Lunes, 22 Junio 2015 20:19 Publicado en Valores

 

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Dámaris Echevarría

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Capacitadora en Imagen y Habilidades Comunicativas

Bridezilla, algo en lo que definitivamente jamás pensamos en convertirnos cuando damos el primer sí del compromiso. Seguramente te reíste cuando te tocó vivir junto a una de tus amigas estos episodios de paranoia, estrés, ansiedad, locura y demás hábitos que delatan a una futura novia al borde de un ataque, mejor conocida como “Bridezilla”.

Para quienes desconozcan el concepto, es un término estadounidense compuesto que se refiere a esas novias (bride, en inglés) que en los meses previos a dar el sí se convierten en una especie de monstruo Godzilla capaz de arrasar con todo con tal

Controla a laBridezilla que llevas dentro

- No olvides que lo más importante es disfrutar no solo ese día de tu boda, sino el proceso. Enfócate principalmente en complacer tus deseos y los de tu pareja, no las expectativas de los demás

- Prepárate con tiempo. No dejes para el final todas las pequeñas cosas que puedas ir adelantando en tiempo y forma, así evitas que los pendientes lleguen juntos en la recta final de tu gran día.

- Consíguete un organizador. Sé que a veces el presupuesto no da para más, pero puedes delegar esta función a alguna amiga de mucha confianza o a algún miembro de tu familia que se tome en serio su rol de coordinador(a).

- Enfócate en todo lo que va bien. Normalmente cuando empieza la paranoia de los últimos meses le das más importancia a lo que no ha salido bien; haz una lista con las cosas q ya están resueltas y las que sean más importantes, si eso ya tiene la palomita del check! Listo no te estreses más.

- No te olvides de tu prometido. En ocasiones todo se vuelve tan frío los meses previos a la boda en la pareja, recuerda que debe ser lo contrario, fortalezcan sus vínculos emocionales, amorosos y físicos.

- Consiéntete un poco. Tú sabrás de qué manera te relajas más, haciendo ejercicio, yoga, ir un spa, salir a cafesear con las amigas, lo importante es que tampoco te olvides de ti.
Al final, si algo no sale como lo planeaste, mientras sea ese hombre a quien elegiste para compartir el resto de tu vida quien te espere en el altar, ¡que ruede el mundo y a disfrutar de tu gran día!

Lunes, 18 Mayo 2015 18:25 Publicado en Valores

 

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Lic. Ángel Ballesteros Bustamante
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Cada etapa de la vida presenta sus retos. El enfrentarlos con la mejor disposición para aprender de ellos puede marcar la diferencia. Lo que significa que no es por obra de magia el hecho de combinar con éxito la actividad profesional y la del hogar. Se requiere de ciertas destrezas, creatividad y sobre todo una gran disposición de dar lo mejor que tenemos, en beneficio de la familia y por ende en lo individual.
La mujer actual tiene frente a ella la labor titánica de ser ama de casa y profesionista, pero para que este reto sea eficaz, administrar el tiempo correctamente es la clave, señaló la psicóloga Karla Mexia Escalante.

Organizar las actividades permitirá sortear con eficacia las peripecias del día a día, ya que los imprevistos siempre hacen su aparición de forma magistral.
“El ser mamá ha sido la experiencia más hermosa que me ha sucedido, pero antes de ello sólo me dedicaba a ejercer mi carrera, para lo cual me preparé arduamente por años…a decir verdad esta combinación de actividades me ha sacado canas verdes”. Lorena 38 años. Madre de familia beneficiada con el programa Educa Padres de Hoy.

Y no es para menos, ya que no es tarea sencilla, la administración del tiempo, ha sido por generaciones el ingrediente secreto proveedor de paz mental para muchas personas. El sentirte útil, productiva y dueña de tu tiempo es una sensación que es difícil expresar con palabras.

Éxito profesional y personal:

Agenda: es un aliado en la organización del tiempo, pero puede convertirse en lo contrario cuando ésta se satura. Lo recomendable es hacer cálculos de tiempo reales y evitar en la manera de lo posible dejar actividades para realizarse a último momento, por sencillas que éstas sean.
Diseña un horario: de acuerdo a las actividades que realizarás y en este sentido es fundamental que tomes en cuenta distractores como el celular, luz solar, sonido ambiente, entre otros. Tener a la mano tus herramientas de trabajo te dará la sensación de eficiencia y armonía al ir embonando pieza por pieza, sin apuros o posibles contratiempos. Muchas veces diez minutos de esfuerzo con objetivos específicos es suficiente. ¿A poco no?
Sera melón o sandía: ponderar es ir de más a menos en importancia, es decir, hay actividades urgentes pero no prioritarias. ¡Es que tengo mil cosas que hacer! Lo prudente es tomar acción. La buena noticia es que tienes mil opciones. ¿Con cuál iniciarás con la actividad 237 ó la 999? Delegar te será de gran utilidad al momento de ponderar, ya que hay actividades que pueden ser realizadas por alguien más o en otro momento. O simplemente no te competen y el centrarte en tu “ahora” te hará más productiva.
Tomar un respiro: no pretendas ser un súper robot-realizador de tareas eficientemente en tiempo y en forma, como bien menciona la psicóloga Karla Mexia Escalante, una buena comunicación en pareja y división de las actividades del hogar hacen de esta bella y grandiosa labor algo más ameno. Tomar una taza de té, contemplar el cielo o disfrutar el aroma de las flores, son prácticas sencillas que te ponen en contacto con el hoy y ahora.
Te deseo todo el éxito personal y profesional que mereces pero sobre todo te animo a que te reorganices emocional y mentalmente para afrontar con valentía y sabiduría el ser una madre de hoy; una madre profesionista.

Lic. Ángel Ballesteros Bustamante. Conferenciante. Terapeuta familiar con especialidad estudios de género. Fundación Anyo, Altruismo Proactivo A.C. Cedula profesional 023659. www.fundacionanyo.org

Martes, 05 Mayo 2015 19:21 Publicado en Valores

 

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Lic. Carla Elisa Echavarri
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Desde el punto de vista evolutivo, la música es un misterio ya que en apariencia no cumple ninguna función indispensable para nuestra supervivencia; sin embargo es indiscutible que la música ocupa un rol central en nuestras vidas, ya que ésta apela al gusto de todas las personas con su infinidad de manifestaciones y estilos.

Los restos más antiguos de instrumentos musicales que se conocen datan de hace 32 mil años, se trata de flautas hechas de hueso de ave provenientes de cuevas de la actual Francia y Alemania (Delahay, 2014).

Esto apunta a que nuestro gusto por la música no sólo es compartido sino que tiene orígenes muy tempranos en nuestra historia. Es claro que la música es capaz de influenciar nuestro estado de ánimo y provocar emociones que van desde la alegría más eufórica hasta la más profunda tristeza. A través de ella podemos expresar una parte de nuestra personalidad y esta habilidad trasciende fronteras y tiempo; no en vano se le conoce como el lenguaje universal por excelencia.

La investigadora Feggy Ostrosky Shejet, Doctora en ciencias biomédicas del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UNAM, afirma que al parecer la capacidad musical en el ser humano es innata.

Otros estudios han expuesto a mujeres con siete meses de embarazo a que escucharan una sinfonía específica y encontraron que cuatro días después del nacimiento de sus bebés, éstos reaccionaban con gusto al escuchar la misma sinfonía.

Éstas y otras investigaciones han encontrado que a partir de los dos meses de edad los bebés ya son capaces de balbucear e imitar tonos y diferenciar distintas intensidades en algunas secciones de las canciones maternas y que a los cuatro meses son capaces de tararear estructuras rítmicas (Ostrosky,2000).

Con estas maravillosas dotes no debe sorprendernos que en algunos países de África, así como en China, Japón y Hungría el aprendizaje musical se inculque en los niños desde las edades más tiernas. El famoso violinista japonés Shinichi Suzuki, inventor del exitoso método internacional para la educación musical, afirmaba que cualquier niño que crezca rodeado de un ambiente musical y con padres que fomenten su confianza, aprendería a tocar el violín de la misma manera que aprendería a hablar. Es por esto que los cursos en su escuela de música se imparten a pequeños desde los tres años de edad pudiendo elegir entre el violín, el violonchelo y el piano.

Según innovadores del aprendizaje musical para niños como Susuki, Carl Orff y Gunid Keetman la mejor época para aprender a tocar un instrumento es entre los tres y los diez años aunque hay músicos que han empezado su entrenamiento en la adolescencia, e incluso hay personas que han comenzado a los 50 años de edad alcanzando un nivel musical aceptable.
La Dra. Ostrosky afirma que el escuchar cierto tipo de composiciones como un concierto para piano de Mozart, mejora nuestra capacidad para retener datos, a condición de que escuchemos la misma música mientras aprendemos y también mientras recordamos la información. Otros investigadores afirman que la música nos hace tanto bien por su ritmo, ya que la música es consecuencia del nuestro propio ritmo interno desde la respiración hasta el latir de nuestro corazón. Del mismo modo el ritmo también puede influirnos desde el exterior de nuestro cuerpo (Ostrosky, 2000).

Son algunas estas de las razones de por qué la música tiene el maravilloso poder de elevar nuestros sentidos y de liberar nuestra imaginación.


La música y nuestro cuerpo

La música nos proporciona pues incontables beneficios: tocar algún instrumento o simplemente escuchar música implica el uso de todo nuestro cerebro, es eficaz para reducir el dolor funcionando como un distractor, es capaz de reducir la presión arterial, promueve la recuperación de accidentes cerebrovasculares, reduce la frecuencia e intensidad de los dolores de cabeza, puede reducir los niveles de cortisol en el cuerpo potencializando el sistema inmune y finalmente reduce la tensión muscular, mejorando la coordinación corporal, entre otros.

Lic. Carla Elisa Echavarri, Maestra en Ciencias de la Salud UNISON con especialidad en Psicología Guestalt. Cel. (662) 174-1080

 
 

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