Martes, 12 Agosto 2014 20:39 Publicado en Nutrición

 

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El consumo de alimentos saludables es una consigna para la población mundial, alimentos ricos en vitaminas, minerales, fibras, antioxidantes, bajos en sodio, y colesterol entre otros, son de los más recomendado.

Sin embargo, cualquier tipo de alimento debe ser seguro para el que lo consuma, es decir, no causarle enfermedades.

Dentro de las enfermedades más comúnmente asociadas en consumo de alimentos, se encuentran las enfermedades gastrointestinales, causadas por la presencia de bacterias dañinas siendo los alimentos, por su alto contenido de nutrientes, un medio apropiado para promover el crecimiento bacteriano. Además, existen otros factores que pueden promover su crecimiento como: temperaturas altas, un cocinado inadecuado y lo más común, la falta de higiene durante su preparación y consumo.

Con base en lo anterior se enlistarán diferentes pasos para reducir los riesgos de contaminación bacteriana en nuestros alimentos.

Primer paso. Selección adecuada de los alimentos, es decir hacer una selección basándonos en su calidad y frescura, y sobre todo alimentos almacenados en condiciones higiénicas.
El comprar un alimento limpio que tenga su color, olor, sabor y textura característicos, nos puede indicar que un menor número de bacterias puedan estar presentes. Esto se menciona considerando que existen bacterias que causan que los alimentos pierdan su frescura cuando crecen. Sin embargo, es importante resaltar que las bacterias que causan enfermedades normalmente no causan cambios en la frescura del alimento, es decir pueden estar presentes. Por lo que, además de una selección adecuada del alimento, es necesario llevar a cabo otros pasos para seguir reduciendo el riesgo de infecciones.

Segundo paso. Se recomienda hacer un transporte y almacenamiento adecuando de los alimentos desde la tienda hasta el refrigerador en casa. Es decir, debemos evitar transportes prolongados del súper al refrigerador, con mayor cuidado para alimentos que se almacenan en refrigeración. Se sugiere que no se deje un alimento por más de dos horas a temperatura de 25°C, eso es más crítico para nosotros que vivimos en regiones con temperaturas más altas. En Viajes prolongados se pueden utilizar hieleras o bien, viajes directos del súper a la casa para solucionar este problema.

Tercer paso. Para una preparación y cocinado adecuados de los alimentos para su consumo, se requiere además, el tener una cocina y utensilios limpios; que la persona encargada de prepararlos esté limpia y evite contaminar los alimentos durante su preparación. En este punto, se debe iniciar con un lavado de manos apropiadamente con agua y jabón antes de la manipulación de alimentos. El lavado deberá ser por no menos de 20 segundos antes y después de tener contacto con los alimentos, además de considerar los desinfectantes a utilizar en los utensilios involucrados en su elaboración.

Por otro lado, para los alimentos cocinados como asados, guisados y rostizados, es necesario utilizar una temperatura apropiada (>72°C) para reducir la carga de microorganismos del alimento. Aquí, se recomienda utilizar un termómetro durante el cocinado y asegurar que se alcance la temperatura adecuada.

Una vez que el alimento esté cocinado debemos recordar que no debe pasar mucho tiempo sin refrigerar si éste no se va a consumir de inmediato, por lo que se recomienda enfriar lo antes posible y recalentar a las temperaturas recomendadas.
Finalmente debemos limpiar y desinfectar las superficies de cocina y utensilios para evitar que crezcan bacterias en los residuos y que contaminen nuestros alimentos en futuras preparaciones.

Siguiendo los pasos antes mencionados podemos reducir el riesgo de enfermar por el consumo de alimentos contaminados con bacterias y obtener todos los beneficios nutritivos que éstos nos proporcionan.

 

*M.C. Melvin Roberto Tapia Rodríguez
Estudiante de Doctorado en Ciencias
** Dr. J. Fernando Ayala-Zavala
Profesor Investigador Titular
Laboratorio de Tecnologías Emergentes de la Coordinación de Tecnología de Alimentos de Origen Vegetal del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo A. C. CIAD.

Jueves, 07 Agosto 2014 20:30 Publicado en Nutrición

 

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Olga González
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El término Psiconutrición –recién introducido a la psicología- indica que cuando un ser humano siente insatisfacción, tiene necesidades afectivo-emocionales, problemas existenciales, éste manifiesta en algunos casos su conducta insatisfecha de la vida a través de su conducta alimentaria la compulsión o apatía en el comer.

La especialidad en Psiconutrición o Trastornos Alimentarios estudia las experiencias del ser humano relacionadas con el acto de alimentarse, el cual va más allá de la necesidad puramente biológica, sino que actualmente se sabe que alimentarse cumple con una función al mismo tiempo biológica, social y psicológica.

Por lo que se denomina que la alimentación es un acto BioPsicoSocial. (A. Barriguete, 1995) Se refiere al estudio del estado emocional afectivo vinculado con formas de comer, pensamientos, sensaciones y percepciones que al no hablarse o resolverse utilizan el acto de comer como método para compensar “lo no dicho o lo no resuelto” (Miller 2001, Deseo de Nada)

El trabajo es educar

La medicina nutricional relaciona la compulsión del comer con consecuencias tales como “la obesidad” y ésta desencadena angustia y depresión, situación que se previene y resuelve mediante modificaciones en los hábitos alimentarios. El trabajo del nutriólogo o médico es educar en lo referente a la selección y consumo de alimentos.

Por otro lado, el especialista en Psiconutrición o Trastornos Alimentarios trabaja con el otro aspecto del ser humano “el de la conducta”. Detecta cuales son las dificultades del individuo para implementar y estabilizar las indicaciones recibidas por el médico o nutriólogo.

Esto quiere decir que aunque el paciente tenga “buenas intenciones” de acatar lo que el médico o nutriólogo le indique, existen en su medio ambiente y en su medio interno (mente) factores “obstaculizadores” o “facilitadores” para cumplir la meta que es impuesta o sugerida por el especialista en nutrición. Es labor del terapeuta orientar al paciente a encontrar esos facilitadores y a resolver los próximos obstáculos para alcanzar la meta.

Cambios paulatinos

Así también la Psicología aplicada al tratamiento médico y nutricional integra los demás aspectos de una vida saludable a los nuevos hábitos, que poco a poco está construyendo este individuo, y resalto la palabra “construyendo”, ya que los cambios en el estilo de vida deben de darse de forma paulatina y sólida para apropiar de manera permanente el estilo saludable.

Estas técnicas son básicas y necesarias, ya que es sumamente difícil y hasta suena ilógico que alguien que durante 30 años no tiene el hábito de ni siquiera tomar 2 vasos de agua al día como promedio se le indique que tenga que tomar 6 u 8 al día de un momento para otro. De seguro lo hará pero sólo por 3 ó 4 días a lo mucho, puesto que es una meta demasiado artificial que fue impuesta y no construida.

Se debiera de empezar con 2 vasos durante una semana y que el paciente lleve un registro, en la segunda semana aumentar a 3 vasos y así paulatinamente hasta que el hábito haya sido exitosamente arraigado a largo plazo en la vida del paciente.

Se deben de trabajar con otros aspectos de la salud que van ligados a la nutrición, estos otros aspectos son: vida no sedentaria, estilos de afrontamiento a situaciones difíciles, capacidad para organizarse, priorizar y delegar. Entre otros cambios mentales que se logran para que la indicación hecha por el médico o especialista en nutrición caiga sobre tierra fértil.

La persona debe conocerse a sí misma

La Psiconutrición no trabaja con regímenes conductuales y alimentarios de restricciones severas, desequilibrados y prometedores de resultados rápidos. Por lo contrario, capacita a la persona a que se conozca a sí misma, a que analice cuáles son los detonantes de sus compulsiones y ciclos enfermizos de dieta-atracón, o en el caso de los malos hábitos encontrar qué es lo que lo lleva a no poder implementar un sistema permanente de alimentación saludable; en el caso de la anorexia y bulimia, a conocer cuáles son los estímulos que están en su medio ambiente que promueven, aceleran y dan como consecuencia los actos patológicos de su forma de comer o dejar de hacerlo.

Haz las cosas a favor de tu salud

Nada que merezca la pena puede hacerse o aprenderse sin esfuerzo, y aún sin cierto sacrificio, disciplina. Lo que uno hace sólo cuando tiene ganas no sirve para nada. No llegará a ser sano el que sólo camine, piense, actúe y coma con sabiduría “cuando tenga ganas”. El verdadero reto está en enamorarte del acto de hacer cosas a favor de tu salud, entonces costará algún esfuerzo mínimo pero lo más importante es que la persona habrá aprendido a disfrutar el proceso de convertirse en mejor ser humano. Éste es el verdadero objetivo de la Psiconutrición.


Psicóloga Clínica Olga Lizett González Domínguez
Experta en TCA y Motivación al Cambio
Presidenta Fundadora de la Asociación Mexicana de Trastornos Alimentarios A.C. AMTA
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Martes, 05 Agosto 2014 19:32 Publicado en Nutrición

 

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Dr. Roberto Holguín
Endocrinología y nutrición
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Aprender a comer bien o mal es algo que se obtiene en la niñez hasta antes de los 7 años; igualmente que a elegir opciones más saludables. En manos de ambos padres y no sólo las madres está el mejorar los malos hábitos familiares y la prevención de obesidad, en edad infantil.

1.- Enseñar a comer requiere voluntad, sentido común y permitir colaboración infantil en la cocina, siguiendo el ejemplo de los abuelos ya que ellos no fueron generaciones obesas y poner en práctica algunos de sus trucos saludables.

2.- El ejemplo arrastra. El ejemplo no es la mejor manera para que los niños aprendan a comer bien, es el único. Usted no puedes sentarse a comer chicarrones y carnitas con soda y ponerle arroz, lechuga y zanahorias a su hijo y pretender que eso sea lo que deba comer.

3.- Aprender a comer no es fácil. Introducir poco a poco los alimentos se requiere adquirir una serie de conocimientos y conseguir que todo tipo de recetas se integren en la dieta diaria, es consecuencia de una voluntad firme por vigilar todo lo que los niños deben de integrar en sus preferencias alimentarias.

4.- La vida doméstica es determinante para conservar o perder la salud de las personas. Acciones cotidianas como elegir el menú a comer, descartar unos alimentos para escoger los mejores, sin satanizar los peores; al evitar comerlos usted con demasiada frecuencia, sus hijos también lo harán.

5.- Dedicar cinco horas a la semana; pero no todas en un sólo día para que juntos hagan ejercicios o actividades físicas, determinan las enfermedades o el bienestar de la familia.

6.- Son los más pequeños quienes mejor reflejan el acierto de las decisiones en torno a la comida puesta en la mesa y también quienes ponen en evidencia sus errores o incongruencias de padre o madre.

7.- El reto es que la asignatura de comer bien se debe de aprobar en familia. Recientes encuestas han demostrado que dos de cada cuatro menores de ocho años no han probado las espinacas, los tomates, las zanahorias, las aceitunas ni los espárragos. Sin embargo, casi la totalidad había comido pizzas, hot dogs y hamburguesas.

8.- Los padres deben ser los mejores maestros para enseñar a sus hijos a alimentarse, de manera que comprendan que comer sano es sinónimo de crecer sano. El arte de comer sano y nutritivo después de la adolescencia ya no es obligación de los padres.

9.- El conocimiento sobre lo que es bueno para comer no es innato; tiene que aprenderse. Menos aún cuando hay que contrarrestar los mensajes y las corrientes que en alimentación conducen a decisiones rápidas, fáciles e insanas. Aprender a decidir bien para después enseñar a tomar hábitos correctos implica conocimientos que muestren razones fundamentadas y de peso para lograr familias convencidas de la importancia de comer sano. De lo contrario son familias con riesgo global de salud muy elevado.

10.- La experiencia y los resultados ofrecen los argumentos sólidos para afirmar que las frutas, las verduras y las hortalizas deben teñir de colores los menús diarios; para que realmente sean saludables.

11.- El bienestar del cuerpo, de los dientes y de los huesos es el testimonio definitivo de que los hábitos alimentarios de una familia son correctos, pero para alcanzar ese grado de satisfacción y de acierto hay que trabajar en ello desde temprana edad.

12.- Antes de emprender el camino fuera del hogar, hay que tener muy presente que el ejemplo de los mayores de la familia es la mejor escuela. Los mejores maestros para enseñar a sus hijos a alimentarse son unos padres que comen variado, sin manía a ningún alimento, que introducen la fruta en sus postres diarios o en los tentempiés, saborean ocasionalmente los dulces como algo extraordinario, les gusta el pescado y comen poca carne roja, prefieren comer en platos pequeños.

Dr. Roberto Holguín Almada. Endocrinología y nutrición. Director Médico de la Casa del Diabético y Tiroideo de Sonora. Tel. (662) 212-6648. www.casadeldiabetico.org. Cédula 616406.

 
 

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