Miércoles, 05 Agosto 2015 23:39

Los clásicos de Disney hasta lo actual: Los Minions

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Efrén Díaz Cubillas
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Tratando de ser consecuente con mi gusto por el cine y las intensas emociones que sabe despertar en todos los que nos deleitamos con este arte, en esta ocasión quiero comentarles acerca de la película de los creativos estudios Pixar, Los Minions.

Entiendo que a la luz de las Ciencias de la Comunicación, la Sociología, la Psicología entre otras, las historias conllevan mensajes subliminales que criticar cuando tienen un tono negativo pero también creo que a estas películas hay que sacarles el provecho para el que oficialmente fueron hechas: para divertirnos.

Recuerdo que en mi niñez, las películas de Walt Disney me atrapaban con sus personajes fantásticos y mundos llenos de color que en nada se asemejaban a nuestros parajes sonorenses, ya que la mayoría de las aventuras se desarrollaban en verdes bosques con arroyuelos de agua cristalina y castillos de ensueño, como por ejemplo "Blanca Nieves y los siete enanitos" "La Cenicienta" "La Bella durmiente" por citar algunos clásicos de la época.
Películas por cierto, con entornos medievales los cuales nos enviaban mensajes que la modernidad se está encargando de transformar como por ejemplo, la imagen tan traída y llevada de "El princípe azul" y la sentencia "Se casaron y fueron felices para siempre".

Por supuesto que me parece válido encontrar a la pareja ideal o lograr un matrimonio para toda la vida, aunque no a costa de "lo que sea". Es de observar, además, que en dichas historias de corte medieval estaba muy claro quiénes eran los buenos y quiénes los malos, no se matizaban las conductas de los personajes lo cual nos llevaba a idealizarlos, a creerlos perfectos y punto.

La humanidad vista desde lejos

En la actualidad y en buena medida gracias a las tecnologías de la Información y la comunicación (TIC) y la creciente aunque aún no suficiente incorporación de la población mundial a estas maravillas, las historias que nos estamos contando día con día -incluyendo las del cine-están librando una vigorosa batalla donde el resultado nos puede llevar a la extinción o a lograr una humanidad revalorizada y creo que terminaremos por fraternizar, por enriquecernos contando con dichos instrumentos de comunicación más agiles y eficaces entre las diferentes culturas, religiosidades, ideologías políticas, clases sociales, en fin, toda esa grandiosa diversidad que nos define.

Los Minions, una divertida película con unos curiosos personajes cilíndricos, amarillos (al exitoso estilo de Los Simpson) tiernos, sociables, unidos y muy torpes por momentos. Desde el inicio de los tiempos en nuestro planeta, la historia nos cuenta cómo estos curiosos personajes acompañaron a los primeros reyes de la creación...los dinosaurios y después a nosotros los humanos desde que aprendimos a caminar hasta el inolvidable año del 1968.
Pero, estos pequeñitos se mostraban con una tendencia muy extraña, cuando no sospechosa, siempre buscaron un amo a quien servir y entre más terrible mejor. ¡Ajá! ¡Ya decía yo! ¡He aquí el mensaje siniestro de los Minions!
Llama la atención que se haya elegido aquel año del ´68 tiempo de grandes movimientos sociales, para el desenlace del viaje a través del tiempo de los Minions, quienes por cierto tienen un idioma que combina el español, inglés, francés, algo de ruso y algunos otros, al más puro estilo del Esperanto con lo que se esbozaba el advenimiento de la globalización de nuestros días.

Entiendo que la nota negativa de esta linda historia o viene bien decirlo literalmente, de este cuento, es que la tribu de los Minions, como mencionaba, necesitan seguir a un villano para ser felices, donde no les valían los intentos de encontrarla en la cultura, deportes, religión y demás elementos que le dan equilibrio a una sociedad. Todo lo anterior tiene sentido siempre y cuando exista entre ellos la figura de esa especie de ídolo "sagrado" que les provee de vitalidad y alegría.

Y, es que estas adorables criaturas tienen un don increíble a la hora de elegir a sus terribles villanos, ya que como en el cuento también de Walt Disney "La Bella y la Bestia" sabían seducir, simpatizar y convivir con ellos.

Ante este escenario bueno es recordar que los niños que se diviertan con este cuentito, seguramente van acompañados de sus padres o algún adulto, quienes deberían explicarles al nivel que ellos comprendan las distancias que hay entre la fantasía y la realidad, esa realidad que estamos viviendo con grandes dosis de violencia, si, pero que estamos empeñados en convertirla a la paz, desde los valores universales.
En lo particular creo que el cine como la literatura, son medios privilegiados para contarnos historias menores o mayores que enriquezcan nuestras vidas y que nos conduzcan a más armonía y ayuden a reducir paulatinamente todo aquello que nos lastima y en todo caso, aprender, como Los Minions, a convivir con nuestros villanos-empezando por los que cada quien llevamos dentro- hasta lograr un mundo más justo y feliz. Ya que, ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos... de película ¿Verdad?
Pero ya lo hemos comprobado muchas veces, la realidad puede superar a la ficción.

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