Familia

Familia (120)

Miércoles, 02 Agosto 2017 17:54

Formando buenos ciudadanos

 

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Separar la basura, ir de visita a asilos de ancianos y a comunidades con escasos recursos a brindar ayuda, recaudar juguetes y plantar árboles, entre otras, son las actividades que realizan la mayoría de las instituciones educativas. Pero, ¿estas acciones los hacen ser socialmente responsables? Si bien son actividades que fomentan la formación de comportamientos y actitudes positivas para los pequeños, solo son una pequeña parte del trabajo.

Escuelas comprometidas
Pero las instituciones educativas tienen otro objetivo, a diferencia de las empresas privadas o gubernamentales, las escuelas trabajan formando personas. No se trata de que las escuelas empiecen a crear grandes programas de responsabilidad social, sino de enfocarse en lo que realmente les corresponde: crear programas donde se desarrollen los recursos personales de sus estudiantes. Necesitan empezar a diseñar dentro de su currícula, pero sobre todo aplicar conscientemente programas de habilidades para la vida e inteligencia emocional.

Ser socialmente responsable engloba la capacidad de elección, de procurar y responder ante la sociedad, ya sea por acciones (positivas o negativas) o por omisiones; esta capacidad de respuesta está dada por los recursos personales adquiridos por la educación en casa o de la escuela. Es únicamente a través de sus respuestas que podremos medir si la responsabilidad social de una persona es alta o escasa.

Por tanto, las instituciones educativas tienen como responsabilidad implementar un programa de formación integral que dote al estudiante de recursos personales, como el autoconocimiento, el autoconcepto, la comunicación asertiva y, sobre todo, el crecimiento personal para una inclusión social positiva. En nuestra sociedad hermosillense, muchas escuelas se jactan de proveer una educación integral o educación en valores, pero realmente pocas son las que verdaderamente están trabajando para formar pequeños socialmente responsables. Los pequeños necesitan de un acompañamiento y supervisión psicopedagógica diaria de un experto en habilidades para la vida e inteligencia emocional.

Pequeños ciudadanos
Un pequeño que es capaz de reconocer sus propios sentimientos, emociones, gustos, habilidades y áreas de oportunidad será más consciente de sí mismo, de su influencia hacia los demás, su sociedad y el medio ambiente. En diversos estudios se ha encontrado que las personas que tienen mayor tendencia a dañar a su sociedad, al medio ambiente o que son apáticas, son personas que no han podido aceptarse a sí mismas y no han podido encontrar en sí mismos la felicidad y, por consiguiente, no la encuentran en el entorno.

Existen escuelas que buscan desarrollar programas que potencien las habilidades personales, en medida en que los estudiantes, desde preescolar y primaria, desarrollen su autoconocimiento y aceptación para generar empatía hacia los demás y hacia la comunidad donde se desarrollan. Estos programas ayudan a los pequeños a expresar qué les gustaría crear para el beneficio de su comunidad, desarrollan su capacidad para la solución de problemas, pensamiento crítico, liderazgo social, empatía hacia sus pares, hacia los animales y hacia los seres más vulnerables. Se vuelven niños enfocados en su crecimiento propio y en el crecimiento social, y que buscan aplicar sus talentos y habilidades para el beneficio de los demás.

Jessica Martha Muciño López
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Licenciada en Psicología con Máster en Psicopedagogía
Psicopedagoga en Keystone Institute.

Martes, 01 Agosto 2017 20:42

Cuidemos a nuestras mascotas

 

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El cuidado de los animales nos corresponde a las personas que los hemos hecho parte de nuestra vida; es una decisión consciente y responsable que debemos meditar cuidadosamente antes de tener una mascota.

Un integrante de la familia
Antes de adoptar una mascota, debemos ver honestamente si tenemos tiempo, si podemos darle la atención necesaria, si somos capaces de afrontar los gastos que nos generen (no solo de alimentación, sino también de atención veterinaria, higiene y educación) y si tenemos el espacio adecuado en casa para que viva digna y cómodamente. Todo esto es muy importante, porque ellos no son un objeto al que podamos abandonar.

Desgraciadamente, en nuestra ciudad, aún hay personas que consideran a los animales como un objeto: los abandonan cuando se aburren de ellos o cuando ya no pueden atenderlos, ya sea por estar enfermos o porque hay cambios en sus vidas, como un matrimonio, el nacimiento de un hijo o, a veces, por razones tan superficiales como la instalación de una alfombra nueva o la remodelación del hogar. Así es como muchos perros y gatos, principalmente, llegan a las calles o son abandonados en el Centro de Atención Canina y Felina (CACF) local, donde enfrentan sufrimiento, hambre, enfermedades y, casi siempre, la muerte.

Trabajando por los animales
Afortunadamente, hay quienes tienen la sensibilidad para ayudar a los animales que están en situación vulnerable, y solos o con apoyo de asociaciones, como COAT, rescatan a mascotas de un destino de gran sufrimiento.
En Hermosillo existen grupos de apoyo que se encargan de crear campañas de esterilización y adopción. Uno de ellos, la Asociación Comunidad Animalera Trabajando A.C., cuenta con nueve años sirviendo a nuestra comunidad. Ellos abrieron en Hermosillo un centro de castraciones de bajo costo y han logrado influir en las leyes de protección animal.

Este grupo de apoyo inició dando en adopción a los animalitos que rescataban de la calle, pero se dieron cuenta de que esa no era la solución, ya que si querían dejar de ver animales en abandono o maltratados, debían organizarse y buscar una solución.

Algunas acciones que ayudan a frenar este problema son la esterilización de las mascotas y adoptar en lugar de comprar animales. Las personas deben estar al tanto del problema de la sobrepoblación animal y necesitan saber que la esterilización influye directamente reduciendo el número de animales que se encuentran sin hogar.

Súmate a la lucha
No obstante, esta es tarea de todos, ya que una sola persona no puede combatir algo tan grande como la sobrepoblación y el maltrato animal. Es importante que te acerques a los grupos de apoyo y te informes acerca de esta labor para juntos seguir cambiando mentes y salvando animales.


Teresita Aguilar Acuña
Vocera de COAT, A.C. Educación COAT
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Jueves, 06 Julio 2017 16:56

La llegada de un nuevo bebé

 

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La noticia de un embarazo generalmente viene acompañada de mucha ilusión y expectativas. A veces, si el bebé tiene algún tipo de discapacidad física o mental, todo este paquete de emociones se transforma. La situación puede dar lugar a una serie de reacciones adversas, tanto para el desarrollo del recién nacido como para la familia.

De acuerdo con los especialistas, un hijo que requiere educación especial produce un gran impacto sobre la familia. Las dificultades recaen especialmente sobre los padres, quienes suelen experimentar una serie de sentimientos como dolor, consternación, decepción, duda, coraje, culpabilidad, vergüenza y angustia. Esto tiene como consecuencia una atención deficiente al niño que puede limitarlo.

Según Elisabeth Kubler-Ross, psiquiatra y escritora suizo-estadounidense, las etapas por las que atraviesan los padres son:

Negación. Conservan la esperanza de que pueda existir algún error en el diagnóstico. Es una defensa temporal que puede ser reemplazada por una aceptación parcial.
Agresión. Este sentimiento puede ser causa de la impotencia y frustración que sienten los propios padres. Muchas veces esta fase culmina con sentimientos de culpabilidad o vergüenza.
Negociación. Aún no han aceptado completamente el problema del niño; sin embargo, se muestran abiertos al diálogo y a la negociación con este y con el especialista.
Depresión. Reflexionan sobre la situación del niño dentro del contexto familiar y social, aparecen conductas de agotamiento físico y mental, falta de apetito, apatía y aumento de las horas de sueño.
Aceptación. Puede ser parcial o total y durar mucho tiempo; si se presentan épocas de crisis, alguna de las fases anteriores puede volver a aparecer.
La aceptación, ¿realidad o no?
Una vez que se ha conseguido aceptar la nueva situación, se han de tener en cuenta dos errores muy comunes:

a) Cuando no se tiene una visión clara del problema, en ocasiones los sentimientos de impotencia son vistos con una importancia superior a la realidad. Se ignoran, de este modo, las posibles soluciones y se entorpece la labor educativa para el hijo. Sin los conocimientos necesarios, lograr una profesión será más complicado para el menor, con lo que se limitan sus oportunidades para el futuro.

b) Otros padres hacen vivir al hijo con una sensación de enfermedad. Estos sentimientos de piedad son peligrosos, en tanto que impiden tomar medidas positivas. Pueden caer fácilmente en la sobreprotección, lo que supone para el hijo una traba psicoafectiva, donde sus posibilidades reales quedan limitadas.

La relación matrimonial
En la relación conyugal, aspectos como los de la economía, las amistades y la toma de decisiones pueden convertirse en fuentes de conflicto ante el diagnóstico del hijo. Los lazos fuertes facilitan la incorporación del niño a la dinámica familiar, lo cual le brinda seguridad y le facilita desarrollar su potencial. Lo más recomendable es que los padres sepan expresar sus sentimientos de forma sana y proactiva.

Mtro. Sergio Oliver Burruel. Asociación Sonorense de Psicología Aplicada (ASPA). Cédula profesional UNAM 1104356. Cédula maestría UNO3425172. Cel. (662) 256 4064. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. y Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Miércoles, 05 Julio 2017 19:11

Momentos para convivir

 

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Se piensa que con las vacaciones llega un momento de descanso: los niños se emocionan por dejar un tiempo la escuela, los uniformes, las tareas y las eternas rutinas escolares. Para las mamás significa algo muy distinto: empieza una preocupación, ya que ahora deben buscar actividades para entretener a sus hijos. Ahora la mayor preocupación es mantenerlos alejados del celular, iPads y juegos electrónicos, por lo enajenantes que pueden ser para los pequeños.

Esa es una preocupación muy real para los padres, porque la comunicación puede verse seriamente fracturada. Los niños, al tener más tiempo de ocio, a veces pasan horas ensimismados en sus aparatos; no quieren más que estar jugando con ellos y se olvidan de hablar, de convivir, de jugar con sus hermanos. Los padres los regañan sin parar, los niños reaccionan mal, lloran y con el paso de los días la situación se hace realmente insoportable para ambas partes.

Un momento en familia
Las vacaciones son para descansar, pero no olvidemos que también es un tiempo que podemos aprovechar para cambiar las rutinas, convivir y aprender. Poner nuevos hábitos en práctica es responsabilidad de los padres, y se puede empezar a través del ejemplo, con buena comunicación. Las vacaciones se planean, ya sea que salgamos o nos quedemos en casa. Debemos aprovechar estos espacios para involucrar a nuestros hijos para que participen. Es nuestra misión que las vacaciones resulten agradables y no se conviertan en una experiencia llena de conflictos.

Para prevenir diferencias, te presentamos varias sugerencias:

•Tomen las decisiones en conjunto. Es importante que sea una experiencia compartida y que todos participen; las decisiones unilaterales crean conflictos.

•Hagan una lista de propuestas sobre lo que les gustaría hacer.

•Fomenta una actitud positiva en cada instante, incluso al momento de hablar; de esta forma los niños aprenden a comunicarse. La actitud se debe asumir a lo largo de todo el proceso.

•Recuerda que siempre surgen imprevistos, por lo que la paciencia en todo proceso es crucial.

•Ajusta las expectativas para que las ideas que se compartan sean realistas y todos se sientan incluidos.

•Programa la manera en la que se distribuirá el espacio físico. Estar encerrados conviviendo juntos también dificulta la convivencia. Programen dónde dormirá cada quien y qué tantas actividades compartirán. Pregúntales a tus hijos qué les gustaría y cuéntales cómo pasabas tus vacaciones en la infancia.

•Busca momentos para el diálogo. Manténganse siempre con la mente abierta y escuchen a los demás.

•Programa el uso de la tecnología mientras los niños descubren qué rutinas funcionan para ellos; de esta forma, todos estarán en la misma página sobre lo que los hace sentir más cómodos y podrás darles las herramientas para que ellos se regulen.

¡En vacaciones se cambia la rutina, para ensanchar el alma y ser felices!

Coach Nidia Santellanes Madrigal
Conferencista, terapeuta y coach de vida
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Miércoles, 05 Julio 2017 17:07

¡No rompas la rutina!

 

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En ediciones anteriores hemos hablado acerca de la importancia de tener rutinas apegadas a un horario para el desarrollo óptimo de niños y niñas, ya que la repetición de una tarea o actividad los lleva a adquirir hábitos desde pequeños. Tener interiorizados una serie de hábitos los ayuda a sentirse más seguros, tranquilos y les da una sensación de estabilidad tanto como para ellos mismos, como para el ambiente familiar. Fijar horarios y repetir hábitos hacen que el niño alcance un equilibrio emocional y se dote de una importante ayuda para la construcción de su personalidad.

Las vacaciones de verano son muy esperadas por los pequeños, ya que son un momento para relajarse, jugar y dormir tarde. Durante el curso escolar, los niños saben cuáles son sus rutinas académicas y se apropian. Cuando llega el verano, estas rutinas suelen romperse intempestivamente, poniendo de manifiesto irritabilidad, berrinches y mala conducta, motivo de la inestabilidad que experimentan. Debemos recordar que la importancia e influencia positiva de las rutinas en los niños es primordial para su bienestar, en vacaciones se puede ser flexible con los horarios; sin embargo, romper las rutinas genera confusión, inestabilidad e inseguridad en los pequeños.

Horarios
En verano se puede ser más flexible con los horarios de despertar y de dormir; no obstante, aunque permitas que tus hijos se duerman una hora más tarde, siempre debes procurar que duerman las horas necesarias respecto a su edad. También trata de que las comidas continúen siendo a la misma hora y que no se salten ninguna. Asimismo, se recomienda que los niños duerman más horas en los días en los que tienen mayor actividad física o cognitiva. Es recomendable que estos cambios sean progresivos y que, dos semanas antes de iniciar el siguiente ciclo escolar, se vayan apegado a los horarios habituales del curso académico.

Responsabilidades
Una buena opción para que los niños se entretengan y no abandonen responsabilidades es aprovechar el verano para que colaboren en las tareas del hogar: labores como doblar su ropa, tender la cama, acompañar a hacer las compras y cocinar, entre otros. No se trata de solo darles responsabilidades para mantenerlos ocupados, sino de fomentar su autonomía y su participación en las dinámicas del hogar para propiciar la sana convivencia familiar. Pueden organizar un proyecto familiar como arreglar el jardín, pintar y decorar un cuarto, entre muchas más.

Expande sus horizontes
Este tiempo libre es la oportunidad perfecta para que los pequeños puedan probar diversas actividades. Es fácil: pregúntales qué les gustaría y llévalos a algún curso o campamento de verano; es la oportunidad para que tu hijo/a se sumerja en un mundo de opciones, como pintura, teatro, deportes, ciencias y astronomía, entre muchos más.

Organícense en familia
Organicen todos juntos nuevos horarios para hacer las vacaciones más divertidas y provechosas, en los que todos los integrantes propongan actividades o juegos, y donde todos participen. Tengan en cuenta que la mayoría de las escuelas designan deberes para reforzar ciertos conocimientos durante las vacaciones; si este es su caso, es importante que evites que las actividades tengan que ver con lo mismo, ya que esto resultará tedioso para ellos y para ustedes.

Jessica Martha Muciño López
Licenciada en Psicología con Máster en Psicopedagogía.
Psicopedagoga en Keystone Institute.
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Miércoles, 28 Junio 2017 20:11

Sanos en toda temporada

 

familia28junio

El calor es uno de los principales factores de deshidratación tanto para el adulto como para el menor, por eso es importante conocer los alimentos que nos ayudan a hidratar nuestro cuerpo. En la mayoría de los casos, a los niños en esta temporada les apetece más el beber que comer, de ahí la importancia de cuidar su alimentación diaria.

Frutas y verduras de temporada
Aprovecha las frutas y verduras de estación, que son fuente importante de vitaminas y minerales, son ricas en fibra y bajas en calorías, evitando así el estreñimiento y el sobrepeso.

La fruta que mayormente se disfruta en esta estación del año es la sandía; además de tener un atractivo color, la sandía es una fruta fresca y dulce compuesta por un 93% de agua. El agua de sandía es ideal después de un gran esfuerzo físico. De igual manera, con la llegada del calor, no hay nada más adecuado que las fresas, son hidratantes y fortalecen nuestro sistema inmunológico. Otra fruta más es el melón, gran fuente de antioxidantes que ayuda a regular el azúcar en la sangre. Incluye estas frutas en tus bebidas y postres.

Es importante que los platillos vayan siempre acompañados de una gran variedad de verduras, esto hará que sean más agradables a la vista. Ya sea con queso o algo para aderezar, las verduras de temporada son un primer plato rico en nutrientes esenciales y muy adecuadas tanto para las comidas como para la cena.
Opciones refrescantes y saludables
Ideas como una paleta fría de fruta natural o solo aguas frescas de frutas naturales son excelentes y muy ricas opciones para mantenerlos hidratados, además de que a los niños les resulta bastante atractivo. Solo necesitarás: leche, fruta, una batidora y un molde de paletas.

Recomendaciones
En general, los niños deben comer de todos los grupos de alimentos, respetando siempre los valores generales, que son: 55% hidratos de carbono, 25% grasas y 20% proteínas, ya que se encuentran en una etapa crucial para su desarrollo y necesitan una alimentación completa. Es importante cuidar sus porciones y su actividad física, para que sus músculos y esqueleto se desarrollen totalmente.
•Evita alimentos chatarra y jugos con exceso de azúcar (los embotellados), y elige opciones más naturales (jugo de fruta natural).
•Haz que los platillos se vean más coloridos o juega con los alimentos formando figuras.
•Aprovecha las verduras y frutas de estación, pues cada una de ellas aporta distintas vitaminas y minerales.
•Respeta la digestión. Dependiendo del tipo de comida se debe respetar el periodo de digestión antes de bañarse o meterse al agua; deben esperar al menos 30 minutos, de no hacerlo, puede ocasionar dolor abdominal, vómito y mareo.
•Las colaciones son importantes, lo mantendrán con mayor energía y evitará que el niño llegue con mucha hambre a la hora de la comida o la cena.

Andrea A. Martinez Ruiz

Licenciada en Nutrición.

Tel. (662) 424 5211

Martes, 30 Mayo 2017 19:32

Detecta malas compañías

 

familia1junio

 

Cuando nuestros hijos entran a la escuela es inevitable sentir un poco de estrés porque sabemos que la vida los irá llevando por un camino distinto al nuestro. Su crecimiento es una odisea que los conduce por distintos caminos: conocen gente y adquieren nuevos hábitos. En la secundaria, nuestros hijos comienzan a salir al cine y a comer con sus amigos, e incluso a fiestas que pueden terminar un poco tarde. Como padres de familia debemos de estar al pendiente de con quién salen y a dónde van; controlar la hora de llegada y saber quién estará a cargo de ellos. Hacemos todo esto con el fin de estar al pendiente de su crecimiento, pues tratamos de evitar que nuestros hijos caminen por la dirección equivocada.

Malos pasos
Nada aterra más a un padre que pensar que un hijo anda en malos pasos; que asume conductas fuera de lo normal y que sus amistades no son las esperadas. Para prevenir esto, conviene estar atentos a los siguientes síntomas:

1. Aislamiento: se van distanciando poco a poco de su familia.
2. Silencio: dejan de comunicarse con los demás y se vuelven reservados; evitan hablar con sus padres y no responden a sus preguntas.
3. Abandono de actividades: dejan de realizar actividades que antes los apasionaba.
4. Cansancio: pasan mucho tiempo en su habitación, ya sea durmiendo o simplemente encerrados.
5. Bajo rendimiento escolar.
6. Pasan mucho tiempo en la calle y no hablan de las actividades que realizan.

Estos signos indican que algo no está bien con nuestros hijos. Si tu hijo presenta alguna de estas señales, lo mejor es tratar de comunicarse con él. En efecto: si bien es cierto que estos signos son señales de una alta probabilidad de que tu hijo ande por malos pasos, también pueden ser síntomas de depresión.

Encara las circunstancias
Hay dos formas de hacer frente a esta situación: pasándola por alto o encarándola sin tapujos. A veces es muy sencillo decir “aquí no pasa nada”, pues nos da miedo toparnos con una realidad que quizá no sea de nuestro agrado. No obstante, lo mejor que podemos hacer es asumir nuestro papel de padres, buscando una solución para evitar que lo que sucede crezca y se salga de control. 


El amor a los hijos implica educarlos con disciplina, trazando ciertos límites. Debemos de darles un horario de salida y de llegada; inculcarles responsabilidades en el hogar, como mantener limpio su cuarto o que ayuden a lavar los trastes. Igualmente, hay que incitarlos a realizar actividades extraescolares, como leer un libro, practicar algún; incluso podemos darles la responsabilidad de una mascota, a propósito de que crezcan en responsabilidad. Nuestras acciones los ayudarán a aprender y a asumir las consecuencias de sus actos.


Es importante darnos un tiempo para observar y conocer a nuestros hijos: si no lo hacemos, no podremos detectar cuando hay un cambio normal y esperado de su conducta o si se encienden los focos de alerta. Fomentemos la comunicación familiar para tejer bien los lazos entre cada uno de los miembros de la familia, de tal manera que el hogar sea un espacio donde reine la confianza. ¡Dales la oportunidad de expresarse sin juzgarlos! Solo así podremos lograr una comunicación más fluida, asertiva y afectiva.

Lic. Nidia Santellanes Madrigal. Coach y asesora psicoeducativa.

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Martes, 30 Mayo 2017 18:51

Una alianza necesaria

 

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El hogar y la escuela son los dos principales contextos en los que se desarrolla un niño. El núcleo familiar es el primer contacto que se tiene con un agente socializador y en él inicia su proceso de aprendizaje. Al ser los dos ámbitos principales del desarrollo del ser humano es de suma importancia que ambos contextos inicien y mantengan una alianza sólida durante todo el proceso de educación formal.

La relación familia-escuela es imprescindible para potenciar el desarrollo emocional, social y cognitivo del infante. Debe ser una relación constructiva de respeto y apoyo mutuo, pero, sobre todo, debemos tener claro que es una relación colaborativa y que somos parte de un mismo equipo con un objetivo en común: el sano desarrollo infantil.

El trabajo colaborativo es lo que mayormente define una alianza familia-escuela exitosa, y para que se dé hay que tener en cuenta:

Comunicación bidireccional
Los padres (o tutores) deben estar siempre abiertos a lo que la escuela tiene que decir, así como acercarse a la institución directamente para aclarar dudas, hacer preguntas y otorgar información relevante de la salud física y emocional del niño. De igual manera, el educador debe mantener informado a los padres acerca de las actividades que se están llevando a cabo en la escuela, las que se tienen pensadas realiza, así como de los avances y áreas de oportunidad que su hijo o hija experimenta. La comunicación debe ser eficaz, asertiva, continua y permanente.

Roles y responsabilidades
Es sumamente importante entender que entre más claros estén los roles y nos hagamos responsables de nuestras actuaciones, más rápido será el impacto en la conducta y desempeño de los niños.

Apertura
Ambas partes debemos saber que el actuar del pequeño es consecuencia de nuestra influencia y de las expectativas que tenemos de él. En la medida en la que estemos abiertos a recibir observaciones del otro sobre nuestro actuar, seremos capaces de hacer un análisis y, por consecuencia, modificaciones en la crianza o nuestra práctica docente para potenciar el máximo desarrollo de los pequeños.

Reconocimiento del trabajo
Es imprescindible reconocer la labor y la importancia de ambos contextos en la vida de un pequeño. Los docentes deben reconocer el trabajo y la dedicación de los tutores, y los tutores reconocer a la institución educativa por su influencia en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Triada educativa
La alianza es una relación de tres (familia, escuela y estudiante) donde el principal protagonista es el estudiante; su actuar, opinión, preocupaciones, dudas e inquietudes son igual de importantes y deben tomarse en cuenta. Un buen conocimiento y desarrollo de sus capacidades emocionales fortalecerá las bases para generar y aumentar su motivación por aprender, observar, experimentar, cuestionar y crear.

La alianza entre familia y escuela fortalece y facilita la enseñanza y el aprendizaje; potencia sentimientos de seguridad y motiva a los pequeños a ser conscientes de la labor educativa que realizan sus padres y maestros.

 

Jessica Martha Muciño López

Psicología con Máster en Psicopedagogía

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Lunes, 29 Mayo 2017 19:44

En busca de un buen sentir

 

familia30mayo

 

Al inicio de la vida, el humano pasa por etapas de ajuste, aprendizaje y desarrollo, tanto físico como mental. Durante estas transiciones, nadie está exento de padecimientos tales como ansiedad y depresión. Existen muchos factores que pueden contribuir a que el niño o adolescente los experimente: desde los cambios hormonales, transiciones intelectuales, sociales y sexuales propias del desarrollo, hasta problemas como violencia intrafamiliar, acoso escolar y el duelo por la pérdida de un ser querido, entre otros. Si estas situaciones no se tratan adecuadamente, pueden desencadenar un problema emocional.

Detéctala a tiempo
Como adultos, a veces es difícil siquiera considerar la posibilidad de que un niño o adolescente pueda padecer depresión, pero es necesario aceptarlo para encontrar una solución. Según estudios realizados en Estados Unidos, el 1% de los bebés, 4% de los niños en edad preescolar, 5% de los niños en edad escolar y 11% de los adolescentes en ese país cumplen con los criterios que coinciden con un trastorno depresivo mayor. Estas cifras son alarmantes, ya que en muchos de estos casos no se identifican los síntomas o no se actúa en tiempo y forma adecuados para asegurar un tratamiento eficaz.

Datos sobre la depresión infantil y del adolescente:
• Es una enfermedad real, no es debilidad ni pereza. Los niños que llegan a padecerla se ven afectados en sus habilidades emocionales, sociales, físicas y conductuales. Esto se debe a factores biológicos que predisponen al desarrollo de la enfermedad y otros eventos de vida, los cuales en conjunto precipitan su aparición.
• No desaparece por sí sola. Tampoco se trata de una “cuestión de actitud”, ignorar el problema no solucionará nada. Lo mejor es buscar atención especializada. En los niños y adolescentes que reciben tratamiento, el porcentaje de casos de mejora es superior al 80%.
• Si tu hijo padece depresión, no significa que seas un mal padre. Los niños y adolescentes por lo general enmascaran lo que sienten por miedo o desconocimiento. La única manera de identificar estos trastornos como padres es educándonos para identificar los síntomas.
• Un niño deprimido no siempre es solitario. Como mencioné anteriormente, un menor con depresión podría fingir estar feliz y socializar, aun cuando en su interior esté pasando por conflictos emocionales intensos.
• El riesgo de suicidio en niños y adolescentes es un peligro real. El suicidio en adolescentes es la tercera causa de muerte en Estados Unidos y en la mayoría de los casos se asocia con cuadros depresivos no tratados.

Finalmente, los síntomas sobre los cuales deberíamos estar al pendiente de identificar en niños y adolescentes son los siguientes:

• Cambios en el patrón de sueño (duerme mucho o no duerme).
• Pérdida de la autoestima.
• Irritabilidad, mal humor, intolerancia o tristeza excesiva.
• Preocupación excesiva por su imagen física.
• Cambios en la alimentación que ocasionen un aumento o descenso notable de peso.
• Actitud apática o pérdida de interés en sus actividades favoritas.
• Aislamiento excesivo.
• Abandono de sus amistades y grupos sociales.
• Pláticas frecuentes sobre la muerte, o pensamientos negativos recurrentes.


Dr. Luis Daniel Avila Gámez

Médico Psiquiatra certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría. Grupo Médico Fátima

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Lunes, 29 Mayo 2017 18:52

Juventud sana “divino tesoro”

 

familia29mayo

Hace más de tres décadas que egresé de mi especialidad como médico pediatra. Recuerdo que al servicio de urgencias nos llegaban casos de adolescentes heridos por accidentes diversos, como atropellamientos, caídas de motocicletas y peleas, lo de siempre. Tristemente, hoy han cambiado drásticamente estas urgencias; ahora los jóvenes llegan víctimas de delitos con armas blancas y de fuego.

Cuando uno es joven, es común creer que las enfermedades no nos llegarán o que somos invencibles. De niños se nos inculca que un joven sano será un ciudadano positivo para el progreso y cuidado de sus familias. Por eso hay que proteger a los adolescentes, para tener adultos fuertes y sanos.

Salud en la adolescencia
La adolescencia implica una evolución y un desarrollo constantes. Nuestro cuerpo experimenta un desarrollo físico e intelectual extraordinario. Se requiere una alimentación más cuidada que nunca, horas suficientes de ejercicio y sueño, prevención del abuso de sustancias tóxicas y enriquecimiento intelectual.

El inicio de la adolescencia varía, pero generalmente es entre los 12 y 13 años de edad; esta etapa termina a los 18 años, dando paso a la etapa del adulto joven. Hay que cuidar la salud de los adolescentes para formar adultos triunfadores, porque al final del día la salud es un triunfo.

La mayoría de los jóvenes en esta etapa pasan por la secundaria o la preparatoria. Las autoridades de salud deben intensificar sus programas de promoción de la salud en estas edades, para que los menores sepan cómo cuidarse por sí mismos tanto como sea posible. Así podrán prevenirse adicciones, enfermedades venéreas, y evita que caigan en actividades delictivas.

Recomendaciones
• Que la escuela realice exámenes psicométricos en los jóvenes para detectar debilidades y fortalezas, tanto emocionales como intelectuales.
• Fortalecer los programas de educación y promoción de la salud dirigidos a adolescentes.
• Actualizar la cartilla de vacunación para ayudarlos a prevenir enfermedades como el tétano, hepatitis A y B, y varicela, entre otras.
• Dormir 8 horas mínimo.
• Cuidar su salud emocional para prevenir el abuso de drogas y alcohol, y brindarles la información necesaria para que tomen decisiones sabias en estos ámbitos.
• Incitar la práctica de deportes.
• Brindarles la información necesaria para que su vida social sea sana, y crear puentes de comunicación padre-hijo para estar enterados de lo que viven los menores.
• Educarlos para que vivan su sexualidad como mejor funcione para ellos, y sepan cómo mantener estas prácticas seguras, libres de embarazos no deseados y enfermedades venéreas.
• Darles las facilidades para que se cuiden, de manera que puedan aprovechar avances médicos, como la vacuna del papiloma.

Lo más importante es no olvidar que no debemos juzgar a nuestros jóvenes, sino orientarlos. Debemos fomentar el amor familiar, la comprensión y la comunicación con nuestros hijos. Procuremos tener su confianza y demostrar con el ejemplo que son importantes para nosotros. Todo por su bienestar.

Dr. Heriberto Fuentes García. Médico pediatra adscrito al Hospital Infantil del Estado. UAG-HIES. SSA 71703. DGP 55803. PED. 3188883.

 
 

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