Lunes, 18 Diciembre 2017 18:58 Publicado en Valores

 

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Todos queremos ser felices y la salud es una parte importante en la ecuación para alcanzar la felicidad. Además, queremos estar, sentirnos y vernos saludables. Levanten la mano si han intentado cumplir con un propósito como: comer más sano para bajar de peso, levantarse más temprano para hacer ejercicio, aprender otro idioma, ser mejor persona, etc. Sin embargo, por alguna razón, estos intentos no siempre se convierten en acciones reales, al contrario, pareciera que estuviéramos encadenados de manos y pies y nos resultara imposible tomar las riendas de nuestra vida. Muchas veces, incluso adoptamos hábitos poco saludables que dañan nuestro bienestar, grabando en nuestro inconsciente el mensaje “no puedo y nunca podré”, cuando en realidad, cada uno de nosotros cuenta con la fuerza necesaria para tomar la decisión de cambiar.

¿Qué son los hábitos?
Un hábito es el resultado de una acción que repites frecuentemente de forma inconsciente. Los hábitos saludables son todas aquellas conductas que tenemos en nuestra vida cotidiana y que van a incidir positivamente en nuestro bienestar físico, mental y social. Más del 45% de tus actividades diarias son hábitos, los cuales van a definir tu estilo de vida hoy y están construyendo la vida que tendrás en el futuro. Es por esto que crear hábitos saludables en tu vida es la mejor solución para conseguir lograr una transformación permanente. No es magia, no es instantáneo, pero puedes iniciar incorporando un solo hábito en tu rutina diaria.

Comienza con pequeños cambios:

•Llena la cocina de alimentos de verdad: los crecen en la tierra, los que se estropean si no se guardan en el refrigerador, los que tienen fecha de caducidad breve.

•Come los colores del arcoíris: la mayor parte de tu alimentación debería consistir en verduras y algunas frutas que formen una amplia gama de colores intensos.

•Consume frutas con moderación: elige frutas con bajo contenido en azúcar como fresas, moras, frambuesas y melón.

•Evita beber jugo de frutas, ya que contiene una dosis elevada de azúcar y carece de las ventajas de la fibra.

•Ajusta tus comidas: ¿la cena es tu comida más importante?, es momento de que deje de serlo; la comida principal, que debe estar cargada de proteínas, grasas saludables y verduras, es el desayuno.

•Convierte el agua en tu bebida habitual.

•La actividad física es clave para llevar una vida sana.

•Descansa: el sueño es un factor importante para obtener vitalidad, los adultos deben tener un rango de sueño entre 7-9 horas al día.

•Derriba tus propias barreras: nada es imposible, piensa que aún no lo has intentado lo suficiente.

Dra. Alba Priscila Sauceda López
Medicina Integrada. Encargada del Departamento de Epidemiología del H.G. “Dr. Fernando Ocaranza” ISSSTE, Hermosillo. Cédula Profesional: 5177317 SSP. 760509. Cédula Especialidad: 6843592 SSP. ESP. 8/12

Viernes, 15 Diciembre 2017 19:16 Publicado en Valores

 

valores16diciembre

Cada inicio de año nos proponemos lo mismo: ir al gimnasio, dejar de fumar, terminar de leer el libro, dejar de jugar en el casino, usar menos las redes sociales, entre otros. Algunos propósitos ya ni los mencionamos, decidimos dejarlos como están. Pero, ¿por qué dejamos para el año que viene lo que podríamos hacer en este momento?

Lo mismo ocurre con muchas de las tareas cotidianas, empleamos excusas como “mañana lo hago”, “el lunes sí empiezo” y “ahora no puedo, lo haré luego”. Usamos excusas que parecen justificables y dejamos para otro día lo que podemos hacer hoy.

Esa es la razón por la que no logramos cumplir con nuestros sueños y propósitos, y estos se convierten en terribles pesadillas que nos acorralan, pues no dejamos de pensar en nuestras metas y tampoco hacemos algo para realizarlas. A esta acción de aplazar nuestros propósitos se le denomina “procrastinación”, que es la postergación del deseo y del compromiso.

Metas vs procrastinación
Una característica de la procrastinación es esa nube que se torna sobre nosotros al no realizar lo que nos proponemos. En muchas ocasiones se producen ideas que nos martirizan constantemente.

En un escenario cotidiano, la persona que cae en el sistemático aplazamiento de sus deseos o de sus compromisos no solo está dejando de hacer y de ser, sino que además se enfrenta al retorno de esos deseos, propósitos o compromisos a través de la culpabilización.

¿Por qué procrastinamos?
Cuando el placer parece ser inmediato, tendemos a elegirlo frente al beneficio más largo. Nos cuesta trabajo renunciar a ese bienestar a corto plazo y nos consolamos convenciéndonos de que tenemos cosas más importantes que hacer y que después será mejor momento. Creemos que existe un momento perfecto en el que seremos más productivos, pero no es así, ya que después aparecerá otro factor que nos impedirá realizar eso que queremos.

Claves para dejar de procrastinar
·Deja de razonar y actúa.
·Piensa en cómo te perjudica aplazar esa tarea y los beneficios a largo plazo que supone enfrentarte a esa tarea.
·Prémiate cada vez que trabajes en tu meta.
·Elimina las distracciones.
·Establece tiempos de descanso y fechas límites.
·Prioriza y aprende a decir “no”.
·Haz públicas tus metas más difíciles, eso hará que te comprometas.

Psic. Diana Spíndola Yáñez
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Viernes, 15 Diciembre 2017 18:56 Publicado en Valores

 

valores15diciembre

Cierto santo español se propuso el lema “año nuevo, lucha nueva” para comenzar el año 1972, reformulando así el celebérrimo lema “año nuevo, vida nueva”. Si bien es cierto que la reformulación de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, tiene un fuerte sabor teologal, algunas consideraciones filosóficas me brotan espontáneamente a la mente.

Opción fundamental
Al inicio de la Ética Nicomáquea, Aristóteles señala que lo propio de los actos humanos es tender hacia un fin. Es la finalidad impresa en todo nuestro obrar que dota de sentido a nuestras acciones y a nuestra vida. Aristóteles es consciente que es hasta cierto punto trivial señalar que las acciones humanas tienen un fin. Lo interesante del señalamiento de Aristóteles es que no bastan los fines de nuestras acciones particulares para dotar de sentido nuestra existencia.

Aristóteles creía que una tragedia era mala cuando sus episodios eran inconexos entre sí. Para que una trama se califique de “buena”, esta debe poseer unidad intrínseca, ya sea de manera más simple o más compleja, pero debe de haber una unidad. Una mala tragedia, en efecto, carece de lógica interna, y su trama queda fragmentada en episodios aislados. Esto viene a cuento porque una vida vivida sin una adecuada consideración al fin último es similar a una mala tragedia, y se semeja, más bien, a una vida episódica insensata.

Identidad y narración
Es de sobra conocido que Paul Ricoeur acuñó el término “identidad narrativa”. La idea de fondo de este término es que la vida debe entenderse a manera de relato. El concepto de identidad narrativa fue un rehecho de Ricoeur de la ética eudamonista de Aristóteles para explicar y describir los ingredientes de una vida buena: una vida lograda. Ricoeur señaló que para discernir los constituyentes de la vida lograda hay que enfocar la investigación filosófica en la acción humana y la teleología interna que la caracteriza, es decir, las acciones humanas siempre están direccionadas a un fin. Es así que para Ricoeur solamente una vida entendida dentro de un marco referencial global puede ser apta para la consecución de la felicidad.

Tanto la propuesta de Aristóteles como la de Ricoeur presentan el ideal de la vida humana como una trama sujeta a un hilo conductual fundamental. Con todo, ¿cómo compaginar esta continuidad a la que aspira la vida humana cuando esta se encuentra sujeta a las discontinuidades y a los avatares del destino? La respuesta de Aristóteles es que la compaginación se da mediante el ejercicio de las virtudes; y para esto requerimos luchar, esforzarnos. Lo interesante de la reformulación de San Josemaría no está solamente en la cristianización de la frase, sino en que en ella hay signos de que un año nuevo no implica una vida nueva, bajo la pena de que queramos que nuestra vida carezca de sentido: se tacha de inestable al sujeto que de un día para otro deja de aspirar a ser filósofo para convertirse en astronauta. El año nuevo implica luchar para volver a empezar a luchar. Solamente en nuestro esfuerzo cotidiano para lograr el fin último al cual uno aspira es donde nuestra vida adquiere sentido.

Diego Espinoza Bustamante
Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana
Actualmente trabaja como adjunto de rectoría de la Universidad Panamericana.

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