Jueves, 23 Noviembre 2017 18:29 Publicado en Familia

 

familia23noviembre

¡Si los quieres, cuídalos! Toma las medidas de precaución adecuadas para proteger la salud de los pequeños del hogar.

Viene la temporada de frío y con ella las enfermedades infecciosas que afectan al tracto respiratorio, tales como resfriado común, faringitis, rinitis, amigdalitis y laringotraqueítis, las cuales, al no identificarse oportunamente o tratarse adecuadamente, pueden llegar a complicarse con otitis, bronquitis, sinusitis o neumonía. Por ello es importante tomar medidas preventivas ante los cambios bruscos de temperatura y estar alerta al inicio de síntomas que presenten nuestros hijos menores de 5 años de edad.

Para evitar contraer este tipo de infecciones es importante tomar en cuenta las siguientes medidas preventivas:
•Abrigarse adecuadamente protegiendo la cabeza, rostro y boca.
•Continuar la lactancia materna.
•Tomar abundantes líquidos.
•Evitar el uso de leña, estufa, calentadores de agua en espacios cerrados y sin ventilación.
•Mantener la piel humectada.
•Evitar cambios bruscos de temperatura.
•Consumir alimentos con vitamina A y C, como zanahoria, naranja, toronja, mandarina, lima, limón, papaya, jitomate, guayaba.
•No fumar en lugares cerrados, cerca de niños, ancianos y enfermos.
•Evitar lugares con hacinamiento.
•Actualizar el esquema de vacunación y aplicación de vacunas de temporada invernal, como influenza.
•Mantener la distancia con personas que estén enfermas.
•Lavarse las manos frecuentemente.

Es importante llevar a nuestros niños y niñas ante la presencia de los primeros síntomas respiratorios, esto para recibir un manejo oportuno y adecuado, sin esperar a que la infección avance, se agreguen otros síntomas o se complique.

Los signos de alarma que nos deben hacer sospechar que estamos frente a una complicación de una infección respiratoria. Ante la presencia de alguno de estos signos o síntomas es importante acudir al médico o a urgencias inmediatamente para su atención.

•Respiración más rápida de lo normal
•Dolor de pecho al respirar
•Dificultad respiratoria
•Coloración morada de boca o extremidades
•Rechazo al alimento
•Dificultad para comer o tomar pecho
•Fiebre continua o de difícil control
•Silbidos o ronquidos al respirar
•Hundimiento del tórax hasta notarse las costillas al respirar
•Salida de pus o secreción por los oídos
•Agravamiento el niño a pesar de contar con manejo

Toda enfermedad respiratoria en menores de cinco años de edad debe recibir una atención oportuna y, sobretodo, debe evitar la automedicación, la cual en ocasiones puede comprometer más la salud del menor o puede llegar a agravar el cuadro clínico.

Dra. Diana Carolina Muro Zepeda
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Médico pediatra

Clínica Barcelona.
Tel. (662) 210 3691.
Céd. Prof. 7501982 SSP 8794/12, Céd. Esp. 9941277 SSP381/16

Viernes, 27 Octubre 2017 18:58 Publicado en Familia

 

familia27octubre

Mientras Sergio y Laura están en su sesión psicoterapéutica, surge la siguiente situación: “¿Por qué, si se supone que soy la persona a quien más amas, te es tan fácil enojarte conmigo?”, “¿por qué en ocasiones yo recibo la peor versión de ti?”, le pregunta Sergio a su esposa.

Expectativa y realidad
Una expectativa es algo que una persona considera que puede ocurrir, es una suposición que se enfoca en el futuro, que puede ser acertada o no. En psicología, expectativa se define como un sentimiento, un deseo similar al que se tiene cuando se trata de la esperanza, pero a diferencia de esta última, la expectativa casi siempre depende de los demás para cumplirse, involucra a otros, a sabiendas o sin saberlo. Se relaciona con la espera de algo de los demás y dependiendo de qué tan bien cumplan los otros con lo esperado, será nuestra reacción y comportamiento posterior. Si la expectativa no se cumple, puede generar distintos cambios de ánimo en la persona tales como decepción, frustración, enojo y tristeza.

Hace un par de semanas se publicó una nota donde predominaba el encabezado “Mexicanos se divorcian más y se casan menos”, en ella se explicaba que entre el año 2000 y el 2015 el número de separaciones legales aumentó 136.7%, mientras que los matrimonios se redujeron en 21.4%. Como motivos se citan entre otros: la infidelidad, la inmadurez y las expectativas exageradas del cónyuge, cuando se piensa que el otro es perfecto y que se encargará de mantener todas sus necesidades (económicas, sociales y emocionales) cubiertas.

Las expectativas surgen en cada relación (matrimonio, amistad, laboral y familiar). Esperamos tanto que los demás sean como nosotros deseamos, que nos volvemos incapaces de aceptarlos como realmente son; luchamos por convertir al otro en nuestra propia versión, pero esto es imposible y no es lo mejor.

Aceptación y amor
¿Qué pasaría si renunciáramos a nuestras expectativas? Quizás nos permitiríamos ver a esa persona como realmente es, con sus defectos y sus virtudes. Es allí donde inicia el proceso de aceptación, considerando las virtudes y defectos de la otra persona y aprendiendo a reconocer los nuestros. A esto se le define como “amor saludable”.

El amor saludable no es perfecto, pero en su natural expansión manifiesta la perfección de un mundo que permanece porque está en constante cambio. Este amor imperfecto y saludable se manifiesta cuando eres consciente de que no necesitas a la persona amada para existir, y quedas libre para elegir amarla, crecer con ella y a través de ella.

Te propongo un ejercicio para el día de hoy: elabora una lista de todas aquellas imperfecciones o defectos que veas en el otro e inicia la lista con la frase “me molesta”, ejemplo: “me molesta tu desorden”. Ahora te propongo cambiar la frase inicial por “te agradezco”, ejemplo: “te agradezco tu desorden” y buscarle un sentido, algo así como “te agradezco tu desorden, porque a través de él me enseñas a ser más flexible”.

Lic. Paulina Pimentel Dessens
Psicoterapeuta Familiar y Psicóloga Familiar en CRIT Sonora
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Jueves, 26 Octubre 2017 17:21 Publicado en Familia

 

familia26octubre

La sociedad en la que vivimos es cada día más abrumadora. Constantemente nos encontramos corriendo de un lugar a otro. Dividimos nuestro tiempo entre todas nuestras actividades, y la realidad es que terminan faltando horas en el día para poder realizarlas todas. Es entonces que para poder cumplir con todos nuestros compromisos, terminamos sacrificando algo que creemos que siempre estará ahí: nuestra familia.

La idea de que la familia tiene que ser unida, simplemente por el hecho de ser familia, es totalmente falsa. Constantemente vemos hermanos, primos, padres e hijos, que han roto sus lazos familiares por una discusión; dejan de hablarse y dejan al resto de la familia en una posición incómoda.

La realidad es que todas las relaciones familiares o sociales son relaciones humanas, y si queremos tener un buen vínculo o lazo familiar, debemos trabajar y cuidar estas relaciones. Entonces, ¿cómo podemos mejorar nuestra relación con los demás?

Comunicación
Es el aspecto más importante de cualquier relación. Tenemos que acostumbrarnos a hablar entre nosotros, aunque sea de cosas triviales, ya que esto fortalece la confianza y cuando debamos hablar sobre algo importante o delicado, será mucho más sencillo. Recuerda que no se trata solo de expresarnos, sino de escuchar y comprender al otro también. La buena comunicación requiere trabajo constante, pero el resultado es una relación invaluable.

Interacción
La convivencia familiar debe tener el mismo peso que cualquier otra de nuestras responsabilidades. A veces parece imposible hacer un espacio en la agenda para ponerse al día con la familia, e incluso cuando disponemos de tiempo libre decimos estar “muy cansados” para interactuar; sin embargo, debemos crear momentos para convivir con nuestros seres queridos, dedicarles un poco de nuestro tiempo y atención.

Empatía
Es importante involucrarse en las actividades, temas e intereses de nuestros conocidos. Es bonito conocer lo que a los demás les interesa, de esta manera aprendemos sobre la otra persona e incluso podemos descubrir cosas nuevas que pueden llegar a gustarnos. Compartir nuestros intereses es importante, pero se trata de crear un balance.

Unión
He visto a hermanos, padres e hijos muy distanciados, que cuando comienzan a trabajar juntos en el mismo negocio o empresa se hacen mucho más unidos. Esto suele ser porque tienen algo en común sobre qué platicar. Compartir actividades es bueno para fortalecer la relación, pero no es necesario hacer lo mismo siempre para ser unidos.

Dr. Raúl Martínez Mir
Psicólogo y catedrático de la Universidad de Sonora
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 
 

Edición Impresa

Nuestras Ediciones