Viernes, 25 Noviembre 2016 17:14 Publicado en Familia

 

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Los trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se definen por la presencia de tres síntomas fundamentales: la disminución de la atención, la impulsividad y la hiperactividad.

Nos damos cuenta de que a medida de que pasa el tiempo se han ido incrementando los porcentajes de personas que padecen este cuadro, a la vez que ha disminuido la edad a la que puede ser diagnosticado. El TDAH es considerado como un cuadro que predominaba ampliamente en los varones respecto a las mujeres, pero esta teoría va cambiando a medida de que pasa el tiempo y actualmente se considera que su prevalencia es muy similar en ambos sexos.

En muchos casos puede diagnosticarse el trastorno en menos de dos minutos, solamente con dejar al niño que se mueva “a sus anchas” por la estancia de la consulta, ya que la secretaria nos anuncia la entrada de un niño con este cuadro por la forma en que se comporta en la sala de espera. Eso ocurre fundamentalmente en los hiperactivos. Cuando existe predominio de déficit de atención, el trastorno vendrá referido por la historia clínica y por el quehacer del psicólogo para detectarlo. Sin embargo, se precisa la existencia de un manual diagnóstico de enfermedades mentales que establece sus criterios diagnósticos, bien definidos.

En muchas ocasiones el TDAH viene acompañado de otros trastornos a los que se les llama comórbidos, y si se juntan varios trastornos a la hora de realizar el diagnóstico es más difícil saber cuáles son los síntomas principales, cuáles son causados por un trastorno o por otro y cuál es el trastorno principal. Por eso es importante un diagnóstico certero.
Cuando se juntan varios trastornos, su evolución se hace más difícil, ya que no solo enfrentamos síntomas propios del TDAH, sino un conjunto de síntomas añadidos que acentúan los problemas propios del TDAH y que además requieren tratamientos diferentes. El abordaje se complica y las mejoras son más difíciles de alcanzar.

Los factores que aumentan la comorbilidad en el TDAH son: bajo coeficiente intelectual, bajo nivel educativo y cultural, trastorno específico del aprendizaje, TDAH combinado grave y de larga evolución, antecedentes familiares con TDAH, trastorno bipolar y depresión.

Los trastornos comórbidos más importantes en el TDAH son: trastorno negativista desafiante, trastorno de conducta, trastorno depresivo, trastorno de ansiedad, problemas de aprendizaje, trastorno por tics; trastorno del espectro autista, trastorno por uso de sustancias y trastorno bipolar.
Por eso es de suma importancia que antes de que consultes al psicólogo que diagnosticará a tu hijo mediante un estudio psicológico, verifiques sus conocimientos a través de la recomendación de la escuela a la que asiste el menor o del médico de tu preferencia.

Además, ahora sabrás que el tratamiento psicológico es a largo plazo (mínimo un año de tratamiento continuo) y que es indispensable la participación de los padres y la familia en general, así como de la participación de la escuela a través de la maestra en cambios curriculares, no sin olvidar el apoyo médico.

Psic. Diana Spíndola Yáñez
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Martes, 22 Noviembre 2016 19:47 Publicado en Familia

 

familia23noviembre

Para cualquier niño es extremadamente divertido saltar al agua una y otra vez, pareciera que posee una energía interminable que le permite salir del agua para volver a saltar. La madre en la distancia observa la energía inagotable de su hijo, pero más que nada es una tenaz vigilante que cuida que nada le suceda a su hijo.


En un pestañear de ojos el niño decide quitarse el chaleco salvavidas para experimentar hasta dónde puede llegar sin él, y así, tal cual, se lanza de nuevo al agua y conoce el miedo de hundirse. Al verlo, la madre corre de inmediato y en cuestión de segundos logra sacarlo sin lesión alguna. Después de eso, al retomar la tranquilidad, la angustiosa escena se convierte en una buena llamada de atención.


Los dos aprendieron la lección: el niño sobre la importancia de usar chaleco salvavidas y la madre sobre lo frágil que es la vida.

La fragilidad de vivir sin salvavidas
Los humanos en ocasiones creemos que nunca nos sucederá nada, que tenemos la vida comprada o que tenemos tiempo para llegar hasta donde queremos y no nos percatamos de que estar despreocupados nos hace realizar tonterías.
A veces, es necesario que la vida nos quite el chaleco salvavidas para concientizar sobre lo frágil y breve que la vida es. En ocasiones las crisis, las fricciones, el sentir hundimiento, vacío y dolor nos impulsa a buscar una mejor vida. Si viviéramos siempre en la felicidad, en el bienestar o en paraíso, no forjaríamos nuestro carácter.
Cuando sientes que te hundes o que no logras lo que más anhelas, es cuando tus sentidos se activan para que el alma se manifieste, para que tu mente se enfoque y tu cuerpo se mueva hacia lo que deseas vivir.
Las personas que hemos pasado varias etapas de vida, nos hemos tambaleado en algún área, ya sea de trabajo, de amor, problemas de salud, alguna pérdida, dificultades familiares y económicas, entre otras. Cuando atravesamos esas inevitables crisis nos damos cuenta de que somos mortales; nuestra edad biológica no se detiene.

La experiencia del vivir
Todo lo vivido es experiencia y un notorio aviso que nos da la vida para que aprendamos a disfrutar cada instante de nuestro trayecto. Si algo tenemos seguro es que nuestro camino tiene un final que no sabemos cuándo y dónde será.
Mientras más avanzamos en la vida, más nos doblegamos ante el implacable avance del tiempo. Cada navidad y fin de año es una verdadera fiesta que, además de divertirnos, nos da un jalón de conciencia. Es ahí cuando valoramos el hermoso privilegio de existir.
Los invito a que hagamos una valoración:
Primero que nada, debemos ser conscientes de que vamos perdiendo energía con los años, los reflejos ya no tienen el mismo impacto y el cuerpo ya no responde como nuestra mente ordena.
Lo segundo es que con toda experiencia vivida llevamos las de ganar. Hemos adquirido sabiduría y valoramos más al ser que al tener. Poco a poco nos percatamos de que nuestra felicidad no está en lo que antes nos deslumbraba.
Debemos agradecer por estar con vida disfrutando de ver cómo los días pasan. Es importante aceptar las etapas con dignidad, de esta manera podremos admirar el milagro de existir.

Te invito a que este cierre de año tomes el propósito de disfrutar, agradecer, amar, sentir, valorar y cuidar todo aquello que aprecies en tu vida, porque aún con todos los problemas que puede haber, es hermoso estar aquí.

Esmeralda Cambuston
Coach de Vida. Capacitador en Desarrollo Humano
Reg. STPS: CACE720915C81-0005 / Coach: 000370
Teléfonos: 662-3016829 / Cel. 6621-283201
www.esmeraldacambuston.com

Martes, 22 Noviembre 2016 19:16 Publicado en Familia

 

familia22noviembre

La sintomatología depresiva es una de las causas emocionales más fácilmente reconocibles en uno mismo y en los demás; sin embargo, no hay que confundir esta con el trastorno depresivo (TD). Si bien es cierto que ambos cursan con síntomas similares, el estado de animo depresivo es relativamente normal, mientras que el TD solo se encuentra en el 1.9% de los hombres y el 3.2% de las mujeres.

Nuestro estado de ánimo varía constantemente y son muchas las variables a tener en cuenta en el mismo, no hay una única razón para que aumente o disminuya. Si bien es cierto que una buena noticia nos pone fácilmente alegres y una mala nos pone tristes, hay otras muchas variables que van a afectar nuestro estado anímico. Así, el ejercicio físico nos ayuda a producir serotonina y dopamina, e incluso depende del tipo de ejercicio para conseguir más o menos de estos neurotransmisores tan importantes para el estado de ánimo.

Emociones desde el estómago
Nuestra alimentación es muy importante, además del efecto de la misma sobre nuestro peso, también debemos tener en cuenta que los alimentos tienen efectos sobre nuestra piel, nuestro pelo y sobre nuestro estado de ánimo. Es claro que todos disfrutamos de una buena comida, por eso es importante recordar la importancia de los aminoácidos, sobre todo el triptófano, que suele encontrarse en carnes rojas, vegetales verde oscuro y en la leche, ya que este es precursor de la serotonina; es decir, a partir de este se puede sintetizar la misma, si en nuestra alimentación incluimos el mismo, será mucho más sencillo para nuestro organismo la síntesis de esta hormona.

Pero, ¿qué efecto tiene el invierno en nosotros? Para empezar, al hacer más frío y disponer de menos horas solares, se reducen las actividades al aire libre, que normalmente implica la realización de ejercicio; además, recuerda que para la síntesis de serotonina se necesita luz solar, por lo que puede verse reducida.

Algunas recomendaciones para estas fechas que se aproximan:

•Mantén tu nivel de ejercicio físico. Aunque el frío, sobre todo el matutino, no ayuda en la realización de actividades al aire libre, no hay nada que no solucione una buena chamarra. Romper esta saludable rutina tiene consecuencias muy poco deseables, sobre todo para nuestro estado de ánimo.

•Cuida tu alimentación e intenta que en la misma se incluyan los alimentos anteriormente mencionados. Intenta reducir el número de comida chatarra, chocolates y dulces, ya que tienden a antojarse más por su alto contenido de carbohidratos.

•Fomenta tus relaciones sociales. Este frío es perfecto para dejar encendido el carbón o hacer una improvisada hoguera en casa. Hay que buscar otras opciones que nos permitan seguir manteniendo nuestras redes sociales convencionales activas y que posibiliten la reunión de amigos para seguir manteniendo esos reforzadores activos.

•Viaja; esta es una muy buena época para viajar, ya que la mayoría de los viajes suelen ser más económicos dada la baja afluencia de gente. El invierno se presta mucho para las escapadas de fin de semana o aprovechar los puentes festivos. Organiza tu agenda y aprovecha los precios bajos.

•Vigila tu estado de ánimo, cuida el cansancio extremo y el desánimo. Si aún así sientes que tu ánimo sigue bajo o puede llegar a ser una depresión, consúltalo con un especialista de salud mental, psicólogo o psiquiatra.


Dr. Raúl Martínez Mir es psicólogo y catedrático de la Universidad de Sonora. Recibe comentarios al correo: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. Cel. (662) 148-8850

 
 

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