Martes, 05 Enero 2016 19:26 Publicado en Valores

 

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Alba Porras
Kinesióloga y Health Coach
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Para la gran mayoría, el inicio de un nuevo año, suele ser sinónimo del comienzo una etapa que propicia el cambio, renovación y modificación de hábitos y actitudes. Es por eso que es común hacer una lista de propósitos que buscan borrar todo aquello que no nos gusta de nuestra persona (malos hábitos o actitudes) e incluir aquellas cosas que buscamos sucedan el año venidero. Desgraciadamente esto no es suficiente suele suceder que pasando Febrero se haya olvidado todo lo establecido. Sólo el 10% de las personas mantienen sus propósitos de año nuevo más allá de febrero, y sólo un 5% consigue cumplir sus metas al finalizar el año.
Iniciamos con mucho impulso el querer bajar de peso, ponerse en forma, mejorar los hábitos de alimentación, comenzar a ahorrar, dejar de fumar, o liberarse de algún vicio, y pasadas las semanas encontramos un sinfín de obstáculos y pretextos que nos impiden lograrlo: la falta de tiempo, dinero, salud, motivación, información, en fin, la lista es interminable. Si te suena familiar la historia, hoy te comparto sugerencias para que éste año sepas cómo cumplir tus propósitos de año nuevo.

 

Propósitos claros y medibles: la claridad que tengas sobre las cosas que quieres llegar a tener o ser, son el primer paso a lograrlo. Es importante que seas específico con lo que quieres y determines un plazo para lograrlo. Sobre esta misma línea es vital preguntarte el por qué y para qué: ¿Qué beneficios traerá lograrla? ¿Cómo buscas sentirte al lograrla? ¿Es por mí o por complacer a los demás? Finalmente, es fundamental establecer una fecha límite para cumplir dicho objetivo, de lo contrario, éste será muy vago y será la excusa perfecta para nunca llevarlo a cabo.

Reduce tu lista: Es común hacer una lista con demasiadas cosas que luego no tenemos la capacidad de cumplir. Así como también, querer erradicar el problema de raíz, estableciendo muchos nuncas o nos en nuestra lista, como “No fumar a partir del 1de enero” “hacer 2 horas de ejercicio diario (cuando actualmente no haces ninguna)”, son condiciones sumamente difíciles de cumplir y resultan desmotivantes. El problema es que, renunciar tajantemente a algo que te produce placer o a lo que estas acostumbrada, puede funcionar durante un breve tiempo, pero al corto plazo regresarás a tus malos hábitos con desesperación. La idea es ir gradualmente realizando los cambios, es decir, dando pequeños pasos, pero firmes, para que perduren.

Reconoce tus avances: No seas tan dura contigo mismo vive un día a la vez, persiste, da lo mejor cada día. Si hoy fallas, inténtalo de nuevo mañana, aprendiendo de tus errores, sin auto juzgarte y reconociendo cada avance que des.

Se selectivo y positivo: Aléjate de aquellas cosas o personas pesimistas o que sabes que te alejan de tus objetivos, y rodéate de aquellas que aportan calidad a tu vida. Acepta que el camino no será fácil ni cómodo, habrá dificultades y querrás desertar, pero cuando te sientas así, mantén la calma, apapáchate y reconoce tus avances .
Cultiva tu integridad personal. No te falles a ti. La integridad te da el oxígeno que requieres para cruzar la línea de meta a tu propósito. El compromiso contigo misma determina tu nivel de éxito. Hazlo por ti, lucha por ti y ámate lo suficiente para darte lo mejor.

¡No esperes, empieza Ya!: No caigas en las típicas exclamaciones de “El lunes empiezo”, “pasando el día de reyes”, “ya en febrero que me recupere de gastos comienzo”. La acción precede a la motivación, no al revés. Cualquier pequeña acción dirigida a conseguir el objetivo facilita que lleves a cabo.

El 2106 te trae 365 oportunidades para realizar lo que deseas, recuerda que todo es imposible hasta que empiezas a intentarlo y que todo cambio por más pequeño que sea requiere de planificación, esfuerzo y persistencia; no olvides que para tener más posibilidad de alcanzar tus objetivos debes buscar ese equilibrio en el que cuides tu cuerpo a nivel físico mental y emocional, por lo que no puedes dejar de fuera el ejercitarte, comer sanamente, dormir suficiente y practicar aquellas actividades que te dan placer y relajación.
Sé que lograrás algo diferente éste año.

¡Feliz año! Que tus deseos se vean cristalizados.

 

Kinesióloga y HealthCoach: Alba Antonieta Porras Hoyos Facebook: Wellzense AeroYoga Hermosillo.

Jueves, 26 Noviembre 2015 17:14 Publicado en Valores

 

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Ana María Araujo Lizárraga
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Esta frase tan familiar para muchos, guarda sabiduría, pues es en el orden que radica la posibilidad de actuar oportunamente, llevar un registro detallado de las responsabilidades con las que hay que cumplir, mantener limpios y bajo control cada uno de los espacios que se habitan, entre otras muchas ventajas que representa. Pero una de las principales es que a partir de él, la posibilidad de aspirar a una vida más plena en la que disfrutar de espacios para convivir con los seres queridos y ¿por qué no?, a una misma.

Las actividades se acumulan día con día, de ahí que se vuelva indispensable distribuir el tiempo y aprender a fijar prioridades. ¿Esto es parte del orden? Sí, ya que a partir de estos puntos resultará más sencillo organizar la agenda y cada ámbito de tu vida.

Reconocer tus horarios y cada una de las acciones que realizas durante el día será primordial en la búsqueda del orden: “Primero es importante que cuando se tome la decisión de fortalecerlo, la persona comparta esta inquietud con las personas con las que convive directamente, es decir la pareja, los hijos, la persona que brinda su apoyo en las labores domésticas o su asistente en la oficina, se les debe transmitir el mensaje de todo lo que se espera obtener con esta medida, es decir, en qué va a redituar ser ordenados.”, explica la psicóloga Mariana Rivera, especialista en terapia familiar.

Posteriormente, es recomendable que anotes en una libreta todo lo que haces a lo largo de cada día, cuánto tiempo inviertes en ello, así como el grado de importancia y la posibilidad que tienes de ser apoyada por alguien más.

Organízate

Una vez que cuentas con esta información deberás analizar la manera en que puedes repartirlas de mejor manera, es decir: si el fin de semana lo ocupas para hacer la despensa, puedes aprovechar la oportunidad para llevar la ropa a la tintorería; escoge lugares que por los servicios con que cuenta te faciliten realizan acciones diversas, por ejemplo asiste a un centro comercial donde haya servicios bancarios y un cine, así después de una jornada en la que cumpliste con hacer tus pagos y comprar el libro que tu hijo necesita para la escuela puedes culminar con una divertida tarde en el cine.

Pedir ayuda

Tener claro que el apoyo es necesario en ciertas circunstancias, forma parte del orden, ya que hay ocasiones en las que por no querer aceptar que se requiere es fácil saturarse de responsabilidades que no se pueden cumplir adecuadamente, y se genera una lista interminable de consecuencias nada alentadoras que repercuten a nivel laboral y personal.

“Delegar responsabilidades es algo que a pesar de parecer muy sencillo y deseable, para muchas personas es un paso difícil, pues temen dejar de hacer lo que consideran nadie puede hacer mejor que ellos, pero justamente para apostarle a los buenos resultados hay que dejar cada cosa en las manos adecuadas y esto se logra cuando somos capaces de reconocer las habilidades de quienes nos rodean”, agrega la Psicóloga.

Aspirar a él puede convertirse en un factor de transformación en tu vida, lo mejor es que las actitudes positivas se aprenden y se contagian, pues quienes conviven contigo percibirán que eres una mujer más efectiva, con menos complicaciones y con mayores espacios para dedicarte a tu crecimiento personal. De hecho el primer paso está dado desde el momento en que decidiste hacer del orden parte de tu existencia.

Ana María Araujo promotora del programa de Participación, programa de valores de Fundación Teletón.

Lunes, 26 Octubre 2015 17:44 Publicado en Valores

 

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Lic. Nidia Santellanes Madrigal
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Hola amigas, ¿Cómo están? ¿Cómo les va con su ajetreada vida? Les platico que hoy veremos un tema muy interesante, como son; los trastornos de ansiedad, depresión y estrés y es que para el común de los mortales estos malestares significan casi lo mismo, con pocas variantes, ya que sus síntomas se parecen en sus inicios, y en muchas ocasiones nos hacen sentir mal o muy mal independientemente del nombre. Empezaremos por definir cada trastorno de la manera más sencilla y fácil:

Trastorno de ansiedad o angustia. En la actualidad se usan como sinónimos y se consideran ambos, como estados psicológicos displacenteros, describiéndose como afectación penosa o desasosiego ante un peligro impreciso, y aunque destaca por su cercanía al miedo se diferencia de éste en que el miedo es a un estimulo presente y la ansiedad se relaciona con una anticipación a peligros futuros indefinibles e impredecibles. Los síntomas son: falta de aliento, palpitaciones, opresión o malestar torácico, sensación de atragantamiento, asfixia, miedo a perder el control o volverse loco. Es mucho más frecuente en mujeres que en varones.

Depresión. Un trastorno depresivo puede afectar todo tu ser, desde como duermes hasta como piensas y sientes acerca de ti mismo. Muchas personas expresamos “ando deprimido” pero la verdadera depresión no es sólo pasar por un bajón de ánimo que mañana o pasado ya no vamos a tener, ni tampoco se quita echándole ganas, es una condición que si no se trata puede durar meses o años. Los síntomas son: cambio en el patrón del sueño y del apetito, sentimientos de culpa y minusvalía, pena y tristeza abrumadora, aislamiento, fatiga, falta de concentración entre otras.

Estrés. Respuesta general del organismo ante cualquier estimulo percibido por éste como amenazante o de demanda incrementada. O exceso de demandas ambientales sobre la capacidad del individuo para resolverlos. El estrés en un hecho en nuestras vidas, cualquier cambio al que debamos adaptarnos representa estrés, tanto hechos negativos (daño, enfermedad, muerte de un ser querido, etc.) como positivos (ascender en el trabajo, recibir una grata sorpresa, etc.).El estrés proviene de nuestros pensamientos, nuestro entorno y nuestro cuerpo. Los síntomas son: la frecuencia cardiaca y respiratoria aumentan, las pupilas se agrandan, el oído se agudiza, se bombea más sangre al cerebro, los músculos se tensan, y manos y pies se perciben sudorosos.
Como podemos apreciar estos trastornos se parecen, pero no son iguales además aquí por razón de espacio sólo mencionamos algunos de sus síntomas obviamente hay más, pero lo importante en esto es que para que realmente se conviertan en enfermedad tienen que perdurar por un periodo de tiempo dado.

Por esa misma razón he ahí la importancia de observar nuestros pensamientos, nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestro entorno. Cuando nos conocemos es más fácil detectar que algo no está funcionando bien o como debiera, y si acudimos al profesional (coach, psicólogo,) que nos apoye será más fácil encontrar las soluciones. Normalmente estos síntomas no requieren de dar el tratamiento con medicación, salvo caso en que la gravedad lo amerite.

No olvides amiga por muy ajetreada que sea tu vida, date tiempo para cuidar tu cuerpo, pero también cuida tus pensamientos, pues ellos originan emociones que pueden hacerte sentir muy mal o muy bien. Acércate a tu ser interior divino y cultiva tu fe, tu amor hacia ti misma y hacia los demás y sobretodo no pierdas la esperanza, que siempre hay alguien que te puede ayudar a salir de la obscuridad en que te encuentras.

Nidia Santellanes Madrigal. Lic. Terapeuta y coach de vida y ejecutivo

 
 

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