Jueves, 05 Octubre 2017 18:00 Publicado en Nutrición

 

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Llevas años o meses esperando ese momento y nada podrá arruinarlo. Tienes el vestido, los zapatos, el ramo, la decoración, los invitados y el menú, entre otras cosas, pero ¿qué es lo más importante y que a menudo olvidamos? Cuidar tu alimentación para poner tu cuerpo y mente en punto para dar el “sí, acepto”.

Si quieres hacer una dieta de adelgazamiento, lo recomendable es empezar seis meses antes del evento, destacando siempre la importancia de realizar ejercicio constantemente aunado a la dieta. Un grave error es intentar bajar de peso rápidamente y caer en dietas exprés o soluciones milagro, donde solo expones tu salud y resulta contraproducente por el temido efecto rebote (recuperas más de lo que has perdido en poco tiempo). Visita a un nutriólogo para que realice una valoración y diseñe un plan de alimentación pensado totalmente en ti (cada novia vive diferente su momento). Recuerda que no existen dietas para perder peso en zonas específicas; cuando se adelgaza, se suele perder grasa donde hay más acumulada, pero lo habitual es reducir en general.

Consejos de alimentación
Es clásico llegar a la boda hinchada por los nervios y por la alimentación desordenada que acarrea ese nerviosismo. Para prevenir esa hinchazón lo ideal es consumir mucha fibra incorporando cereales, frutas y verduras. Si quieres llegar con el vientre lo más plano posible, debes evitar alimentos que retengan líquidos, como la sal, azúcar y bebidas con gas (incluyendo los refrescos light).

Una buena nutrición no solo controla la manera en la que se ve tu cuerpo, sino también como se encuentra tu mente. Para esto, es importante que incluyas en tu dieta alimentos para combatir el estrés y la ansiedad, como las espinacas, frutos secos, soya y plátano. Si tiendes a ser una persona que se estresa y sufre de ansiedad, evita en este momento clave de tu vida la cafeína (ya sea en café o refrescos de cola) y el exceso de azúcar, ya que pueden alterar tu sistema nervioso.

Calendariza tu dieta
Un mes antes, consume proteínas magras (pollo, pavo y pescado), frutas, verduras y grasas saludables, como nueces, semillas y aguacate. Las proteínas y las grasas proporcionan saciedad (ayuda a sentirte satisfecha y reducir antojos), además de que la grasa ayuda con el brillo de tu piel. Las verduras están llenas de agua y fibra, y sus antioxidantes son buenos para el brillo de la piel también.

Una semana antes de tu boda, evita alimentos que tienden a ocasionar distensión abdominal (que tu abdomen se inflame), como lo son las leguminosas (frijoles, lentejas, garbanzo y habas), verduras como brócoli, calabaza, repollo, coliflor, rábano y espárragos y bebidas gasificadas.

Ya que pase el evento, lo ideal es que continúes con el estilo de vida que empezaste, cuidando tu alimentación y realizando ejercicio para evitar que recuperes en poco tiempo el peso perdido y mantengas esa figura por la que trabajaste con esfuerzo y dedicación.

MNC. Lilian Elizabeth Figueroa Baldenegro.
Especialista en nutrición y cuidados de la alimentación del paciente oncológico. Maestra en Nutrición Clínica por la Universidad del Valle de México. Ced. Prof. 8945015 UVM. Ced. Prof. 36557 UVM-Instituto Nacional de Cancerología.

Lunes, 04 Septiembre 2017 20:53 Publicado en Nutrición

 

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Los adultos mayores son esas personas que llevan alegría y experiencia a través de sus relatos; siempre están allí para apoyarnos y enseñarnos el camino en los momentos más difíciles. Es por esto que su calidad de vida debería estar llena de regocijo y bienestar.

La etapa del adulto mayor suele estar llena de dificultades, comenzando por la presencia de enfermedades, padecimientos o discapacidades, y esto crea un impacto muy importante en su salud, lo cual puede ser contrarrestado en gran medida con una alimentación adecuada.

Plan de alimentación
Una alimentación adecuada dependerá completamente de si la persona presenta o no una enfermedad o padecimiento, ya que debe adecuarse a esta. Si por el contrario, la persona no sufre ningún problema de salud, las consideraciones para una alimentación sana en un adulto mayor son las siguientes:

•Disminuir las azúcares al mínimo: no jugos envasados, refrescos, dulces, pan dulce o galletas en exceso.

•Cuidar el consumo adecuado de calcio: espinaca, pescado, almendras, leche (sin grasa), quesos (bajos en grasa) y yogurt (sin azúcar).

•Modificar la textura de los alimentos: no utilizar alimentos muy duros o correosos, ya que las dentaduras suelen ser frágiles en esta etapa.

•Aumentar el consumo de vegetales frescos: estos contienen más nutrientes que los cocidos y en esta etapa es normal que haya mala absorción de nutrientes, por lo tanto más es mejor.

•No utilizar alimentos muy grasosos: no empanizar, capear o freír los alimentos. Cuidar el consumo de mantequilla, crema y quesos grasos.

•Disminuir el consumo de carne roja para mantener buenos niveles de colesterol y mejorar la digestión.

•Incluir al menos dos frutas al día y no más de cuatro. Utilizar aquellas frutas que contienen menor cantidad de azúcar, como las fresas, frutos rojos, durazno, manzana, pera, ciruela, melón, papaya y toronja.

•Utilizar cereales integrales: la fibra es muy importante para mejorar la digestión, la cual suele sufrir un poco por la falta de movimiento; así mismo, la fibra ayuda a mantener baja la glucosa.

•Fraccionar los tiempos de comida en cinco o seis. Generalmente, el apetito se pierde un poco con la edad, y para evitar una disminución de peso excesiva o un aumento excesivo, que también se puede presentar por hacer pocas comidas copiosas, es importante mantener el metabolismo activo y satisfecho.

•Tomar suficiente agua. Esto es probablemente lo más importante, ya que va a regular la temperatura corporal, mantener más hidratada la piel, más activa la mente y el metabolismo, y la digestión en buena forma.

Si un adulto mayor presenta un padecimiento, es sumamente importante visitar a su nutriólogo para un plan de alimentación personalizado que ayude a combatir la enfermedad, mejorar y mantener su calidad de vida.

Nutrióloga Glenda Morales Becerra, MNC. Nutrición clínica

Miércoles, 02 Agosto 2017 20:35 Publicado en Nutrición

 

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“Todos los carbohidratos te engordan”, “si quieres adelgazar, no los comas” y “si tienes diabetes, no debes comerlos” son frases que en los últimos años escuchamos sin parar. En realidad, ¿sabemos qué son los carbohidratos y qué hacen en nuestro cuerpo?

Estos nutrientes deben ser unos de los principales componentes de nuestra alimentación, ya que son un pilar de una dieta equilibrada. Algunos alimentos ricos en este nutriente son: cereales (pan, tortilla, arroz, papa, pasta, avena), leguminosas (frijol, garbanzo, lentejas), frutas y verduras. Su función principal es aportar energía a nuestro cuerpo. Una vez que el cuerpo los digiere, el hígado los descompone y los convierte en glucosa (azúcar en sangre), que es de donde obtienen energía nuestras células.

Tipos y función
Existen dos grupos de carbohidratos: simples y complejos. Los simples son aquellos que se absorben de forma rápida, de los cuales se obtiene energía de manera casi inmediata. Naturalmente se encuentran en frutas y verduras, así como en el azúcar de mesa, jugos, refrescos y postres, entre otros. Los carbohidratos complejos son aquellos de absorción lenta, que necesitan mayor tiempo para su digestión, por lo que actúan como energía de reserva.

Cuando se habla de carbohidratos, existen dos términos que se deben conocer: índice glucémico y carga glucémica, que, aunque suenan parecidos, expresan conceptos diferentes. El índice glucémico indica la velocidad con la que un alimento que contiene carbohidratos eleva el nivel de glucosa en sangre después de comerlo. Un alimento con índice glucémico bajo eleva la glucosa menos que uno con un índice alto.

La carga glucémica es un concepto que, más que la velocidad a la que un alimento se convierte en azúcar en la sangre, considera la cantidad de carbohidratos que tiene una porción de un alimento en específico. Entre los alimentos con carga glucémica baja se incluyen las lentejas, frijoles, cacahuates, cereales de grano entero, vegetales y frutas con alto contenido de fibra. Aquellos con una alta carga glucémica incluyen bebidas azucaradas, arroz blanco, papas fritas y cereales bajos en fibra y con alto contenido de azúcar.

Elige correctamente
Si bien existen planes de alimentación para ciertas enfermedades o para perder peso, en los cuales se recomienda un bajo consumo de carbohidratos, estos no deben ser eliminados en su totalidad de la dieta. Algunos de nuestros órganos dependen primordialmente de este nutriente para un correcto funcionamiento, como lo es el cerebro.

Cuando se eliminan los carbohidratos de la dieta y el cuerpo no los encuentra, este busca combustible proveniente de otros nutrientes. El organismo utiliza grasas para obtener energía y se pueden producir cetonas, desencadenando un estado de cetoacidosis. Incluso, el cuerpo puede utilizar las proteínas de nuestros músculos como fuente de energía.

Algunas recomendaciones para obtener lo mejor de los carbohidratos son: • Evitar bebidas azucaradas, refrescos, jugos de fruta con azúcar.
• Preferir el consumo de frutas enteras en lugar de su jugo.
• Consumir pan con granos enteros, pasta y arroz integral.
• Preferir el consumo de hojuelas de avena enteras.

MNC. Lilian Elizabeth Figueroa Baldenegro
Especialista en nutrición y cuidados de la alimentación del paciente oncológico. Maestra en Nutrición Clínica por la Universidad del Valle de México. Ced. Prof. 8945015 UVM. Ced. Prof. 36557 UVM-Instituto Nacional de Cancerología

 
 

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