En situaciones de inseguridad comer chocolate en pequeñas cantidades.

En situaciones de confusión, mala memoria comer frutos rojos.

En situaciones de agotamiento beber mucha agua.

En conclusión necesitamos de una alimentación balanceada para que nuestros niveles de serotonina nos proporcionen bienestar.

 

Dra. María Elena Astorga Dávila
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Especialista en nutrición

Martes, 24 Junio 2014 20:00 Publicado en Nutrición

 

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 10 tips importantes para reducir los niveles de estrés a través de nuestra alimentación:

1. Hidratos de carbono complejos: En el cerebro provocan que aumenten los niveles de serotonina, como las pastas, pan, cereal y avena.

2. Cítricos: Están aún en investigación, pero se supone que la Vitamina C reduce los niveles de hormonas anti estrés.

3. Espinacas: Contienen magnesio, este regula los niveles de cortisol, el cual se encuentra bajo cuando estamos ante situaciones de estrés.

4. Pescados azules: Alimentos como el salmón o el atún evitan aumento de la hormona anti estrés.

5. Pistaches: Suavizan los cambios bruscos de adrenalina.

6. Aguacates: Tienen más potasio que un plátano y ayudan a relajar los músculos.

7. Apio: Igual que el aguacate, ayuda a relajar los músculos.

8. Zanahoria: Debido a su alto contenido en fósforo, es fundamental para las mentes cansadas. También, al tener calcio, magnesio, potasio y yodo, realiza una acción remineralizante siendo muy adecuada en situaciones de estrés.

9. Almendras: La Vitamina B y el magnesio que contienen las almendras, están involucrados en la producción de serotonina, que ayuda a regular el estado de ánimo y aliviar el estrés.

10. Leche desnatada: Es un alimento rico en triptófano especial para la síntesis de la serotonina, que ayuda a reducir el estrés. Un vaso de leche desnatada antes de dormir ayuda a conciliar el sueño.

 
 

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