Lunes, 30 Octubre 2017 21:28 Publicado en Valores

 

valores30octubre

En menos de quince días, nuestro país fue sacudido por dos sismos que a su paso dejaron graves consecuencias. Entre estas, resalto la destrucción de bastantes edificios, que tras el desastre quedaron reducidos a una pila de escombros. Si bien este tipo de problemas parece estar muy alejado de nosotros, que vivimos lejos de las zonas afectadas, la realidad es otra.

Según el Servicio Sismológico Nacional (SSN), Sonora es susceptible de sufrir eventos sísmicos gracias a nuestra cercanía con la falla de San Andrés. No estamos libres de peligro, sin embargo, algo podemos hacer. Es importante ser precavidos y tomar las medidas necesarias para asegurar nuestro bienestar y el de nuestra familia.

Las construcciones
Toda construcción puede sufrir daños y deterioros que afecten su estabilidad. Casas, escuelas, centros comerciales, hospitales y todo tipo de edificios pueden verse afectados por fenómenos naturales, pero en la mayoría de los casos, la receta para el desastre yace en la negligencia humana. El uso inadecuado de materiales, la falta de mantenimiento, la construcción sin asesoría y/o supervisión de un especialista son todas decisiones que traen consigo consecuencias muy graves. Una construcción adecuada para el uso que se le dará y las condiciones ambientales de su ubicación, así como un mantenimiento eficaz de la misma garantizan un techo seguro.

Medidas preventivas
Conoce los elementos estructurales y no estructurales de tu hogar. Los primeros son aquellos elementos que conforman la base de la construcción, mientras que los segundos se encargan de aspectos como la distribución de espacios dentro de esta. Si tienes dudas con respecto a la seguridad de la estructura de tu casa, consulta con un perito, arquitecto o ingeniero civil que te oriente, revise tu hogar y pueda decir si es necesario hacer modificaciones. Asimismo, antes de comprar o construir una casa, es una buena idea ponerse en contacto con un DRO (Director Responsable de Obra) o un CSE (Corresponsable en Seguridad Estructural) que revise estos elementos y dé el visto bueno.

¿Cuándo llamar a un especialista?
Debes prestar constante atención a la construcción de tu hogar para notar cuando algo no es normal. Es posible realizar un estudio preliminar por cuenta propia y decidir si es necesario llamar a un especialista. Por ejemplo, la aparición de una grieta es señal básica de que algo no está bien. Si es pequeña (menor a 2 cm de ancho) y no deja ver el material debajo del yeso, es solo un daño superficial. No dejes pasar por alto la aparición de grietas de 45 grados, ya que estas suelen ser indicación de una falla estructural y debes contactar a un especialista. Asimismo, una variación visible en el nivel o verticalidad de los muros es señal de hundimiento y también puede significar un riesgo para la construcción.

Arq. Rubén Antonio Ramírez Reyes
Docente en Arquitectura en Universidad de Sonora.
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Viernes, 27 Octubre 2017 19:51 Publicado en Valores

 

valores28octubre

El mundo en que vivimos (compulsivo, urgente e inundado por el tiempo) a veces nos aleja inadvertidamente de las fuentes más hermosas y sencillas de gozo. Es común culpar al trabajo, la vida moderna o las nuevas tecnologías por nuestra frecuente insatisfacción, pero estos son solamente un síntoma de algo más, de la ausencia de una capacidad fácilmente recuperable, tan simple como hermosa.

Para el escritor Hermann Hesse (1877-1962), la premura, la necesidad de estar ocupados y de vivir en un estado de productividad compulsiva, de hacer, en vez de simplemente ser, son el drama crucial de la existencia moderna. Pero Hesse tiene una respuesta que implica un entendimiento y/o dimensión superior, capaz de modificar nuestra relación con el mundo.

“Mucha gente vive hoy en un estupor aburrido y falto de amor… Pero el atribuir una enorme importancia a cada hora y cada minuto, la prisa como el objetivo último de la vida es, sin duda, el enemigo más peligroso de la felicidad”.

La búsqueda de la felicidad
Qué demoledor es sentir ese vacío en la vida y dejar que esta se vaya como el agua que corre por las manos, esperando que pase algo que nos ofrezca placer. La compulsión de buscar el placer solamente genera más insatisfacción, una que paradójicamente tiene que ser saciada constantemente, lo cual es una verdadera amenaza para nuestra salud mental y espiritual.

De manera simple, Hermann Hesse nos plantea un ejercicio: ¿qué pasaría si un hombre acostumbrado a ver exhibiciones de arte enteras, llenas de espectaculares piezas artísticas, pasara una hora o más observando una sola obra maestra y decidiera “contentarse con eso por el día”? Sin duda, acierta Hesse, ese hombre aprendería algo de ello.

La voracidad de tenerlo todo y el control sobre ello hace que la persona sea incapaz de disfrutar las pequeñeces sencillas que realmente le dan valor y sentido a nuestra vida. Totalmente de acuerdo con Hesse, la vida acelerada y el sinsentido es el verdadero veneno para una vida placentera.

Placer en la moderación
Finalmente, la habilidad de disfrutar los pequeños placeres de la vida está íntimamente conectada con el hábito de la moderación, una capacidad que originalmente todos tenemos pero que ha sido disminuida por el torbellino de la vida moderna. Esa moderación es la clave traducida como fuente de amor, alegría y poesía en nuestras atareadas vidas. Aprender a disfrutar en pequeñas dosis placenteras permite una sensación más duradera de plenitud y satisfacción.

Pon atención y pasarás el resto del día con una satisfacción reminiscente y un sentimiento de conexión con la naturaleza. Gradualmente y sin esfuerzo, el ojo se entrena a sí mismo para poder transmitir numerosos y pequeños placeres, contemplar la naturaleza y las calles de la ciudad, apreciar la inagotable diversión de la vida cotidiana.

Psic. Dr. Sergio Oliver Burruel
Asociación Sonorense de Psicología Aplicada
Universidad de Sonora.
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Viernes, 27 Octubre 2017 17:05 Publicado en Valores

 

valores27octubre

Dirigir implica trabajar junto a otras personas para obtener juntos un resultado específico. Se trata de coordinar medios y acciones hacia un fin concreto, por lo tanto, dirigir implica delegar. En ocasiones, la delegación resulta incompleta e ineficaz. Solemos creer que sabemos hacer todo a la perfección y desconfiamos de las aptitudes de los demás, pero la época del “patrón” que lo abarca todo ya pasó.

Un buen dirigente otorga responsabilidades a los miembros del equipo y solo utiliza su autoridad cuando es estrictamente necesario. El líder debe tener claros tanto los objetivos a alcanzar como los medios para lograrlo; tiene que poner en orden las prioridades y señalar lo más importante. Su función no consiste en trabajar como diez, sino lograr que todos trabajen juntos. Si el jefe trabaja de más, se agota en la actividad operativa y pierde la objetividad necesaria para determinar prioridades.

Decisiones y acciones
Parece que no, pero delegar es una actividad difícil de llevar a la práctica. El líder debe tener una visión panorámica de las distintas actividades que deben llevarse a cabo para obtener un mismo fin. Para esto, debe desprenderse del control de dichas actividades y entregar parte de las responsabilidades a otras personas. Solo así, confiando en las capacidades de los demás, podrá realizar aquel trabajo que solo él puede hacer, como:
•Fijar los objetivos y encontrar los medios necesarios para conseguirlos.
•Pensar en el futuro y preparar estrategias.
•Descargar la gestión en sus colaboradores.
•Dar confianza a los ejecutantes que saben que encontrarán su ayuda si la necesitan.

Existen jefes que se creen capaces de hacerlo todo; piensan que son los únicos que pueden acertar. Asimismo, muchos dirigentes dicen ser partidarios de la delegación, pero pocos están dispuestos a delegar su propio poder, y suelen encerrarse en un círculo vicioso: no delegan porque nadie puede hacer su trabajo, y nadie sabe cómo hacerlo porque no se les ha dado la oportunidad de aprender.

Una característica de la delegación es que el líder proporciona a cada mando los medios para actuar: materiales, presupuesto, personal y la autoridad necesaria para coordinar, la posibilidad de que cada mando imagine la actuación que lo llevará al resultado apetecido, y el poder de decisión. Los mandos deberán abstenerse de pedir la intervención del director.

Una delegación eficaz exige:
•Precisar cuáles son las atribuciones y responsabilidades delegadas para conseguir los objetivos.
•Definir de antemano los criterios con los que debe cumplir la calidad del trabajo.
•Hacer saber al delegado las consecuencias que puedan tener las decisiones que tome dentro del ámbito de su competencia.
•No intervenir salvo en casos excepcionales.
•Aplicarla paulatinamente para no perturbar la marcha normal de la empresa.
•Seguirla en toda la empresa y practicarla con todas sus consecuencias.
•Mantener la actividad delegada bajo control preciso y claro.

Lic. Luis Ariel Encinas Becerra
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Director de ICAMI Sonora, Centro de Formación y Perfeccionamiento Directivo para el Estado de Sonora.

 
 

Edición Impresa

Nuestras Ediciones