Martes, 30 Diciembre 2014 19:00 Publicado en Nutrición

 

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Chef Rodolfo Iván Ceceña
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Mucho tiempo se pensó que consumir productos “fat-free” era la mejor manera de mantener una dieta saludable y así perder peso. Es muy fácil relacionar el sobrepeso con “grasa” así como pensar que una alimentación sana tiene que ser algo insatisfactorio y fuera del presupuesto, pero ambos son ideas no del todo correctas. Hay muchos otros factores a considerar cuando se trata de nuestra alimentación, y esto abarca, desde tablas nutricionales, ingredientes, origen y conexión con el producto que estamos consumiendo.

Hace años, a alguien se le ocurrió decir que la grasa era el origen magno de las desgracias que acontecían en nuestro cuerpo. La solución que muchos nutriólogos nos dieron fue el consumo de carbohidratos y junto a eso, todo en el mercado se convirtió en “fat free”. Los productos fueron alterados con la intención de conservar su “calidad” y sabor, factores que son alterados por la grasa, así como en algunos casos incluso su tiempo de vida, por lo que se surgieron las dietas altas de carbohidratos y bajas en grasa. Muchos de esos alimentos se tornaron en envases de cantidades masivas de azucares. Para poder conservar el sabor se comenzaron a utilizar agentes adictivos en cantidades excesivas, entre ellos la azúcar y el glutamato monosódico. Se confirmó que ambos componentes en especial las azucares procesadas, son convertidas en grasa por nuestro sistema digestivo. Además generan diferentes disfunciones en el organismo y así como condiciones perfectas para problemas como el cáncer.
Lee e infórmate

Muchos productos ahora en el mercado nos venden una fantasía. Por eso es muy importante leer las etiquetas y entender qué es lo que estamos comprando. Mientras vemos en la parte frontal del envase la fotografía de una mujer delgada con un campo verde y fresco a su espalda, en la parte trasera del envase vemos como en una taza se incluyen 30 gr de azúcar y como esa compañía necesitó de casi 30 ingredientes para poder hacer ese yogurt. Curiosamente, se ven nombres de agentes químicos utilizados en la elaboración de pinturas para la casa, más no lo que en verdad lo hace un yogurt en sí. Lo que nos dicen ser un yogurt, es más un agente plástico a una bebida pro biótica.

Existe una gran desconexión hoy en día entre la persona y el origen del alimento que se consume. Es preocupante que cada vez sabemos menos de donde provienen nuestros alimentos, y peor aún, hay quienes toman ventaja de ello. Es muy difícil ir a un supermercado en nuestra localidad y encontrar productos locales, algo irónico habiendo tanta riqueza en nuestra región. La falta de exigencia de estos artículos hace que estos productos sean algo difíciles de distribuir. El problema de la oferta está en nuestra demanda. Muy pocos sabemos en verdad qué es lo que estamos consumiendo y los efectos de estos pseudo-alimentos en nuestro organismo.

Es curioso como casi por naturaleza, vemos el alimento como una fuente de energía. Tristemente, el alimento consumido en estos días está muy lejos de serlo. Debido a la gran cantidad de tóxicos que encontramos en ellos, nuestro cuerpo utiliza sus energías en encontrar cómo manejar estos compuestos artificiales disfrazados de alimentos. Cada vez vemos menos “comida” en nuestros mercados y vemos más productos que pretenden serlo. Por eso es clave ante cualquier nuevo régimen alimenticio, realizar una desintoxicación. Es muy frecuente observar casos de gente frustrada por la baja efectividad de sus dietas usualmente dirigidas a la pérdida de peso o durante la batalla ante alguna condición crónica ya avanzada. Tenemos que recordar que tenemos años de consumir alimentos que han dejado sus toxinas. Nuestros órganos están contaminados, por lo tanto su función será más débil y poco efectiva.

“La comida sana y la comida que da placer no se excluyen mutuamente” afirma el reconocido doctor Andrew Weil, autor del maravilloso libro “¿Sabemos comer?”. En sus principios básicos para una buena dieta y salud, también afirma que cambiar la forma de comer es una estrategia para controlar la enfermedad y recuperar la salud. Es hora de dar ese paso y exigirnos una mejor alimentación. Es hora de demandar mejores productos en nuestros mercados e informarnos de lo que hay allá afuera. Entender que la utilización de productos locales, no es una moda, es un sistema económico sustentable con gran impacto social, además, si se ejecuta de una manera correcta puede generar varios beneficios como productos más reales, frescos y con mayor valor nutricional. Es hora de dar ese paso para al fin caminar distinto porque merecemos una mejor calidad de vida. Como dijo aquel proverbio árabe: “una cuarta parte de lo que comes te mantendrá vivo, las otras tres mantendrán vivo a tu doctor”.

Cómo desintoxicar tu cuerpo

Los vegetales de color verde son excelentes para desintoxicar el cuerpo debido a su alto nivel de clorofila. La clorofila, además de ser responsable del color verde que encontramos en la mayoría de los integrantes del reino vegetal, es anticancerígena y ayuda a reducir el colesterol. También es pieza fundamental en la desintoxicación de los órganos del sistema digestivo. Por lo tanto es muy recomendable como parte fundamental en diferentes dietas, ya que colaborará al bienestar de los órganos para poder regenerarse y aprovechar mejor los nutrientes del nuevo régimen.

 

Rodolfo Iván Ceceña, originario de Sonora, es promotor de la auto sustentabilidad y Chef de un restaurante llamado Corazón del Mar, donde se cocina latina progresiva utilizando productos locales situado en la isla de Nantucket, MA.

Martes, 02 Diciembre 2014 20:15 Publicado en Nutrición

 

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Lic. Oziel Farías
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Nosotros como consumidores, tenemos el poder en nuestras manos y en nuestro dinero para apoyar aquellos productos que decidimos, al comprarlos, formen parte de nuestra vida. Hablando en torno en lo que a la alimentación respecta, justamente somos los consumidores quienes ponemos de moda ciertas tendencias y forjamos el curso de lo que la industria alimenticia nos ofrece.

Hemos pasado por lo light, sugar free, fat free y sin gluten hasta llegar a lo que hoy está en boga, aquello que proclama ser natural. La cosa es que las normas de etiquetado son un juego muy engañoso, en donde mientras se respeten ciertas regulaciones, los productos pueden afirmar que son algo que no son, o que están libres de algo que abunda en el mismo producto, creando confusión en los consumidores.

Éste es uno de los principales motivos por los cuales tenemos que dejar de consumir tantos alimentos procesados, prefabricados, sintéticos y con saborizantes artificiales, ya que han dejado de ser alimentos vivos, para pasar a ser algo lleno de saborizantes, lo que sea que eso signifique.

Consume lo más natural posible

Lo que nos queda es basar nuestra dieta, como debe de ser, en alimentos frescos, lo menos procesados posibles, sin empaques coloridos y bonitos, o sea, frutas, verduras, leguminosas, semillas, y sí, hasta lácteos, harinas integrales y proteínas animales, según lo que a cada quien le caiga bien y necesite, pues todos necesitamos cosas diferentes. La cuestión es que también la industria de este tipo de alimentos frescos está muy viciada, pues se ha convertido en excesivo el uso de pesticidas, insecticidas, herbicidas, antibióticos, hormonas, y tantas sustancias para mejorar rendimientos y vender más.

Gracias a la globalización e importación podemos encontrar kiwis de Nueva Zelanda en Hermosillo, y esto no es precisamente algo positivo, pues detrás de esa ruta hay toneladas de contaminación. ¿Quién podrá salvarnos? Nada más y nada menos que nosotros mismos, con las elecciones de nuestras compras, que es ahí donde entramos al punto principal, consumir local, ¿por qué?:

Porque lo local nos va a ofrecer lo estacional, y vaya que la tierra es sabia y sabe porque nos da calabazas y guayabas en otoño e invierno, y unas preciosas tunas en verano, pues todo está coordinado a los ciclos estacionales y según el clima y nuestras necesidades es lo que recibiremos de la madre naturaleza, si vemos cosas que no son de temporada en los anaqueles es simple y sencillamente por ser productos transgénicos, es decir, comida de laboratorio.

Apoyemos a una economía honesta, sustentable y local, en vez de estar apoyando a productores transnacionales, que equivale a poner tu dinero en un sobre y mandarlo por paquetería al otro lado del mundo. Mejor compra en los mercados locales, o en los establecimientos que promueven el comercio local; incluso es mejor comprarle al productor que se estaciona con su camioneta a vender productos que acaba de recolectar de las cercanías, o los famosos vendedores de cruceros que traen lo mejor de cada temporada, aún cuando se tienen que asolear.

Por lo general se trata de producciones más limpias, con menos exposición a químicos, pesticidas y demás, que quizá sí los utilicen pero no son las sustancias genéricas y agresivas que utilizan las grandes industrias. Es importante destacar que si es posible encontrar producción libre de sustancias, pues ya hay opciones de productores que están cultivando productos orgánicos aquí en la región.

Alimentos con más sabor

Se trata de alimentos con más sabor, y más nutrientes, pues al estar libres de una estandarización industrial, es producto que sale como debe de salir, con tierra, sin ceras sin parecer como si fueran de plástico; no son perfectos a la vista, pero son muy sabrosos y nutritivos.

En cuanto a productos de origen animal se refiere, por lo general, lo local tiene un manejo más humano con ellos, a la “antigüita”, ya que no están todos amontonados en lugares en donde no se pueden mover y no se les maltrata, esto influye mucho en el mismo sabor del producto, y claro, está libre de hormonas y antibióticos, los quesos están libres de gomas y emulsificantes, y que mejor que los alimentos provengan de animales felices.

Donde pones tu dinero, pones tu voto, recuerda siempre esto, lo mejor que te puedo recomendar es la siguiente cadenita: primero consume local, después regional, luego nacional y al final internacional, para apoyar a nuestra comunidad y a nuestro derecho como consumidores a alimentarnos de comida realmente saludable y no plastificada o llena de químicos.

Oziel Farías, Health Coach

Martes, 18 Noviembre 2014 19:15 Publicado en Nutrición

 

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Dr. Julián Esparza Romero
Epidemiólogo
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Estos tres componentes deben ser explicados al paciente diabético por parte de un grupo integral de expertos, donde el paciente tiene un papel fundamental en su auto cuidado. Es importante mencionar que el integrar una alimentación saludable en el paciente diabético es una de las tareas que requieren mucha atención. Existen distintas estrategias y técnicas para lograr que el paciente diabético conozca los aspectos relacionados con la enfermedad y las habilidades que le permitan enfrentar los problemas asociados al autocuidado de la diabetes.

Según la opinión de organizaciones de expertos en el tema, no existe un patrón de alimentación único para el paciente diabético debido a que distintas combinaciones de alimentos o grupos de alimentos han resultado benéficos en el manejo de la diabetes. La ventaja de tener una variedad de opciones de patrones de alimentación permite elaborar una combinación de alimentos acorde a las preferencias personales (tradición, cultura, religión, creencias en salud, objetivos, capacidad de compra) y metas de control en relación con la glucosa.

Eligiendo qué comer

La selección del patrón de alimentación debe ser individualizada, tomando en cuenta las necesidades del paciente para lograr el objetivo planteado. Por ejemplo, para aquellas personas diabéticas con sobrepeso u obesidad se recomienda una reducción de la energía total consumida, manteniendo un patrón de alimentos saludable, con el objetivo de reducir el peso. Se sabe que las personas con diabetes que logran perder peso de forma gradual (moderada) obtienen importantes beneficios en su salud, incluyendo disminución en los niveles de glucosa, presión arterial y/o lípidos, especialmente en pacientes diagnosticados recientemente con esta enfermedad.

En el proceso de selección de un patrón de alimentación apropiado es necesario conocer los beneficios y recomendaciones del consumo de algunos nutrimentos en relación con el control metabólico del paciente diabético. Para el caso del porcentaje de energía consumido por carbohidratos, proteínas y grasas, no existe una recomendación generalizada para el paciente diabético. La cantidad recomendada de energía y de distribución de la misma para un paciente con diabetes se hace basándose en una evaluación individual de la alimentación del paciente y la meta de control metabólico.

La fibra y bebidas azucaradas

En relación con el consumo de fibra, no existe una recomendación especial para el paciente diabético, manteniéndose la cantidad recomendada (al menos 14 gr de fibra/1000 kcals consumidas al día) para la población en general. Por otro lado, se recomienda limitar o evitar el consumo de bebidas azucaradas con el fin de reducir la ganancia en peso y disminuir el riesgo cardiovascular en el paciente diabético.

La grasa

Al igual que para los carbohidratos, no se ha establecido claramente la cantidad ideal de grasa recomendada para un paciente diabético, por lo que debe establecerse de manera individualizada. Es importante mencionar que en este caso, la calidad es más importante que la cantidad.
Por ejemplo, una dieta tipo mediterránea (frutas y vegetales frescos, granos enteros y leguminosas, aceite de oliva, pescado, pollo, lácteos bajos en grasa) contribuye al control de la glucosa y la disminución de factores de riesgo cardiovasculares. Al igual que para una persona sin diabetes, se recomienda consumir alimentos con ácidos grasos de cadena larga (omega-3), contenidos en algunos pescados. Su consumo tiene un efecto benéfico en los niveles de lipoproteínas y en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

En relación con el consumo de grasas saturadas (menor de 10% de las calorías consumidas), colesterol (menor de 300 mg por día) y ácidos grasos trans evitar en lo posible el consumo de este tipo de grasas; la recomendación es la misma que para aquellas personas sin diabetes.

Otros nutrimentos o suplementos

Con respecto a la suplementación con antioxidantes como vitamina E, C o carotenos no se recomienda su utilización debido a la falta de estudios que demuestren algún efecto benéfico en el manejo de la diabetes y la incertidumbre por su consumo a largo plazo. No existe suficiente evidencia para recomendar la suplementación con ácidos de cadena larga en personas con diabetes, en relación con la prevención y tratamiento de eventos cardiovasculares.

De igual forma, no existen evidencias suficientes para recomendar el uso rutinario de cromo, magnesio y vitamina D con la finalidad de mejorar el control de glucosa en el paciente diabético. En relación al consumo de sodio, no existe una recomendación propia para el paciente diabético, por lo que se hace la misma recomendación que para la población en general (consumo menor de 2300 mg/día).

La actividad física y diabetes

El componente de actividad física es parte importante dentro del programa integral de manejo de la diabetes. Es recomendable realizar al menos 150 minutos por semana de actividad física aeróbica moderada (ejemplo: caminar) mínimamente tres días por semana, sin dejar de hacer actividad física en dos días consecutivos. Los beneficios obtenidos por la práctica de actividad física se ven reflejados en un mejor control de la glucosa, reducción en los factores de riesgo cardiovasculares, reducción del peso y mejora del estado emocional.

Dr. Julián Esparza Romero 

Dr. En Epidemiología por la Universidad de Arizona.
Investigador Titular B, Departamento de Nutrición Pública y Salud y pertenece a la Coordinación de Nutrición del CIAD, AC.
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I.
Sus trabajos están relacionados con, Epidemiologia de la Diabetes tipo 2 y factores asociados. Desarrollo y evaluación de programas de prevención y manejo de diabetes tipo 2.

 
 

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