Martes, 04 Octubre 2016 19:24 Publicado en Familia

 

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Cuando la enfermedad llega a la vida de una persona, rompe con el equilibrio y con el mundo conocido y ordenado hasta ese entonces, y afecta no sólo al que la padece, sino también a todos aquellos que lo rodean, en especial a las personas con las que guarda una estrecha relación.

Una enfermedad terminal es aquella que es avanzada, incurable, progresiva y con posibilidades de fallecimiento en un término no mayor a seis meses. Sin embargo, la experiencia nos enseña que es difícil poder predecir cuánto es el tiempo que le queda de vida a la persona y que existen factores espirituales, psicológicos y sociales que aumentan la esperanza de vida.

La resiliencia, en Psicología, hace alusión a la capacidad del individuo para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. Entiende el desarrollo humano dentro de un contexto específico, es decir, si cada individuo está inmerso en un marco ecológico, entonces, para comprender mejor el proceso de resiliencia, es de suma importancia considerar el ambiente y la cultura del individuo, al igual que las tareas específicas correspondientes a cada etapa de su desarrollo.

Así mismo, existen factores que permiten que una persona con alguna enfermedad degenerativa terminal logre ser resiliente ante ello y le permita encontrar una mejor manera de llevar su vida. Tales factores son: estar rodeado de personas que provoquen un estado emocional tranquilo, no victimizarse, apoyar a los demás, mantener una relación cálida con alguien que está al cuidado, así como tener familiares que le brinden cercanía y calidez.

En mi experiencia como psicóloga familiar dentro del Centro de Rehabilitación Infantil Teletón, me he encontrado con familias en proceso de duelo con capacidad resiliente, ello se debe a la medida en que se permiten experimentar y vivir cada una de las emociones que se derivan del diagnóstico de su hijo, ante la búsqueda por encontrar el camino que los lleve a brindarle una calidad de vida positiva y feliz.

En tanto que los pacientes que he tenido el honor de ayudar a encontrarse y vivir su hoy y de quienes he aprendido lecciones de vida, he encontrado que mientras tengan a su lado a personas positivas y, sobre todo, que faciliten la expresión emocional al hacerlo ellos también, la capacidad de resiliencia aumentará; sin embargo, en cada etapa de desarrollo, así como de la evolución de la enfermedad, esto cambia y se transforma pudiendo ser de trascendencia o no tanto para el paciente como para la familia.

Por consiguiente y para finalizar, dado que la enfermedad afecta todas las áreas de las personas y los seres humanos somos seres integrales, el abordaje y acompañamiento en la enfermedad degenerativa y en la enfermedad terminal debe ser interdisciplinario, con una gran dosis de humanidad, respeto, y empatía hacia el paciente y su familia. Es estar en contacto de humano a humano, de corazón a corazón; en contacto con el dolor y el sufrimiento para entender de esta manera el proceso por el cual se atraviesa y poder servir de forma positiva y oportuna.

Mtra. Janeth Duarte Fuentes
Psicóloga Familiar
Clínica B, CRIT Sonora.
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Lunes, 03 Octubre 2016 19:46 Publicado en Familia

 

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El famoso best seller de Stephen Covey, Los 7 hábitos de los ejecutivos altamente efectivos, encaja a la perfección al aplicarlos en la familia, ya que esos hábitos son el escenario de la propia familia, donde se aprende y se vive para el desarrollo de la vida adulta.

La clave es que, antes de iniciar con el desarrollo y práctica de los hábitos, es necesario mantener a la familia dentro del camino, ya que el 90% del tiempo están fuera de él, ¿y cómo hacerlo? creando un marco referencial de los valores que se quieren vivir en la familia, involucrando a todos los integrantes y partiendo de un plan diseñado por papá y mamá.

Es como un vuelo de avión: los pilotos tienen un plan de vuelo, pero durante este, el viento, la lluvia, la turbulencia, el tráfico aéreo y otros factores actúan sobre el viaje del avión, lo mueven ligeramente en diferentes direcciones de manera que la mayoría del tiempo no está siquiera dentro del plan del vuelo original. Lo mismo se vive en la familia cuando se tiene un plan de vida o de desarrollo familiar.

Pero ¿qué pasa cuando no se tiene?, ¿cuál es el resultado cuando una familia es gestionada sin un plan de vuelo? El hogar se convierte en un lugar de gestión de actividades rutinarias como dormir, comer y asearse (entre otras), y no en un lugar en donde se viva en apoyo mutuo, comprensión, entendimiento y respeto por el individuo, un lugar en donde se espera el regreso de los miembros de la familia aun cuando estos hayan partido a formar su propio hogar.

Es por ello que aquí te presentamos los siete hábitos de las familias.

Sé proactivo
Respecto a este hábito, hablamos de cómo educar proactivamente, enseñando a nuestros hijos a tomar decisiones con libertad y conciencia, y esta, a su vez, formándola a través de los valores que vivimos en familia. Las decisiones que tomen nuestros hijos deben estar en un marco de libertad y confianza en sí mismos.

Comienza con el fin en la mente
Para aplicar este hábito como plan en la familia habría que desarrollarlo en tres grandes temas:

• Objetivo individual, como persona y como esposo o esposa
• Objetivo de matrimonio
• Objetivo familiar


Cada uno de estos se dividen: Dios o vida espiritual, trabajo profesional, colegio, amigos y sociedad. Con esto desarrollaremos los temas espiritual, dinero, bienes materiales, tiempo de descanso, el valor de la amistad, el valor de vivir en sociedad incluyendo nuestra colonia.

Pon primero lo primero
Este hábito se trata sobre educar con nuestra conducta a nuestros hijos y enseñarles que se deben de realizar las actividades de acuerdo a los roles que nos toca vivir, creando conciencia de estar convencido inteligentemente para lograr los objetivos que nos trazamos. Es decir, es necesario que aprendamos en nuestro hogar a elegir las actividades que nos conduzcan a nuestros objetivos.

Pensar en Términos de Ganar/ Ganar.
Educar a nuestros hijos con una sola palabra: servicio. De esta manera se hacen las cosas con rectitud de intención queriendo el bien de los demás, respetando sus límites. Al ser generosos ganaremos también nosotros, ya que “una mano que da nunca queda vacía”

Buscar primero entender, luego ser entendido
Hay que enseñarle a los miembros de nuestra familia a escuchar y a ponerse en los zapatos de los demás; caminar con esos zapatos en las condiciones propias de esas personas es el camino para lograr el ganar/ganar. Esto se realiza también escuchando a nuestros hijos, así ellos lo aprenden en la práctica y sienten que la familia los escucha.

Practicar la sinergia
Al practicar los hábitos ganar/ganar y el hábito de entender primero, se está educando en sinergia, ya que nos integramos como un grupo, una unidad y decidimos como familia. Es pasar de un “yo” a un “nosotros”.

Rafael Fontes Lohr

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Miércoles, 28 Septiembre 2016 20:50 Publicado en Familia

 

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Más allá de lo bonito que sentimos o de la ternura que nos provoca una animalito y la influencia positiva que tiene en nuestras vidas, lo que es realmente invaluable es el impacto que tiene en el crecimiento y el desarrollo de los niños.

Los niños desde sus primeros días y meses de vida tienen un impulso natural por aprender y lo hacen primeramente a través de los sentidos. Una mascota en casa será un estímulo más del cual podrán ir aprendiendo a través de la convivencia y de los juegos, pues podrán acariciarlo, reconocer sus sonidos y sentirlo, entre muchos más.
Beneficios de una mascota en los niños

• Amor y compañía
Es un ser vivo con el que se creará un lazo significativo, un vínculo muy especial y profundo, ya que mientras los niños maduran, la mascota crece junto con ellos. Los recuerdos más preciados de su infancia irán acompañados de la presencia de ese pequeño animalito.

• Cuidado y responsabilidad
No se trata de que el niño sea 100% responsable, pues sentirá que cuidar de su mascota es una obligación más. Se trata de que a medida de que el lazo con el animalito sea más estrecho, desarrolle un instinto por su cuidado, mientras que los padres le enseñan cómo cuidarlo y atenderlo. Adoptar una mascota es un trabajo en equipo, una responsabilidad compartida.

• Entendimiento y cuidado del medio
La relación directa de un niño con una mascota le ayuda a comprender (por muy pequeños que sean) aspectos como el ciclo de la vida y la importancia de la alimentación y el cuidado, y no solo de los animales, sino de las plantas y del medio ambiente en el que vivimos.

• Desarrollo óptimo de las emociones
Los niños desarrollan sus habilidades emocionales con mayor facilidad. Los ayuda a ser más empáticos para reconocer cómo se encuentra su mascota y, posteriormente, pueden extrapolar esto con las personas; además, les ayuda a disminuir o eliminar el estrés, a ser menos agresivos, a mejorar su autoestima y a tener un mayor bienestar psicológico.

¿Una mascota en la escuela?
En nuestra ciudad existe una escuela primaria en la que vive una mascota, un perrito que recibe a los niños alegremente cada mañana. Este perrito ha ayudado a la socialización e integración de los pequeños, a que se establezcan nuevas relaciones de amistad entre ellos y favorece su seguridad y confianza en un nuevo contexto, pues motiva a los niños a ser más afectivos, e incluso los ha ayudado a superar fobias. Una mascota propicia juegos, actividad física y muchas risas.


 “El perro le enseña al niño la fidelidad, la perseverancia y a dar tres vueltas antes de acostarse”
Robert Charles Benchey

Jessica Martha Muciño López es licenciada en Psicología con Máster en Psicopedagogía. Recibe comentarios al correo Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

 
 

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