Lunes, 07 Septiembre 2015 23:01

Promesa de vida

Valora este artículo
(5 votos)

 

promesadevida

Por Efrén Díaz

Asistir a una sala de cine a la función de las 3pm en el ardiente - y húmedo - agosto 2015 de nuestra ciudad de Hermosillo, podría ser de locos, pero aún las locuras tienen sus justificaciones, pues bien, entre semana descubrí que estaría en cartelera la película del actor Neozelandes, Russell Crowe "Promesa de vida", por lo que, válgame la redundancia, me prometí visitar el complejo cinepolis de mi preferencia para disfrutarla.

El Señor Russell Crowe es uno de mis actores favoritos y esperé con cierta ansiedad a que llegara el fin de semana y admirar su trabajo no solo como actor protagónico sino también en su nueva faceta de Director.

Esta cinta narra la historia de un padre, hombre de campo, originario de las vastas llanuras de la lejana e inmensa Australia, y que una madrugada despide a sus tres hijos varones quienes se alistan en el ejercito rumbo al frente Turco durante la primera guerra mundial de 1915-1918. Y como suele suceder en ese tipo de eventos donde la violencia predomina sobre la razón y la muerte sobre la vida, también surgen esas grandes historias que narrar para demostrarnos a nosotros mismos que aún en escenarios extremos el amor a los demás, la tolerancia, el respeto, la inteligencia y todo ese conjunto de valores y virtudes que nos permiten seguir respirando, están vigentes en medio de ese juego de luces y sombras que nos caracteriza.

Así, el Señor Joshua Connors y su esposa, se enteran de la desaparición de sus tres hijos en la batalla de Galípoli en la citada Turquía entonces conocida como el imperio Turco-Otomano quienes estaban aliados con los alemanes en oposición a los aliados liderados por Gran Bretaña y Francia.
Pasan cuatro años en la familia del Sr. Connors, luego del final de la conflagración, hasta que un mal día su esposa se quita la vida por el dolor intenso que supuso la pérdida de sus tres hijos y que no pudo superar. Para esto, la madre le recriminaba constantemente por qué no puede encontrar a sus hijos cuando Connors, como buscador de pozos de agua es muy hábil. Se entiende que la tristeza y el abandono en su relación como pareja se vio afectada durante aquellos años de vivir sin sus muchachos.

El buen y valiente padre decide embarcarse para ir en la búsqueda de los tres jóvenes hasta la misma Turquía una vez que se ha dado cuenta que no tiene nada que hacer en su tierra natal y sobre todo con una certeza sobrenatural de que los encontraría para traerlos junto a la tumba de su madre.
Llega al país puente entre la Europa occidental y Cristiana y el mundo Islámico, vía Constantinopla (hoy Estambul) decidido a encontrar a sus tres chicos y para ello se dispone, una vez instalado en un sobrio pero bonito hotel, a solicitar el permiso para visitar Galipoli, el cual estaba custodiado por las fuerzas inglesas, pero éste, le es negado.

Para esto, a su llegada al hotel gracias a la insistencia de un chiquillo como de 10 u 11 años quien lo persuade a hospedarse en el hotel de su madre con el arrojo que solo la necesidad puede admitir, conoce a la madre del pequeño, la Sra. Ayshe (Olga Kurylenko) una hermosa mujer del lugar quien al enterarse de su procedencia no quiso recibirle pero la misma necesidad de huéspedes le hizo retractarse, y así, se inicia una relación entre el granjero australiano y la dama turca que vendrá de menos a más.

La película, a medida que se va desarrollando intercala los flashbacks de algunos momentos de la cruenta batalla en la que vemos el lado oscuro de nuestra humanidad iluminados por un presente (de la epoca de la historia) donde, se vive y "cocina" una paz que si bien agrada pues tiene que ver con nuestra cotidianidad de los encuentros -y desencuentros- en la amistad, el amor, el respeto y tolerancia, se antoja frágil, efímera por los elementos que conviven. Turquía, un país ocupado por una potencia extranjera, la Gran Bretaña y sus aliados y la súbita invasión de que están siendo objeto por los Griegos, provoca el sentimiento inequívoco de que la guerra, la violencia, sigue al acecho.

Nuestro hombre, logra conseguir, gracias al consejo de la dueña del hotel, los servicios de un pescador que lo lleva al sitio de la batalla, al llegar es enviado al jefe militar inglés del área quienes como ya mencioné custodiaban el lugar para buscar los miles de cadáveres y darles una sepultura digna. En dicho campamento los ingleses tenían como invitado ni mas ni menos que al comandante turco cuyo nombre es Hassan (Yilmaz Erdogan) quien ganó la batalla de Galipoli para que dado su conocimiento del lugar, facilitara las labores del rescate de los muertos. Al enterarse tanto el comandante turco y el inglés de que su "intruso" era el padre de tres combatientes australianos muertos en combate surge una admiración hacia él y con ello, los espectadores veremos cómo se desarrolla una amistad que no tiene porquE ser extraña entre el comandante turco y el australiano quienes se aventuran, uno por la defensa de su patria el otro por encontrar a sus seres queridos.

Promesa de vida, un titulo sin duda muy significativo que nos puede llevar a entender que ciertamente hay vida más allá de las penumbras donde el sentimiento de pérdida quiere quitarnos la alegría, la vitalidad...la vida misma pues.
Y no digo más, una estupenda película de tipo histórica, con drama y el indispensable toque de romanticismo que alivia al espectador de las pesadas escenas de violencia y nos acomoda mejor en la butaca.

Visto 1781 veces
Revista AMIGA

Copyright © 2013 Revista AMIGA. Todos los derechos reservados.

Sitio Web: amigarevista.com
Inicia sesión para enviar comentarios
 
 

Edición Impresa

Nuestras Ediciones