Lunes, 08 Agosto 2016 18:03 Publicado en Familia

 

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Después del largo periodo de vacaciones de verano, el regreso a clases suele ser una gigantesca batalla, ya que las vacaciones son ese momento donde las rutinas con deberes y tareas escolares se dejan por un lado; los niños y los padres cambian sus hábitos alimenticios y sus horarios de sueño, por lo que regresar a la rutina es muy duro.
Por eso, es muy importante prepararlos para el regreso a clases con una, dos o hasta tres semanas de anticipación y evitar así dificultades que puedan afectar su desempeño y adaptación en la escuela.

Establece rutinas útiles: Da a tus hijos rutinas fáciles de seguir, apartando los fines de semana y los días festivos para descansar. El niño debe de tener horarios para dormir y despertarse, así como para ir a la escuela y hacer sus tareas, también debe realizar actividades de autocuidado como lavarse los dientes y bañarse, además de tener un momento para jugar y pasar tiempo con la familia. No olvides disminuir el tiempo de uso de tabletas, computadoras y videojuegos. Es muy importante que sepa respetar el horario acordado.

Ayúdalo a ser organizado: Un niño se estresa menos si tiene una mochila limpia, bien organizada y con los útiles necesarios. Cada semana revisen a fondo su mochila y establezcan un lugar de trabajo en casa que sea limpio y ordenado para que pueda trabajar sin distraerse.

Mantengan hábitos saludables: Los niños saludables aprenden más. Levantarse con tiempo suficiente para desayunar de manera nutritiva y balanceada ayuda a que los niños se concentren más fácilmente en sus clases. Es recomendable darles un refrigerio para llevar a la escuela para que lo consuman a media mañana y así tengan energías suficientes para continuar con el resto de sus actividades. También es muy importante buscar siempre la oportunidad de comer en familia, ya que este es un momento muy valioso para que ellos nos hablen sobre cómo les fue en la escuela. Además, mantengan un horario fijo para dormir, recuerda que son entre ocho y diez horas las adecuadas para que los niños duerman.

No se dé por vencido: Procura transmitir a tus hijos la idea de que sus metas son muy importantes para ti, que su éxito en la escuela y todos sus logros te importan, de esta manera él se esforzará por cumplir lo que se propone y se motivará a superarse.

Sé su ejemplo: Los niños aprenden de sus padres, si ven que son organizados y se dan cuenta de lo que es importante para ellos, como mantenerse sanos y ser fieles a sus valores y principios, no dudes que algunos de esos ejemplos los adoptarán como lecciones de vida.

Busca ayuda: Si tus hijos siguen teniendo problemas a pesar de todos sus esfuerzos, lo mejor es pedir ayuda. Consúltalo con el maestro del niño o puedes solicitar la ayuda del psicólogo de tu preferencia. No dejes que el problema se haga más grande.

¡Feliz regreso a clases!

Psic. Diana Spíndola Yáñez

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Martes, 02 Agosto 2016 21:18 Publicado en Familia

 

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Entendemos el desarrollo del niño como un proceso de cambio continuo donde intervienen las dimensiones biológicas, psicológicas y sociales, las cuales le permiten resolver situaciones cada vez más complejas. Las habilidades logradas son la base necesaria de las subsiguientes en cualquier área. El desarrollo está determinado por la información genética, así como por la acción del ambiente y la interacción entre ambos.

Se sabe que el niño es un sujeto activo de su desarrollo, promoviéndolo a través de sus características personales de temperamento, personalidad y actividad. Como bien sabemos, el primer año de vida se caracteriza por una adquisición de etapas de desarrollo de habilidades motoras y cognitivas, cuya secuencia y momento de aparición son dependientes de factores genéticos y madurativos. La adquisición de nuevas habilidades se basa en un adecuado desarrollo prenatal, el cual ejerce una fuerte influencia sobre el curso del desarrollo postnatal estableciendo las bases biológicas para un desarrollo normal.

Aspectos que influyen en su desarrollo
Diferentes aspectos influyen para que el primer año de vida tenga una especial importancia desde el punto de vista del desarrollo infantil. En primer lugar, el sistema nervioso central se encuentra en una fase de crecimiento rápido y es aún muy vulnerable a las influencias del medio. Además, el establecimiento de vínculos afectivos estables y seguros sienta las bases del desarrollo socioemocional, así como la adquisición de nuevas habilidades motoras, y genera un cambio en la posición referencial en el espacio, lo que permite la adquisición de otras habilidades de traslado. Por último, las habilidades cognitivas y lingüísticas facilitan la comprensión y organización progresiva del entorno. Por todo lo anterior, comprendemos que la presencia de factores de riesgo para el desarrollo psicomotor, al interrumpir estos procesos, puede prolongar la adquisición de habilidades de acuerdo a su edad cronológica.

Dentro del ambiente materno, el niño depende directamente de la madre para satisfacer sus necesidades nutricionales y protegerse contra cualquier riesgo que altere su crecimiento y desarrollo intrauterino; si las condiciones genéticas y prenatales han sido favorables, el niño contará con un potencial de respuesta ante adversidades físicas o psicológicas, en especial si las condiciones de crianza y ambiente propician, apoyan y potencializan las habilidades. Por el contrario, si existiera una formación genética adversa o un cuidado prenatal insuficiente, se establecerían bases para la vulnerabilidad en el desarrollo. Por otra parte, después del nacimiento, la familia se considera como el ambiente más importante para el niño. Su crecimiento y desarrollo pueden estar en riesgo si las condiciones de este ambiente no responden a sus necesidades, las cuales cambian a medida que el niño crece y va desarrollando habilidades para aprender, entender su ambiente y relacionarse con él para su beneficio.

La familia juega un papel muy importante en la detección precoz de los problemas del desarrollo al identificar en el niño algún dato que nos marque una demora o lentitud en la adquisición de los hitos o habilidades, siendo importante el recibir una valoración más exhaustiva (un diagnóstico) de un posible retraso o trastorno del desarrollo.

En el retraso del desarrollo no hay nada intrínsecamente anormal, ya que los hitos madurativos se cumplen en la secuencia esperada solo que de forma más lenta, de modo que se comporta como un niño menor respecto a su edad cronológica. El retraso puede afectar a una sola área del desarrollo, por ejemplo: la motricidad o el lenguaje. Pero cuando el retraso del desarrollo afecta a dos o más áreas, hablamos de retraso global del desarrollo.

Limitantes y factores de riesgo
Los principales motivos que limitan la detección precoz y el tratamiento de los problemas del desarrollo son la falta de tiempo de entrenamiento en el uso de herramientas o recursos y la falta de conocimiento de la existencia de los mismos. Siendo situaciones que nos resultan familiares y que podríamos investigar o identificar en nuestro propio medio.
En este sentido, es útil identificar los factores de riesgo individuales (bajo peso, desnutrición, crisis familiares, entre otros) y comunitarios (saneamiento ambiental, violencia, pobreza, etcétera) que pueden estar presentes y afectar al desarrollo. Desde esta visión, no solamente la madre adquiere particular importancia como integrante principal, sino que también los demás miembros de la familia, los adultos próximos, el equipo de salud, el jardín de niños o escuela y la comunidad.


M.G.S. Lizeth Meléndrez Romero es especialista en estimulación e intervención temprana, Fisioterapeuta en Curare Kids y Coordinadora de la Licenciatura en Fisioterapia en la Universidad Durango Santander campus Hermosillo Tel. 267-21-71 Cel. (662) 1491205

Martes, 02 Agosto 2016 18:02 Publicado en Familia

 

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Después de las vacaciones viene la calma. Con el regreso de los niños a la escuela, nuestras actividades diarias comienzan a convertirse en rutinas, los ritmos acelerados y cambiantes que teníamos en vacaciones empiezan a desacelerarse hasta que toda la familia comienza a moverse en la misma sintonía.


Una vez que los niños regresan a clases, entre mamá y papá se organizan para llevarlos por la mañana y para recogerlos por la tarde según su horario y su ruta. Esto varía en cada casa, y claro, sobre todo si los dos padres trabajan, es por eso que en ocasiones hay algún tercero que nos ayuda con esta situación.


Generalmente son las madres las que van por ellos a la escuela, los llevan a casa para comer, quitarse el uniforme, hacer la tarea, descansar un poco y empezar con los horarios de actividades extraescolares como ballet, baloncesto, pintura, guitarra, entre otras. Conforme nos adentramos a la etapa escolar, estos horarios nos van consumiendo tiempo, ya que hay que llevarlos y recogerlos en distintas horas y destinos.


¿Y qué pasa con los asuntos de mamá?
En la mayoría de los casos las mamás hacen un esfuerzo extraordinario por organizar sus tardes: eligen las mejores rutas para que todos lleguen a tiempo y aparte se esfuerzan para recogerlos. Esto debemos reconocerlo y sobre todo agradecerlo, pero su tiempo y su espacio no debería de ser el precio que deban de pagar por hacer tan bonito trabajo como madres, ya que cada madre tiene o quisiera tener el tiempo para ver a sus amigas, ir al supermercado, cortarse o pintarse el cabello, descansar, ponerse gelish, hacer ejercicio, al doctor, realizar un proyecto personal o simplemente para sentarse a tomar su café caliente sin interrupciones.

La gran mayoría que no trabaja realiza todo esto por las mañanas, mientras los hijos están en la escuela, pero para las mamás trabajadoras esto se complica un poco más. Es sumamente importante que mamá no le reste importancia a sus cosas ni a sus intereses, ya que el tiempo y las actividades de cada uno de los integrantes de la familia son importantes, pero el de mamá lo es más. Queremos que mamá esté tranquila, se sienta contenta y pueda hacer todo lo que sea necesario para su realización personal y profesional. ¿Cuál es nuestro aliado?

Los horarios.
Un buen horario te va a facilitar la vida, sobre todo ahora que los niños van a iniciar sus clases y apenas se van a empezar a establecer sus horarios. Ten en cuenta lo siguiente: • La planeación anticipada: organiza cada semana con anterioridad, así tú podrás plasmar primero tus propios pendientes y los de tus hijos de manera que se puedan evitar complicaciones en el momento.


• Organízate por rutas: ahora que los niños van a empezar a seleccionar qué actividad hacer, escoge bien el lugar a donde tendrás que llevarlos, de preferencia que estén cerca entre sí; o bien, si tienes que desplazarte lejos, organiza algún pendiente tuyo que esté por la zona durante el tiempo que tu hijo estará ocupado.


• Stress-free: al organizarte previamente el estrés o agobio se verá reducido, ya que tendrás todo fríamente calculado hacia dónde y a qué hora ir. Además, el hecho de cuidar tu espacio y tener tiempo para ti fomenta tu felicidad.


• Sé una de tus prioridades: no podemos agregar más horas al día, pero sí puedes darte la misma importancia que le das a tu familia. La única que puede cambiar el tener tiempo o no para sí misma eres tú.

Jessica Martha Muciño López es licenciada en Psicología con Máster en Psicopedagogía. Recibe comentarios al correo: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 
 

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