Miércoles, 25 Octubre 2017 19:42 Publicado en Valores

 

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Uno de los episodios de falsa identidad más apantallantes de la historia sucedió en el campo de la medicina y fue llevado a cabo por una mujer: Margaret Ann Bulkley. Esta mujer cambió su identidad a la de James Barry, afamado médico británico, especializado en cirugía y perteneciente al cuerpo médico del Ejército Británico. Sus métodos pioneros en higiene y prevención le permitieron la consecución de grandes éxitos profesionales; por ejemplo, el nombramiento de inspector médico colonial. Una de sus múltiples hazañas médicas fue la realización de las primeras cesáreas exitosas de la historia de la humanidad. Sirvió en Sudáfrica, Inglaterra, Malta, Corfú, Crimea, Jamaica y Canadá. En su entierro en el barrio de Marylebone de Londres, se descubrió que el aclamado doctor James Barry era, en realidad, mujer.

Mientras la impostura de Margaret se descubría, al otro lado del Atlántico se creaba la primera escuela médica para mujeres. La voz principal de esta gesta fue otra mujer inglesa: Elizabeth Blackwell, quien es reconocida por ser la primera mujer en haber recibido el título de medicina.

Una vida de servicio
Elizabeth Blackwell nació el 3 de febrero de 1821 en la ciudad de Bristol, situada al suroeste de Inglaterra. Por motivos familiares, se trasladó a Estados Unidos, país donde estudió y ejerció su profesión médica. Fue en el año de 1847 que la joven Elizabeth logró acceder al Geneve Medical College, en la ciudad de Nueva York, después de haber sufrido rechazo por diez universidades en su proceso de aplicación, pues en esos momentos la medicina era una profesión negada para las mujeres. Se cuenta que el enrolamiento en el Geneve Medical College se debió a que cuando se les preguntó a los estudiantes varones si querían que Elizabeth entrara al college, estos contestaron afirmativamente, creyendo que se trataba de una broma. En enero de 1849, Elizabeth se graduó como la primera de su clase.

Las contrariedades no impidieron a Elizabeth y a su hermana Emily fundar una escuela de enfermería para mujeres, institución que se hizo famosa por el estallido de la Guerra Civil de Estados Unidos. Además de esto, Elizabeth escribió tratados para difundir entre la población femenina, los cuales brindaban consejos y recomendaciones para el mejoramiento de la salud y la higiene de la mujer. En 1859, Elizabeth fue la primera mujer incorporada al Registro de Médicos de Gran Bretaña. Ejerció la cátedra de ginecología y dio conferencias a los obreros de Londres. Combinó la práctica médica con su cruzada moral contra la prostitución y a favor de la educación sexual de los jóvenes. En 1868, se unió a la Escuela de Medicina para mujeres, donde tuvo como colaboradora a Rebecca J. Cole, la segunda mujer de color que se graduó en medicina en 1867.

Poco a poco se fue alejando de la vida pública, hasta que el 31 de mayo de 1910 murió a causa de un derrame cerebral, en su casa de Hastings, Sussex, en Inglaterra, a la edad de 89 años.

Diego Espinoza Bustamante
Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana.
Actualmente trabaja como adjunto de rectoría de la Universidad Panamericana.

Martes, 03 Octubre 2017 17:13 Publicado en Valores

 

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El galardonado será solo uno entre una lista de doscientos autores sujetos a escrutinio por la academia sueca, de la cual se van eliminando uno a uno hasta llegar a una lista de cinco nominados. Según el procedimiento antes de la reunión plenaria, los 18 miembros vitalicios tienen que leer la obra de los autores finalistas, de preferencia en su idioma nativo.

Selección de ganador
A pesar de ser un proceso de selección riguroso, siempre hubo y habrá voces que no estén de acuerdo con la decisión de los académicos, lo cual es digno de respeto, ya que la pluralidad enriquece y ayuda a crecer tanto a personas como a instituciones, es decir, a evolucionar. Sin embargo, como ya había comentado en un anterior artículo sobre el tema, la academia lo tiene muy claro, no premian a “el mejor” sino a “uno muy bueno” y punto.

Al respecto cito lo siguiente “Gabriel García Márquez, quien escribió más de una vez de los entresijos del galardón contó que un amigo soviético le dijo una vez que ‘el premio nobel es bueno cuando se lo conceden a un autor que nos gusta y malo cuando sucede lo contrario’. Esto que parece de Perogrullo es algo que cada uno de nosotros sentimos cuando escuchamos el nombre del ganador” (el país.com).

Críticas a los premios
Entiendo que en el ánimo de algunos autores, apostadores y casas editoriales lleguen a molestarse por no verse favorecidos, pero que el gran público lector llegue al enojo y hasta a maldecir, como me ha tocado leer en algunos foros de importantes diarios de habla hispana, por no ver al autor de sus preferencias como el elegido pues me hace dudar de si realmente son lectores auténticos, y es que como expresó el Nobel de literatura Mario Vargas Llosa en su investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burgos: “Nada es tan útil para una sociedad que quiere ser libre como estar impregnada de buena literatura. Un arte que favorece la formación de ciudadanos quizás no más felices pero si mejor informados y con un espíritu crítico”.

“Nos hace ciudadanos más conscientes de lo que significa para una sociedad la justicia y la injusticia, la verdad y la mentira, la dicha y la infelicidad”, aseguró el autor de La fiesta del chivo (www.eluniversal.com.mx). Y claro que vivir un espíritu crítico, así sea contra la elección del Nobel de Literatura, tiene todo el legítimo derecho de cuestionar, pero con categoría, con argumentaciones que ciertamente enriquecen nuestros horizontes y pueden ayudarnos a crecer.

Dejarnos sorprender es una buena actitud cuando estamos por leer un buen libro y si nos gustó ¡Aleluya! ¡Nos ha atrapado y nosotros a él! Así también me imagino la actitud ante la elección del premio nobel de literatura 2017, ya que es una celebración para disfrutar, conocer y aprender.

¿Quieres conocer la lista de posibles candidatos de la Casa de apuestas Ladbrokes al 17 de septiembre de 2017?
• Ngũgĩ wa Thiong'o —— 4/1 Keniata
• Haruki Murakami ——— 5/1 Japonés
• Margaret Atwood ——— 6/1 Canadiense
• Amos Oz —————— 10/1 Israelí
• Claudio Maquis ——— 10/1 Italiano
• Javier Marías ———— 10/1 Español
• Adunis ——————— 12/1 Sirio
• Don Delillo ————— 14/1 Estadounidense
• Yan Lianke ————— 14/1 Chino
• Ko Un ———————— 16/1 Coreano

Y ya para finalizar, quizá te preguntarás, estimado lector, ¿quién es ese tal Ngũgĩ wa Thiong'o que está en el primer lugar de la lista? y ¿quiénes son los autores presentes en esta lista? De verdad, esta es una oportunidad de oro para calentar motores previo a la premiación como buenos lectores que somos o que queremos llegar a ser y regalarnos un enfoque de apertura a la diversidad tan maravillosa de nuestra humanidad.

Efrén Díaz Cubillas
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Lunes, 04 Septiembre 2017 21:28 Publicado en Valores

 

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“Cuentan por ahí sobre una hermosa estatua que dejó de ser visitada por su escultor. Pasaron días y noches, vientos y tormentas, y la estatua continuaba ahí, en espera de ser cuidada y retocada. Debido a las grandes tempestades que vivía, su silueta se fue dañando poco a poco: aparecieron algunas fracturas, su pintura se desvanecía, e incluso fue invadida por personas que buscaban dañarla. Aún así su escultor no llegaba”.

El trabajo del escultor
Dentro de cada uno de nosotros existe una hermosa estatua que espera diariamente que su amo la retoque y la cuide. Esta estatua tiene diversos nombres: esencia, espíritu o alma. La palabra “esencia” se deriva del verbo “existir” o “ser”, es decir, habla de todas aquellas características sin las cuales no podríamos ser quienes somos; todas aquellas virtudes, habilidades, actitudes y sentimientos que nos definen como seres humanos.

La esencia va más allá de nuestro aspecto físico o nuestra apariencia, la esencia está conformada por los sentimientos. Esta se construye y se enriquece día a día mediante la búsqueda del bienestar a través de diversas maneras: fomentando la lectura, el gusto por el arte, la música, el deporte, practicando la empatía, realizando actividades de altruismo, el contacto con la naturaleza, el agradecimiento y la práctica de la espiritualidad.

Pequeñas esculturas
Al nacer, cada uno de nuestros hijos llega con su propia escultura; sin embargo, durante los primeros años de vida, los padres son los responsables de fortalecerla, reforzarla, pulirla y adornarla. En un mundo como hoy, los niños y adolescentes crecen cada día alejándose de su propio ser; dirigen su atención hacia el exterior, nunca al interior, y viven en la búsqueda de lo externo, de lo material (la tecnología, la moda, las recompensas y la diversión). Por otro lado, los adultos no estamos tan alejados de este diario vivir, luchamos por solventar los gastos diarios y por dar a nuestros hijos una vida mejor. A veces nosotros mismos nos olvidamos de cuidar nuestra propia escultura.

Es importante mencionar la congruencia entre el “ser” y el “deber ser”, es decir, “yo soy ese ser humano que espero que mi hijo sea”. Los hijos aprenden a construir una vida de bienestar a través del ejemplo de sus propios padres. ¿Cómo promueves la conciencia en casa para el fortalecimiento del alma y del espíritu de tus hijos? ¿Cómo fortaleces tu propio espíritu?

“El escultor se convirtió en un gran artista reconocido a nivel mundial y pasó gran parte de su vida enseñándole al mundo sus obras; sin embargo, dentro de él, un pequeño vacío lo acompañaba. Un día, decidió regresar a su lugar de origen y estando allí se reencontró con su primera obra. Al ver el gran daño de su escultura, se conmovió tanto que decidió restaurarla. Trabajó arduamente día y noche hasta perfeccionarla y embellecerla, mientras que algo dentro de él también se reconstruía”.

Y tú, ¿ya has mirado tu estatua?

Psic. Paulina Pimentel Dessens
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Psicóloga Familiar en CRIT Sonora
Celular (662) 189 3646

 
 

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