Familia

Familia (126)

Viernes, 06 Octubre 2017 19:56

Buscando una buena relación

 

familia6octubre

Dice un refrán español: “mientras fui una nuera nunca tuve una buena suegra y mientras fui suegra nunca tuve una buena nuera”. Lo cierto es que esta es una relación de las más tormentosas que existen. Se dice que una de cada cinco nueras no lleva una buena relación con su suegra; incluso existen chistes con respecto a esta relación, los cuales pueden volverse groseros e irrespetuosos.

Creo que es importante tener en mente que una boda implica ingresar a una nueva familia. Si bien los novios son quienes contraen matrimonio, la familia viene incluida en el paquete y especialmente la suegra viene envuelta en celofán. Por naturaleza, la relación suegra-nuera es más conflictiva que la de suegra-yerno, así que nos avocaremos más a la relación entre mujeres.

Nuevas relaciones
En esta relación los miedos casi siempre ganan. La suegra no quiere ser suplantada por otra mujer que ahora tiene la atención, el interés y el amor de su hijo. Es entonces que la rivalidad y los celos afloran: su afán por ayudar, pero no saber cómo hacerlo, la lleva a reclamar, ordenar, querer dictar normas y meterse en todo sin que nadie se lo pida. Por lo cual la esposa se pone a la defensiva, dispuesta a atacar a la menor provocación y a entablar una lucha que puede durar toda la vida. Esta situación también puede ser a la inversa y dependerá de cómo se enfrenten los conflictos para que los resultados puedan llegar a ser positivos.

En lugar de crear problemas, esta relación debe fortalecer el vínculo de la pareja; debe brindarles confianza, alegría y seguridad. Hoy las abuelas juegan un papel importantísimo en la vida de los nietos. Muchas veces son ellas las que los cuidan antes de ir a la guardería, los recogen de las escuelas, les dan de comer y los cuidan cuando están enfermos para que la pareja pueda darse un respiro, ir al cine o tener una salidita.

Relación en equilibrio
En esta relación debe prevalecer la prudencia, la discreción y el respeto por ambas partes. La comunicación es muy importante para no sentirse distantes. Busquen puntos en común, inclúyanse en las tradiciones familiares, expresen gratitud cuando reciban un regalo, pongan límites sin ofender ni lastimar. Cada una es como es: con diferentes creencias y formas de hacer las cosas; no traten de cambiarse mutuamente, asuman que cada una hace lo mejor que puede. Aprovechen lo mejor que cada una tiene: experiencia y juventud.

No olviden que ambas aman a la misma persona y buscan su felicidad. Por eso mismo, no lo pongan entre la espada y la pared, ya que las relaciones de amor duraderas se construyen con trabajo, paciencia, esfuerzo y gratitud. Amor no es demostrar quién gana, quién merece más, ni quién tiene más poder, sino acoger al ser más imperfecto y demostrarle que aún así lo aceptamos, lo respetamos y queremos.

Coach Nidia Santellanes Madrigal
Conferencista, terapeuta y coach de vida
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Jueves, 28 Septiembre 2017 20:38

Obligaciones compartidas

 

familia29septiembre

La inserción laboral de la mujer constituyó la necesidad de un cambio de roles en los núcleos familiares, todavía hoy vemos casos de mujeres a las que se les exige seguir manteniendo el rol de ama de casa y además mantener su trabajo, y observamos atónitos cómo se le llega a reclamar por faltar a alguno de ellos.

Sin embargo, esta situación está cambiando, sobre todo en las nuevas generaciones. La mayoría de las parejas actuales son conscientes de que esta nueva realidad social que les ha tocado vivir conlleva hacer mancuerna en las labores domésticas, y que cuando se unen para la convivencia, es recomendable la distribución de las tareas para tener mayor armonía, estabilidad y mejor convivencia.

Convivir y compartir
En una piñata, una señora me comentó: “qué bueno que ayuda usted a su esposa con la niña”; creo que la señora quedó muy sorprendida con mi respuesta: “yo no la ayudo, la niña también es mi responsabilidad; compartimos la tarea de su educación”. Considero que no hay que “ayudar” en casa, desde el momento que decidimos convivir con alguien, hay una serie de actividades que tendremos que hacer; sin embargo, estas son propias de la convivencia y hemos de aceptarlas como tal. El gran inconveniente comienza en la distribución de hacer esas tareas y en las distintas formas que cada uno tiene para hacerlas.

Repartir tareas
En un primer momento, la idea inicial es de igualdad, el famoso “todo parejo”. Se pretende que ambos hagan y aporten el 50%; sin embargo, eso es algo muy complejo y difícil de conseguir, ya que no siempre se pueden dividir las actividades. En este punto, la recomendación es sencilla: de la lista de actividades que hay que realizar, decidan entre ustedes cuáles son las que va a desempeñar cada uno; empiecen por elegir las actividades que más les agradan, después aquellas actividades que no les gustan pero que no les molesta realizar, y finalmente, si les quedan actividades, seleccionen aquellas que les desagradan a ambos, en estos casos pueden echarlas a la suerte o hacer turnos. Recuerden: no se busca que ambas partes tengan la misma cantidad de tareas, sino que las realicen para mejorar la convivencia.

Realizar las actividades
Luego tenemos un punto que es más complicado de resolver: ¿cómo se hacen las tareas? Iniciemos aclarando algo muy importante: venimos de familias distintas, y por consiguiente es muy probable que hayamos aprendido a hacer las cosas de forma distinta, en ese sentido no hay un criterio preestablecido para indicar si están bien o mal: “es que en mi casa se lavan los platos después de cada comida”, “pues en la mía los lavamos todos los del día después de cenar”, pues creo que la conclusión es que hay que lavarlos.

En este punto tenemos que ser flexibles y volver a un sistema práctico. Claramente, hay cosas que no hacemos igual y no nos llevan el mismo tiempo. Comencemos con aquellas que no nos molestan; por ejemplo: si mi pareja dobla las toallas de forma distinta a como yo lo hago, pero no me molesta y al otro tampoco, simplemente cada uno las seguiremos doblando a su manera. Incluso puede haber momentos que consideremos que la alternativa del otro es mejor que la nuestra y adoptemos esa forma de hacer las cosas. Llegaremos a un punto donde habrá algunas actividades en las que no estaremos de acuerdo, la solución será la comunicación.

 

Dr. Raúl Martínez Mir es psicólogo y catedrático de la Universidad de Sonora. Recibe comentarios al correo: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Jueves, 28 Septiembre 2017 17:41

La unión matrimonial según Fichte

 

familia28septiembre

El filósofo alemán Johann Gottlieb Fichte (1762-1814) sostenía sin titubeos que el destino del varón y la mujer es el matrimonio. Le tenía tanta fe, que aseguraba que “una persona no casada es un hombre a medias”. Fichte veía en esta unión el punto de intersección donde brota de la manera más perfecta tanto la capacidad de amar de la mujer como la magnanimidad del varón. Según el filósofo, el amor y la magnanimidad son las condiciones que hacen posible la moral. Por lo tanto, la relación matrimonial establece las condiciones para que los seres humanos poseamos un conjunto de principios morales que dicten nuestras acciones.

El amor según el género
Lo que distingue a la mujer del varón es su abrumadora capacidad para amar. No resulta extraño, entonces, que sea la mujer quien reviste la entrega amorosa del matrimonio, a saber, la totalidad personal y la incondicionalidad temporal. Según Fichte, estas características implican la completa entrega de facultades, fuerzas y deseos para la eternidad. El mayor tributo de este gesto es la entrega de la personalidad (lo que creemos ser) y todo lo que tenemos; es una donación ilimitada. La determinación matrimonial dependiente del amor femenino es un regalo asimétrico, que no se rige por la virtud de la justicia: no se da para recibir.

Por extraño que parezca, uno esperaría que Fichte etiquetara el matrimonio como un deber incondicionado, puesto que es lo que nos hace verdaderamente humanos; sin embargo, sostiene que el matrimonio no puede ser solo una obligación sin condiciones, ya que no es exclusivamente dependiente de la libertad personal sino de la unión entre libertad y amor. El amor es el detonante de la entrega libre e incondicionada del varón y la mujer, y es lo que permite que ambas partes sean fieles entre sí.

Matrimonio y plenitud
Fichte identifica al varón y a la mujer con la etiqueta de “hombre”. Para que el hombre pueda ser pleno, tiene que desplegar tanto su aspecto físico como su aspecto moral. Los aspectos más nobles de los seres humanos solo pueden desplegarse a carta cabal en el matrimonio, “el amor entregado de la mujer; la magnanimidad oferente del varón, que lo sacrifica todo por la propia compañera; la necesidad de ser una persona digna, no por sí misma, sino por el amor del cónyuge; la verdadera amistad (pues la amistad solo es posible en el matrimonio, en el cual es además un fenómeno necesario), sensibilidad paterna y materna, entre otros”.

La filosofía moral de Fichte expone que el egoísmo es un sentimiento que no puede ser erradicado del ser humano, pues es un defecto de fábrica. El medicamento para el egoísmo es el matrimonio, pues este lo dulcifica. En palabras del filósofo, “la tendencia originaria del hombre es ser egoísta; en el matrimonio, la naturaleza misma lo guía a olvidarse en el otro; y partiendo de la naturaleza, el lazo matrimonial de ambos sexos es la única vía de ennoblecer al hombre”.

Diego Espinoza Bustamante

Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana. Actualmente trabaja como adjunto de rectoría de la Universidad Panamericana.

Martes, 05 Septiembre 2017 17:36

Educación en el hogar

 

familia5septiembre

Cuando somos padres, debemos considerar no imponer a nuestros hijos las actividades que hacíamos cuando éramos niños. Hoy en día, las actividades que realizan los niños son muy distintas a las que hacíamos cuando éramos pequeños.

Actualmente, el primer objetivo que debemos tomar en cuenta para el crecimiento personal y familiar de nuestros hijos es a través de una sana convivencia, exactamente en momentos de esparcimiento o tiempo libre. En estos momentos podemos identificar el contexto idóneo para la promoción de las habilidades sociales que requerirán en su acercamiento hacia otros contextos fuera de la familia; esto podría realizarse a través de juegos o dinámicas que resulten del interés y agrado de uno mismo.

Específicamente, nos referimos a todas aquellas actividades que tienen un peso específico sobre la formación de áreas, como el lenguaje, la socialización, la competencia, la psicomotricidad y otras que es posible fortalecer a temprana edad a través del juego didáctico con nuestros hijos.

La importancia, entonces, de privilegiar actividades en familia, como juegos de mesa o de competencia sobre las opciones de esparcimiento actuales, como el cine, el baile y el circo, nos ayuda en dos aspectos.

Actividades en grupo
Si elegimos desempeñar actividades recreativas en familia sobre ir al cine, al parque de atracciones o al circo, apoyaremos a la economía de nuestro hogar, ya que estas suponen un gasto ejemplar, pues si revisamos todas las guías de esparcimiento de cualquier comunidad, encontraremos en ellas la saturación de espacios donde la presencia o asistencia en familia requiere de un gasto.

Los especialistas sugerimos que entren en contacto con la realidad por medio de ejemplos que refuercen su actuar y esfuerzo en casa; de otro modo, estaríamos favoreciendo todo ese sinfín de actitudes no apropiadas y contrarias a lo que deseamos para nuestros hijos. Y esto a la vez generaría confusión respecto a los juicios que el niño pudiera establecer sobre lo que le estamos modelando, ya que, aparte de que presencia un ejemplo que no es el deseado, se gasta parte del patrimonio familiar para presenciarlo.

Convivencia diaria
Fomentar actividades que involucran a todos los miembros de la familia favorece en gran medida que la compañía en casa sea algo grato y placentero, al grado de que sea requerido por nuestros propios hijos, además que de fondo hace posible el interés común hacia actividades plenas de aprendizaje.

Esto requiere el interés y el compromiso de nuestra parte hacia la adquisición de juguetes de tipo didáctico que suplan horas frente al televisor, internet u otro tipo de juguete comercial que solo favorece el consumismo y la actitud de inmediatez, que resultan ser elementos desfavorables para el blindaje de nuestros hijos ante amenazas sociales como las adicciones.

Psic. Sergio Oliver Burruel
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Psicoterapeuta
Cédula Psicología: UNAM 1104356.
Cédula maestría UNO3425172.
Cedula Doctorado: (tramite). Cel. (662) 256 4064

Lunes, 04 Septiembre 2017 17:38

La inevitable partida

 

familia4septiembre

—¿Así que te vas?
—¡Sí, abuelo! —dijo el joven—. Ya tengo ganas de que llegue el día en que tenga que irme.
—¡Qué bueno, mi hijito! Te va servir mucho; a mí me pasó lo mismo.
El abuelo hizo una pausa y el nieto le preguntó:
—¿A qué edad partiste?
—Yo partí a los 13 años —contestó el abuelo—. La razón de mi partida fue que en mi pueblo no había secundaria y tuve que salir a estudiar a otro lugar.
—¿Te fuiste solo?
—Viajé solo. Lo bueno fue que en la ciudad estaban esperándome unos tíos y uno de mis hermanos mayores —respondió sonriendo.
—¿Te dio miedo partir?
—Mucho… —Guardó silencio—. Pero al mismo tiempo nada.
El nieto, un tanto perplejo, preguntó:
—Abuelo, ¿cómo que “nada”?, ¿estás jugando?
—De ninguna manera. Viajaba en el autobús como flotando en la noche. El panorama allá afuera era oscuro, lo único iluminado era la carretera. Me acomodaba en el asiento sin entender lo que me estaba pasando: estaba nervioso, pero no desfallecía. Lo que te aseguro que sí sabía en esos momentos era que viajaba para estudiar; fuera de eso, nada. A mí me llevaba la vida…
—Abuelo, ¿cómo que te llevaba la vida? ¿Qué no sabías a dónde ibas?
—Sí, sabía adónde iba: conocía el nombre, pero no la ciudad. Si te digo que la vida me llevaba, es porque yo no estaba diciendo “me quiero ir a estudiar a México”.
—¿Te gustó haber salido de tu casa para ir a estudiar a otra ciudad?—preguntó el nieto.
—Sí —exclamó el anciano—. Sin embargo, al principio sufres porque extrañas lo que conoces, tener lo que quieres sin tener que ganártelo o buscar la manera de obtenerlo: es ahí que comienzas a entender tu vida como persona, a pesar de que al principio no lo entiendes, te enojas, lloras, todo es nuevo y confuso, pero poco a poco vas conociendo lo extraño. Yo pienso que ese tiempo me ayudó a saber valorar todo, porque recuerda que todo lo que te pasa tiene que ver contigo, nada de lo que te pasa es al azar: siempre hay una explicación. Verás que todo lo que has aprendido en tu casa, en tu familia, en la escuela, en la ciudad, con tus amigos, es útil. En efecto: esas son las bases que, sin saber que las tenías, te ayudarán a abrir nuevas etapas en tu vida de muchas más maneras que ahora ni te imaginas.
El nieto sorprendido y sin saber qué decir, por lo que el abuelo prosiguió:
—Contigo, mi hijito, es diferente: tú estás diciendo que te quieres ir, que sabes a dónde vas y qué vas hacer: todo es un recorrido preparado; pero eso no lo vuelve más fácil. Cuando llegues a tu destino, entenderás que llegar no cuesta tanto, sino mantenerse donde uno quiere estar.
—Estás muy filósofo, abuelo —comentó el nieto rascándose la cabeza.
—Mi hijito, la vida es una escuela fabulosa de aprendizaje en la medida en que reflexiones sobre lo que has sido. Después de este viaje ya no serás el mismo: es un viaje sin retorno.
—Pero regresaré, abuelo —dijo el joven.
—Lo sé, mi hijito. La diferencia es que el que regresará no será el mismo que se fue. Desde que des ese primer paso afuera de tu casa empezarás a construir tu propia historia. No te rindas; sigue avanzando cada vez más fuerte en la búsqueda de tus sueños.

Dr. Jose Felipe Carrillo Martinez

Psicoterapeuta

Céd. Prof. 0234746. Céd. Esp. 3413526

Martes, 29 Agosto 2017 16:43

Desarrolla sus habilidades

 

familia29agosto

Las actividades extraescolares son una excelente oportunidad que tienen los niños para desarrollar diferentes habilidades y destrezas que no se contemplan dentro del esquema escolar. Los padres, para ayudarles a elegir correctamente, deben conocer las características de sus hijos: qué disfrutan hacer y qué actividades se les dan mejor. Pero, ¿cómo podemos saberlo?

Ana Herrero, psicóloga y terapeuta familiar, aconseja mirar con detenimiento las señales y conductas que nos indican el gusto por alguna habilidad. Si observamos, es fácil ver aquellas tendencias que predominan, porque es lo que naturalmente el niño ha elegido libremente en sus juegos. Si respetamos los gustos e intereses del niño permitiéndole desempeñar una actividad que le gusta y se le da bien, su autoestima aumentará, así como su sentimiento de competencia y valor.

Conoce sus destrezas
La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner nos puede ayudar en esta elección ofreciéndonos varios tips. Pero, ¿cómo podemos aplicar estos principios en la elección de extraescolares para nuestros hijos? Estos son sus consejos para detectar qué inteligencia es en la que tu hijo destaca:

•Inteligencia corporal y kinestésica
Un ejemplo se puede ver en los niños que siempre están trepando, saltando o corriendo detrás de una pelota. En este caso, H. Gardner sugiere las actividades deportivas, pues servirán para mejorar su equilibrio, coordinación y precisión, pero, además, desarrollarán muchas competencias emocionales y sociales, como la resistencia a la frustración, la importancia de la perseverancia, el trabajo en equipo y ganar y perder, entre otras.

•Inteligencia matemática, espacial y lógica
Los niños que poseen este tipo de inteligencia disfrutarán especialmente de talleres de robótica o ajedrez.

•Inteligencia lingüística
Los niños que tienen su punto fuerte en las palabras seguramente disfrutarán del aprendizaje de idiomas y talleres de lectura o de escritura creativa.

•Inteligencia naturalista
Podemos observarla en aquellos niños investigadores que, con un palo en la mano, andan observando y experimentando con cada bicho, recogiendo piedras y otros tesoros. Para estos pequeños, la psicóloga Ana Herrero sugiere las actividades en grupos de scout, donde están en contacto directo con la naturaleza.

•Inteligencia artística
Cuando los niños son sensibles, soñadores y creativos, las actividades relacionadas con el arte serán una gran fuente de satisfacción: teatro, danza, pintura o música.

Por otro lado, en ocasiones nuestros hijos cuentan con ciertas características que necesitan estimular, aprender a controlar y desarrollar, como la timidez, la hiperactividad y las habilidades sociales. Para esto requieren programas especiales y deben asistir a talleres de estimulación psicológica, ya que se enfocan en problema en específico. Dedícale el tiempo que te indiquen, luego de esto tu hijo podrá tomar todas las actividades extraescolares que desee de acuerdo a la inteligencia múltiple que sea adecuada.

Psic. Diana Spíndola Yáñez
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CENTRO DE ASESORIA PSICOLOGICA-SKOOL-TOOLS

Miércoles, 02 Agosto 2017 17:54

Formando buenos ciudadanos

 

familia2agosto

Separar la basura, ir de visita a asilos de ancianos y a comunidades con escasos recursos a brindar ayuda, recaudar juguetes y plantar árboles, entre otras, son las actividades que realizan la mayoría de las instituciones educativas. Pero, ¿estas acciones los hacen ser socialmente responsables? Si bien son actividades que fomentan la formación de comportamientos y actitudes positivas para los pequeños, solo son una pequeña parte del trabajo.

Escuelas comprometidas
Pero las instituciones educativas tienen otro objetivo, a diferencia de las empresas privadas o gubernamentales, las escuelas trabajan formando personas. No se trata de que las escuelas empiecen a crear grandes programas de responsabilidad social, sino de enfocarse en lo que realmente les corresponde: crear programas donde se desarrollen los recursos personales de sus estudiantes. Necesitan empezar a diseñar dentro de su currícula, pero sobre todo aplicar conscientemente programas de habilidades para la vida e inteligencia emocional.

Ser socialmente responsable engloba la capacidad de elección, de procurar y responder ante la sociedad, ya sea por acciones (positivas o negativas) o por omisiones; esta capacidad de respuesta está dada por los recursos personales adquiridos por la educación en casa o de la escuela. Es únicamente a través de sus respuestas que podremos medir si la responsabilidad social de una persona es alta o escasa.

Por tanto, las instituciones educativas tienen como responsabilidad implementar un programa de formación integral que dote al estudiante de recursos personales, como el autoconocimiento, el autoconcepto, la comunicación asertiva y, sobre todo, el crecimiento personal para una inclusión social positiva. En nuestra sociedad hermosillense, muchas escuelas se jactan de proveer una educación integral o educación en valores, pero realmente pocas son las que verdaderamente están trabajando para formar pequeños socialmente responsables. Los pequeños necesitan de un acompañamiento y supervisión psicopedagógica diaria de un experto en habilidades para la vida e inteligencia emocional.

Pequeños ciudadanos
Un pequeño que es capaz de reconocer sus propios sentimientos, emociones, gustos, habilidades y áreas de oportunidad será más consciente de sí mismo, de su influencia hacia los demás, su sociedad y el medio ambiente. En diversos estudios se ha encontrado que las personas que tienen mayor tendencia a dañar a su sociedad, al medio ambiente o que son apáticas, son personas que no han podido aceptarse a sí mismas y no han podido encontrar en sí mismos la felicidad y, por consiguiente, no la encuentran en el entorno.

Existen escuelas que buscan desarrollar programas que potencien las habilidades personales, en medida en que los estudiantes, desde preescolar y primaria, desarrollen su autoconocimiento y aceptación para generar empatía hacia los demás y hacia la comunidad donde se desarrollan. Estos programas ayudan a los pequeños a expresar qué les gustaría crear para el beneficio de su comunidad, desarrollan su capacidad para la solución de problemas, pensamiento crítico, liderazgo social, empatía hacia sus pares, hacia los animales y hacia los seres más vulnerables. Se vuelven niños enfocados en su crecimiento propio y en el crecimiento social, y que buscan aplicar sus talentos y habilidades para el beneficio de los demás.

Jessica Martha Muciño López
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Licenciada en Psicología con Máster en Psicopedagogía
Psicopedagoga en Keystone Institute.

Martes, 01 Agosto 2017 20:42

Cuidemos a nuestras mascotas

 

familia1agosto

 

El cuidado de los animales nos corresponde a las personas que los hemos hecho parte de nuestra vida; es una decisión consciente y responsable que debemos meditar cuidadosamente antes de tener una mascota.

Un integrante de la familia
Antes de adoptar una mascota, debemos ver honestamente si tenemos tiempo, si podemos darle la atención necesaria, si somos capaces de afrontar los gastos que nos generen (no solo de alimentación, sino también de atención veterinaria, higiene y educación) y si tenemos el espacio adecuado en casa para que viva digna y cómodamente. Todo esto es muy importante, porque ellos no son un objeto al que podamos abandonar.

Desgraciadamente, en nuestra ciudad, aún hay personas que consideran a los animales como un objeto: los abandonan cuando se aburren de ellos o cuando ya no pueden atenderlos, ya sea por estar enfermos o porque hay cambios en sus vidas, como un matrimonio, el nacimiento de un hijo o, a veces, por razones tan superficiales como la instalación de una alfombra nueva o la remodelación del hogar. Así es como muchos perros y gatos, principalmente, llegan a las calles o son abandonados en el Centro de Atención Canina y Felina (CACF) local, donde enfrentan sufrimiento, hambre, enfermedades y, casi siempre, la muerte.

Trabajando por los animales
Afortunadamente, hay quienes tienen la sensibilidad para ayudar a los animales que están en situación vulnerable, y solos o con apoyo de asociaciones, como COAT, rescatan a mascotas de un destino de gran sufrimiento.
En Hermosillo existen grupos de apoyo que se encargan de crear campañas de esterilización y adopción. Uno de ellos, la Asociación Comunidad Animalera Trabajando A.C., cuenta con nueve años sirviendo a nuestra comunidad. Ellos abrieron en Hermosillo un centro de castraciones de bajo costo y han logrado influir en las leyes de protección animal.

Este grupo de apoyo inició dando en adopción a los animalitos que rescataban de la calle, pero se dieron cuenta de que esa no era la solución, ya que si querían dejar de ver animales en abandono o maltratados, debían organizarse y buscar una solución.

Algunas acciones que ayudan a frenar este problema son la esterilización de las mascotas y adoptar en lugar de comprar animales. Las personas deben estar al tanto del problema de la sobrepoblación animal y necesitan saber que la esterilización influye directamente reduciendo el número de animales que se encuentran sin hogar.

Súmate a la lucha
No obstante, esta es tarea de todos, ya que una sola persona no puede combatir algo tan grande como la sobrepoblación y el maltrato animal. Es importante que te acerques a los grupos de apoyo y te informes acerca de esta labor para juntos seguir cambiando mentes y salvando animales.


Teresita Aguilar Acuña
Vocera de COAT, A.C. Educación COAT
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Jueves, 06 Julio 2017 16:56

La llegada de un nuevo bebé

 

familia7julio

La noticia de un embarazo generalmente viene acompañada de mucha ilusión y expectativas. A veces, si el bebé tiene algún tipo de discapacidad física o mental, todo este paquete de emociones se transforma. La situación puede dar lugar a una serie de reacciones adversas, tanto para el desarrollo del recién nacido como para la familia.

De acuerdo con los especialistas, un hijo que requiere educación especial produce un gran impacto sobre la familia. Las dificultades recaen especialmente sobre los padres, quienes suelen experimentar una serie de sentimientos como dolor, consternación, decepción, duda, coraje, culpabilidad, vergüenza y angustia. Esto tiene como consecuencia una atención deficiente al niño que puede limitarlo.

Según Elisabeth Kubler-Ross, psiquiatra y escritora suizo-estadounidense, las etapas por las que atraviesan los padres son:

Negación. Conservan la esperanza de que pueda existir algún error en el diagnóstico. Es una defensa temporal que puede ser reemplazada por una aceptación parcial.
Agresión. Este sentimiento puede ser causa de la impotencia y frustración que sienten los propios padres. Muchas veces esta fase culmina con sentimientos de culpabilidad o vergüenza.
Negociación. Aún no han aceptado completamente el problema del niño; sin embargo, se muestran abiertos al diálogo y a la negociación con este y con el especialista.
Depresión. Reflexionan sobre la situación del niño dentro del contexto familiar y social, aparecen conductas de agotamiento físico y mental, falta de apetito, apatía y aumento de las horas de sueño.
Aceptación. Puede ser parcial o total y durar mucho tiempo; si se presentan épocas de crisis, alguna de las fases anteriores puede volver a aparecer.
La aceptación, ¿realidad o no?
Una vez que se ha conseguido aceptar la nueva situación, se han de tener en cuenta dos errores muy comunes:

a) Cuando no se tiene una visión clara del problema, en ocasiones los sentimientos de impotencia son vistos con una importancia superior a la realidad. Se ignoran, de este modo, las posibles soluciones y se entorpece la labor educativa para el hijo. Sin los conocimientos necesarios, lograr una profesión será más complicado para el menor, con lo que se limitan sus oportunidades para el futuro.

b) Otros padres hacen vivir al hijo con una sensación de enfermedad. Estos sentimientos de piedad son peligrosos, en tanto que impiden tomar medidas positivas. Pueden caer fácilmente en la sobreprotección, lo que supone para el hijo una traba psicoafectiva, donde sus posibilidades reales quedan limitadas.

La relación matrimonial
En la relación conyugal, aspectos como los de la economía, las amistades y la toma de decisiones pueden convertirse en fuentes de conflicto ante el diagnóstico del hijo. Los lazos fuertes facilitan la incorporación del niño a la dinámica familiar, lo cual le brinda seguridad y le facilita desarrollar su potencial. Lo más recomendable es que los padres sepan expresar sus sentimientos de forma sana y proactiva.

Mtro. Sergio Oliver Burruel. Asociación Sonorense de Psicología Aplicada (ASPA). Cédula profesional UNAM 1104356. Cédula maestría UNO3425172. Cel. (662) 256 4064. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. y Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Miércoles, 05 Julio 2017 19:11

Momentos para convivir

 

familia6julio

Se piensa que con las vacaciones llega un momento de descanso: los niños se emocionan por dejar un tiempo la escuela, los uniformes, las tareas y las eternas rutinas escolares. Para las mamás significa algo muy distinto: empieza una preocupación, ya que ahora deben buscar actividades para entretener a sus hijos. Ahora la mayor preocupación es mantenerlos alejados del celular, iPads y juegos electrónicos, por lo enajenantes que pueden ser para los pequeños.

Esa es una preocupación muy real para los padres, porque la comunicación puede verse seriamente fracturada. Los niños, al tener más tiempo de ocio, a veces pasan horas ensimismados en sus aparatos; no quieren más que estar jugando con ellos y se olvidan de hablar, de convivir, de jugar con sus hermanos. Los padres los regañan sin parar, los niños reaccionan mal, lloran y con el paso de los días la situación se hace realmente insoportable para ambas partes.

Un momento en familia
Las vacaciones son para descansar, pero no olvidemos que también es un tiempo que podemos aprovechar para cambiar las rutinas, convivir y aprender. Poner nuevos hábitos en práctica es responsabilidad de los padres, y se puede empezar a través del ejemplo, con buena comunicación. Las vacaciones se planean, ya sea que salgamos o nos quedemos en casa. Debemos aprovechar estos espacios para involucrar a nuestros hijos para que participen. Es nuestra misión que las vacaciones resulten agradables y no se conviertan en una experiencia llena de conflictos.

Para prevenir diferencias, te presentamos varias sugerencias:

•Tomen las decisiones en conjunto. Es importante que sea una experiencia compartida y que todos participen; las decisiones unilaterales crean conflictos.

•Hagan una lista de propuestas sobre lo que les gustaría hacer.

•Fomenta una actitud positiva en cada instante, incluso al momento de hablar; de esta forma los niños aprenden a comunicarse. La actitud se debe asumir a lo largo de todo el proceso.

•Recuerda que siempre surgen imprevistos, por lo que la paciencia en todo proceso es crucial.

•Ajusta las expectativas para que las ideas que se compartan sean realistas y todos se sientan incluidos.

•Programa la manera en la que se distribuirá el espacio físico. Estar encerrados conviviendo juntos también dificulta la convivencia. Programen dónde dormirá cada quien y qué tantas actividades compartirán. Pregúntales a tus hijos qué les gustaría y cuéntales cómo pasabas tus vacaciones en la infancia.

•Busca momentos para el diálogo. Manténganse siempre con la mente abierta y escuchen a los demás.

•Programa el uso de la tecnología mientras los niños descubren qué rutinas funcionan para ellos; de esta forma, todos estarán en la misma página sobre lo que los hace sentir más cómodos y podrás darles las herramientas para que ellos se regulen.

¡En vacaciones se cambia la rutina, para ensanchar el alma y ser felices!

Coach Nidia Santellanes Madrigal
Conferencista, terapeuta y coach de vida
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