Martes, 01 Agosto 2017 20:42 Publicado en Familia

 

familia1agosto

 

El cuidado de los animales nos corresponde a las personas que los hemos hecho parte de nuestra vida; es una decisión consciente y responsable que debemos meditar cuidadosamente antes de tener una mascota.

Un integrante de la familia
Antes de adoptar una mascota, debemos ver honestamente si tenemos tiempo, si podemos darle la atención necesaria, si somos capaces de afrontar los gastos que nos generen (no solo de alimentación, sino también de atención veterinaria, higiene y educación) y si tenemos el espacio adecuado en casa para que viva digna y cómodamente. Todo esto es muy importante, porque ellos no son un objeto al que podamos abandonar.

Desgraciadamente, en nuestra ciudad, aún hay personas que consideran a los animales como un objeto: los abandonan cuando se aburren de ellos o cuando ya no pueden atenderlos, ya sea por estar enfermos o porque hay cambios en sus vidas, como un matrimonio, el nacimiento de un hijo o, a veces, por razones tan superficiales como la instalación de una alfombra nueva o la remodelación del hogar. Así es como muchos perros y gatos, principalmente, llegan a las calles o son abandonados en el Centro de Atención Canina y Felina (CACF) local, donde enfrentan sufrimiento, hambre, enfermedades y, casi siempre, la muerte.

Trabajando por los animales
Afortunadamente, hay quienes tienen la sensibilidad para ayudar a los animales que están en situación vulnerable, y solos o con apoyo de asociaciones, como COAT, rescatan a mascotas de un destino de gran sufrimiento.
En Hermosillo existen grupos de apoyo que se encargan de crear campañas de esterilización y adopción. Uno de ellos, la Asociación Comunidad Animalera Trabajando A.C., cuenta con nueve años sirviendo a nuestra comunidad. Ellos abrieron en Hermosillo un centro de castraciones de bajo costo y han logrado influir en las leyes de protección animal.

Este grupo de apoyo inició dando en adopción a los animalitos que rescataban de la calle, pero se dieron cuenta de que esa no era la solución, ya que si querían dejar de ver animales en abandono o maltratados, debían organizarse y buscar una solución.

Algunas acciones que ayudan a frenar este problema son la esterilización de las mascotas y adoptar en lugar de comprar animales. Las personas deben estar al tanto del problema de la sobrepoblación animal y necesitan saber que la esterilización influye directamente reduciendo el número de animales que se encuentran sin hogar.

Súmate a la lucha
No obstante, esta es tarea de todos, ya que una sola persona no puede combatir algo tan grande como la sobrepoblación y el maltrato animal. Es importante que te acerques a los grupos de apoyo y te informes acerca de esta labor para juntos seguir cambiando mentes y salvando animales.


Teresita Aguilar Acuña
Vocera de COAT, A.C. Educación COAT
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Jueves, 06 Julio 2017 16:56 Publicado en Familia

 

familia7julio

La noticia de un embarazo generalmente viene acompañada de mucha ilusión y expectativas. A veces, si el bebé tiene algún tipo de discapacidad física o mental, todo este paquete de emociones se transforma. La situación puede dar lugar a una serie de reacciones adversas, tanto para el desarrollo del recién nacido como para la familia.

De acuerdo con los especialistas, un hijo que requiere educación especial produce un gran impacto sobre la familia. Las dificultades recaen especialmente sobre los padres, quienes suelen experimentar una serie de sentimientos como dolor, consternación, decepción, duda, coraje, culpabilidad, vergüenza y angustia. Esto tiene como consecuencia una atención deficiente al niño que puede limitarlo.

Según Elisabeth Kubler-Ross, psiquiatra y escritora suizo-estadounidense, las etapas por las que atraviesan los padres son:

Negación. Conservan la esperanza de que pueda existir algún error en el diagnóstico. Es una defensa temporal que puede ser reemplazada por una aceptación parcial.
Agresión. Este sentimiento puede ser causa de la impotencia y frustración que sienten los propios padres. Muchas veces esta fase culmina con sentimientos de culpabilidad o vergüenza.
Negociación. Aún no han aceptado completamente el problema del niño; sin embargo, se muestran abiertos al diálogo y a la negociación con este y con el especialista.
Depresión. Reflexionan sobre la situación del niño dentro del contexto familiar y social, aparecen conductas de agotamiento físico y mental, falta de apetito, apatía y aumento de las horas de sueño.
Aceptación. Puede ser parcial o total y durar mucho tiempo; si se presentan épocas de crisis, alguna de las fases anteriores puede volver a aparecer.
La aceptación, ¿realidad o no?
Una vez que se ha conseguido aceptar la nueva situación, se han de tener en cuenta dos errores muy comunes:

a) Cuando no se tiene una visión clara del problema, en ocasiones los sentimientos de impotencia son vistos con una importancia superior a la realidad. Se ignoran, de este modo, las posibles soluciones y se entorpece la labor educativa para el hijo. Sin los conocimientos necesarios, lograr una profesión será más complicado para el menor, con lo que se limitan sus oportunidades para el futuro.

b) Otros padres hacen vivir al hijo con una sensación de enfermedad. Estos sentimientos de piedad son peligrosos, en tanto que impiden tomar medidas positivas. Pueden caer fácilmente en la sobreprotección, lo que supone para el hijo una traba psicoafectiva, donde sus posibilidades reales quedan limitadas.

La relación matrimonial
En la relación conyugal, aspectos como los de la economía, las amistades y la toma de decisiones pueden convertirse en fuentes de conflicto ante el diagnóstico del hijo. Los lazos fuertes facilitan la incorporación del niño a la dinámica familiar, lo cual le brinda seguridad y le facilita desarrollar su potencial. Lo más recomendable es que los padres sepan expresar sus sentimientos de forma sana y proactiva.

Mtro. Sergio Oliver Burruel. Asociación Sonorense de Psicología Aplicada (ASPA). Cédula profesional UNAM 1104356. Cédula maestría UNO3425172. Cel. (662) 256 4064. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. y Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Miércoles, 05 Julio 2017 19:11 Publicado en Familia

 

familia6julio

Se piensa que con las vacaciones llega un momento de descanso: los niños se emocionan por dejar un tiempo la escuela, los uniformes, las tareas y las eternas rutinas escolares. Para las mamás significa algo muy distinto: empieza una preocupación, ya que ahora deben buscar actividades para entretener a sus hijos. Ahora la mayor preocupación es mantenerlos alejados del celular, iPads y juegos electrónicos, por lo enajenantes que pueden ser para los pequeños.

Esa es una preocupación muy real para los padres, porque la comunicación puede verse seriamente fracturada. Los niños, al tener más tiempo de ocio, a veces pasan horas ensimismados en sus aparatos; no quieren más que estar jugando con ellos y se olvidan de hablar, de convivir, de jugar con sus hermanos. Los padres los regañan sin parar, los niños reaccionan mal, lloran y con el paso de los días la situación se hace realmente insoportable para ambas partes.

Un momento en familia
Las vacaciones son para descansar, pero no olvidemos que también es un tiempo que podemos aprovechar para cambiar las rutinas, convivir y aprender. Poner nuevos hábitos en práctica es responsabilidad de los padres, y se puede empezar a través del ejemplo, con buena comunicación. Las vacaciones se planean, ya sea que salgamos o nos quedemos en casa. Debemos aprovechar estos espacios para involucrar a nuestros hijos para que participen. Es nuestra misión que las vacaciones resulten agradables y no se conviertan en una experiencia llena de conflictos.

Para prevenir diferencias, te presentamos varias sugerencias:

•Tomen las decisiones en conjunto. Es importante que sea una experiencia compartida y que todos participen; las decisiones unilaterales crean conflictos.

•Hagan una lista de propuestas sobre lo que les gustaría hacer.

•Fomenta una actitud positiva en cada instante, incluso al momento de hablar; de esta forma los niños aprenden a comunicarse. La actitud se debe asumir a lo largo de todo el proceso.

•Recuerda que siempre surgen imprevistos, por lo que la paciencia en todo proceso es crucial.

•Ajusta las expectativas para que las ideas que se compartan sean realistas y todos se sientan incluidos.

•Programa la manera en la que se distribuirá el espacio físico. Estar encerrados conviviendo juntos también dificulta la convivencia. Programen dónde dormirá cada quien y qué tantas actividades compartirán. Pregúntales a tus hijos qué les gustaría y cuéntales cómo pasabas tus vacaciones en la infancia.

•Busca momentos para el diálogo. Manténganse siempre con la mente abierta y escuchen a los demás.

•Programa el uso de la tecnología mientras los niños descubren qué rutinas funcionan para ellos; de esta forma, todos estarán en la misma página sobre lo que los hace sentir más cómodos y podrás darles las herramientas para que ellos se regulen.

¡En vacaciones se cambia la rutina, para ensanchar el alma y ser felices!

Coach Nidia Santellanes Madrigal
Conferencista, terapeuta y coach de vida
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 
 

Edición Impresa

Nuestras Ediciones