Lunes, 05 Septiembre 2016 19:05 Publicado en Familia

 

familia5septiembre

Por sus características físicas, las personas de la tercera edad requieren de cuidados especiales para mantener su piel saludable.

Con la edad vienen cambios a todo nuestro cuerpo y la piel no está exenta. Conforme crecemos la piel se percibe más delgada, más susceptible a que se lastime y menos tolerante a productos nuevos.

Con el tiempo, aparecen también cambios fisiológicos que pueden traducirse en enfermedades de la piel o situaciones que probablemente la hagan más vulnerable, entre ellas las siguientes:

Atrofia
Este término hace referencia a que la piel adelgaza gradualmente, pues todas sus capas pierden su grosor y número de células, lo que incluye un mayor número de líneas marcadas y fragilidad. De esta manera, puede abrirse o cortarse con cualquier golpe.

Menor producción de grasa
Las glándulas que producen grasa y sudor en la piel empiezan a bajar su producción regular, misma que se manifiesta como sequedad. Entre menos grasa y sudor exista, menos lubricación natural tenemos. La piel seca es más propensa a irritación e inflamación, lo que puede ocasionar comezón y rojez.

Fragilidad capilar
Esto quiere decir que los vasos de sangre, las venitas pequeñas que se encuentran en la piel, tienen una pared más débil y con cualquier golpe pueden romperse. Una vena que se rompe se manifiesta como un morete.

Las personas mayores son muy propensas a tener moretones en los brazos, aunque no se hayan golpeado fuertemente. Es importante tratarlos con delicadeza y no jalarlos o apretarlos mucho, especialmente en brazos y piernas.

Pérdida de las fibras elásticas
Con el paso del tiempo, especialmente en la piel expuesta al Sol, las fibras que dan elasticidad se rompen, lo que hace que pierdan esta virtud. La piel en el adulto mayor ya no es flexible, suele ser flácida y tener líneas, esto es un proceso normal del envejecimiento de la piel.

Defectos en la reparación celular
Las células de la piel, así como las de todo el organismo, tienen un mecanismo muy efectivo de regeneración, especialmente ante agresiones como la radiación. En los adultos mayores, este mecanismo comienza a fallar y la regeneración deja de ser tan efectiva. Se traduce a la aparición de tumores tanto benignos como malignos en la piel; es aquí cuando la incidencia de cáncer de piel es mayor.

Atrofia grasa
Una parte importante debajo de la piel es la capa de grasa. Cuando crecemos esta disminuye y pierde amortiguación en zonas esenciales como la zona glútea, las caderas y la espalda. Esto ocasiona que las personas mayores tengan más incomodidad con cierto tipo de prendas que ciñen la piel. Es importante usar ropa que sea cómoda y no apriete, así como cambiar de posición a las personas que no lo pueden hacer por sí solas.

Pérdida de función protectora
Cuando la piel se hace frágil y se rompe pierde su función de barrera cutánea y permite la entrada de microorganismos. Las personas mayores son más propensas a infecciones como hongos en región genital y pies, e infecciones bacterianas en heridas sencillas.

Degeneración nerviosa
La piel es un órgano ampliamente inervado, esto quiere decir que cuenta con numerosas terminaciones nerviosas que nos dan sensibilidad para tacto, temperatura y presión. Conforme pasa el tiempo, la capacidad de los nervios para transmitir esta información se deteriora y en ocasiones la sensibilidad disminuye.

Es importante revisar la piel de los pacientes mayores que muchas veces no sienten las heridas o la presión durante mucho tiempo, pues esto puede tener consecuencias mayores.

Consejos básicos
La mejor manera de mantener una piel sana y de aminorar los cambios propios de la edad es con algunos consejos básicos:

• Tomar baños cortos de no más de 15 minutos, en regadera y con agua tibia.
• Considerar máximo un baño al día, de ser posible alternar un día sí y otro no.
• Preferir jabones suaves con aceites o cremas emolientes, nunca usar neutros.
• Evitar las esponjas, estropajos o cepillos. No se recomienda tallar la piel.
• Secar la piel con cuidado.
• Aplicar cremas por lo menos tres veces al día, de la cara a los pies.

Dra. Rosa María Zazueta López
Dermatología, dermato-oncología y cirugía dermatológica

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Lunes, 29 Agosto 2016 21:21 Publicado en Familia

 

familia30agosto

Miles de relaciones de pareja fracasan porque no hay buena comunicación entre ellos: no se entienden porque no se comunican y por esta razón los canales de comunicación se cierran y las parejas dejan de escucharse, de verse y de validar sus sentimientos, simplemente dejan de invertir en su relación.

Si alguna vez has tenido un jardín con flores, sabes bien que debe tener agua, nutrientes, suficiente luz solar, que debes quitar las hierbas y tomar las medidas necesarias para que no se llene de plagas. Si dejas de cuidar ese jardín, las flores se morirán; lo mismo sucede con las relaciones de pareja, si dejamos de cuidarlas, estas se deterioran y mueren.

Es muy común pensar que las relaciones se mantienen automáticamente, por lo que las parejas dejan de cuidarse, amarse, respetarse y darse cariño. Para que una relación se mantenga fuerte, la pareja siempre debe comunicarse con tacto, educación y gratitud.

Tacto
El tacto se construye cuando pensamos antes de hablar, cuando elegimos cuidadosamente las palabras que utilizaremos antes de expresárselas a nuestra pareja. Debemos elegir bien las palabras, además de saber cómo y en qué momento vamos a decirlas. Hablar con tacto significa ser empático con nuestra pareja, ponernos en su lugar y pensar “¿cómo se va a sentir si le digo esto?”.

Es muy importante saber cómo decir las cosas, por ejemplo, si alguien quiere decirle a su pareja que siente celos cuando llega tarde a casa, es muy importante que busque las palabras correctas para no responsabilizar al otro de sus celos; en lugar de decir “me haces sentir celos cuando llegas tarde a casa”, puedes decirlo con tacto y haciéndote responsable de tus sentimientos “siento celos y miedo de perderte cuando llegas tarde a casa, ¿podrías avisarme dónde estás y cuánto vas a tardar para no sentirme así?”. Al no culpar al otro por tus sentimientos, tu pareja estará más abierta a escuchar y recibir el mensaje, y entonces podrá contribuir con una solución. El tacto es una habilidad que podemos aprender en cualquier momento de nuestra vida a pesar de la experiencia que hayamos tenido en nuestra familia.

Educación
La educación es básicamente mostrar buenos modales para expresar respeto hacia nuestra pareja. Una persona educada y respetuosa dice “por favor” cuando pide algo y “gracias” cuando recibe. Muchas mujeres se cansan de hacer la comida, de limpiar y cuidar de los hijos porque no reciben ni un “gracias” por su esfuerzo, un simple “gracias, mi amor, te quedó muy rica la comida” vale todos los esfuerzos. Cuando un esposo le da dinero a su la pareja para que pague los servicios, muchas veces la mujer piensa “es su trabajo, él es el proveedor” y no da ni una sola muestra de gratitud. Hay hombres que exigen que les sirvan la comida como si tuvieran a una esclava en lugar de una compañera.

Olvidamos que somos compañeros de vida y perdemos la costumbre de agradecer. Mostrar respeto es una forma de validar, valorar y apreciar los esfuerzos que nuestra pareja hace por nosotros. (cuadrito aparte)

Gratitud
La gratitud es algo más grande que un simple “gracias”. La gratitud es una actitud que expresa nuestro agradecimiento no solo por los esfuerzos que nuestra pareja hace por nosotros, sino por existir y ser parte de nuestras vidas. La gratitud se puede expresar de muchas formas: con un simple abrazo, con palabras que demuestren admiración, amor y aceptación por ese ser que decidió compartir su vida con nosotros.

Si en tu relación de pareja hay estos tres componentes, la relación será fuerte y crecerá igual que un jardín que da muchas flores hermosas.

Denise Ramos Murrieta
Terapeuta familiar e individual

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Lunes, 29 Agosto 2016 19:46 Publicado en Familia

 

familia29agosto

En materia de nutrición, la adolescencia es una de las etapas de la vida que implica mayores retos, pues con ella vienen muchos cambios, pero también se pueden establecer los hábitos de alimentación que muy probablemente permanecerán en su adultez.

¿Por qué supone un gran reto?
Casi siempre asociamos la adolescencia con una etapa de rebeldía y esto es en realidad la manera que tiene el adolescente de manifestar su nueva independencia y ejercer autonomía. Qué y cuánto comerán es una de las maneras que eligen para hacer notar su autonomía.

Ellos quieren decidir y marcar una diferencia entre ellos y la manera en la que comen los padres; por ejemplo: pueden buscar y querer seguir algún tipo de alimentación muy diferente, como ser vegetarianos o veganos (si los padres comen carne), como señal de que están más conscientes del medio ambiente o por el simple hecho de ser diferentes.

Crecieron en un ambiente donde predomina la comida rápida, la cual a su vez promueve sus habilidades sociales con amigos (algo que se vuelve muy importante en esta etapa); pues, debido a que aún no pueden salir a muchas partes, los primeros permisos involucran ir a comer, ya sea salir a cenar o ir al cine. Además duermen más, se levantan más tarde y como resultado se saltan una comida, comúnmente el desayuno.

¿Cómo afectan las redes sociales?
Beneficios: Instagram los puede motivar a llevar un estilo de vida saludable, ya que suelen compartir muchas historias de éxito, las personas comparten imágenes de sus hábitos alimenticios y sus actividades deportivas, además de sus resultados; por lo que los jóvenes se motivan a seguir su ejemplo.
Desventajas: pasan mucho tiempo viendo las redes sociales, por lo que tienen poca actividad física y esto puede afectar su imagen corporal y autoestima, ya que pueden ver constantemente personas con cuerpos muy delgados y caras bonitas.

¿Qué podemos hacer para mejorar sus hábitos?
Cocina en familia todos esos videos de recetas ricas y saludables que en algún momento tus hijos compartieron en las redes sociales, así comprobarán si los platillos estaban ricos o únicamente se veían bien en los videos. Así se fomentará la costumbre de cocinar y comer en familia. Mejoren el modo de preparación y la calidad nutricional de lo que más les gusta comer.

Lleguen a acuerdos, ya que pedirle a un adolescente que no coma comida rápida es como decirle que no sea adolescente. Lo que sí puedes hacer es enseñarle a elegir mejor. ¿Qué tal si procura añadir vegetales en su comida? Cuando quieran comer boneless, pídanlos en ensalada en lugar de la clásica orden que solo trae unas varitas de zanahoria. Y eviten la soda, mejor elijan jugo 100% natural y agua natural o mineral.

Recomiéndales que cuando salgan con amigos traten de elegir ellos primero lo que van a comer. Los jóvenes se dejan influenciar mucho por sus amistades, cuando salen en grupo comen lo que la mayoría quiere comer y dejan por un lado lo que ellos quieren. Por eso es necesario enseñarles a tomar decisiones. Cuando ellos decidan comer de forma saludable, sus amigos seguirán el ejemplo.

Decirles los beneficios a corto plazo de una buena nutrición es muy efectivo para que empiecen a comer de forma saludable. Verse y sentirse bien, tener más energía y mejor rendimiento escolar y deportivo serán los beneficios de una buena alimentación.

Lo más importante es promover una buena relación con la comida donde todo esté permitido, pero aumentando la cantidad de alimentos nutritivos como verduras, frutas, granos integrales y semillas, entre otros alimentos. No se trata de poner una dieta difícil de seguir, sino de fomentar buenos hábitos que duren toda la vida, donde las hamburguesas y las pizzas tengan cabida en su vida.

L.N. Pamela Ramos Murrieta
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