Martes, 18 Noviembre 2014 19:15 Publicado en Nutrición

 

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Dr. Julián Esparza Romero
Epidemiólogo
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Estos tres componentes deben ser explicados al paciente diabético por parte de un grupo integral de expertos, donde el paciente tiene un papel fundamental en su auto cuidado. Es importante mencionar que el integrar una alimentación saludable en el paciente diabético es una de las tareas que requieren mucha atención. Existen distintas estrategias y técnicas para lograr que el paciente diabético conozca los aspectos relacionados con la enfermedad y las habilidades que le permitan enfrentar los problemas asociados al autocuidado de la diabetes.

Según la opinión de organizaciones de expertos en el tema, no existe un patrón de alimentación único para el paciente diabético debido a que distintas combinaciones de alimentos o grupos de alimentos han resultado benéficos en el manejo de la diabetes. La ventaja de tener una variedad de opciones de patrones de alimentación permite elaborar una combinación de alimentos acorde a las preferencias personales (tradición, cultura, religión, creencias en salud, objetivos, capacidad de compra) y metas de control en relación con la glucosa.

Eligiendo qué comer

La selección del patrón de alimentación debe ser individualizada, tomando en cuenta las necesidades del paciente para lograr el objetivo planteado. Por ejemplo, para aquellas personas diabéticas con sobrepeso u obesidad se recomienda una reducción de la energía total consumida, manteniendo un patrón de alimentos saludable, con el objetivo de reducir el peso. Se sabe que las personas con diabetes que logran perder peso de forma gradual (moderada) obtienen importantes beneficios en su salud, incluyendo disminución en los niveles de glucosa, presión arterial y/o lípidos, especialmente en pacientes diagnosticados recientemente con esta enfermedad.

En el proceso de selección de un patrón de alimentación apropiado es necesario conocer los beneficios y recomendaciones del consumo de algunos nutrimentos en relación con el control metabólico del paciente diabético. Para el caso del porcentaje de energía consumido por carbohidratos, proteínas y grasas, no existe una recomendación generalizada para el paciente diabético. La cantidad recomendada de energía y de distribución de la misma para un paciente con diabetes se hace basándose en una evaluación individual de la alimentación del paciente y la meta de control metabólico.

La fibra y bebidas azucaradas

En relación con el consumo de fibra, no existe una recomendación especial para el paciente diabético, manteniéndose la cantidad recomendada (al menos 14 gr de fibra/1000 kcals consumidas al día) para la población en general. Por otro lado, se recomienda limitar o evitar el consumo de bebidas azucaradas con el fin de reducir la ganancia en peso y disminuir el riesgo cardiovascular en el paciente diabético.

La grasa

Al igual que para los carbohidratos, no se ha establecido claramente la cantidad ideal de grasa recomendada para un paciente diabético, por lo que debe establecerse de manera individualizada. Es importante mencionar que en este caso, la calidad es más importante que la cantidad.
Por ejemplo, una dieta tipo mediterránea (frutas y vegetales frescos, granos enteros y leguminosas, aceite de oliva, pescado, pollo, lácteos bajos en grasa) contribuye al control de la glucosa y la disminución de factores de riesgo cardiovasculares. Al igual que para una persona sin diabetes, se recomienda consumir alimentos con ácidos grasos de cadena larga (omega-3), contenidos en algunos pescados. Su consumo tiene un efecto benéfico en los niveles de lipoproteínas y en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

En relación con el consumo de grasas saturadas (menor de 10% de las calorías consumidas), colesterol (menor de 300 mg por día) y ácidos grasos trans evitar en lo posible el consumo de este tipo de grasas; la recomendación es la misma que para aquellas personas sin diabetes.

Otros nutrimentos o suplementos

Con respecto a la suplementación con antioxidantes como vitamina E, C o carotenos no se recomienda su utilización debido a la falta de estudios que demuestren algún efecto benéfico en el manejo de la diabetes y la incertidumbre por su consumo a largo plazo. No existe suficiente evidencia para recomendar la suplementación con ácidos de cadena larga en personas con diabetes, en relación con la prevención y tratamiento de eventos cardiovasculares.

De igual forma, no existen evidencias suficientes para recomendar el uso rutinario de cromo, magnesio y vitamina D con la finalidad de mejorar el control de glucosa en el paciente diabético. En relación al consumo de sodio, no existe una recomendación propia para el paciente diabético, por lo que se hace la misma recomendación que para la población en general (consumo menor de 2300 mg/día).

La actividad física y diabetes

El componente de actividad física es parte importante dentro del programa integral de manejo de la diabetes. Es recomendable realizar al menos 150 minutos por semana de actividad física aeróbica moderada (ejemplo: caminar) mínimamente tres días por semana, sin dejar de hacer actividad física en dos días consecutivos. Los beneficios obtenidos por la práctica de actividad física se ven reflejados en un mejor control de la glucosa, reducción en los factores de riesgo cardiovasculares, reducción del peso y mejora del estado emocional.

Dr. Julián Esparza Romero 

Dr. En Epidemiología por la Universidad de Arizona.
Investigador Titular B, Departamento de Nutrición Pública y Salud y pertenece a la Coordinación de Nutrición del CIAD, AC.
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I.
Sus trabajos están relacionados con, Epidemiologia de la Diabetes tipo 2 y factores asociados. Desarrollo y evaluación de programas de prevención y manejo de diabetes tipo 2.

Martes, 11 Noviembre 2014 19:35 Publicado en Nutrición

 

nutricion11noviembre

Dr. Gustavo A. González-Aguilar, Gilda Joana Gil Chávez y José Alberto Villa Rodríguez
Laboratorio de antioxidantes y alimentos funcionales 
Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD)
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En este contexto, el desarrollo de nuevos productos alimenticios funcionales resulta ser cada vez más difícil, ya que tiene que cumplir con la exigencia de los consumidores en los productos, los cuales exigen un producto con calidad organoléptica y al mismo tiempo saludable.

Las metodologías que permitan avanzar en la comprensión de una empresa de los motivos de la elección del cliente y valores, y su conocimiento del proceso de gestión, puede aumentar las posibilidades de éxito de nuevos productos en el mercado internacional.

El éxito comercial de los productos funcionales en última instancia, depende de los gustos, apariencia, precio y de sus efectos asociados a la salud, mensaje que los consumidores deben recibir de manera comprensible y razonable sin que parezcan ser exagerados.

En resumen, la industria de alimentos toma en consideración muchas variables para desarrollar o rediseñar productos funcionales, como la aceptación sensorial, la estabilidad de precios, productos químicos, propiedades funcionales etc.
Para cumplir con la demanda y exigencias por parte del consumidor, la industria tendrá que comenzar a implementar las tecnologías tradicionales y emergentes para la elaboración de estos productos.

El mercado de los alimentos funcionales

Como ya se ha mencionado, no está claramente definido qué alimentos son considerados como funcionales. Por lo tanto, es bastante difícil estimar el mercado de estos productos. Sobre la base de una definición de alimento funcional en el cual los ingredientes con un efecto adicional a la salud son añadidos a los alimentos (y esto se anuncie a los consumidores), el mercado mundial de alimentos funcionales se estima en por lo menos en 33 mil millones de dólares 4,6. Otros expertos, han calculado que el mercado global puede ser de 47.6 mil millones de dólares, siendo Estados Unidos el mayor segmento de mercado, seguido por Europa y Japón respectivamente4,6. Algunas otras estimaciones reportan un valor mayor del mercado mundial (casi 61 mil millones de dólares). Los tres mercados dominantes contribuyen con más del 90% de las ventas totales.

En términos de áreas terapéuticas, las áreas clave de crecimiento incluyen la reducción del colesterol, la salud intestinal, y productos para una buena mineralización de los huesos. Productos para la salud intestinal han sido desarrollados principalmente para el mercado japonés, pero relativamente poco desarrollado en los Estados Unidos, donde la fortificación con fibra, calcio y vitaminas, junto con los productos energéticos han sido los más comercializados.

 

Alimentos funcionales, productos orgánicos:

Conozca las diferencias

Los alimentos funcionales compiten en mercado contra los productos orgánicos, productos bajos en grasas, sal, o con menos contenido de carbohidratos. De hecho, la controversia sobre la cadena alimentaria, seguida por numerosos escándalos alimentarios han incrementado la demanda de los alimentos orgánicos, los cuales son considerados como alimentos “puros”, lo que podría dañar las ventas de los alimentos funcionales, considerados por muchos como "adulterados".

Se ha observado que actualmente los consumidores están cada vez más interesados en su salud personal, esperando que los alimentos que consumen promuevan su salud o sean capaces de prevenir enfermedades. La popularidad de los productos probióticos se ha traducido en esfuerzos de investigación dirigidos al desarrollo de estos alimentos, los cuales pertenecen al sector lácteo.

Las innovaciones tecnológicas actuales incluyen la búsqueda de soluciones para la estabilidad y los problemas de viabilidad de los probióticos en nuevas matrices de alimentos, como frutas, cereales y otros vegetales14. Por lo tanto, las investigaciones son importantes para desarrollar nuevos medios para el crecimiento y desarrollo de probióticos, lo que aumenta el número de productos con funcionalidad en el mercado, ofreciendo nuevas opciones para todo tipo de demanda por parte de los consumidores.

 

La investigación en alimentos funcionales

El conocimiento científico ha podido progresar gracias a que, paralelamente al avance tecnológico, hoy se entiende a la investigación como el resultado de una construcción colectiva, en la que participan redes de investigación diseminadas por todo el mundo.

La ciencia de los alimentos funcionales abarca numerosos y diferentes temáticas, las cuales van desde el origen del alimento, incluido su procesamiento, los componentes activos en el alimento, la evaluación de las consecuencias fisiológicas hasta su evaluación y regulación a través del correcto entendimiento de las percepciones y comportamiento del consumidor. Esto le proporciona a los alimentos funcionales una complejidad particular para su evolución.

Uno de los criterios más importantes para la definición de alimento funcional y su aceptación por parte del consumidor es la existencia de evidencia científica que demuestre su beneficio en la salud. Este criterio actualmente representa un desafío en la comunidad científica debido a la complejidad en el diseño de estudios que sean válidos y comparables. En este sentido, resulta mucho más fácil aplicar un esquema rígido de evaluación en la farmacología que el terreno de los alimentos funcionales debido a la multitud de factores que intervienen.

El hecho de que algunos componentes de la dieta juegan un papel clave en la regulación de la expresión genética está fuera de dudas.

El genoma humano es sensible al entorno nutricional, de forma tal que algunos genes se pueden modificar como respuesta a los componentes de la dieta, ya sean de origen vegetal o animal.

El mercado actual de los alimentos funcionales se está incrementando día con día, debido al conocimiento de sus propiedades en diversas funciones del organismo y la prevención de enfermedades.
Es inminente tomar en cuenta el papel que tiene la preocupación de las personas por tener más información del tema para el entendimiento y aceptación de estos en el mercado. Además, del continuo desarrollo de la ciencia de la nutrición y tecnología de alimentos que permita el desarrollo de tecnologías innovadoras por parte de la industria de alimentos.

Los diversos caminos que puedan tomar los alimentos funcionales dependerán íntimamente de la relación entre la industria, ciencia, sector público, medios de comunicación y academia.

Martes, 21 Octubre 2014 19:58 Publicado en Nutrición

 

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Dra. María Elena Astorga Dávila
Médico Cirujano
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Las vitaminas son nutrientes esenciales para cada uno de nosotros, las obtenemos por medio de los alimentos naturales; aunque las necesidades diarias de éstas no son como creemos.
Solamente necesitamos cantidades mínimas a dosis de miligramos o microgramos.

El exceso o la falta de ellas pueden provocar enfermedades o resultar tóxicas. Por ejemplo, dosis altas de tiamina produce enfermedad de la tiroides porque provoca un exceso de hierro.
Las vitaminas las utilizamos para el buen funcionamiento de cerebro, hígado, corazón, transporte de hidrógeno y como antioxidantes. Las vitaminas básicas son A, B1, 2, 6, 8, 12, C, D, E, K

¿Los hombres necesitan más vitaminas?

La respuesta es no. Cada quien ya sea hombre o mujer, requiere de una cantidad adecuada de vitaminas que las obtenemos mediante una alimentación balanceada y completa.
Sin embargo, hay estudios que amparan el uso de vitamina C para evitar cáncer de próstata; sobre todo a partir de la edad de cincuenta años y en hombres de piel más oscura, ya que la próstata utiliza más Zinc que otros órganos. Una fruta que lo contiene es el kiwi.

Es muy importante hacer mención que hay que evitar el abuso de suplementos vitamínicos porque éstas se encuentran en los alimentos naturales, sobre todo en frutas y verduras.
Hay que consumir vegetales verdes que no solamente son la lechuga y el pepino, sino las acelgas, alfalfa, apio, berros, calabacitas, chayote, col, ejotes, espárragos, chícharos, nopal, pimientos, espinacas, verdolagas, quelites, romeritos, nabo, perejil, cilantro y aceitunas.

El exceso de una vitamina puede provocar alguna enfermedad, desde un simple e inofensivo mareo, visión borrosa, náuseas, colitis, osteoporosis, hasta daños en el riñón y en el hígado o peor aún, producir cáncer.
Recuerde, para prescribir alguna vitamina en especial se encuentra el profesional de la salud. Evite usar suplementos que venden en tiendas, gimnasios, estéticas, internet sin consultarlo previamente con algún especialista.

Dra. María Elena Astorga Dávila
Médico Cirujano UNAM
Cédula Profesional 957859, SSA 212086
Clínica GM consultorio No. 1 Blvd. Colosio 587
Colonia Santa Fe Teléfono (662)276-01-91

 
 

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