Miércoles, 30 Agosto 2017 20:40 Publicado en Valores

 

valores30agosto

Hoy en día, las empresas, independientemente de su tamaño o giro, están viviendo una realidad particular y sin antecedentes; una velocidad creciente en el flujo de información, un mercado cambiante y tienen en sus filas a varias generaciones conviviendo e intentando comprenderse mutuamente para lograr trabajar en equipo.

Es algo muy normal entrar a salas de reuniones y con una resta rápida encontrar diferencias de edades de más de treinta años. En la mañana podemos ver en la oficina una gran variedad de diferencias entre empleados: Juan entra a la sala de juntas con su café orgánico y tenis, René prueba las aplicaciones que le ayudan a aumentar su productividad, y vemos llegar a Luis siempre puntual, con su camisa excelentemente planchada y su libreta de anotaciones en la mano. Y así como cuando intentamos organizar unas vacaciones familiares, donde buscamos que todos disfruten, estén juntos y haya actividades para cada miembro de la familia, eso mismo están viviendo las empresas actualmente.

Derivado de este choque generacional, a la inclusión de casi 30 millones de personas nacidas entre 1981 y 1985 (según el INEGI), las empresas han invertido recursos para lograr retener a su personal y mejorar el desempeño a través de un buen clima laboral, pero en este trayecto se han encontrado una serie de dificultades. Diseñar eventos que abarquen todos los gustos, romper paradigmas y entender las verdaderas razones que tiene cada individuo para ir a trabajar y decidir dedicarle más tiempo del obligado al trabajo es como querer tener en un solo lugar un bar, un restaurante, una librería y zona de niños, donde ofrezcan comida vegetariana y espacio para hacer ejercicio y pasear a las mascotas.

Eventos en la empresa
Las actividades recreativas dentro de la empresa funcionan siempre y cuando involucren y entiendan al trabajador como ser integral, con vida social, familia y amigos. Los eventos tienen que buscar el equilibrio en todas las áreas de los colaboradores por medio de eventos que aporten algo al crecimiento físico, mental, social, cultural y espiritual, por lo que si estás de lado de la organización, te invito a analizar profundamente a quién va dirigido. Atrévete a conocer a tus compañeros (sus gustos y talentos) con el objetivo de que la empresa sea parte importante de sus vidas, pero no la razón por la cual ya no tienen una.

Date la oportunidad de romper paradigmas y entender que un evento masivo donde se regalan televisiones no es el futuro de la integración laboral y no garantiza el buen desempeño del personal. Y si eres invitado a algún evento empresarial, asiste y hazte notar, pero sobre todo comunícate, hazle saber a la empresa que necesitas de ella, pues así como inviertes tiempo y esfuerzo en mejorar tus relaciones personales, así debes hacerlo con tu empleo.

 

Ignacio Danizhu Torres Cruz
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Desarrollo Humano y Organizacional.

Jueves, 03 Agosto 2017 17:41 Publicado en Valores

 

valores4agosto

Porque las buenas acciones nos transforman, difundamos lo que significa ser socialmente responsable para hacer crecer el número de empresas que apoyan a la comunidad.

En la actualidad, se ha tomado conciencia de la responsabilidad del impacto positivo o negativo de las empresas en su entorno, y es por eso que las empresas se han organizado mediante los organismos que las representan para ser reconocidas como Empresas Socialmente Responsables, mejor conocidas por las siglas ESR.

¿Qué es el distintivo ESR®?
ESR® es un reconocimiento que se otorga todos los años en México por el Centro Mexicano para la Filantropía. Este distintivo, además de agregar valor y rentabilidad a la marca, acredita a las empresas ante sus trabajadores, clientes, proveedores, accionistas, autoridades y sociedad en general, como una organización que se compromete voluntaria y públicamente con una gestión socialmente responsable como parte de su cultura y estrategia de negocio.

Ser una empresa socialmente responsable implica ocuparse en que las actividades comerciales sean sustentables tanto en lo económico, social y ambiental o ecológico, reconociendo los intereses de los grupos con los cuales se relaciona. Esta responsabilidad también implica el respeto por la dignidad de las personas que trabajan dentro de la empresa, sus valores éticos y su medio ambiente.

Congruencia en la labor
Algo que en lo personal nos entusiasma de este tema es la parte de la estrategia que se refiere al trato de los trabajadores, ya que antes de impactar positivamente en la comunidad, es necesario que se empiece allí mismo: una labor social dentro y fuera de la empresa.

Déjame explicarme con otras palabras: si se programan recursos anualmente para realizar una labor social, como llevar alimentos o servicios médicos a personas pertenecientes a comunidades de extrema pobreza, primero se deberían usar esos mismos recursos para estar al pendiente de que no le falte lo necesario a los trabajadores de la empresa, esto implica un salario que cubra las necesidades básicas, capacitación constante y trato digno en cuanto a cargas de trabajo y horas dedicadas, lo que llevaría a una baja rotación de los mismos.

Trabajando en Sonora
Una de las cadenas de supermercados más grandes en el mundo que llegó a México, específicamente a Sonora, y que empezó a comprar productos agropecuarios de la región, exigió a los empresarios realizar cambios en las instalaciones que los trabajadores usan para descansar y alimentarse; asimismo, buscó cambios en los temas de higiene en los alimentos y solicitó que todos los empleados estuvieran registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Rafael Fontes Lohr
Coach de Negocios
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Desarrollador de competencias humanas y directivas.
Maestría en asesoramiento educativo familiar.

Jueves, 03 Agosto 2017 16:44 Publicado en Valores

 

valores3agosto

Es triste ver que en nuestro país la gente carece cada vez más de los recursos para tener casa, comida y vestimenta digna; además, estar cerca de la frontera con Estados Unidos agrava nuestra situación, ya que es muy común que nuestro estado reciba a cientos de personas que día a día son deportadas. Las colonias marginadas crecen sin planeación y sin recursos, y el desempleo es cada vez mayor.

Sin embargo, nuestra comunidad es generosa y solidaria. Existen empresas que apoyan a sus empleados proporcionándoles por lo menos una comida al día; además, hay algunas que proporcionan capacitaciones a las esposas de los empleados para que aprendan un oficio que puedan hacer desde su hogar y les reditúe algo de dinero. Las organizaciones de asistencia privada también tienen albergues donde las personas reciben comida y pueden dormir. El gobierno pone su granito de arena para tener centros que capaciten a hombres y mujeres a tener un trabajo digno. Todos estos esfuerzos son insuficientes ante la magnitud del problema.

Empieza en el hogar
Como padres, tenemos la oportunidad y la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos a ser solidarios y compartidos con nuestros semejantes; esta no es una tarea fácil, ya que lo que menos queremos es ponerlos en situaciones de riesgo. Entonces, ¿qué podemos hacer para enseñarles a nuestros hijos a ser solidarios? La respuesta la encontramos en la labor social, en el voluntariado y en la ayuda organizada.

En el hogar podemos educar a nuestros hijos para contribuir con la sociedad. Iniciemos enseñándoles a donar aquello que no necesitan, como ropa, zapatos, mochilas o juguetes que ya no usan. También pueden llenar canastas con fruta y alimentos y llevarlas a personas de bajos recursos o repartir alimentos afuera de sitios concurridos, como hospitales. Podemos dedicar un día al mes para realizar una buena acción y así ayudar a quien más lo necesita. Esta enseñanza si es en familia es invaluable.

Una labor que tiene frutos
•Estas pequeñas obras ayudan a afianzar los vínculos familiares.
•Los niños y adolescentes aprenden a asumir y a cumplir un compromiso que más tarde los hará sentirse orgullosos de su labor.
•Fortalecen a su comunidad. Cuando una comunidad funciona bien, sus miembros también se benefician.

Si nos damos a la tarea de enseñarles esto a nuestros hijos, entenderán que una sola persona puede lograr grandes cosas con sus buenas acciones, que ellos como niños pueden influir en su comunidad.

¡No desistas, pregona con el ejemplo! Es esta tu mejor herramienta para transmitir hábitos, costumbres, valores y tradiciones que a tus hijos les darán pertenencia, orgullo, tolerancia, habilidades en la toma de decisiones, aprenderán a ser líderes y establecerse metas, pero, sobre todo, aprenderán a dar amor y recibirlo.

Coach Nidia Santellanes Madrigal
Conferencista, terapeuta y coach de vida
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 
 

Edición Impresa

Nuestras Ediciones