Miércoles, 02 Agosto 2017 17:54

Formando buenos ciudadanos

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familia2agosto

Separar la basura, ir de visita a asilos de ancianos y a comunidades con escasos recursos a brindar ayuda, recaudar juguetes y plantar árboles, entre otras, son las actividades que realizan la mayoría de las instituciones educativas. Pero, ¿estas acciones los hacen ser socialmente responsables? Si bien son actividades que fomentan la formación de comportamientos y actitudes positivas para los pequeños, solo son una pequeña parte del trabajo.

Escuelas comprometidas
Pero las instituciones educativas tienen otro objetivo, a diferencia de las empresas privadas o gubernamentales, las escuelas trabajan formando personas. No se trata de que las escuelas empiecen a crear grandes programas de responsabilidad social, sino de enfocarse en lo que realmente les corresponde: crear programas donde se desarrollen los recursos personales de sus estudiantes. Necesitan empezar a diseñar dentro de su currícula, pero sobre todo aplicar conscientemente programas de habilidades para la vida e inteligencia emocional.

Ser socialmente responsable engloba la capacidad de elección, de procurar y responder ante la sociedad, ya sea por acciones (positivas o negativas) o por omisiones; esta capacidad de respuesta está dada por los recursos personales adquiridos por la educación en casa o de la escuela. Es únicamente a través de sus respuestas que podremos medir si la responsabilidad social de una persona es alta o escasa.

Por tanto, las instituciones educativas tienen como responsabilidad implementar un programa de formación integral que dote al estudiante de recursos personales, como el autoconocimiento, el autoconcepto, la comunicación asertiva y, sobre todo, el crecimiento personal para una inclusión social positiva. En nuestra sociedad hermosillense, muchas escuelas se jactan de proveer una educación integral o educación en valores, pero realmente pocas son las que verdaderamente están trabajando para formar pequeños socialmente responsables. Los pequeños necesitan de un acompañamiento y supervisión psicopedagógica diaria de un experto en habilidades para la vida e inteligencia emocional.

Pequeños ciudadanos
Un pequeño que es capaz de reconocer sus propios sentimientos, emociones, gustos, habilidades y áreas de oportunidad será más consciente de sí mismo, de su influencia hacia los demás, su sociedad y el medio ambiente. En diversos estudios se ha encontrado que las personas que tienen mayor tendencia a dañar a su sociedad, al medio ambiente o que son apáticas, son personas que no han podido aceptarse a sí mismas y no han podido encontrar en sí mismos la felicidad y, por consiguiente, no la encuentran en el entorno.

Existen escuelas que buscan desarrollar programas que potencien las habilidades personales, en medida en que los estudiantes, desde preescolar y primaria, desarrollen su autoconocimiento y aceptación para generar empatía hacia los demás y hacia la comunidad donde se desarrollan. Estos programas ayudan a los pequeños a expresar qué les gustaría crear para el beneficio de su comunidad, desarrollan su capacidad para la solución de problemas, pensamiento crítico, liderazgo social, empatía hacia sus pares, hacia los animales y hacia los seres más vulnerables. Se vuelven niños enfocados en su crecimiento propio y en el crecimiento social, y que buscan aplicar sus talentos y habilidades para el beneficio de los demás.

Jessica Martha Muciño López
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Licenciada en Psicología con Máster en Psicopedagogía
Psicopedagoga en Keystone Institute.

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