Lunes, 27 Noviembre 2017 20:59 Publicado en Valores

 

valores29noviembre

En su misión de predicar universalmente las enseñanzas de Jesús de Nazaret, la Iglesia Católica ha querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el misterio de la encarnación del Hijo de Dios; a ese tiempo lo conocemos hoy en día como la Navidad, la cual se encuadra cerca de la antigua fiesta judía de las luces. Buscando dar un sentido cristiano a las celebraciones paganas del solsticio de invierno, la Iglesia aprovechó ese preciso momento para celebrar la Navidad.

Los orígenes de las fiestas decembrinas
Las Saturnalias (fiestas en honor a Saturno) se celebraban entre los días 17 y 23 de diciembre, mientras que las posteriores fiestas de los obispillos, el Bisbetó de Montserrat, la fiesta del Rollo y las fiestas del obispo de los locos solían celebrarse entre los días 6 y 28 de diciembre. Por tanto, es altamente plausible que los Papas hubieran elegido el 25 de diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesús con el fin de que los fieles cristianos se apartaran de las celebraciones paganas del solsticio de invierno. Así pues, la Navidad comenzó a ocupar el lugar que todavía llenaban las celebraciones paganas propias del invierno romano.

Reinando Constantino el Grande, la Iglesia Católica propuso que en 25 de diciembre se celebrara el nacimiento de Jesús, dada la coincidencia con la celebración romana del “Sol Invictus” (“Sol Invencible”), propuesta que no estuvo exenta de retrataciones: si bien es cierto que en el año 345 d. C., el día 25 era ya la fiesta de Navidad en Occidente, en Oriente solía celebrarse el 6 de enero. Fue la influencia de San Juan Crisóstomo y de San Gregorio Nacianceno, que se optó por adoptar el 25 de diciembre como la fecha fija para celebrar la Navidad.

¿Y Santa Claus?
Es bien sabido que Santa Claus fue San Nicolás, obispo de Mira, Licia, en el siglo IV. A San Nicolás se le han aplicado numerosas leyendas que lo presentan como taumaturgo, resucitador de niños y dotador de vírgenes, las cuales han contribuido a concebir a San Nicolás como lo que hoy conocemos como Santa Claus: personaje de barba blanca, vestido de rojo y portador de capucha. Una de estas leyendas cuenta que una noche en la que San Nicolás transportaba tres bolsas de oro hasta las tres hijas de un mercader arruinado que intentaba prostituirlas para salir de la quiebra, una de las bolsas cayó dentro de los calcetines que colgaban de la chimenea; de ahí la tradición de colgar calcetines en la espera de los regalos. La historia cuenta que San Nicolás arrojó las limosnas discretamente por una ventana para librar de la deshonra a las tres doncellas.

Sea como fuere, las representaciones de San Nicolás más adecuadas se encuentran en el Mediterráneo: habiendo sustituido las fiestas y creencias populares sobre Poseidón, a San Nicolás se le pinta con ornamentos episcopales, y sus atributos son las tres bolsas de oro con las que libró de la prostitución a las tres doncellas, los tres niños resucitados y un ancla, símbolo que representa a San Nicolás como protector de los hombres de mar, pues estando en Palestina se dice que calmó una enorme tempestad.

Diego Espinoza Bustamante
Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana. Actualmente trabaja como adjunto de rectoría de la Universidad Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Lunes, 27 Noviembre 2017 20:08 Publicado en Valores

 

valores28noviembre

El concepto de compasión se relaciona directamente con la empatía y el altruismo. La empatía es la capacidad de sentir las emociones de otra persona y el altruismo es llevar a cabo una acción que beneficia a otro. Esta última puede ir o no acompañada de empatía o compasión. La suma de empatía y altruismo es igual a compasión, definida como la respuesta emocional al percibir el sufrimiento y el deseo auténtico de ayudar.

Científicos han investigado durante décadas el origen de la compasión, la idea central es conocer si la compasión es natural o aprendida. Dacher Keltner en la Universidad de California ha acuñado el concepto de “instinto compasivo”, refiriéndose a la compasión como una respuesta natural y automática que ha garantizado nuestra supervivencia.

Y es que conectarnos con otros de una manera significativa nos ayuda a disfrutar de una salud física, mental y emocional, además de acelerar el proceso de recuperación de la enfermedad, según la investigación del líder de psicología positiva, William James Fellow Ed Diener, y del pionero de la psicología de la felicidad James Mckeen Cattell Fellow.

Las personas compasivas viven en el aquí y el ahora, su nivel de conciencia les permite ver más allá de lo ordinario y lo cotidiano, no caen en la rutina vivencial, es decir, son conscientes de las necesidades del prójimo en todo momento y en todo lugar.

Ayudando te ayudas a ti mismo
La compasión es el antídoto ideal para reducir los niveles de estrés y aumentar los niveles de felicidad. Un estudio realizado por la Universidad de Carolina del Norte evaluó los niveles de inflamación celular en las personas que se describen como “felices”. La inflamación está en la raíz del cáncer y enfermedades, y generalmente se presenta esta inflamación en personas que viven bajo mucho estrés.

Sustentándome en el resultado de la investigación que asegura que “todo ser humano está dotado de instinto compasivo”, te invito a conectarte con tu raíz; te invito a despertar, a ver más allá de tu mirada, a integrar la compasión en tu modo de vida, a no escudarte en pretextos que justifiquen la falta de toma de responsabilidades. Reestructura tus ideas, desarrolla la capacidad de hacer de este mundo un mundo más feliz, contagia actitudes compasivas y da sin esperar recibir nada más que la satisfacción de trabajar en tu mejor versión.

Lic. Paulina Pimentel Dessens
Psicoterapeuta
Tel. (662) 189 3646
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Lunes, 27 Noviembre 2017 18:51 Publicado en Valores

 

valores27noviembre

Se acerca la Navidad, una de las épocas más hermosas e importantes del año para quienes somos cristianos. Es tiempo de perdón, reconciliación y de compartir tiempo en armonía con nuestros seres queridos. Pareciera que las casas y las calles se iluminan con luces multicolores en señal de la alegría que experimentan nuestros corazones con la conmemoración del nacimiento del niño Jesús.

Llevar el espíritu de la Navidad a nuestras empresas, pareciera no ser una tarea fácil, sobre todo cuando compartimos diferentes creencias religiosas. A continuación, te sugiero algunas ideas que puedes hacer en tu empresa para contagiar esa sensación de alegría, siempre respetando las ideologías de cada una de las personas que forman parte de la empresa. Además, te ayudarán a estrechar más los lazos entre los compañeros y fomentar un ambiente de cordialidad y armonía.

Decoren
Decora el área principal de tu oficina con elementos alusivos a la Navidad. No tienes que invertir mucho, puede ser una corona, un árbol pequeño, una guirnalda en la puerta, etc. De preferencia que todos los integrantes de la empresa participen con una mínima actividad en la decoración.

Diviértanse
Promueve un juego durante esta época e invita a todos a participar. Te recomiendo no forzar la participación, se trata de que sea voluntario. En nuestra empresa realizamos cada año el juego del “amigo secreto” y durante 15 días colocamos secretamente en una caja, bellamente adornada, regalos con valor simbólico para nuestro amigo secreto.

Realicen una cena navideña
Lo más recomendable es que sea fuera de la oficina, pero si no lo tenías contemplado en tu presupuesto, puedes realizar algo sencillo dentro de tus instalaciones y que cada integrante lleve algún platillo para compartir con los demás. Aprovecha este momento para agradecer y reconocer el trabajo que como equipo realizaron durante el año.

Agradezcan a sus clientes
Elabora tarjetas de agradecimiento y buenos deseos para tus clientes. Estas pueden ser enviadas por medios digitales, aunque personalmente creo que se valora más si nos tomamos el tiempo de llevarlas en persona.

Te deseo una muy feliz Navidad y próspero Año Nuevo.

Laura Elena Bustamante Córdova
Maestría en Dirección de Empresas con Orientación en Desarrollo del Talento y es Coach Certificado por la International Coach Federation.
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