Familia

Familia (115)

Miércoles, 28 Junio 2017 20:11

Sanos en toda temporada

 

familia28junio

El calor es uno de los principales factores de deshidratación tanto para el adulto como para el menor, por eso es importante conocer los alimentos que nos ayudan a hidratar nuestro cuerpo. En la mayoría de los casos, a los niños en esta temporada les apetece más el beber que comer, de ahí la importancia de cuidar su alimentación diaria.

Frutas y verduras de temporada
Aprovecha las frutas y verduras de estación, que son fuente importante de vitaminas y minerales, son ricas en fibra y bajas en calorías, evitando así el estreñimiento y el sobrepeso.

La fruta que mayormente se disfruta en esta estación del año es la sandía; además de tener un atractivo color, la sandía es una fruta fresca y dulce compuesta por un 93% de agua. El agua de sandía es ideal después de un gran esfuerzo físico. De igual manera, con la llegada del calor, no hay nada más adecuado que las fresas, son hidratantes y fortalecen nuestro sistema inmunológico. Otra fruta más es el melón, gran fuente de antioxidantes que ayuda a regular el azúcar en la sangre. Incluye estas frutas en tus bebidas y postres.

Es importante que los platillos vayan siempre acompañados de una gran variedad de verduras, esto hará que sean más agradables a la vista. Ya sea con queso o algo para aderezar, las verduras de temporada son un primer plato rico en nutrientes esenciales y muy adecuadas tanto para las comidas como para la cena.
Opciones refrescantes y saludables
Ideas como una paleta fría de fruta natural o solo aguas frescas de frutas naturales son excelentes y muy ricas opciones para mantenerlos hidratados, además de que a los niños les resulta bastante atractivo. Solo necesitarás: leche, fruta, una batidora y un molde de paletas.

Recomendaciones
En general, los niños deben comer de todos los grupos de alimentos, respetando siempre los valores generales, que son: 55% hidratos de carbono, 25% grasas y 20% proteínas, ya que se encuentran en una etapa crucial para su desarrollo y necesitan una alimentación completa. Es importante cuidar sus porciones y su actividad física, para que sus músculos y esqueleto se desarrollen totalmente.
•Evita alimentos chatarra y jugos con exceso de azúcar (los embotellados), y elige opciones más naturales (jugo de fruta natural).
•Haz que los platillos se vean más coloridos o juega con los alimentos formando figuras.
•Aprovecha las verduras y frutas de estación, pues cada una de ellas aporta distintas vitaminas y minerales.
•Respeta la digestión. Dependiendo del tipo de comida se debe respetar el periodo de digestión antes de bañarse o meterse al agua; deben esperar al menos 30 minutos, de no hacerlo, puede ocasionar dolor abdominal, vómito y mareo.
•Las colaciones son importantes, lo mantendrán con mayor energía y evitará que el niño llegue con mucha hambre a la hora de la comida o la cena.

Andrea A. Martinez Ruiz

Licenciada en Nutrición.

Tel. (662) 424 5211

Martes, 30 Mayo 2017 19:32

Detecta malas compañías

 

familia1junio

 

Cuando nuestros hijos entran a la escuela es inevitable sentir un poco de estrés porque sabemos que la vida los irá llevando por un camino distinto al nuestro. Su crecimiento es una odisea que los conduce por distintos caminos: conocen gente y adquieren nuevos hábitos. En la secundaria, nuestros hijos comienzan a salir al cine y a comer con sus amigos, e incluso a fiestas que pueden terminar un poco tarde. Como padres de familia debemos de estar al pendiente de con quién salen y a dónde van; controlar la hora de llegada y saber quién estará a cargo de ellos. Hacemos todo esto con el fin de estar al pendiente de su crecimiento, pues tratamos de evitar que nuestros hijos caminen por la dirección equivocada.

Malos pasos
Nada aterra más a un padre que pensar que un hijo anda en malos pasos; que asume conductas fuera de lo normal y que sus amistades no son las esperadas. Para prevenir esto, conviene estar atentos a los siguientes síntomas:

1. Aislamiento: se van distanciando poco a poco de su familia.
2. Silencio: dejan de comunicarse con los demás y se vuelven reservados; evitan hablar con sus padres y no responden a sus preguntas.
3. Abandono de actividades: dejan de realizar actividades que antes los apasionaba.
4. Cansancio: pasan mucho tiempo en su habitación, ya sea durmiendo o simplemente encerrados.
5. Bajo rendimiento escolar.
6. Pasan mucho tiempo en la calle y no hablan de las actividades que realizan.

Estos signos indican que algo no está bien con nuestros hijos. Si tu hijo presenta alguna de estas señales, lo mejor es tratar de comunicarse con él. En efecto: si bien es cierto que estos signos son señales de una alta probabilidad de que tu hijo ande por malos pasos, también pueden ser síntomas de depresión.

Encara las circunstancias
Hay dos formas de hacer frente a esta situación: pasándola por alto o encarándola sin tapujos. A veces es muy sencillo decir “aquí no pasa nada”, pues nos da miedo toparnos con una realidad que quizá no sea de nuestro agrado. No obstante, lo mejor que podemos hacer es asumir nuestro papel de padres, buscando una solución para evitar que lo que sucede crezca y se salga de control. 


El amor a los hijos implica educarlos con disciplina, trazando ciertos límites. Debemos de darles un horario de salida y de llegada; inculcarles responsabilidades en el hogar, como mantener limpio su cuarto o que ayuden a lavar los trastes. Igualmente, hay que incitarlos a realizar actividades extraescolares, como leer un libro, practicar algún; incluso podemos darles la responsabilidad de una mascota, a propósito de que crezcan en responsabilidad. Nuestras acciones los ayudarán a aprender y a asumir las consecuencias de sus actos.


Es importante darnos un tiempo para observar y conocer a nuestros hijos: si no lo hacemos, no podremos detectar cuando hay un cambio normal y esperado de su conducta o si se encienden los focos de alerta. Fomentemos la comunicación familiar para tejer bien los lazos entre cada uno de los miembros de la familia, de tal manera que el hogar sea un espacio donde reine la confianza. ¡Dales la oportunidad de expresarse sin juzgarlos! Solo así podremos lograr una comunicación más fluida, asertiva y afectiva.

Lic. Nidia Santellanes Madrigal. Coach y asesora psicoeducativa.

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Martes, 30 Mayo 2017 18:51

Una alianza necesaria

 

familia31mayo

El hogar y la escuela son los dos principales contextos en los que se desarrolla un niño. El núcleo familiar es el primer contacto que se tiene con un agente socializador y en él inicia su proceso de aprendizaje. Al ser los dos ámbitos principales del desarrollo del ser humano es de suma importancia que ambos contextos inicien y mantengan una alianza sólida durante todo el proceso de educación formal.

La relación familia-escuela es imprescindible para potenciar el desarrollo emocional, social y cognitivo del infante. Debe ser una relación constructiva de respeto y apoyo mutuo, pero, sobre todo, debemos tener claro que es una relación colaborativa y que somos parte de un mismo equipo con un objetivo en común: el sano desarrollo infantil.

El trabajo colaborativo es lo que mayormente define una alianza familia-escuela exitosa, y para que se dé hay que tener en cuenta:

Comunicación bidireccional
Los padres (o tutores) deben estar siempre abiertos a lo que la escuela tiene que decir, así como acercarse a la institución directamente para aclarar dudas, hacer preguntas y otorgar información relevante de la salud física y emocional del niño. De igual manera, el educador debe mantener informado a los padres acerca de las actividades que se están llevando a cabo en la escuela, las que se tienen pensadas realiza, así como de los avances y áreas de oportunidad que su hijo o hija experimenta. La comunicación debe ser eficaz, asertiva, continua y permanente.

Roles y responsabilidades
Es sumamente importante entender que entre más claros estén los roles y nos hagamos responsables de nuestras actuaciones, más rápido será el impacto en la conducta y desempeño de los niños.

Apertura
Ambas partes debemos saber que el actuar del pequeño es consecuencia de nuestra influencia y de las expectativas que tenemos de él. En la medida en la que estemos abiertos a recibir observaciones del otro sobre nuestro actuar, seremos capaces de hacer un análisis y, por consecuencia, modificaciones en la crianza o nuestra práctica docente para potenciar el máximo desarrollo de los pequeños.

Reconocimiento del trabajo
Es imprescindible reconocer la labor y la importancia de ambos contextos en la vida de un pequeño. Los docentes deben reconocer el trabajo y la dedicación de los tutores, y los tutores reconocer a la institución educativa por su influencia en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Triada educativa
La alianza es una relación de tres (familia, escuela y estudiante) donde el principal protagonista es el estudiante; su actuar, opinión, preocupaciones, dudas e inquietudes son igual de importantes y deben tomarse en cuenta. Un buen conocimiento y desarrollo de sus capacidades emocionales fortalecerá las bases para generar y aumentar su motivación por aprender, observar, experimentar, cuestionar y crear.

La alianza entre familia y escuela fortalece y facilita la enseñanza y el aprendizaje; potencia sentimientos de seguridad y motiva a los pequeños a ser conscientes de la labor educativa que realizan sus padres y maestros.

 

Jessica Martha Muciño López

Psicología con Máster en Psicopedagogía

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Lunes, 29 Mayo 2017 19:44

En busca de un buen sentir

 

familia30mayo

 

Al inicio de la vida, el humano pasa por etapas de ajuste, aprendizaje y desarrollo, tanto físico como mental. Durante estas transiciones, nadie está exento de padecimientos tales como ansiedad y depresión. Existen muchos factores que pueden contribuir a que el niño o adolescente los experimente: desde los cambios hormonales, transiciones intelectuales, sociales y sexuales propias del desarrollo, hasta problemas como violencia intrafamiliar, acoso escolar y el duelo por la pérdida de un ser querido, entre otros. Si estas situaciones no se tratan adecuadamente, pueden desencadenar un problema emocional.

Detéctala a tiempo
Como adultos, a veces es difícil siquiera considerar la posibilidad de que un niño o adolescente pueda padecer depresión, pero es necesario aceptarlo para encontrar una solución. Según estudios realizados en Estados Unidos, el 1% de los bebés, 4% de los niños en edad preescolar, 5% de los niños en edad escolar y 11% de los adolescentes en ese país cumplen con los criterios que coinciden con un trastorno depresivo mayor. Estas cifras son alarmantes, ya que en muchos de estos casos no se identifican los síntomas o no se actúa en tiempo y forma adecuados para asegurar un tratamiento eficaz.

Datos sobre la depresión infantil y del adolescente:
• Es una enfermedad real, no es debilidad ni pereza. Los niños que llegan a padecerla se ven afectados en sus habilidades emocionales, sociales, físicas y conductuales. Esto se debe a factores biológicos que predisponen al desarrollo de la enfermedad y otros eventos de vida, los cuales en conjunto precipitan su aparición.
• No desaparece por sí sola. Tampoco se trata de una “cuestión de actitud”, ignorar el problema no solucionará nada. Lo mejor es buscar atención especializada. En los niños y adolescentes que reciben tratamiento, el porcentaje de casos de mejora es superior al 80%.
• Si tu hijo padece depresión, no significa que seas un mal padre. Los niños y adolescentes por lo general enmascaran lo que sienten por miedo o desconocimiento. La única manera de identificar estos trastornos como padres es educándonos para identificar los síntomas.
• Un niño deprimido no siempre es solitario. Como mencioné anteriormente, un menor con depresión podría fingir estar feliz y socializar, aun cuando en su interior esté pasando por conflictos emocionales intensos.
• El riesgo de suicidio en niños y adolescentes es un peligro real. El suicidio en adolescentes es la tercera causa de muerte en Estados Unidos y en la mayoría de los casos se asocia con cuadros depresivos no tratados.

Finalmente, los síntomas sobre los cuales deberíamos estar al pendiente de identificar en niños y adolescentes son los siguientes:

• Cambios en el patrón de sueño (duerme mucho o no duerme).
• Pérdida de la autoestima.
• Irritabilidad, mal humor, intolerancia o tristeza excesiva.
• Preocupación excesiva por su imagen física.
• Cambios en la alimentación que ocasionen un aumento o descenso notable de peso.
• Actitud apática o pérdida de interés en sus actividades favoritas.
• Aislamiento excesivo.
• Abandono de sus amistades y grupos sociales.
• Pláticas frecuentes sobre la muerte, o pensamientos negativos recurrentes.


Dr. Luis Daniel Avila Gámez

Médico Psiquiatra certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría. Grupo Médico Fátima

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Lunes, 29 Mayo 2017 18:52

Juventud sana “divino tesoro”

 

familia29mayo

Hace más de tres décadas que egresé de mi especialidad como médico pediatra. Recuerdo que al servicio de urgencias nos llegaban casos de adolescentes heridos por accidentes diversos, como atropellamientos, caídas de motocicletas y peleas, lo de siempre. Tristemente, hoy han cambiado drásticamente estas urgencias; ahora los jóvenes llegan víctimas de delitos con armas blancas y de fuego.

Cuando uno es joven, es común creer que las enfermedades no nos llegarán o que somos invencibles. De niños se nos inculca que un joven sano será un ciudadano positivo para el progreso y cuidado de sus familias. Por eso hay que proteger a los adolescentes, para tener adultos fuertes y sanos.

Salud en la adolescencia
La adolescencia implica una evolución y un desarrollo constantes. Nuestro cuerpo experimenta un desarrollo físico e intelectual extraordinario. Se requiere una alimentación más cuidada que nunca, horas suficientes de ejercicio y sueño, prevención del abuso de sustancias tóxicas y enriquecimiento intelectual.

El inicio de la adolescencia varía, pero generalmente es entre los 12 y 13 años de edad; esta etapa termina a los 18 años, dando paso a la etapa del adulto joven. Hay que cuidar la salud de los adolescentes para formar adultos triunfadores, porque al final del día la salud es un triunfo.

La mayoría de los jóvenes en esta etapa pasan por la secundaria o la preparatoria. Las autoridades de salud deben intensificar sus programas de promoción de la salud en estas edades, para que los menores sepan cómo cuidarse por sí mismos tanto como sea posible. Así podrán prevenirse adicciones, enfermedades venéreas, y evita que caigan en actividades delictivas.

Recomendaciones
• Que la escuela realice exámenes psicométricos en los jóvenes para detectar debilidades y fortalezas, tanto emocionales como intelectuales.
• Fortalecer los programas de educación y promoción de la salud dirigidos a adolescentes.
• Actualizar la cartilla de vacunación para ayudarlos a prevenir enfermedades como el tétano, hepatitis A y B, y varicela, entre otras.
• Dormir 8 horas mínimo.
• Cuidar su salud emocional para prevenir el abuso de drogas y alcohol, y brindarles la información necesaria para que tomen decisiones sabias en estos ámbitos.
• Incitar la práctica de deportes.
• Brindarles la información necesaria para que su vida social sea sana, y crear puentes de comunicación padre-hijo para estar enterados de lo que viven los menores.
• Educarlos para que vivan su sexualidad como mejor funcione para ellos, y sepan cómo mantener estas prácticas seguras, libres de embarazos no deseados y enfermedades venéreas.
• Darles las facilidades para que se cuiden, de manera que puedan aprovechar avances médicos, como la vacuna del papiloma.

Lo más importante es no olvidar que no debemos juzgar a nuestros jóvenes, sino orientarlos. Debemos fomentar el amor familiar, la comprensión y la comunicación con nuestros hijos. Procuremos tener su confianza y demostrar con el ejemplo que son importantes para nosotros. Todo por su bienestar.

Dr. Heriberto Fuentes García. Médico pediatra adscrito al Hospital Infantil del Estado. UAG-HIES. SSA 71703. DGP 55803. PED. 3188883.

Viernes, 28 Abril 2017 21:51

Un niño en el cuerpo de un adulto

 

familia28abril

La personalidad inmadura se caracteriza fundamentalmente por el infantilismo: rasgos y mecanismos psicológicos propios de la infancia, como si el paso del tiempo no les hubiese servido para adquirir otros nuevos, propios del desarrollo normal de la personalidad. Cuando esta discordancia de edad es suficientemente notable y toma un curso prolongado, se forma un trastorno de la personalidad con características y consecuencias específicas.

Rasgos de la personalidad
Las personas inmaduras tienen un conocimiento equívoco de sí mismas, que se caracteriza por su superficialidad. Aunado a esto, también se encuentra una falta de coherencia en planteamientos personales, los cuales no son más que corolarios naturales de la ausencia de una identidad personal suficientemente configurada y de un objetivo de vida realista y perfilado.

Otra característica inequívoca de la personalidad inmadura es tener una gran dificultad para admitir con naturalidad sus carencias, fallas y limitaciones, tanto las de los demás como las de la vida misma. Esto encarrila al inmaduro a escapar hacia un mundo de fantasías en donde se cumplen sus deseos insatisfechos.

Tal como le ocurre a la mayoría de los niños, los adultos con personalidad inmadura son muy impacientes y caprichosos, vicios que los orillan a caer en la pretensión de querer lograr inmediatamente sus objetivos. Difícilmente son capaces de soportar dificultades a corto plazo por obtener beneficios más tarde. Por esta razón, el inmaduro tiende a actuar de un modo primario, guiado casi exclusivamente por el hoy y el ahora, sin reparar en las consecuencias de su comportamiento. Su falta de constancia responde a una falta de planteamientos realistas.

Consecuencias y dificultades
El inmaduro sufre frecuentes altibajos anímicos, desencadenados, la mayoría de las veces, por motivos insignificantes. Igualmente, el inmaduro tiene poca tolerancia a la frustración, lo cual lo cuasi-determina a destruir cualquier proyecto cuando algún fracaso está al acecho.

Si alguien se niega a que se cumplan sus deseos, el inmaduro reacciona impulsivamente, a veces con agresividad, lo cual deteriora sus relaciones personales, que suelen ser un tanto conflictivas por su dificultad para dar y recibir afecto, para comunicarse con los demás, para dejarse conocer y establecer lazos afectivos francos, sinceros y profundos.

En otras ocasiones, se puede advertir que el inmaduro padece de una exagerada influencia de opiniones ajenas, quedando al arbitrio de la moda, temas coyunturales o de la influencia pasajera de alguna persona que, en ese momento, adopta como líder. Es a lo que comúnmente se entiende por "falta de personalidad".

 

Mtro. Sergio Oliver Burruel. Asociación Sonorense de Psicología Aplicada (ASPA). Cédula profesional UNAM 1104356. Cédula maestría UNO3425172. Cel. (662) 256 4064.

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Miércoles, 29 Marzo 2017 18:12

Los hijos de familias reconstruidas

 

familia29marzo

La familia reconstituida es un tipo de familia que ha existido siempre. En el pasado, estas familias surgían con la muerte de uno de los cónyuges y el emparejamiento del padre o de la madre con otra persona. Hoy se le conoce así al modelo de familia en la que ya sea uno o ambos miembros de la pareja tiene hijos de una relación anterior.

Es conveniente que al comenzar la convivencia, los adultos responsables tengan una actitud paciente y de confianza. Cuando se informe a los hijos sobre la decisión de convivir, es importante buscar que se expresen los sentimientos y dificultades que este cambio conlleva. No es conveniente forzar los avances ni disimular las emociones; en estos momentos, el deseo adulto de que todo marche bien y de forma inmediata no se cumplirá, se requiere tiempo. Lo primordial es trabajar para que se forme un sentido de pertenencia a la familia.

Una nueva familia
Otra de las cuestiones que puede ser preocupante es la reacción de sus hijos e hijas ante la nueva situación. Aunque cada familia es diferente, el modo en que las personas adultas responden a esta situación va a influir en la adaptación de los hijos e hijas a la misma.
Los sentimientos y las preocupaciones sobre la pareja y familia anteriores pueden complicar el proceso de adaptación. En este sentido, una comunicación asertiva con la expareja puede fomentar la confianza, y redundar en mayor tranquilidad para los hijos ante los cambios que se van a dar.

Mis hijos, tus hijos
Típicamente los hijos e hijas menores de 10 años presentan mayor facilidad de adaptación a esta situación y terminan aceptando a la nueva persona en la familia. El siguiente intervalo de edades, entre los 10 y 14 años, presenta más dificultades de adaptación a la nueva familia. Son más propensos a sentimientos de abandono y a una sensación de competencia respecto a la nueva pareja. Además, el conflicto o sentimiento de lealtad hacia el padre o la madre biológica puede llevarlos a boicotear la relación con la nueva pareja.

En esta etapa pueden mostrar mayor sensibilidad a las expresiones tanto de afecto como de sexualidad entre su padre o madre y la nueva pareja. Esto puede favorecer la comprensión justamente de tales expresiones y los sentimientos que las originan. En algunos casos, los sentimientos de culpa pueden lograr que los padres y madres sean más permisivos. Por lo tanto, es necesario estar atentos a las alianzas que puedan surgir con hijos e hijas, ya que nos dificultarán marcar límites claros.

Establecer límites durante la adolescencia es un reto. Si a esta situación se le añade la convivencia con una persona que el adolescente no acepta ni reconoce como autoridad, esto es aún más problemático. Las normas deben ser similares para todos los hijos e hijas, tanto los que viven a diario en ese hogar como los que pasan tiempos breves. Es conveniente clarificar quién tiene la responsabilidad educativa y el ejercicio de autoridad, y no delegar en la pareja una función que no le corresponde al otro.

Mtro. Sergio Oliver Burruel, psicólogo y adictólogo. Asociación Sonorense de Psicología Aplicada (ASPA). Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. y Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. Cel. (662) 256 4064. Cédula profesional: UNAM 1104356 y Cédula maestría: UNO3425172.

Martes, 28 Marzo 2017 17:46

Mi compañero, mi socio

 

familia28marzo

El matrimonio es sin duda una de las decisiones que implica cambios relevantes en nuestra vida y en el entorno en el que nos desenvolvemos, pues elegimos a la persona con quien compartiremos formas de vida, valores, sentimientos y experiencias. Un atributo necesario digno de análisis antes de contraer matrimonio es el que tiene que ver con el patrimonio, entendiéndolo como el conjunto de derechos, bienes y obligaciones que tienen un valor económico.

Sociedad conyugal y separación de bienes
El Código de Familia para el estado de Sonora reconoce dos regímenes patrimoniales para el matrimonio, a saber, sociedad conyugal y separación de bienes. El primer tipo de régimen establece que los bienes y obligaciones adquiridos a partir de la constitución del matrimonio serán comunes entre los cónyuges, es decir, ambos tendrán en partes iguales los mismos beneficios de propiedad, uso y disfrute, así como las mismas obligaciones con respecto a las cargas. En cambio, el régimen de separación de bienes establece que a partir del matrimonio cada uno de los cónyuges tendrá sus propios bienes y sus propias deudas, sin existir comunidad patrimonial entre ellos.

¿Cuál de los regímenes patrimoniales conviene adoptar al momento de contraer matrimonio? La respuesta a esta pregunta se podría zanjar delimitando el para qué del matrimonio. Dicho prontamente, la finalidad del matrimonio es crear una comunidad de vida, experiencias y valores, pero también una comunidad de bienes y obligaciones.

En este orden de ideas, me parece que a la hora de elegir el régimen patrimonial se tendría que agregar como elemento de análisis la conveniencia o no de establecer un régimen donde no existan bienes comunes, sino bienes de cada uno de los cónyuges, así como la desactivación de las así llamadas “deudas adquiridas” por alguno de los cónyuges, las cuales pueden afectar la parte proporcional de los bienes del otro cónyuge. Así pues, establecer un régimen de separación de bienes resulta ser la alternativa más prudente para proteger los bienes que durante el matrimonio se vayan adquiriendo.

Lic. Wenceslao Cota Amador es abogado.

Tel. 210 6775

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Jueves, 15 Diciembre 2016 19:31

El gigante egoísta

 

familia15diciembre

“Todas las tardes, al salir de la escuela, los niños jugaban en el jardín de un gran castillo deshabitado. Se revolcaban en la hierba, se escondían tras los arbustos repletos de flores y trepaban a los árboles que cobijaban a muchos pájaros cantores. Allí eran muy felices.

Una tarde, estaban jugando al escondite cuando oyeron una voz muy fuerte.
-¿Qué hacen en mi jardín?
Temblando de miedo, los niños espiaban desde sus escondites, desde donde vieron a un gigante muy enojado…”

Bueno, ¡momento! no es mi intención dedicar estas páginas al tierno y hermoso cuento del escritor de origen Irlandés Oscar Wilde, cuento que vale mencionar, pertenece a la colección “El Príncipe feliz” escritos en el siglo antepasado, por allá en el 1888. Sin embargo, además de invitarles a leer dicha obra, pretendo usar al gigante egoísta para mostrarles una de las tantas realidades de nuestra sencilla ciudad. Así que, ¡ahí les va!

En un rincón de nuestra ciudad existe una plaza, cuyo nombre desconozco y que es una maravilla de lo bien cuidada que la tienen: árboles frondosos, juegos para niños, una pequeña palapa y lo mejor de todo, ¡disfrutada por niños y adultos! Puedo decir que es un oasis en medio de nuestra jungla de pavimento, ladrillos y concreto. Esta pequeña y bonita plaza está frente a una escuela con densa población estudiantil y ¿Adivinen qué? ellos no pueden acceder a ella ni disfrutar de esta magnífica área verde ya que se encuentra protegida en su alrededor por altos y gruesos barrotes de hierro. ¡Vamos! Pero ¿de qué clase de gigante egoísta estamos hablando?

Bien, así es, la plaza que en un tiempo- un largo tiempo- fué pública y aproximadamente de un año a la fecha dejó de serlo. Pero, ¿Qué pasó? ¿Una plaza pública que se transformó en privada?

Efectivamente hace más o menos un año atrás dejó de ser un lugar público para convertirse en un lugar custodiado por los vecinos del lugar, el cual fue embellecido y recuperado como un área de esparcimiento.

¿Embellecer? ¿Qué antes no era una linda placita donde cualquier ciudadano de a pie podía entrar a ella y tomar un descanso? Pues no, conozco esta parte de la ciudad desde hace nueve años y excepto cuando la unidad de parques y jardínes podían darle mantenimiento, más tardaban los buenos servidores públicos en arreglarla que regresar a ser un espacio de todos y de nadie donde el descuido y el maltrato eran evidentes la mayor parte del tiempo, lo cual en lugar de ser un “adorno” de la colonia, venía a ser una especie de contenedor de basura que la “afeaba”.

En el cuento del gigante egoísta, los niños le daban alegría al jardín lo cual lo convertía en un lugar de la eterna primavera, pero cuando el ogro “bardeó” y lo impuso como propiedad privada perdió lo ganado convirtiéndose en un lugar frío y triste. En el caso de la placita que menciono sucede todo lo contrario, la belleza primaveral y la alegría regresó al momento de ser custodiada por los vecinos del lugar. Ciertamente los barrotes son un precio que se tuvo que pagar para lograr darle vida a la placita y ello hace aparecer - con cierta ligereza- que hay una gran dosis de egoísmo pero creo que se cambió la historia para mejorarla.

Por cierto, “El gigante egoísta” de Oscar Wilde, vivió su momento de conversión cuando descubrió que su preciada posesión perdió toda belleza y alegría al excluir a los niños, al querer acapararlo para él solo, ó utilizando la metáfora de las estaciones vio como pasaba de una primavera pletórica de vida y color a un invierno permanente de tristeza y abandono. Para ello, el gigante tuvo un encuentro con un niñito que lloraba por no poder subir a un árbol y después de acercarse al resto de los pequeños, estos huyeron despavoridos al verlo, pero el sintió ternura por el niñito y lo ayudó a subir al árbol el cual entonces floreció y los pajarillos se posaron sobre el entonando sus cantos, el niño en agradecimiento lo rodeo del cuello con un tierno abrazo que lo conmueve y le ayuda a entender la necesidad de un cambio de actitud, de derrumbar el muro que impedía a su jardín - y a él mismo- encontrar la auténtica felicidad.

En lo personal creo que está más que validada la máxima de que “valoramos mejor aquello que nos cuesta” y dados los resultados creo, que al menos en este caso, el cambio de uso público a uso vecinal ha sido benéfico. Los vecinos del lugar vieron la oportunidad de también construir belleza y alegría.

Así, a los que pasamos por ahí, nos queda sonreír pensando en que al fin la placita se utiliza para los fines que fue creada y los vecinos del lugar pueden ser aunque sea un poco más felices y eso es una buena noticia para nuestra ciudad.

Efrén Díaz Cubillas
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Hermosillo Sonora.

Martes, 13 Diciembre 2016 18:10

Nuevas esperanzas, nuevas oportunidades

 

familia13diciembre

Un científico que vivía preocupado por los problemas del mundo estaba decidido a encontrar los medios para contrarrestarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de las respuestas para sus dudas.
Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar; el científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuera a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo para darle con el objetivo de distraer su atención; de repente, se encontró con una revista, en donde había un mapa del mundo, era justo lo que necesitaba.

Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y, junto con un rollo de cinta, se lo entregó a su hijo diciendo:

―A ti que tanto te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie.
El padre calculó que al pequeño le llevaría diez días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, oyó la voz del niño que lo llamaba calmadamente.

―Papá, papá, ya lo hice todo. ¡Conseguí terminarlo!
Al principio el padre no le creyó a su hijo, pensó que era imposible que, a su edad, hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Pero, para su sorpresa, el mapa estaba completo: todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?
Asombrado, el padre preguntó a su hijo:

―Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo lograste?
―Papá, yo no sabía cómo era el mundo ―respondió el niño ―, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre, así que di vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía cómo era. Cuando conseguí arreglar al hombre y verlo completo tal y como es, di vuelta a la hoja y vi que había arreglado al mundo.

Al aceptarnos conscientemente como personas completas, creativas y llenas de recursos (y a las demás personas también), descubrirnos que tenemos dones y talentos que ningún otro posee de la misma manera. Descubrimos también que todos tenemos una historia, o muchas, que contar.

No dejes que el pasado dictamine tu destino; toma una pluma y un papel, y visualiza que es lo que deseas para ti. Tú eres el único dueño de tu destino. Sé valiente, honra tu historia, mira las grandes posibilidades que el mundo te ofrece y confía en que tú eres el cambio que quieres ver en el mundo.

CPDT Handy Campillo García es Coactive coach, certificada por la asociación de disciplina positiva para padres de familia y en el aula, es miembro activo de la asociación de disciplina positiva, con sede en San Diego. Candidate lead Trainer by the PDA. Esposa, madre de 3 hijos, maestra y facilitadora del programa de disciplina positiva en Sonora y Arizona. Certified Positive Discipline Trainer. Professional Coactive Coach. Investigadora y amante de las historias.

 
 

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