Lunes, 24 Octubre 2016 21:00 Publicado en Valores

 

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“La felicidad es una condición para la que tenemos que prepararnos, debemos cultivarla y definirla de manera individual, pues lo que para mí representa la felicidad, para otra persona puede ser muy diferente”.
Si hablamos de fluir en una relación de pareja, es sumamente importante que fluya entre ambos las atenciones, los detalles, el tiempo de calidad, la comunicación, el compromiso, respeto y por supuesto el amor. Todo eso, son pequeñas siembras que día a día se deben hacer para que se planten raíces fuertes y que puedan estar firmes ante cualquier problema que vayan enfrentar. En el plano de amor, todo se puede.

¿Has experimentado la sensación de fluir? Los mejores instantes suelen darse cuando voluntariamente estiramos al máximo nuestras habilidades de cuerpo y mente, en un esfuerzo por lograr algo o cuando realizamos lo que más nos gusta hacer.

Mihály Csíkszentmihályi, director del Departamento de Psicología en la Universidad de Chicago, es quien dio nombre y forma a este concepto que todos hemos sentido y vivido desde que nacemos. A esta experiencia óptima él la llamó “flow” o “fluir”.

En sus investigaciones para tratar de definir cómo se siente una persona en la plenitud y el porqué del gozo, se dio a la tarea de entrevistar a cientos de expertos entre: artistas, atletas, escritores, cirujanos y quienes invierten tiempo haciendo aquello que más les gusta. En sus respuestas, todos usaron términos como: flotar, aire, espacio, fundirse y libertad. Los estudios continuaron y tanto hombres como mujeres, sin importar su edad, diferencias culturales, educativas y socioeconómicas, utilizaron esencialmente las mismas palabras.

Mihály afirma que la felicidad no es algo que sucede así nada más, no es el resultado de tener buena suerte, no es algo que el dinero pueda comprar o que el poder pueda controlar; tampoco depende de factores externos, sino de cómo interpretamos y valoramos la vida misma. Lograr el control de nuestra vida no es fácil, incluso sabemos que es doloroso, porque las experiencias no siempre son placenteras en el momento que nos ocurren.
Cuando te haces consciente de este “fluir”, esta sensación provoca que disfrutes con mayor intensidad cada instante. Ese esfuerzo construye la confianza que necesitas para desarrollar las habilidades que contribuirán a tu propio mejoramiento y búsqueda del estar bien.

Una vez que somos conscientes de que estamos presentes, entendemos cómo trabaja el fluir y lo podemos poner en práctica para transformar nuestras vidas; de no hacerlo, todo esto se desperdicia en el aburrimiento, en la queja, en el tedio, en el enojo y demás.

¿Cómo podemos fluir?
Muchas personas han llegado al final de sus vidas sintiéndose insatisfechos a pesar de haber acumulado grandes cantidades de dinero, coleccionado aventuras amorosas o ejercido un poder sobre otros. La sensación de que existen otras cosas para una vida mejor dificulta disfrutar lo que actualmente eres y tienes. Quien se obsesiona por la consecución de todo lo que puede ser mejor sacrifica su presente en beneficio de un futuro hipotético que siempre estará un paso más adelante.

Por ejemplo: si estás comiendo, disfruta esos granos de arroz y olvídate de todo lo demás, y haz lo mismo cuando tomas un baño; al estar en tu casa desconéctate del trabajo, y viceversa. Regálate una cita contigo mismo, en la cual puedas disfrutar de lo que más te gusta hacer, siempre dentro del límite del bienestar y no en acciones que te hagan daño.

La vida no tiene permanencia voluntaria y nadie tiene la vida comprada. Así que sácale todo el provecho posible a tu estadía y emprende en una excitante aventura de fluir en este privilegio y milagro de existir.

Esmeralda Cambuston
Coach de Vida. Capacitador en Desarrollo Humano
Reg. STPS: CACE720915C81-0005 / Coach: 000370
Teléfonos: 662-3016829 / Cel. 6621-283201

Martes, 11 Octubre 2016 17:42 Publicado en Valores

 

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En nuestra casa de trabajo, donde se editan Revista AMIGA y su hermana mayor Revista BS, tenemos muy presente la importancia de la lectura, y en cada oportunidad nuestra directora general y editoras la promueven con la inclusión de artículos relativos al tema.
Siempre es interesante enterarnos de las voces que se dejan escuchar cada año en los días previos a la designación del ganador o ganadora del Premio Nobel de Literatura en los inicios de octubre. ¿Quién ganó? ¿Por qué ganó? ¿Quiénes se quedaron en el camino?

Así es, el Premio Nobel de Literatura tiene todo un historial, desde que se instituyó en 1901; desde entonces, se ha mantenido hasta el día de hoy salvo en las épocas de la primera y segunda guerra mundial. Es un premio que, a decir de los conocedores, dejó en el camino a grandes autores de la talla de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Miguel de Unamuno, Franz Kafka, Marcel Proust, Vladimir Nabokov y James Joyce, entre otros. Pero, entonces, ¿qué se le pide a los escritores para ser nominados?

Oficialmente, la trayectoria, la riqueza narrativa y la necesidad de un tardío reconocimiento son los elementos que estudia la Academia Sueca. Y de esta manera, doscientos nombres pasan a examen por parte del comité formado por un grupo de cinco miembros encargados de reducir la lista.

Alfred Nobel
Pero si hablamos del Premio Nobel de Literatura, justo es que hablemos un poco de su fundador altruista Alfred Nobel. Fue un inventor que registró 350 patentes y también un exitoso empresario que logró acumular una gran fortuna. Sí, es muy conocido por inventar la dinamita, que se utilizó para fines bélicos, pero también en la minería y la construcción. Buena parte de sus negocios tenían que ver con la industria armamentista.
Se cuenta de él, que cuando falleció su hermano, un periódico francés confundió a este con Alfred y escribió un artículo sobre su persona nada amable, lo cual lo impactó, pues descubrió que no dejaba una buena imagen de sí mismo. Fue entonces que decidió dejar en su testamento casi la totalidad de su fortuna para la creación de cinco premios para destacar los trabajos de personas como él.
Como cuarto premio eligió la literatura, donde se premiaría a una persona que hubiera sobresalido por sus obras y por su trayectoria.

La historia de un Nobel
La Academia Sueca tenía ya un siglo de instituida cuando recibió el encargo de gestionar el galardón. Era un reducto conservador, de ahí que varios miembros votaron en su momento en contra de aceptar la donación de Nobel. Y por lo mismo, la interpretación que durante más de una década se manejó para ideal fuera Dios. Y así, grandes autores como Tolstoi y Zolá fueron descartados, en cambio el británico Rudyard Kipling, abanderado de la fe, las leyes y la disciplina, ganó en 1907.
Conscientes de que la literatura iba por un lado (ruptura) y por otro el Nobel (la tradición), la academia se renovó después de las incertidumbres de la primera guerra mundial, para que en los años treinta interpretara el ideal como popular. Fue el momento de grandes éxitos estadounidenses como Sinclair Lewis y Pearl S. Buck. La segunda guerra mundial detuvo el premio durante cuatro años, pero marcó el momento de compensar a los innovadores (Gide, Eliot, Faulkner). Finalmente, los setentas implantaron criterios de utilidad que perduran hasta nuestros días.

Por estatutos de la Academia una clave para valorar al candidato al Nobel, además de su trayectoria, es examinar los trabajos realizados durante el año anterior a la premiación. En los setentas, la Academia dejó por escrito que su premio no era al mejor escritor o escritora del mundo, sino a uno muy bueno.

Desde la parte política de los Nobel, los escritores Pasternak (1958), Solzhenitsyn (1970) y Brodsky (1987) pisaron callos en la entonces URSS, con Gao Xingjian también los pisó en China en el 2000.
La academia no responde a las quejas oficiales y en palabras de su secretario (quien se pone romántico) afirmó “con las decisiones del premio pasa como con los besos, no hay que pedir permiso antes ni disculpas después”.

Algunas estadísticas del Premio Nobel de Literatura: • El país más premiado es el francés con quince autores.
• El idioma más premiado es el inglés con veintiocho autores.
• Nuestro idioma, el español, tiene a 12 autores premiados.
• Hay catorce mujeres premiadas, de ellas sólo una de habla hispana: la Chilena Gabriela Mistral.

Al respecto, la Academia insiste siempre en que premia a autores y no a literaturas ni países (de lo que se desprende que tampoco es sexista), aunque se comenta que sus elecciones parecen llevarse a veces por cuestiones políticas o por el criterio de rotación geográfica que por la calidad literaria.

Algunos nombres que suenan para el Nobel de literatura 2016:
El japonés Haruki Murakami
El Keniata Ngũgĩ wa Thiong'o
El estadounidense Philip Roth
El Albanés Ismail Kadare
La estadounidense Joyce Carol Oates

Efrén Díaz Cubillas
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Miércoles, 28 Septiembre 2016 20:18 Publicado en Valores

 

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Actualmente, debido a la globalización, es importante que las empresas desarrollen estrategias que les permitan ser competitivas en el mercado laboral. La tecnología, infraestructura y todos aquellos procesos que le permiten a la organización alcanzar sus objetivos son insuficientes si no hay una coordinación adecuada del capital humano. Debido a esto, muchas organizaciones se han encargado de aplicar las mejores estrategias técnicas y humanas que les permitan atraer, mantener y desarrollar el talento de su recurso más valioso: sus empleados.

Personal capacitado
Cuando se incorpora un nuevo miembro a la organización, es importante cerciorarnos de que esta persona cumpla con los requisitos que el puesto exige. Esta práctica permitirá que el reclutamiento y la selección garanticen un personal con las competencias suficientes para el puesto.


La incorporación correcta no implica el conocimiento absoluto del puesto, es necesario dar seguimiento al desempeño del empleado e implementar programas que favorezcan su desarrollo profesional dentro de la empresa con el fin de incrementar sus habilidades y ofrecerle las herramientas que le permitan posicionarse dentro de la escala organizacional.

Ambiente de crecimiento
Investigadores del comportamiento humano han demostrado que, paralelo al desarrollo de las habilidades y competencias técnicas del trabajador, es necesario generar un ambiente que favorezca el sentimiento de pertenencia y compromiso; es recomendable propiciar un clima de trabajo armónico fundamentado en la filosofía y los valores que provienen de una cultura organizacional bien definida.


De acuerdo con los expertos, existen varios factores claves para generar un ambiente propicio para desarrollar talento en el trabajador. Uno de los factores implica crear un ambiente de confianza; el alto índice de rotación y ausentismo que afecta a las organizaciones se deriva, además de otros aspectos, del ambiente de incertidumbre y desconfianza del trabajador hacia la empresa.


La congruencia que exista entre las políticas, valores e información que maneja la empresa y las acciones realizadas por esta propiciarán la lealtad y compromiso del trabajador. Estos son los elementos claves que promueven la permanencia y satisfacción de los empleados en la empresa.

Motivación
Otra forma de motivar al trabajador es convertirlo en candidato a escalar puestos en la pirámide organizacional; es importante considerar, de primera instancia, el reclutamiento interno al momento de ocupar cualquier puesto. Puede resultar frustrante para el trabajador saber que las vacantes se ocupan por miembros externos a la empresa.


Muchas son las estrategias de permanencia y desarrollo para el talento de capital humano. Debemos aplicar estas formas y, de este modo, reconocer el trabajo de nuestros colaboradores, escucharlos, motivarlos a seguir logrando un alto desempeño y, sobre todo, hacerles saber lo importante que es su posicionamiento en la empresa.

Dra. Martha Estela Díaz Muro, Licenciada en Psicología Industrial con Maestría en Ciencias de la Administración, Doctorado en Ciencias en Desarrollo Regional y Tecnológico, cuenta con Posdoctorado en Prácticas de Recursos Humanos, Innovación y Cultura Organizacional en el Colegio de la Frontera Norte (COLEF), actualmente trabaja como Subdirectora Académica del Instituto Tecnológico de Hermosillo y es consultora en el área del comportamiento organizacional.

 
 

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