Martes, 05 Septiembre 2017 17:36 Publicado en Familia

 

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Cuando somos padres, debemos considerar no imponer a nuestros hijos las actividades que hacíamos cuando éramos niños. Hoy en día, las actividades que realizan los niños son muy distintas a las que hacíamos cuando éramos pequeños.

Actualmente, el primer objetivo que debemos tomar en cuenta para el crecimiento personal y familiar de nuestros hijos es a través de una sana convivencia, exactamente en momentos de esparcimiento o tiempo libre. En estos momentos podemos identificar el contexto idóneo para la promoción de las habilidades sociales que requerirán en su acercamiento hacia otros contextos fuera de la familia; esto podría realizarse a través de juegos o dinámicas que resulten del interés y agrado de uno mismo.

Específicamente, nos referimos a todas aquellas actividades que tienen un peso específico sobre la formación de áreas, como el lenguaje, la socialización, la competencia, la psicomotricidad y otras que es posible fortalecer a temprana edad a través del juego didáctico con nuestros hijos.

La importancia, entonces, de privilegiar actividades en familia, como juegos de mesa o de competencia sobre las opciones de esparcimiento actuales, como el cine, el baile y el circo, nos ayuda en dos aspectos.

Actividades en grupo
Si elegimos desempeñar actividades recreativas en familia sobre ir al cine, al parque de atracciones o al circo, apoyaremos a la economía de nuestro hogar, ya que estas suponen un gasto ejemplar, pues si revisamos todas las guías de esparcimiento de cualquier comunidad, encontraremos en ellas la saturación de espacios donde la presencia o asistencia en familia requiere de un gasto.

Los especialistas sugerimos que entren en contacto con la realidad por medio de ejemplos que refuercen su actuar y esfuerzo en casa; de otro modo, estaríamos favoreciendo todo ese sinfín de actitudes no apropiadas y contrarias a lo que deseamos para nuestros hijos. Y esto a la vez generaría confusión respecto a los juicios que el niño pudiera establecer sobre lo que le estamos modelando, ya que, aparte de que presencia un ejemplo que no es el deseado, se gasta parte del patrimonio familiar para presenciarlo.

Convivencia diaria
Fomentar actividades que involucran a todos los miembros de la familia favorece en gran medida que la compañía en casa sea algo grato y placentero, al grado de que sea requerido por nuestros propios hijos, además que de fondo hace posible el interés común hacia actividades plenas de aprendizaje.

Esto requiere el interés y el compromiso de nuestra parte hacia la adquisición de juguetes de tipo didáctico que suplan horas frente al televisor, internet u otro tipo de juguete comercial que solo favorece el consumismo y la actitud de inmediatez, que resultan ser elementos desfavorables para el blindaje de nuestros hijos ante amenazas sociales como las adicciones.

Psic. Sergio Oliver Burruel
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Psicoterapeuta
Cédula Psicología: UNAM 1104356.
Cédula maestría UNO3425172.
Cedula Doctorado: (tramite). Cel. (662) 256 4064

Lunes, 04 Septiembre 2017 17:38 Publicado en Familia

 

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—¿Así que te vas?
—¡Sí, abuelo! —dijo el joven—. Ya tengo ganas de que llegue el día en que tenga que irme.
—¡Qué bueno, mi hijito! Te va servir mucho; a mí me pasó lo mismo.
El abuelo hizo una pausa y el nieto le preguntó:
—¿A qué edad partiste?
—Yo partí a los 13 años —contestó el abuelo—. La razón de mi partida fue que en mi pueblo no había secundaria y tuve que salir a estudiar a otro lugar.
—¿Te fuiste solo?
—Viajé solo. Lo bueno fue que en la ciudad estaban esperándome unos tíos y uno de mis hermanos mayores —respondió sonriendo.
—¿Te dio miedo partir?
—Mucho… —Guardó silencio—. Pero al mismo tiempo nada.
El nieto, un tanto perplejo, preguntó:
—Abuelo, ¿cómo que “nada”?, ¿estás jugando?
—De ninguna manera. Viajaba en el autobús como flotando en la noche. El panorama allá afuera era oscuro, lo único iluminado era la carretera. Me acomodaba en el asiento sin entender lo que me estaba pasando: estaba nervioso, pero no desfallecía. Lo que te aseguro que sí sabía en esos momentos era que viajaba para estudiar; fuera de eso, nada. A mí me llevaba la vida…
—Abuelo, ¿cómo que te llevaba la vida? ¿Qué no sabías a dónde ibas?
—Sí, sabía adónde iba: conocía el nombre, pero no la ciudad. Si te digo que la vida me llevaba, es porque yo no estaba diciendo “me quiero ir a estudiar a México”.
—¿Te gustó haber salido de tu casa para ir a estudiar a otra ciudad?—preguntó el nieto.
—Sí —exclamó el anciano—. Sin embargo, al principio sufres porque extrañas lo que conoces, tener lo que quieres sin tener que ganártelo o buscar la manera de obtenerlo: es ahí que comienzas a entender tu vida como persona, a pesar de que al principio no lo entiendes, te enojas, lloras, todo es nuevo y confuso, pero poco a poco vas conociendo lo extraño. Yo pienso que ese tiempo me ayudó a saber valorar todo, porque recuerda que todo lo que te pasa tiene que ver contigo, nada de lo que te pasa es al azar: siempre hay una explicación. Verás que todo lo que has aprendido en tu casa, en tu familia, en la escuela, en la ciudad, con tus amigos, es útil. En efecto: esas son las bases que, sin saber que las tenías, te ayudarán a abrir nuevas etapas en tu vida de muchas más maneras que ahora ni te imaginas.
El nieto sorprendido y sin saber qué decir, por lo que el abuelo prosiguió:
—Contigo, mi hijito, es diferente: tú estás diciendo que te quieres ir, que sabes a dónde vas y qué vas hacer: todo es un recorrido preparado; pero eso no lo vuelve más fácil. Cuando llegues a tu destino, entenderás que llegar no cuesta tanto, sino mantenerse donde uno quiere estar.
—Estás muy filósofo, abuelo —comentó el nieto rascándose la cabeza.
—Mi hijito, la vida es una escuela fabulosa de aprendizaje en la medida en que reflexiones sobre lo que has sido. Después de este viaje ya no serás el mismo: es un viaje sin retorno.
—Pero regresaré, abuelo —dijo el joven.
—Lo sé, mi hijito. La diferencia es que el que regresará no será el mismo que se fue. Desde que des ese primer paso afuera de tu casa empezarás a construir tu propia historia. No te rindas; sigue avanzando cada vez más fuerte en la búsqueda de tus sueños.

Dr. Jose Felipe Carrillo Martinez

Psicoterapeuta

Céd. Prof. 0234746. Céd. Esp. 3413526

Martes, 29 Agosto 2017 16:43 Publicado en Familia

 

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Las actividades extraescolares son una excelente oportunidad que tienen los niños para desarrollar diferentes habilidades y destrezas que no se contemplan dentro del esquema escolar. Los padres, para ayudarles a elegir correctamente, deben conocer las características de sus hijos: qué disfrutan hacer y qué actividades se les dan mejor. Pero, ¿cómo podemos saberlo?

Ana Herrero, psicóloga y terapeuta familiar, aconseja mirar con detenimiento las señales y conductas que nos indican el gusto por alguna habilidad. Si observamos, es fácil ver aquellas tendencias que predominan, porque es lo que naturalmente el niño ha elegido libremente en sus juegos. Si respetamos los gustos e intereses del niño permitiéndole desempeñar una actividad que le gusta y se le da bien, su autoestima aumentará, así como su sentimiento de competencia y valor.

Conoce sus destrezas
La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner nos puede ayudar en esta elección ofreciéndonos varios tips. Pero, ¿cómo podemos aplicar estos principios en la elección de extraescolares para nuestros hijos? Estos son sus consejos para detectar qué inteligencia es en la que tu hijo destaca:

•Inteligencia corporal y kinestésica
Un ejemplo se puede ver en los niños que siempre están trepando, saltando o corriendo detrás de una pelota. En este caso, H. Gardner sugiere las actividades deportivas, pues servirán para mejorar su equilibrio, coordinación y precisión, pero, además, desarrollarán muchas competencias emocionales y sociales, como la resistencia a la frustración, la importancia de la perseverancia, el trabajo en equipo y ganar y perder, entre otras.

•Inteligencia matemática, espacial y lógica
Los niños que poseen este tipo de inteligencia disfrutarán especialmente de talleres de robótica o ajedrez.

•Inteligencia lingüística
Los niños que tienen su punto fuerte en las palabras seguramente disfrutarán del aprendizaje de idiomas y talleres de lectura o de escritura creativa.

•Inteligencia naturalista
Podemos observarla en aquellos niños investigadores que, con un palo en la mano, andan observando y experimentando con cada bicho, recogiendo piedras y otros tesoros. Para estos pequeños, la psicóloga Ana Herrero sugiere las actividades en grupos de scout, donde están en contacto directo con la naturaleza.

•Inteligencia artística
Cuando los niños son sensibles, soñadores y creativos, las actividades relacionadas con el arte serán una gran fuente de satisfacción: teatro, danza, pintura o música.

Por otro lado, en ocasiones nuestros hijos cuentan con ciertas características que necesitan estimular, aprender a controlar y desarrollar, como la timidez, la hiperactividad y las habilidades sociales. Para esto requieren programas especiales y deben asistir a talleres de estimulación psicológica, ya que se enfocan en problema en específico. Dedícale el tiempo que te indiquen, luego de esto tu hijo podrá tomar todas las actividades extraescolares que desee de acuerdo a la inteligencia múltiple que sea adecuada.

Psic. Diana Spíndola Yáñez
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