Miércoles, 14 Agosto 2013 17:38 Publicado en Familia

 

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I. La principal escuela está en casa. Un niño necesita aprender de sus padres los hábitos para valerse por sí mismo en el mundo adulto. Los padres no podemos pretender que nuestros hijos realicen cosas que nosotros no practicamos.

II. Educar significa dar ejemplo. No solo es ofrecer una serie de valores y explicaciones, sino llevarlos a la práctica para que, cuando ellos sean padres, continúen con nuestros pasos. Educar es seducir por encantamiento, ejemplaridad y valores.

III. El No es una palabra constructiva. Hay que saber apreciar el valor de los límites, ya que la autoridad nos ayuda a crecer con paso seguro. Por el contrario, la falta de unos límites claros desconcierta a los niños.

IV. El tiempo es el mejor regalo. No existe nada más valioso que pasar unas horas al día con nuestros hijos, escuchar sus preocupaciones y compartir sus aficiones. Ninguna compensación material puede suplirlo.

V. La madurez es controlar deseos y retrasar gratificaciones. Si no nos dejamos arrastrar por los primeros impulsos, estaremos tomando el control de nuestra vida y gozaremos de verdadera libertad. El que es fuerte gobierna sus impulsos y controla posibles arranques de ira.

VI. La paciencia y la medida son grandes brújulas de vida. La voluntad, los sentimientos, la sexualidad y la inteligencia deben estar regidos por estas cualidades para disfrutar de una vida plena y serena.

VII. No vivimos solos. Educar en la cooperación con los demás y en el valor del respeto sienta las bases para una vida satisfactoria y empática en comunidad. Mira siempre qué puedes hacer por el familiar más cercano, aunque lo conozcan demasiado bien.

VIII. Nuestra autoestima es el mayor tesoro. Enseñar a valorarse a uno mismo, a respetar la propia libertad y la de los demás es un eje fundamental para transitar por el camino de la armonía. Autoestima es confianza y seguridad.

IX. El pensamiento positivo rompe barreras. Los estímulos constructivos hacen más por la motivación de los pequeños que el castigo y el lenguaje negativo repetido. Aprende a ver más lo bueno que lo malo.

X. No invoquemos el futuro y amemos el presente. Enseñar a nuestros hijos a disfrutar el hoy y el ahora, a hacer las cosas con tranquilidad, es una vacuna contra la ansiedad y la insatisfacción.

Tomado del libro No Te Rindas escrito por Enrique Rojas.

 

 

Jueves, 01 Agosto 2013 18:30 Publicado en Familia

 

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I. Amarse a uno mismo es indispensable para amar bien a tu pareja. Una autoestima baja suele llevar a una relación llena de apegos, lamentos y recriminaciones. No podemos dar al otro el afecto que no nos damos a nosotros mismos. Para estar bien con alguien hace falta estar primero bien con uno mismo.


II. El amor no es como en los cuentos de hadas. Una buena dosis de realismo ayuda a encontrar el camino correcto en la senda del amor. No existen los príncipes y princesas azules, pero sí una compañía que ilumine nuestra vida cotidiana. Realismo e
Ilusión mezclados con arte.

III. Evita a las personas inmaduras. Elegir a alguien con pánico al compromiso u otras actitudes infantiles nos lleva al fracaso y la desesperanza. Un candidato sentimental menos impactante al principio puede resultar a la larga mucho más satisfactorio. Madurez afectiva es capacidad para dar y recibir amor.

IV. Ama sin apegarte. Solo quien sabe estar en soledad puede encontrar el orden y la creatividad que luego verterá en su compañero o compañera. En el amor conyugal hay que buscar una buena ecuación entre proximidad y lejanía.

V. Los detalles cotidianos son el sostén de una relación. Regalos fuera de las fechas señaladas, palabras cariñosas, una broma que disipe el mal humor matinal… Estos pequeños actos configuran una pareja saludable. Cuidar los detalles pequeños es amor inteligente.

VI. Saber recibir amor es tan importante como saber darlo. La energía amorosa debe fluir como un circuito cerrado dentro de la pareja. Hay que entregarse y aceptar la entrega, cada cual según su manera de ser. Estar atento a lo que el otro necesita: eso es amor acertado.

VII. Huye de las discusiones innecesarias que dinamitan la convivencia. Muchos divorcios y separaciones tienen su origen en la acumulación de fricciones cotidianas, a menudo debido a detalles sin importancia. Evitarlas a tiempo aumenta la calidad de la relación. De la discusión conyugal rara vez sale la verdad.

VIII. Trata cada crisis de inmediato. Los asuntos del corazón no pueden postergarse en la agenda, como una obligación más. Antes de que se genere resentimiento, hay que resolver los temas de fondo que están afectando a la pareja. Pedir perdón enseguida es generosidad y paz interior.

IX. Comunícate bien, pues es un seguro para el corazón. Más allá del entendimiento sexual, el arte de conversar es esencial para que la unión de la pareja funcione. Las uniones más armónicas son las que se basan en un diálogo constante y fértil.

X. Cárgate de paciencia, el condimento esencial de una relación. Sin ella sucumbiremos ante los primeros problemas que surgen en el normal devenir de una relación. La pareja es una carrera de fondo en la que hay que salvar muchos obstáculos para avanzar juntos hacia un mismo horizonte. Paciencia es saber esperar y saber continuar.
Tomado del libro No Te Rindas escrito por Enrique Rojas.

 

Jueves, 25 Julio 2013 18:39 Publicado en Familia

 

 

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Todo lo que tu mente puede crear, lo puede concebir.
Clement Stone

Es recomendable educar a nuestros hijos para tener sueños y ayudarlos a definirlos con claridad. La definición de su visión le permitirá crear una mente de abundancia. Además aprenderán que detrás de cada obstáculo siempre existe una posibilidad de solución, una alternativa que su mente puede encontrar.

Algunas ideas que te ayudarán a desarrollar su visión son:

1. Pídeles que planifiquen sus tareas.
2. Diles que visualicen las jugadas que realizarán en su próximo partido.
3. Permite que en las próximas vacaciones ellos elaboren el plan del viaje.
4. Enséñalos a disfrutar de la vida todos los días.
5. Estimúlalos a que tengan interés en varias cosas que la vida ofrece.
6. Ayuda a tus hijos a crear imágenes positivas de su vida.
7. Ayúdalos a que no tengan una visión destructiva del futuro.
8. Oriéntalos a hacer un plan de sus proyectos.
9. Ayúdalos a tener imaginación y a no caer en una vida rutinaria.
10. Refuerza los sueños de tus hijos aunque parezcan ilusorios.
11. Desarrolla un ambiente abierto a la creatividad.
12. Enséñalos a meditar.
13. Edúcalos para que hagan un diagnóstico del avance de su plan.
14. Llévalos al campo y al mar para ver la dimensión de la vida.
15. Edúcalos para que tengan metas en su vida.
16. Estimula a tus hijos para que sean personas apasionadas en todo lo que hacen.

Tomado del Libro Cómo hacer de tu hijo un líder de Mario Borghino.


 
 

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